El caso de: aípA ne labinA


Desde el oír el canto a medianoche y al primer canto del gallo al amanecer, labinA madrugaba a buscar la luna, y, cuando estaba desaparecida, él se sentía al revés y sentado en la cocina se examinaba todo el cuerpo porque creía lo había poseído una mujer gusano. El tres de mayo amaneció oscuro ySigue leyendo “El caso de: aípA ne labinA”