Mi amigo Hipocondríaco


Mi amigo el hipocondríaco amaneció transformado en un bulto de sal porque así quería redimirse con todos los males de la humanidad.

Amanecía en cada fecha con un mal nuevo, tosía cuando somatizaba cada ruido, le oprimía la garganta desde las paredes de la nariz con cada olor forastero, el trueno en una onda de choque celeste lo sobrecogía con pánico, en cierto gesto de la gente vaticinaba males contagiosos y en sus miradas descifraba presencias de microorganismos malignos, las formas del caminado de la vecina eran un reguero de bacterias que se animaban a buscarlo.

Le afectaba el canto de los pájaros porque eran ecos de males de todos los tiempos y los pelos de la gata atraían las señales de las siete plagas de Egipto.

Todo eso comenzó desde niño cuando le cargó una vecina con malos humores y olores alterados por el ajo y una condimentación estrafalaria, la diarrea no se calmaba en veinte días, se le volteó el cuajo declararon los mediquillos que consultó la abuela.

Era cuestión de su nacimiento, estaba viciado por ser producto de una relación carnal de su nieta borracha con una porquería que llegó como cantante en una fiesta entre paisas y cafeteros.

Lo bañaron con infusiones y le masajearon linimentos cuando tuvo alguna mejoría. Apareció un adivino cubano que había estudiado en el oriente y le preparó la triaca más poderosa, elementos de origen mineral, vegetal y animal con polvo de amapola, opio y carne de víbora, por lo que aseguró lo ungía como elegido de los dioses africanos de Egipto y el Sudán con sus efectos hasta por ciento veintitrés años más allá de la vida.

Dicen que vivía de milagro, sus tías le cuidaron y afectaron demasiado con mano dura como el único hombre de toda una familia extensa para que no se volteara en afeminado.

Desde muy joven cada semana visitaba dos veces los servicios de salud para distintos síntomas comunes, migrañas, vahídos, solturas del estómago, el mal del yeyo y una cosa muy rara; así decía, que le alteraba la mente y le generaba unos trances del sueño en los que veía revolverse las ciudades y animales con sus floras alteradas por las partes de otros animales, veía flores cuando brotaban del casco de las vacas.

Al médico que mejor le conocía se le ocurrió un consejo: —tú que has aprendido tanto sobre tus malestares y esas cosas que te acosan, deberías comprarte un computador y tomar unas clases para que aprendas a indagar en la internet todo síntoma que sientas, así podrás estudiar y conocer cada vez más sobre tus dolencias y las enfermedades que aquejan a la humanidad.

Una sobrina le llevó adonde un vendedor muy atento quien le entregó una máquina  potente y rápida, le asesoró un estudiante universitario que al conocerle las mañas que revelaba su lenguaje dijo: —Ten esmero con tu equipo, así como sientes y cuidas de ti por las dolencias, así mismo debes observar a tu ordenador, estos artefactos también tienen sus males, a veces amanecen lentos, en otros momentos se atascan y te desobedecen las órdenes, suceden casos cuando algún maligno de esos que andan por las redes de la web lo ataca y descompone los programas, puede ser un virus, una falla en el sistema operativo, al estropearse las tarjetas de video, el mal de la lentitud por la congestión entre la red y los mismos programas.

—Virus, ¿cómo así que virus?  Y es que a mi computador también lo pueden atacar todos cosas malas y trastornarse, será así mismo, ¿Como esas amenazas del universo que atacan a mi persona y a mis cosas?

—Tranquilízate, todo eso tiene reparación, así como necesitas a los médicos, en este caso tienes a los técnicos de la informática. Cómprate un buen antivirus y cuando tu máquina presente problemas, busca al técnico en computadores.   

El experto le enseño como operan las vacunas en los equipos, él para estar más seguro, compró y le instaló al suyo una serie de programas para inmunizarlo. Todo aquello lo hizo tan lento y complicado de operar que el técnico le aconsejó actuar de la misma manera como le sugirió el médico. Consulta siempre al doctor Google porque ahí encuentras los manuales de los programas y a los sabelotodo, podrás informarte para ser autosuficiente ante las dolencias que presenta el universo, todo ese complique que afecta a las máquinas y a los cuerpos.

El hombrecito se trasnochaba en consultas, compraba todo tipo de drogas, agregaba a su vida nuevos artefactos, analizaba en la numerología lo que conlleva el 2020 y esta época, cada vez su vida era más complicada y afectada.

La tía Teresa preocupada, no lo sentía bien, lo llevó a un grupo de estudio de una hermandad espiritual donde un gurú analizó su caso y lo adentró en rituales de sanación. Te han pasado tantas cosas y tienes tantos asuntos complicados que alteran tu mente y tu espíritu, que deberás practicar la meditación, el yoga y los cambios de conducta, practica los mantras que te enseño cuando te alteres. Así tu espiritualidad y tu mente ordenaran tu cuerpo y tu nueva manera de comportamiento ordenará tu salud y todos los elementos que usas en tu vida. Serás más minimalista y menos complicado. Aprenderás a cambiar la pesadez por levedad.

La vida de mi amigo transitaba por los senderos del mejoramiento, se había transformado en un místico que dialogaba con médicos invisibles, sabía que había evolucionado a través de varias vidas en forma de luces y energías, le esperaba una existencia eterna en lugares y formas del cosmos que aún la ciencia no ha llegado descifrar. Su vida aparentaba apacible y perdida en un tránsito sagrado e indescifrable.

Llegaron las mañanas y noches de estos días, las noticias anunciaron el coronavirus (COVID 19) y esa noticia lo aterrizó de regresó al mundo real, se reconectó desde el ordenador para ponerse el día con el mundo virtual y con todos sus malestares, las verdades y mentiras que van y vienen por la esfera terrestre, en la calle analizó las miradas temerosas y comprendió el pánico y las locuras del momento. El universo nos está dando señales el planeta está enfermo y le he contagiado todos los síntomas de mi locura. Así comenzó a sentirse culpable y retornó a la lectura de una vieja biblia de la abuela.

Recordó los sermones que mencionaba el abuelo con aquellas palabras de Monseñor Chucho María Estrada en Marsella: son las señales del fin del mundo, son los signos de los fines de los tiempos. Releyó el Génesis y otra vez se sintió el más culpable de todos los pecados del mundo y su historia, como decía la abuela y remachaba el cura en la misa, creyó que todas sus enfermedades y los males que le afectaron, los virus y problemas de su computadora, las mentiras y falacias que circulan en redes sociales, los temores y los miedos por el coronavirus; todo eso junto y separado en cada una de sus partes, son las señales de los fines de mi época, las computadoras escribirán poemas de escritura no creativa y vendrá un mundo distinto.

https://elpais.com/cultura/2015/12/10/babelia/1449766791_431070.html El poeta y ensayista Kenneth Goldsmith sobre sobre escritura no creativa.

En la historia de Sodoma y Gomorra encontró aquella visión del judaísmo cuando la esposa de Lot desoyó y desobedeció la advertencia de los ángeles, aquellas inteligencias espirituales que tanto le remarcaron los ministros de la congregación de los ángeles ascendidos; en ese momento y hora, acosado por todas sus culpas y errores humanos, decidió declararse una estatua de sal.

Tomó posesión de ese estado espiritual y material con todas las fuerzas mentales y emocionales para esa condición de hombre de sal. Lo asumió desde su masculinidad y su feminidad, así lo intuía, educado como un hombre entre mujeres, con conductas de ambos y con sus miedos y cuidados.

Mi amigo el hipocondríaco amaneció transformado en una estatua de sal, se metió en el cuatro más incógnito de la casa de sus abuelos, la más bella en la esquina más hermosa de la plaza de Marsella, se bañó con agua salada, tomó sales del Himalaya y asumió que su piel era de sal tras untarse una triaca con linimentos y elementos grasos, limaduras de metales y calicanto, se metió dentro de un costal y se durmió profundamente porque había descifrado en un documento de la web el paralelo entre las teorías de la ciencia y las creencias espirituales del oriente.

