SIETE MANERAS DE PENSAR LA ECONOMÍA

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Tomé notas de Doughnut Economics – Publicación

Kate Raworth, economista, Senior Visiting Research Associate en el Environmental Change Institute de la Universidad de Oxford, profesora en el Master, Cambio y Gestión Ambiental y Asociada Senior en el Instituto de Cambridge para el Liderazgo de Sustentabilidad, e Investigadora Senior en Oxfam, durante el Festival 2017 “Innovación Disruptiva” propuso“ Siete maneras de pensar como un economista del siglo XXI”.

1)        Cambiar el objetivo;

En 70 años, la economía enfocada al PIB como medida de progreso, justifica la desigualdad en ingresos y riquezas, y la destrucción del mundo viviente.

Necesitamos un mejor objetivo: satisfacer los derechos de cada persona dentro de los medios que brinda el planeta. El desafío es una economía -de local a global- para  la humanidad en espacios seguros y justos. En lugar de un PIB cada vez mayor, descubrir cómo prosperar en equilibrio.

2)        Ver la gran panorámica;

La economía dominante es extremadamente limitada, es diagrama de monedas y flujo circular. Refuerza la narrativa neoliberal de la eficiencia del mercado, la incompetencia del estado, la domesticidad del hogar y la tragedia de los comunes. Debemos volver a la economía con la sociedad, dentro de la naturaleza energizada por el sol. Requiere otra narrativa sobre el poder del mercado, la asociación del estado, el papel central del hogar y la creatividad de los bienes comunes.

3)        Nutrir la naturaleza humana.

Economía del siglo XX que retrata un hombre económico racional: egoísta, aislado, calculador de gusto fijo y dominante sobre la naturaleza, ese retrato le da forma a lo que nos convertimos. Y la naturaleza humana es más rica que esto: somos sociales, interdependientes, aproximativos, fluidos en valores y dependientes del mundo viviente. De hecho, es posible nutrir la naturaleza humana en formas que nos den una perspectiva mucho mayor para entrar en espacios seguros y sustentables.

4)        Pensar en forma sistémica.

El cruce de las curvas de oferta y demanda del mercado es el primer diagrama del economista, tiene raíces en metáforas del equilibrio mecánico del siglo XIX. Ese no es punto de partida, existe el dinamismo económico sistémico, resumido por un par de bucles de retroalimentación. Esta dinámica abre más puntos de vista, desde el auge y caída de los mercados financieros a la naturaleza autorreforzante de la desigualdad económica y los puntos críticos del cambio climático. Dejemos las esquivas palancas de control para administrar la economía como un sistema complejo en constante evolución.

5)        Diseñar para distribuir.

En el siglo XX, la Curva de Kuznets- nos susurró su poderoso mensaje de la desigualdad: tiene que empeorar para que pueda mejorar, y el crecimiento, eventualmente, lo levantará. Pero la desigualdad no es una necesidad económica, es un fracaso en el diseño.

Los economistas del siglo XXI reconocerán el diseño de economías más distributivas del valor que generaron, idea representada como una red de flujos, significa ir más allá de la redistribución del ingreso para explorar y  redistribuir la riqueza que se encuentra en el uso de la tierra, la empresa, la tecnología, el conocimiento y el poder para crear dinero.

6)        Crear para regenerar.

La teoría ha representado un entorno “limpio” como bien de lujo, solo asequible para los acaudalados. Visión reforzada por la Curva Ambiental de Kuznets, él susurró que la contaminación debe empeorar antes de que pueda mejorar y el crecimiento, eventualmente, lo limpiará. Y no existe tal ley: la degradación ecológica es resultado del diseño industrial degenerativo. Necesitamos una economía que desate el diseño regenerativo para crear una economía circular -no lineal-, los humanos serán participantes plenos de los procesos cíclicos de vida en la Tierra.

7)        Ser agnóstico sobre el crecimiento.

Un diagrama en la teoría económica es peligroso, no se dibuja el camino largo del crecimiento del PIB. La economía dominante considera el crecimiento económico sin fin como un deber; sin embargo, nada de la naturaleza crece para siempre, el intento de vencer esa tendencia plantea dificultades en países de alto ingreso y bajo crecimiento. No será difícil renunciar al crecimiento del PIB como un objetivo económico, pero será  mucho más difícil superar la adicción a él. Aun consideramos que las economías necesitan crecer, sea que nos hagan prosperar o no. Pero necesitamos economías que nos hagan prosperar, crezcan o no. Ese cambio de perspectiva nos hace ser agnósticos sobre el crecimiento y explorar cómo la economía, adicta al crecimiento en  su punto de vista financiero, político y social podría aprender a vivir o sin él.

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Plural: 4 comentarios en “SIETE MANERAS DE PENSAR LA ECONOMÍA”

  1. Objetivos cuya consecución, un contrato social global -ideal-, es materia de debate y de trabajos de largo aliento, aunque los principales actores que tienen las llaves no parecer en actitud de pensárselo. No hay ningún buen Leviatán a la vista.

    Y, como en todo “in medio virtus est”. En el pensamiento occidental humanista diseminado por varios continente hay quienes entre los “decididores de la economía global” comienzan, pasito a paso, a pensar así. Mientras tanto los neocolonialistas de China siguen en sus trece y además no entienden el latín. Entre Trump y Xi Jinping estamos emparedados.

    La transición pasa por las zonas grises de la prosa, por lo que no brilla con notas épicas, por las transformaciones persuasivas y las buenas prácticas inasequibles al desaliento. La realidad y la razón práctica se abre paso muy lentamente. Si habrá un mundo diferente nosotros no lo veremos, pero hay que sembrar, sembrar, sembrar y tras muchos cambios de estación, entre lo blanco y lo negro quizás se constituya algo mejor que lo que tenemos hoy.

    Es el arte de lo posible, un telar con infinidad de hilos.

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  2. Buena tu reflexión, no es posible un contrato global porque, así como hay diversas culturas que son idiomas y maneras de entender el mundo y habitar en el y gozarla, así también hay diversas economías y mucho mas microeconomías. Entender esa complejidad, veo hay un llamado para quienes intentan medirlo todo con el mismo rasero. Gracias por todo.

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