Decidió quedarse ahí hasta cuando en tiempos siderales algún arqueólogo lo descubra como a la estatua de la mujer de Lot en aquel pilar de sal a la orilla de un mar muerto, o cuando el aguacero de mayo le inunde y lo diluya para cumplir su destino al transformarse en partículas del todo de los males que ha de lavar una lluvia nueva cuando arrastre todos los trastornos y los males de la humanidad.      

Argullol ante la epidemia


Quería escribir sobre señales de este tiempo y encuentro amigos blogueros que comparten tantas cosas y nos hacen pensar, prefiero replicar sus cosas.

Alguien hizo circular esta nota el 22 de marzo

Ancha es mi casa

En una ciudad occidental, cosmopolita y próspera, se produce un fenómeno extraño que inicialmente parece sólo un molesto contratiempo pero muy pronto se convierte en una amenaza mucho más insidiosa, capaz de transformar las más íntimas convicciones de los ciudadanos. A partir de la crónica de este fenómeno que afecta a todos los estratos de una sociedad, el autor recrea el proceso de su descomposición, desde la delación, el temor y la sospecha, hasta el pillaje, la magia y la superstición. En medio del caos, una relación amorosa se construye serenamente, inmersa en el tiempo de la lenta restauración de un cuadro mitológico donde el artista se atrevió a invitar al espectador a soñar con otro destino para Orfeo y Eurídice. Argullol nos recuerda el indispensable valor de la lucidez y la memoria: mirar atrás, como hiciera Orfeo al rescatar a su amada del Hades, no aboca necesariamente a la…

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Los huesos errantes de Olga


Sobre Olga Tokarczuk, escritora polaca, Premio Nobel 2018.

Su imágen de mujer bella es más evidente en su narrativa vigorosa que me ha confrontado desde su profundidad filosófica.

Entre su alma y el mundo que nos rodea a veces confluyen la tristeza y las realidades duras. “Adiós tristeza, buenos días tristeza” decía un poema de Paul Éluard.

Asegura que aunque nunca antes en la historia de la humanidad tantas personas han sido escritoras y narradoras, en un mundo de tantas contradicciones faltan nuevas formas de contarlo y reivindica la ternura para mejorar el mundo y la vida.

Los Errantes

En esta novela inquieta sobre el fenómeno de los viajes, los lugares que transitan sus historias son contenedores de mitos. A través de su lectura me estudiaba a mi mismo, me guiaba en recorridos a través las interioridades físicas de mi cuerpo, medité sobre mis propias vibraciones cuando describe una búsqueda interior desde aquella cartografía que presentan los anatomistas y con la plastinación artística y científica que conserva el material biológico de los sistemas orgánicos humanos, y aquellos mitos de la resurrección y la transformación de la vida.

Trasladé mis inquietudes desde las creencias hasta los mapas mentales de un territorio entre lo sagrado y lo espiritual, ahí nos cuestiona los tótem y sus significados, compartí con sus protagonistas las revelaciones y confrontaciones frente a los íconos de las iglesias desde su fe ante las imágenes con esa mirada sin sentido, a veces tan inquisidora y perdida que afianza con los chuzones de su indiferencia el complejo de la culpa.

“Los Errantes” es una novela poética con una sicología sobre un ejercicio de tránsito con lentitudes, sensaciones y pensamientos que confluyen desde sus innovaciones literarias, parábolas y fábulas con los humanos y la vida.

La capacidad imaginativa de Olga Tokarczuk es sorprendente, descifra los retazos rotos e incompletos en esas historias donde sus protagonistas se movilizan o se pierden entre ciudades, estaciones, lugares y épocas, sueños e interioridades. También nos conmueve con miradas al desorden del tiempo y la vida desde trenes y artefactos para la conectividad entre el hielo de una inmóvil estación, relativos paisajes y vivencias.

No somos unos e incompletos, somos parte de la vida y el universo, fragmentados en la complejidad de nosotros mismos.

Sobre los huesos de los muertos


En sus páginas leía y recordaba mis tiempos de maestro en la escuela rural de La Candelaria en Apía – Colombia, cuando veía pasar hacia la ladera de la cordillera occidental en el paso de Morro Azul del camino hacia el Chocó, un grupo de cazadores que devastaron la población de venados de cola blanca.

Janina Duszejko, una ingeniera de caminos que enseña en la escuela rural de una región montañosa de Polonia, también siente trastornada la rutina de aquellos parajes por la acción de los cazadores de corzos, en especial un funcionario tan poderosos como el notario de Pereira que comandó a los asesinos de animales en mi tierra.

Corzo

En esta novela ecologista, la autora coloca en los animales cierto sentido de la justicia y en la trama surge una mano vengadora. Lamentamos más la muerte delos seres humanos frente a la muerte de los animales, asi ha sido nuestra cultura, ellos también son seres de la vida y la narrativa de Olga Tokarczuk nos confronta con este drama.

Apenas sigo las noticias y voy tras ella al paso. También me han confrontado los rumores acerca del origen del “Coronavirus” para incertidumbre de muchos y las teorías conspirativas acerca de un arma biológica. Hay rumores y noticias que en transcurso de los días nos quieren impedir albergar esperanzas. Siempre las mentiras e inventivas conspiran en contra de la animosidad humana, mucho más dañinas que lo que afecten a la verdad misma.

Consulta su discurso al recibir el Nobel en: http://wmagazin.com/relatos/la-nobel-de-literatura-olga-tokarczuk-reivindica-la-ternura-para-mejorar-el-mundo-la-vida/

MARÍA RAMOS CUMPLE AÑOS


Tiempos de conquista española, los invasores llegaron con la espada y la cruz. En nuestro territorio los indígenas Quimbaya fueron sometidos y llevados al trabajo bajo un encomendero.

En cada nuevo poblado se creaba una parroquia, se erigía una iglesia y en algún paraje, cercano o equidistante a sitios poblados aparecía una virgen. Hay varias apariciones a mujeres llamadas María Ramos en América española. 

En 1608, María Ramos habitaba en la antigua población de Cartago viejo, sitio de la actual Pereira, encontró un lienzo mientras lavaba ropa y lo llevó al Padre guardián Fray Fernando Macías Escobar. Al extenderlo, se reveló una imagen, ¡Virgen María!

Los habitantes de Cartago Viejo veneraron esta iconografía durante sus años. Posteriormente la ciudad decayó y se trasladó -1691- a orillas del río La Vieja. La imagen se llevó al templo de San Francisco en San Jorge de Cartago y años más tarde fue restaurada.

En el lugar donde estaba Cartago Viejo se fundaría 170 años más tarde, Pereira, actual capital del departamento de Risaralda.  María Ramos es Pereira.

Estación Central, Pereira esquina y centro.
Transitan efemérides y trajes de moda,
caminan tras un siglo y medio, más milenios,
por donde infinitud de especies dejan huella
con aves y cantos de colores con semillas,
con bosques y guaduales que colonos descuajaron,
y poblaron tras indígenas Quimbaya.

Los otros con caballos, guitarras y bambucos,
trajeron sus afanes tras el viento del Pacífico y el Norte,
y hoy sus hijos corren la guerra del día,
fugaces al gran bus, con apuros cafeteros,
sus tiempos le perdieron el culto a la tierra,
unos son la ciudad laboriosa con inventos,
y otros son solo amor al dinero sin sudor.

Cargan entre el bolso las crisis de siempre
y esperanzas en dineros de otros lares.
María Ramos sin talego, sin dinero, sin trabajo,
siente aromas de cafetos florecidos,
chapoteos de lluvia a las dos de la tarde,
sus manos sueltas ya no lavan su ropa en el río,
camina maquillada, primorosa, corazón de libertad,
es tierra en creciente de orilla del río,
allí está la piedra donde tiñó algún trapo,
humo y viento que grabaron su virgen milagrosa,
que guardó tras el portón con sus banderas rojas
y en nuevas catedrales hay ofertas.

La persiguen cien viajeros afanados,
sus vicios la esperan,
su legión de dolencias cuaternarias,
lo efímero y eterno,
con plegarias al altísimo hay colores y aromas,
y el paisaje que desea liberación.

Se escurren los precios del café en un mercado de futuros,
y la hostigan los galanes del erario carentes de esmero,
sus halos arden a mitad del día en calles mojadas
con aprietos en senderos de cemento,
son chispa, sombra y humo en un olvido lento,
cielo blanco y gris, la llovizna vigila .

María Ramos ve marchas en la plaza,
hay pájaros en las hojas y mimos aturdidos,
canciones mendicantes con guitarras destempladas,
la persigue un pastor con su biblia de ajedrez y con milagros,
sus emisarios la rodean, el bullicio la ignora.

Afán profano en devoción, amigos nuevos,
siglo veintiuno, hermanos nuevos, sin dolor,
transeúntes sin trabajo le inmolan sus pesadumbres y sonríen.

En los mangos del parque hay primavera sin cosecha,
la voz de las mujeres se columpia entre la lluvia,
labios rojos, ritual de piernas, tempestad de los sentidos,
minifalda empinada al aire tibio de la tarde.

Es ella misma.
Bolívar desnudo la persigue,
coquetea a un par de tetas,
su espalda de metal está cansada, sin lavar,
está loco de nuevo y Palomo no corre,
en su lomo cien palomas lo paralizan
y su antorcha señala el camino de las moscas.

Al maniquí le duele el corazón en semáforo verde,
rueda un ruido a deshoras
y en las horas parlotean cambalaches,
son días sin ingreso
y le ofrecen lotería con sueldo millonario.

Ruedan, giran, rondan las palabras,
inundan el río Otún con sus preguntas,
las voces de los madrugadores suenan pitos,
la parte ajena del cuerpo punza con múltiples acentos,
entre el trabajo mordisquean habladurías,
el periódico narra cosas y sucesos de Bolívar y María.
Una canción lava almas,
a veces habla y canta de ellos, de las señales que aman,
de los ojos que afinan sus encuentros en la calle,
y corren niñas con miradas al mundo de emociones nuevas.

Habrá fiestas, María Ramos cumple años.
¿Discute el pueblo a su manera con afán?
Pregúntale si importa.

El viajero – Foto Marglth Loaiza – https://identidadpereirana.wordpress.com/

Nuestra agenda 2020 al 2030


Tierra desde la Luna – Tomada hace 52 años como vieron los cosmonautas de la misión Apolo 8

También vi la tierra desde el espacio lunar “pequeña y hermosa, redonda y azul en el universo donde flota”, así la describía un astronauta hace 50 años. Aquí y ahora pienso este planeta, que como a nuestro cuerpo a lo largo de los siglos, los hemos descubierto y dado nombres con palabras de poetas, como el tendón de Aquiles y Cabo Marzo. Tambien en los siglos hemos deteriorado el entorno al que pertenece nuestro cuerpo.

La Convención de Naciones Unidas para la diversidad Biológica, nos recuerda que la humanidad no alcanzó a cumplir la mayoría de los objetivos trazados para salvar la biodiversidad desde el año 2010 hacia el año 2020, ahora las amenazas son ascendentes.

Los gobiernos cuyas obligaciones deben ser mayores por responsabilidad directa para la sostenibilidad de sus territorios vulnerados: la Amazonía de Brasil y colombiana, el Chocó donde su selva y riqueza natural son vulneradas, tantas zonas del Africa devastadas, cuyas consecuencias socaban la supervivencia, y a quienes están al frente les distrae la política de las pequeñas cosas y los asuntos de las agendas que les generan oportunidades de ganar y enriquecer a quienes los han llevado al poder.

Los países más contaminantes, las potencias económicas, los mayormente poblados, y en ellos y todo lugar donde existen empresas cuyas tecnologías son obsoletas, vehículos que deberían dejar de circular, negocios explotadores del trabajo, minerías perturbadoras de la vida, esclavistas, negociantes de la fauna y la vida amenazada, consumidores ignorantes, servicios de salud transformados en negocios farmacéuticos, y una lista más larga, Ufff… ¿qué pasará?

Tarsila Do Amaral – Morro Da Favela / Tomada en musel Malba – Buenos Aires

Ahora cuando de nuevo la Convención de Naciones Unidas para la Diversidad Biológica traza objetivos hacia el año 2030, tendremos diez años para mejorar la sostenibilidad de la biodiversidad de la tierra, diez años para otorgar más protección para la fauna terrestre y marina amenazada, para reducir la contaminación por biocidas, desechos plásticos, excesos de nutrientes en los suelos, manipulación de vacunos y animales que crecen y engordan con anabólicos que generan daños en el cuerpo y a quienes comen más carne, diez años para recuperar la población de abejas y especies que movilizan la vida en los corredores de la biodiversidad cuando polinizan en todos lados. Diez años para emplear controles más estrictos y sanciones ejemplares por la tala de los bosques, la contaminación de los ríos, el comercio de fauna silvestre, la producción y corrosión humana y moral del narcotráfico. La corrupción que impulsa todos los males.

Los datos son más ilustrativos, un millón de las ocho millones de especies existentes en el mundo están en el sendero de la extinción, y quizá oculto en esa realidad están comunidades de pobladores primitivos que habitan y sostienen la selva, sus hábitats disminuyen y los invasores deforestan, los humanos hemos alterado el 66% de la tierra y el 66% de los ecosistemas marinos.

Los habitantes que marca el reloj mundial de población suben más allá de 7757 millones, a razón de 8800 nacimientos diarios; así crecerá la demanda de recursos, alimentos, infraestructura, el uso de la tierra.

Las organizaciones sociales, los gobiernos, la economía deberán ajustarse para atender a ese crecimiento, al mismo tiempo mejorar y superar el atraso, la miseria y la pobreza, reducir la contaminación, y lograr mejores condiciones de vida para la libertad y la felicidad en un mundo sostenible.

De la exposición Madera de artista, colección “Calcos rupestres” en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. – España

La biodiversidad que ha sido nuestro patrimonio más valioso y los beneficios que nos proporciona son esenciales para el bienestar humano y el planeta saludable. Cada persona, cada familia, cada empresa y escenario donde convivimos y trabajamos, deberán tener presentes los cambios de conducta y las tareas que tendremos que cumplir para salvarnos y supervivir felices en este planeta amenazado.

Nueva década y el paisaje de los problemas


Tiempo asunto de relojes y calendarios que nos mueven emociones. Todo cambia día a año. Esta década y el transcurso de la vida seguirán desfigurando ideologías y principios consignados en libros de piedra y en los bastones de los reyes, de los jerarcas y sus manuales políticos, o en la boca de los fusiles.

Sandra Johnson pensaba junto al mar y escribía: “Estuve perdida por un momento en el tiempo. Escuchó mis gritos y vino a mí. Extendió su mano a través de un mensajero para mostrarme que nunca me dejó. Quería fortalecer el vínculo entre Él y Yo. Debía dejar atrás mi pasado, dejar ir el miedo. Dejar ir las mentiras que me atan a este mundo. Solo tenía que confiar en Él”.  

Small bird water – Foto de Sandra Johnson. https://intothelightadventures.com/as-the-year-ends/

En los 20s, como siempre, nos alborotarán esas novedades de las tecnologías; aplicaciones, diseños robóticos,  servicios en redes invisibles. En la comunicación en la red siempre hay utilidades para la construcción de hegemonías y la transformación de las relaciones de poder. Movilización política, lógicas tecno digitales.

Acerca de la 8ª Ley de la interfaz, Carlos A Scolari, dice en su libro Las Leyes de la Interfaz, Gediza, 2018. “La democracia es una red de actores, abarca desde los ciudadanos hasta instituciones como los partidos políticos o los medios de comunicación, tecnologías como las urnas, los sistemas de recuento de votos o los espacios parlamentarios de debate, y tiene una gramática que se expresa en una Constitución y un conjunto de leyes y reglamentos.

La democracia es la interfaz política por excelencia, el lugar donde interactúan todos estos actores y ponen en práctica sus tácticas/estrategias de cooperación y competencia (…) Pocos se animarían a discutir que en estos primeros años del siglo XXI la democracia representativa manifiesta síntomas de agotamiento. Expresado, en otros términos, podría decirse que tanto la democracia como, a otra escala, los partidos políticos son interfaces que están en crisis y deben ser rediseñadas”. 

“Ciudad Lagui” del argentino Xul Solar, quien plasmó los ideales de 1938, una urbe que crece hacia el cielo, la pintó cuando la inauguración de los nuevos edificios de su época comenzaron a cambiar la fisonomía de Buenos Aires.

En Colombia tenemos nuevos alcaldes y gobernadores, diputados y concejales. En Estados Unidos habrá elección presidencial al final del año. Pienso en eso porque en gran parte del mundo, mientras las demás ciencias avanzan y surgen mejores tecnologías, las maneras de gobernar parecen andar al paso de los camellos y los bueyes, se echan en el desierto y se atascan en los problemas, porque detrás de cada asunto alguien está interesado en sacar ventajas entre las soluciones.

Afortunadamente el cambio está impulsando el despertar de la conciencia ciudadana, y las voces de los jóvenes, claman acerca cambios reales para asuntos vitales y para todos, irrumpen sus voces en escenarios donde muchos adultos y jerarcas de las naciones no declaran ni entienden las amenazas, porque  los mandatarios y potentados creen que estos problemas son parte de la vida normal, los perciben como parte del paisaje, asi como fluye el humo de sus vehìculos, están obnubilados entre esa sociedad de consumo donde unos ganan y otros pierden. Ellos no saben dar ni perder.    

Greta Thunberg. Activista mediambiental sueca, centrada en los riesgos por el calentamiento global.

Escalona y el ratón del cura


Satanás andaba por acá, siempre ha estado aquí, se acomoda en cualquier banca de la Universidad Santiago de Cali, en esos días se quejaba, angustiado, salía a los pasillos en busca de almas y el Padre Hurtado Galvis se las arrebataba y las ponía a bailar en el equipo de los diablos rojos, América de Cali.

El cura aprendió esas marrullas cuando fue seminarista en Bogotá y lo demostró como profesor de Rafael Escalona, Jaime Bateman, Gabriel García Márquez y otros; en el Liceo Celedón de Santa Marta, Rafael Escalona era alumno y después con García Marquez, el compositor vallenato aprendió a darle quiebres al español, retorcía las palabras y los versos; dice una leyenda, que emuló a Francisco el Hombre y tuvo un duelo con el diablo al que derrotó cuando le cantó el credo al revés.

Episodio de la serie Escalona – realizada por Caracol Televisión en 1991 – recrea la obra del cantautor Rafael Escalona. Escena del duelo vallenato con el diablo

Lizardo Carvajal, destacado editor de libros, invitó a Rafael Escalona a Cali para una conferencia. Sería una actividad cultural de la Universidad Santiago de Cali, el más insigne compositor vallenato haría una exposición sobre su obra, los juglares y el vallenato.

Lizardo recibió a Escalona en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, dicen que el diablo estuvo ahí y los observaba, se quería llevar al profe universitario pero Luz Amanda jamás lo soltó y hasta lo puso a orinar agua bendita para quitarle al diablo sus antojos.

Ese dia se bajaron en una calle donde Escalona veía lelo a las vendedoras de chontaduro, desde que olía el aire caleño lo atraían necesidades del gusto afrodisíaco, probó el champú, el arrechón del Pacífico y el masato.

Observó a una hermosa vendedora y dijo; Negra, sus frutos me estaban esperando. Véndame una bolsa de chontaduro. Y Lizardo: —Cómalo con sumo cuidado. Por acá se dice, “chontaduro maduro hijo seguro”.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA – vendedora de chontaduro, fotografia de Juan Pablo Rueda Bustamante. https://www.flickr.com/photos/jprueda2/2954374489/

Escalona encantado se comió ocho frutos, los masticaba uno a otro, hasta agotar los doce de la segunda bolsa que compró. No hablaba, masticaba y en ese momento sentía que lo llamaba el diablo desde los rincones de los burdeles.

Cuando hablaron del acto, Escalona dijo: —No quiero iniciar acto o entrevista sin la presencia, o sin haber hablado antes con el padre Alfonso Hurtado Galvis, fundador de esta Universidad y quien fue mi profesor en el Liceo Celedón de Santa Marta. De inmediato Lizardo contactó al sacerdote, este le dijo: —¿Ese vergajo está aquí? ¿Qué diabluras tendrá por aquí?

Había llegado con dos guitarristas y Julio Bovea, quien había dado a conocer composiciones de Escalona con su grupo Bovea y sus Vallenatos. Y el cura Hurtado le dijo: —No puedo acompañarte, o lo haría solo bajo una condición. No podrás continuar tan mujeriego, mirá el montón de mujeres que has preñado, ya tienes veinte hijos con mujeres distintas. —ocho mujeres no más le replicó Escalona—
—No jodás, ocho mujeres. Eso no te lo perdona Dios. Lo que le pido es que la lujuria salga cuanto antes de tu cuerpo, quiero ver en tus ojos con ese decoro glorioso con que miran los hinchas del américa, a mi mismo me atormenta esa inclinación libidinosa tuya y la calmo mirando el culo de las caleñas que tienen fama mundial. ¡Pero hasta ahí! Al disimulo porque me graban como al otro cura a quien las mujeres le armaron un escándalo, yo calmo mis ganas con oraciones y agua bendita.
Luego hablaron y recordaron, Escalona le tenía temor al Cura Hurtado en la época del colegio por una pilatuna. El cura dijo con sorna. —Te voy a acompañar y te voy a presentar con una condición. Que me compongás un vallenato.

Padre Alfonso Huertado Galvis – fotografia de 1956 – Fotografia de Danny Balanta

Escalona en el colegio Celedón de Santa Marta, cuando estudió bachillerato, se metía al salón donde el cura tenía su escritorio y le robaba la comida, venía desde Patillal  y mantenía poco dinero.  Cierto día le cogió un pan y al agarrarlo sintió que el cura movía el cerrojo de la puerta. Intentó esconderse en un rincón y ahí encontró un ratón, asustado, lo mató y se voló, del afán lo metió en el bolsillo del delantal que usaba el cura en la clase de química.  Ese día, el cura se puso el delantal y durante la clase, al meter la mano en el bolsillo, descubrió la pilatuna. Escalona estaba lívido alelado. ¡Sospechó!…  se arrimó a Escalona y le dio un coscorrón. Escalona y el cura siempre recordaron eso.

Después de la conferencia Escalona y el Cura Hurtado Galvis, se reunieron con sus amigos caleños. El Cura volvió a increparlo, le dijo que se arrepintiera y él decía que no volvería a enamorar mujeres si el Cura Hurtado le perdonaba todo en nombre de Dios.  Y el cura. —Solo te perdono si me componés un vallenato. Escalona dijo sí. Y hubo ceremonia ahí. —Yo te absuelvo en nombre de Dios y bla. Bla. bla.

Escalona pidió vino y ron, se encerró y no salió en toda la noche. En la mañana llamó a los tipleros de Bovea y sus vallenatos y les dio la melodía. Había compuesto “El ratón del cura”.

EL MAL DE LA INDIFERENCIA


Cuando leo este blog, “La bancarrota del circo”,  me elevan los poemas y me aterrizan los análisis.

Pienso en mis tiempos, tantas veces al lado de formas torcidas de obrar, amigos, conocidos, incluso del círculo más íntimo. Pasábamos por todo tapándonos la nariz. Justificamos todo esto en una frase: no somos ni demonios ni ángeles.

Aquel compañero maestro que asesinaron era un sicario, cuando mataba lo ejercía con la ceguera moral que generaban sus vicios y sus vacíos existenciales, “no vale nada la vida” dice una canción mexicana.

Actuamos mogigatos cuando los dineros de los mafiosos nos obnubilaron, compraban candidatos que torcían el manejo de lo público, y cuando paso ese humo nos ardía un sentimiento vacío, aún asi le poníamos ungüento a las heridas y callábamos.

Y mirá lo que nos dice Carmen Herraldo. Profesora de ética de la Universidad de San Jorge.

LA BANCARROTA DEL CIRCO

Es conocido el concepto de‘banalidad del mal’, tratado por la filósofa alemana de origen judíoHannah Arendt. La pensadora profundizó en ello a raíz del juicio al nazi Otto Adolf Eichmann, celebrado en Jerusalén en 1961, y al que ella acudió como reportera del periódico americano ‘The New Yorker’. Arendt logró salir de Alemania en 1933. Cuando los servicios secretos israelíes secuestraron en Argentina al antiguo miembro de las SS y lo trasladaron a Israel para someterlo a juicio, la filósofaquiso afrontar en primera persona aquel juicio y escuchar con sus oídos relatos de crímenes nazis, como si hubiese buscado participar, en cierto modo, de aquel espanto del que la fortuna hizo que se librara.

La experiencia del juicio de Eichmann, condenado a muerte en 1963, marcó hondamente a Hannah Arendt, quien no se limitaría a ser mera reportera de aquel acontecimiento y llevaría mucho…

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Días de sequía


La lechuza de la torre de la iglesia se cagó en la palangana donde el sacristán recogía la limosna mientras loritos multicolores devoraban las últimas semillas en la palma botella de la plaza.

Llegaron las noticias, el agua se detuvo en la quebrada donde hace quinientos años habitó el cacique Nona, su torrente se adentró en la tierra de un momento a otro, comenzó a borbotear desde ese día cuando el alcaide autorizó a los concejales para poner en venta la madera del bosque donde brotaba el agua, y en todas las cañadas los buscadores de oro revolcaron la tierra, contaminaron las aguas con cianuro, removían las arenas y la floresta, los madereros descuajaban más y más los montes donde las iguanas desaparecían. Huyeron cantos de pechinegros, tángaras, jilgueros y azulejos. Cuarenta especies de pájaron se ausentaron en un verano largo.

El gavilán se había detenido en los relojes que no darían la hora.

Tala de árboles – Ryuko Umiko

El guardaparques notaba que los árboles estaban embrujados, las hojas perdían su peso y volaban hacia el cielo, no caían flores, se esfumaban en pavesa que se mecía en el aire y desprendía continuidades arañosas.  Sus ojos secos ardían y le secaba un estertor de sed mientras la superficie terrestre se cuarteaba.

En la parte superior de las montañas despojadas de su bosque se abrían bocas sedientas, donde antes nacía el agua, las quebradas querían recuperarla desde su curso, el agua se devolvió y emprendió sus corrientes hacía las cimas donde sus bocas se la tragaban toda. Eran ríos hacia atrás en una noche con estrellas que se alejaban para dejar un cielo turbio de aguas sucias.

Bioma de montaña. Artista María Fernanda Álvarez, Colección de arte del Banco de la Republica. Técnica Punta seca, grabado, 70X59,9 cms.

El cura párroco ordenó a los relojes detenidos que continuaran con su tiempo del calendario santo, el buho y el gavilán se lo negaron, notó que los árboles de mango de la plaza estaban embrujados, el níspero del patio lo eludía, sentía su repulsa, llamó al alcalde y al maestro que dormían, compartieron un almuerzo seco de arepa con ceniza y acordaron ir en comisión donde el obispo. En la orilla de la carretera vieron que colgaban de los árboles secos, pieles de animales cuyos espíritus sentían el paso de aquella comisión del clima.  

El obispo declaró que los árboles estaban poseídos por los demonios y sus legiones, los naranjos y frutales por Lucifer, los platanales eran de Belial, las florestas de satanás, los árboles más antiguos del gran dragón, Jaldaboath y el dios negro se habían apoderado de las hierbas que alborotaban la lujuria porque pronto llegaría Azael con sus ángeles caídos para fornicar con las mujeres del poblado y dar origen a una raza de gigantes. Ante esa amenaza organizaron una procesión de rogativas y un ritual para ordenar a los demonios que se fueran de Marsella.

La rogativa en la noche. Monumento localizado en El Viejo San Juan cerca de la fortaleza – Puerto Rico.

Seis días de rogativas con hogueras habían corrido, habían quemado leña de los últimos eucaliptos y camionados de guadua desde un cauce seco por donde corría el rio San Francisco, imploraban a Dios mientras el tiempo estaba ausente y se habían descontrolado los ritmos temporales del planeta, candeladas y humo generaban un manto de nubes con ceniza y la respiración tosía en los parroquianos que se negaban a morir.

El obispo rogaba para que Dios rectificara los ejes siderales y los recompusiera de aquel descarrilamiento ecológico causado por los pecados contra el orden natural, clamaba al cielo que giraba en una noche helada sin hielo y sin neblina.

Boca de montaña – Ramón Pérez Niz

Solo se oía el ruido de las bocas en la cabecera de las cuencas de los ríos, bebían agua, la extraían desde un aire revolcado en vientos secos y cuando se les agotaba de los suelos brotaba fuego. El obispo continuaba con sus rezos en latín y en medio de la misa ardió el altar mientras su leña hablaba sobre verdades que duraban mientras los últimos árboles se reventaban.

El pueblo era una masa de sedientos y moribundos a quienes la muerte les negaba su final.

En medio de todo el sufrimiento despertó Manuel Semilla, llamó a los niños para que buscaran todas las semillas que había escondido bajo piedras en los bosques de La Nona y las cimas del Alto del Nudo y Alto Cauca, hallaron pepitas de mil especies de árboles perdidos.

Los niños los sembraron, germinaban y solo a ellos les caían gotas del cielo, a los concejales que habían vendido el bosque les brotaban chamizos secos y fétidos en sus cuerpos, el campo reverdecía, cantaban los jilgueros y las tángaras, volvía la eufonía del pájaro amarillo, el croar de los anfibios en los charcos, los colibríes chupaban flores que llamaban a las abejas para que hicieran multiplicarse flores y simientes en el mundo.

Juan sin miedo minifalda y diablos


Somos una travesía de calendarios sin remedio, vejez o enfermedad en la corriente eterna que arrastra todas las edades en esa incapacidad de separar alma y cuerpo, sin concentrarnos trascendentes en otras dimensiones donde somos cuerpo, espíritu y conexiones entre vida, infiernos y universo. No sé si alistamos el final más allá de oraciones o cálculos abstrusos hacia cuando se rompan o transformen las ataduras en los puntos de un purgatorio que nos liga a dimensiones más allá del final físico.

En en archivos de mi hermana Amparo hallé una narrativa que transcribe lo que la gente no decía, entre eso “Juan sin miedo”, un cuento diferente del muy famoso de los Hermanos Grimm, alguien se lo narró a Estefanía Orozco Gil, niña de 9 años que estudiaba en grado 4° en la escuela María Inmaculada, años 90.

Cuando Estefanía entregó a su maestra esta versión, se sugieren aquellas ataduras de la cultura religiosa que involucra demonios y castigos más allá de la muerte.

Investigaba para escribir el libro “El Congal – Diáspora y bordado”, escuché versiones parecidas de los viejos, Malía Velásquez y Martín Alonso Sánchez, algún rasgo y pistas dio Julialba acerca de mitos sobresalientes de una dama generosa en la historia de Marsella, abuela de un poeta muy reconocido por sus palabras al hijo para que no use cauchera, ella recogía mercado que donaban casa a casa y el comercio, lo cargaba en un buey que recorría calle a casa. Estefanía sin dar nombres, escribió bien ese mito que la mayoría desconoce, recordé más de esa historia cuando hablaba el señor Sánchez del Español; cuando hablaban de eso, disminuían sus voces y entonaban un lenguaje de advertencia con tono sepulcral: —Mijito, ¡tenga presente que es un secreto y de esto no se puede hablar!

Juan sin miedo

En Marsella habitó cerca de la plaza, hace mucho tiempo, una mujer buena que ayudaba a todo el que necesitaba y a la hora de la misa era la primera en llegar a la iglesia. Pero aquella mujer caritativa, la más amiga del sacerdote monseñor, guardaba un secreto, tan grande, que ni siquiera al otro cura, el párroco del pueblo, se lo quiso confesar nunca.

Un día le llegó a la señora buena una grave enfermedad, postrada en cama, sus ojos eran enormes y se le había hinchado el cuerpo, los árboles se marchitaban en su patio, cuando en las calles se deslizó una sombra después de haberse detenido el humo de las chimeneas, con mucho sufrimiento falleció.  

El pueblo de Marsella estaba conmovido, la mujer se había ganado todo su amor y devoción; fue así como, por sus buenas acciones, decidieron velarla en la iglesia y celebrarle los siete días de duelo que su familia traía como tradición española desde el Califato de Córdova y costumbres maronitas.

Una vez allí el cadáver, sucedieron cosas extrañas, después de las oraciones del anochecer, el párroco veía como dos demonios con cuerpo de hombre y cabeza de macho cabrío, trataban de abrir el ataúd sin conseguirlo. El sacerdote envió emisarios a las casas debido al gran aprecio que sentían, convocado todo el pueblo, reunió a los hombres más fuertes y valientes para que protegieran el cuerpo de la mujer hasta la hora de la sepultura.

Hombre cabra que deambula por caminos secundarios, figura asociada a creencias medievales, proviene de mitos sarracenos. Cada mito se transforma más cuando la nueva cultura lo involucra en literatura y espectáculos del cine. Imagen tomada de https://darktv.es/blog/el-hombre-cabra-leyenda-urbana-o-una-excentricidad-de-la-ciencia/

Hacia las doce de la noche, cuando la mayoría se había retirado y desde ahí hasta las tres de la mañana, aquellos demonios regresaron y rondaron, mayor fue la sorpresa del párroco que oraba desde un confesionario cuando vio que esos hombres, los más valientes del pueblo, huían aterrorizados.

Interior del templo de Marsella. Fotografia de Emilio Rojas en: http://marsella-educativa.gov.co/?start=5

Decidieron el párroco y monseñor, proteger a su amiga difunta, pidieron a las damas del sagrario llevar el cuerpo y lavarlo en agua con canela dentro de la sacristía para purificarlo, según costumbres judías, le aromaron con incienso y le ungieron con el Chrisma griego, un aceite de oliva mezclado con perfumes y bálsamo, consagrado el jueves santo, más otro aceite sagrado de uso en iglesias romanas, ortodoxas y orientales, la velaron durante la segunda noche con oraciones para la sanación de cuerpo y alma. Los demonios rondaban y cuando alumbró el sol por el nevado del Ruiz huyeron hacia la fumarola del cráter.

Preparación del bálsamo sagrado

Aquí no terminó todo, faltaba la última y tal vez, la más peligrosa de las noches para suerte del alma de la mujer y de monseñor. Llegó entre sus invocaciones el espíritu de un hombre alto y corpulento que había peregrinado el Camino de Santiago desde Los Pirineos a Santiago de Compostela, tenía antepasados con aquella mujer buena.

Bendición del Santo Crisma

Juan sin miedo aterrorizaba con oraciones y miradas a todos los espantos, era imagen real de otra persona que llamaron como él cuando llegó por la Cuchilla Atravesada tras el rastro de un caminante que años antes, dicen por Chinchiná, que llegó desde la Tierra Santa. Aquel hombre se presentó al funeral para proteger el cuerpo y el alma de su pariente, la mujer buena, durante la última noche.

Durante siete horas “Juan sin miedo” combatió con los demonios entre una oscuridad sin velas. Salvó el alma de la dama buena. La enterraron al día siguiente. Lamentablemente Juan sin miedo quedó herido de gravedad; antes de morir, su espíritu prometió proteger a cuanto muerto necesitara.

Desde entonces en el cementerio de Marsella, algunos observan a media noche a Juan Sin Miedo sentado en las escalinatas, otros dicen que sienten la energía de un hombre corpulento que protege las tumbas durante los cuatro días antes de la muerte de cualquier habitante del pueblo. Así completa el ciclo de los siete días del duelo hasta la salvación de sus almas.

Escalinatas y cúpula central del cementerio de Marsella

LA URRACA


Me ha gustado tanto esta descripción de la urraca que nos trae Julie Sopetrán, a quien admiro y leo con constancia.

Poco he convivido con las urracas en los escenarios de mi vida; quiza, o soy muy distraido, o tengo cierta ceguera de situación frente a las aves. Tambien porque en mi pueblo solían llamar urraca a cierta dama entrometida.

PERCEPCIONES

la urraca

“Quien escuche a la urraca será un necio”, eso decía el gran filósofo Félix María Samaniego, en su maravilloso poema: El Pastor y el Filósofo. Sin embargo a mi, la urraca, me cautiva más por sus pequeños saltos, que por su graznar. Sabe pavonearse, llamar la atención, hacer ruido, ser diferente. Siempre está inquieta. ¿Busca o teme a las cosas que brillan? Guarda secretamente los diminutos tesoros que roba en lugares que nadie conoce, piedrecillas, lazos de colores, baratijas… Se rodea de cosas inservibles, busca en las basuras, se recrea entre desechos como el propio Diógenes. Me gustaba observarla cuando era niña, cuando iba por el camino de la fuente, por el monte, cuando me la encontraba en las calles, en los jardines picoteando la hierba… Pensé que ya habían desaparecido, porque no las veía, pero me alegra descubrir que todavía existe alguna familia en mi pequeño pueblo.  Las recuerdo…

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Sin cabeza y con rebrujos


Mi cabeza se revolvía con historias que había contado mi hermana. Había fallecido y mi duelo eran tensiones, rebrujo y levedad de oraciones de mujeres desveladas. Encontré en la biblioteca de Amparo una carpeta con narrativas de sus alumnas. Pensé en aquellos días cuando Aleyda López, otra maestra fallecida, escribía que sus niñas alumnas querían casar a la luna con el sol en una escuela que dirigía doña Ester Bedoya por allá donde la lluvia se anunciaba con truenos míticos de la leyenda del oro de Marsella.

Busto de Simón Bolívar en el museo nacional de Colombia

La municipalidad entregó a esa escuela de niñas un busto de Simón Bolívar que habían quitado del parque La Pola, allá colocaron una estatua nueva, las profesoras le fijaron espacio en el monumento a la bandera donde solo permaneció unos días porque se trasladó la María Inmaculada a un edificio nuevo, el Juan José Rondón, habían demolido un inmueble de madera republicano con puertas talladas que roían los comejenes y un político amante de construcciones con ladrillo, cemento y comisiones. Remplazó la escuela donde estudiábamos los niños y ubicaron ahí las niñas.

Aquel busto de Bolívar era un pedazo de yeso que terminó refundido en el cuarto de rebrujos al lado de los baños; al guardarlo, la cabeza se desprendió del tronco; días después, las niñas que entraron a ese lugar a buscar un balón se asustaron, vieron a un hombre sin cabeza que generaba espanto.

El rumor corrió entre una y todas a voz a voz tenue y sigilosa, la profesora Mery utilizó ese efecto para rebrujar el estado de ánimo de las niñas, les decía: —Quien no presente las tareas será encerrada con el hombre sin cabeza.

La zozobra persistía cuando llegó una nueva profesora, María Teresa López, sugirió que debían florecer mejores estados de ánimo y sacaran el busto del cuarto. La cabeza no aparecía, para encontrarla quizá fuera necesario descifrar otras cabezas que cayeron como naranjas de árboles heridos.

El hecho soltó nuevos rumores que sonaban con más susurros, los mayores no lo admitían y las niñas lo transmitían. La profesora dijo: escribamos eso para desrembrujarnos, me lo traen de tarea sin amenazas porque debemos despojarnos de rebrujos.

El rebrujo de mi cabeza comenzó a desenredarse al año de la muerte de mi hermana, entre sus rebrujos encontré aquella carpeta con las cosas que aquella vez escribieron las niñas.

Dibujo a plumilla del artista marsellés Julio Villada Arango, escuela urbana de varones, edificio emblemático de estilo republicano, demolido para ser reemplazado por la Juan José Rondón.

Esa noche divagué en las calles de Marsella, percibía voces de otras cabezas perdidas que vagan entre el silencio de paredes y andenes. Decían que en la noche varias personas veían personas sin cabeza y cuerpos mutilados que salían del rio Cauca y vagaban por las calles y caminos de Marsella, también a Bolívar en un caballo colimocho, algún cuerpo clamaba en espera del jinete difunto, andaba con el perro del mendigo que se había perdido en la noche de la granizada y con el gato de la viuda que se le había espantado por los tiros de Chuchi Sierra cuando la hizo levantar para que le diera la cuota del comparto.

Otras voces sobre la cabeza del busto de Bolívar, dijeron que aparecía en la oscuridad o se notaba en sombras de luz de luna, a veces en las ventanas y otras en los muros, atisbaba para encontrar a los que se habían perdido, no era solo su cuerpo sino las partes de muchos asesinados en los municipios del sur a quienes arrojaron al Rio Cauca, los vecinos de la vereda Beltrán los rescataban y traían al cementerio.

doña Maria Isabel Espinosa. Sus cuadernos y su escritura dedicada al rio – tomado de Magdalenas por el Cauca. https://magdalenasporelcauca.wordpress.com/

Bolívar jamás logró la libertad y liberación de aquellos porque las violencias persisitieron en Colombia durante estos 200 años desde cuando fueron sus batallas por la independencia.

Cuando Tista el enano vendía dulces y salchichón en la esquina de la plaza junto al árbol de mangos, decían que estaba loco porque aseguraba que veía la cabeza de la antigua estatua de Bolívar y hasta se le acercaba para preguntarle si había visto su cuerpo que habían desprendido como lo hicieron con las cinco repúblicas que él liberó.

Algunos niños escribieron sobre los otros chicos necios, dizque habían enterrado la cabeza de Bolívar en un lugar desconocido para que no los siguieran asustando con eso. Otros dijeron que la vieron rodar por un terreno que se desbarrancó cuando cavaron en el lado posterior de la escuela para construir allí una estación de gasolina.

El remanso de Beltrán – Marsella – Fotografía de Rodrigo Grajales publicada en El Malpensante y en Magdalenas por el Cauca. https://www.elmalpensante.com/articulo/828/el_remanso_de_beltran

Los niños de la escuela de la vereda Beltrán jamás vieron la cabeza perdida del busto de Bolívar, sinembargo veían cuerpos mutilados que traía el rio Cauca después de la masacre de Trujillo Valle y de todas las violencias que desagua su cuenca.

Rastro Púrpura es un documental inspirado en la historia de Gabriel, un artista plástico que pinta, Yorlady, que acude al performance para expresarse y María Isabel, una ribereña del río Cauca que le escribe al afluente, como amigo silencioso que carga dichas y desdichas.

Duelo por una virgen entre dos hijos de Eva


Era la mujer más santa y virtuosa que ha dado Marsella, Genovevita Álvarez , casta desde la infinitud de un tiempo bíblico cuando el erótico Adán se dejó convencer de la hembrita esa de la culebra de que sería un pendejo lambe micas si no gozaba los placeres de la carne y se le comía la manzana a la Eva.

Aquel hembro, gestor de los primeros polvos que dieron origen a los humanos, se enchufó el erotismo de Eva y plus, pecado, pecador pillado. Ese goce aún no estaba autorizado, apenas lo sería para reproducción y solo sería posible con la bendición de la mano sagrada de dios.

Adán y Eva – Michelangelo – fragmento

Milenios y siglos luego, nos negaban que los humanos masculinos y femeninos veníamos del útero de las mujeres para meternos el cuento de ese engendro de mujeres descendientes de una costilla de Adán. Él y ella quisieron ser iguales a Dios y ese querer los sacó del paraíso, o eso inventaron los monjes que armaron la biblia y decidieron que Adán nos condenó a nacer cumplables de su pecado, y aún nos cargan a todos esos y otros pecados, esa desobediencia a Dios que debemos pagarla con adoraciones a través de papas, obispos y jerarquías con registradora para medir los diezmos y para alcanzar la redención hasta la eternidad. Y para buscar a ese Dios invisible.

En Marsella, Genovevita Álvarez se impuso la obligación de redimirnos, nos pagó becas para alcanzar la jerarquía de seminaristas con destino al solio del Papa en Roma, no hizo militantes de cruzadas eucarísticas, envió monjas y curas a los conventos y seminarios y en eso se gastó toda la fortuna de la heredad de sus colonos antepasados, pecadores y virtuosos. Hubo tías, tíos y hermanos con sotana, ninguno tan santo como ella.

La Cruzada eucarística tenía un propósito cristiano y pedagógico definido. Se regia por el apostolado de la oración. Fotografía Aqueilado de la Sierra – Brasil 1930

Fiel a sus creencias y razones, podríamos admitir que fue una santa, aunque Gilberto Mejía, compañero en el Instituto Estrada de Marsella, iconoclasta y tanguero, quien pereció muy joven, en esos días nos aseguró a sus amigos: “no doy cinco centavos por la virginidad de Genovevita”.

Por esta profanación, una tarde de la excursión de tres días a los charcos de Combia, aceptó un reto que le propuso don Tomás Issa Álvarez, rector del colegio y sobrino de Genovevita; sería un gran duelo entre dos hijos de Eva, no sé si pecadores o redimidos; días antes, ambos se eludieron en la calle del pecado de la zona de tolerancia del Morro, el mayor para no perder su autoridad moral sobre el otro y este por no ser sancionado al verse pillado por el rector en el lugar más prohibido para los menores y aún los mayores de Marsella, más aún a estudiantes del Instituto Estrada.

Enfrentados a puro pulso y muñeca, escogía cada cual un escondite donde se iniciaría el combate que se lidió lanzándose frutos verdes de guayaba, ambos sabían eludirlos, se jugaron ese duelo hasta agotar el pertrecho de todos los guayabales de Combia, los pajaritos observaban asustados porque los dejaban sin comida, llegaron hasta el final sentados y agotados, aun Tomás defendía la virginidad de su tía y Gilberto su derecho a la duda. No se dieron la mano, se miraron con el cariño profundo de quienes saben que estaban en un juego y sus diferencias eran parte de sus reglas.

Paul Anka, de Otawa (1941) compositor y actor, cantante melódico en la línea de Frank Sinatra y Tony Bennett – Canción Adam and Eve, grabada luego con letra en español por César Costa en México.

Niebla de Marsella


Una niebla me cubría y no llegaste a las siete de la tarde,
caminé el desespero en la calle de Hoyo Frío hasta la plaza
y de allí a Calle Real, La Plazuela y La Rioja hasta el amanecer.

Paso abajo, paseo arriba, una lenta agonía me desgarraba, confluía y me desnudaba desde adentro.

Te había conocido desde siempre.

A las seis de mañana las gotas diminutas arropaban,
moléculas del manto de la neblina diluían mi soledad.
El agua me cubría nuevamente y no llegaste.
Recordé tu dignidad, tan lozana como la niebla de Marsella,
el sereno que refresca la confianza entre nosotros.

Doña Gilma Villa abrió su puerta y me brindó café,
su fervor me miraba de frente con tibieza,
me acogí en su mirada de armonía cariñosa.
Cuidaba de los otros y nosotros, compartió su memoria con relatos de tiempos idos, me narraba sobre personas idas. Intuyó que anhelaba tu llegada, te recordó excitada y sin hoguera: —no esperes a la que no ha de venir—.

Fotografías de marsellese Emilio Rojas Profesor emérito y Adriana María Grizales, Directora de la Biblioteca León de Greiff.

Sonaron distinto las campanas desde la torre y salieron seis palomas a buscarme.
Recordé tu alegría cuando partiste
en sigilo jugabas con tus sueños
marchaste en línea de escalera a la seis de la mañana,
cantabas silencios de tus sueños en Madrid.

Regresaste cuando mataron a tu padre.
Lo borraron en tiempos de borrasca
personas que conociste lo perdieron sin vergüenza,
violaron los códigos de honor
taparon las verdades de sus negocios sucios.

Tu viejo lo sabía y se les negó a vender su tierra
profanaron sin piedad lo más sagrado,
la vida, la pertenencia que se cuida y se protege.
Te atraparon en su violencia injusta,
sentíamos coterráneos asidos de palancas
que empujaron aquella guerra sucia.

Me buscaste, me abrazaste.
¿Qué está pasando aquí?
En esa tarde la niebla nos cubría.
Somos hijos del rocío en mes de mayo
compartimos el llanto de mil pesares
Se nos dañó el terruño.

Cayeron lentas flores desde los guayacanes y
tapizaron el sendero al cementerio,
adornaron las tumbas con huesos sin identidad,
llegaban a buscarlos sus mujeres con trenzas de viudez. Juntaban tanto luto que sus lágrimas se fundieron como balas que hacían polvo sus almas.

Guayacanes en Marsella.

Marchaste como un escarabajo con las patas rotas,
la tristeza debajo de la cama donde naciste
y en tu mesa está el reloj de arena que no cuenta tu partida.
Me dejaste en compañía del ángel de los desvelados,
me cuidará con su legión de mariposas nocturnas.
Continuaré mi paso por las calles hasta el amanecer
en mí la edad creciente no ha fatigado mi tristeza
hasta cuando regreses a la esquina de la plaza.

No soy loco de pueblo y me miran como eso.
Alguien invita a tomar café y me sondea las penas.
También les tengo lástima, marchitos, apegados a la plata.
Prefiero el café de las señoras bordadoras,
del tendero que confiado fía una panela, su seguridad le paga con la fe del vecino que comparte mazamorra de abuela.

Continuaré mis noches con espera de neblina
hasta una aurora eterna que hunda el vacío en mis ojos, con esa infinitud de vueltas de reloj sin cálculos abstrusos.

Amaral – La Niebla

En mi vida hay una casa, chocolatera antigua y ron de Caldas viejo de más de doce años, flores de novio en el jardin y un enredajo de esperanzas.

Te invito a celebrar cuando regrese el dia jamás pensado.

Centauri Castaño


Mi orígen es la tierra de Marsella con cenizas del nevado. El agua bajaba desde el monte El Porvenir o la Quebrada La Nona, los productos del campo sustanciaron mi cuerpo, conversaciones junto al fogón o en la Calle Real hicieron mi identidad, es tierra de abuelos en la finca Las Peñas, o un terreno contradictorio, La Pereza, alguien le asignó ese nombre para otorgarnos derecho a la libertad en un lugar para descansar y desentenderse de la vida con mirada al firmamento y las constelaciones en la noche.

El Centauro de Creta- Salvador Dali – Litografía firmada de 1970 catalogada por Michler Löpsiger con el No. 1272 – sin garantía de firma auténtica.

A veces me busco entre las calles de mi infancia y los árboles de mango del parque donde están enterrados muchos sueños y los pasos de mujeres vírgenes que desfilaban al colegio Bethlemita.

Pienso que si uno reconoce el germen de los polvos y los átomos que lo formaron, merece existir en la esperanza y alegría hasta cuando las últimas cenizas regresen a la tierra en un lugar genealògico, origen y final es la tierra para todos, incluso quienes prefieren los mares y el olvido.

El arco de mi vida se potenciaba, niñez y adolescencia, la adultez en esa y mil calles de ciudades; año a días y siempre, se sueñan los caminos de una infancia con tierras veredales, Miracampo y El Congal como un viaje en búsca de plenitud y trascendencia que se transformará en humus de cementerio en Marsella.

En mis viajes de los sueños he visto a Fernando Castaño montado en el caballo de sus tiempos, cabalga en sus parajes con sombrero alón y pañuelo al cuello de jinete aventurero, despuès de una cópula se secó el sudor y salió de una película de vaqueros en el teatro Marsella. Era el gran protagonista en los ideales de las mujeres que jamás pudimos conquistar, solo con él vibraran hasta mojarse. Se decidieron por cualquier otro el día cuando supieron que lo atrapó Gilma Rodríguez.

Estatua de centauro en Pompeya – Fotografía de Michael Lai – Jubilado residente en Hong Kong que se ha dedicado a recorrer el mundo y compartirnos sus fotografias que son la mejor narrativa de su viaje. https://retireediary.wordpress.com/2019/10/17/statute-at-pompei/ Si quieres conocer el mundo sigue a Michel.

Ellas a Fernando le tenían un apodo secreto, “El centauro”, ese ser de la mitología griega con cuerpo de caballo pegado a un torso con brazos y cabeza de hombre.

Se decía que siempre cabalgaba hacia el monte de La Ermita; hacia allá lo imaginaron, se bañaba desnudo en la cascada y lo observaron desde atrás de los matorrales, decían que convivía en equilibrio con la naturaleza, que su labor eran cultivos y crianza de animales, lo justo y necesario para vivir en armonía, si tumbaba un árbol para la leña de la casa, plantaba otro.

Dalí – Centauros voluptuosos – firmados y fechados con la pluma de Gala – Propiedad de la colección Mintz – https://www.christies.com/lotfinder/Lot/salvador-dali-1904-1989-centauros-voluptuosos-5136823-details.aspx

Lo sueño en un bosque de niebla con prados y nogales, fresnos, cedros y árboles  de hoja caduca, sociable con los pájaros y los venados, amoroso con las vacas que sabía enlazar en lanza de arco y un zurriago que azuzaba con fuerza para hacer vibrar el viento. Jamás fue herido por flechas venenosas como los centauros míticos; por eso mismo, jamás debió reunirse con Chucho María Estrada, aquel monseñor representante de los dioses y los santos católicos en Marsella, jamás le anunció que renunciaría a la inmortalidad porque él reconocìa su fragilidad, incluso en estos días cuando camina en las mañanas con su bordón y un perro negro.

En la mitología la sociedad de los centauros es de tribus, suele haber una élite de centauros guerreros y un sacerdote considerado el líder. En Marsella Fernando Castaño no era de la élite, no usemos esa palabra, la familia Castaño de Fernando ha sido distinguida, aunque se ignoran sus antepasados andariegos de origen europeo.

Dicen que el castaño, originario de Europa Meridional y Asia Menor, para algunos simboliza la llegada de los romanos a la península ibérica para localizarse en Alava, las aves, los insectos y las corrientes del aire mueven migraciones de vida vegetal, los castaños viajaron con ellos a muchos países, se movían entre paisajes frondosos, árboles y marineros Castaño migraban como pájaros y nubes de semillas viajeras a Génova Italia, Galicia y provincias de España desde donde la vida ha viajado a América con sus leyendas y eso coincide con el mito de los centauros que se movían desde Grecia por el mar mediterráneo. De allá son tantos abuelos y apellidos.

El castaño árbol de origen mediterráneo – https://es.wikipedia.org/wiki/Castanea

El Centauro Castaño, tuvo poca afición por el licor que nos transforma en seres desagradables y algo toscos, incluso agresivos. Una de las leyendas de la mitología griega cuenta que el primer centauro fue Chirón, un titán que armò su guerra con los jóvenes dioses del Olimpo y la perdió. Apolo, el dios de la luz y la razón, lo convirtió en mitad hombre y mitad caballo. Fernando es hombre bastón y perro.

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