Calles en tierra cafetera

MARSELLA

Calles de mi vida,  su magia desapareció después de edad y andanzas. Crecí en un pueblo mojigato donde el cura ordenaba todo.

Los cambios de época las transformaron, las recuerdo en la orilla de mi tiempo y la distancia del paso entre dos siglos, apenas se vislumbra el recuerdo del asesino de las tres de la mañana que guardaba debajo de su ruana un tesoro inexistente en la botella vacía de aguardiente.

En una ventana la luna acariciaba a la rubia sin nada puesto encima más allá de los misterios del aroma en sus poros que invadía mi erotismo. Sabía ser amante, ramera, reina del baile, desvestirse con un suspiro y atacar como fiera al agresor con sus tacones. Guardaba secretos de las conversaciones de los políticos y los bandidos.

Me alejé sin un mañana de regreso, la veía calzarse y erguir su busto, pintase el rostro y acicalarse para un nuevo cliente. La Calle donde vivía desapareció con los años de la liberación femenina.

CALLE LARGA DEL MORRO

En Tacaloa al norte mis pies se desnudaron

mi lugar era El Morro, calle libre sin memoria

y un sur de ceremonia, sermón y mística cristiana

que olvide con pasos de arrabal en Chava Luna.

Caricias, crespones de recuerdos repetidos

su esquina sola sin farol y derribada en luna llena

temblores arrasaron la lujuria, sangre de violencia,

la rubia abandonada, sin gatos, materos, almohadones.

Ningún trago de ron en sus rincones ni amantes esquivos.

Pianola sin vibración de son y bolero antillano,

detrás un tango de Gardel y una moneda loca

su dueña era la música del tiempo borrascoso

de amantes andariegos tras orgías

y fatigas de mujeres violentadas,

pecados con sordera a los sermones

placer sin paraíso y sin demonio,

armonía con palabras de furia sin olvido,

frases de incendio, piernas mudas,

noches de amor indescifrable ido por grietas

años idos fisurados en días de vigilia

sin aleteos de ángeles

traspasaron el mundo en algún sueño con recato

fue su tiempo con rostro disuelto en el espejo.

Ya en Tacaloa

no está El Morro exótico al final de Calle Larga

los mapas no trazaran su destino

las piedras silenciaron su deleite,

sus casas son de polvo de voluptuosidad

y olvidos repetidos sin luces de catedrales.

La juventud, la vejez, la varonía machista,

con luna adversa y murciélagos volátiles

dieron látigo al viernes de las letanías,

amores en espera, sus dueñas los besan,

los catres rechinan su canto sin orden.

días fastos, nefastos de recato lavado en palangana.

PEREIRA















Un recuerdo eterniza la soledad de la noche más oscura que jamás se chocó con la noche estrellada y el bullicio, me acerqué a sus besos y los perdí entre silencio y brillo de sus labios.

MI CALLE PEREIRANA

Era mi calle larga antaño, fresca con viento del nevado,

vive ahora entre smog caliente, la perturba.

Perdió la bicicleta de señorita enamorada,

no quedan sus puertas de madera y el silencio,

y aun la persigo en el andar a través de mí mismo.

Su soledad huyó del pueblo desplazada,

la llenó su algarabía de ciudad

y la olvide con afanes al trabajo.

No está su sonrisa coqueta en la ventana.

Venimos todos, siempre estamos llegando,

de lejanías y caminos, de noches de utopía,

arribamos de otras calles con mirada de vikingos,

dos de la tarde, cojeando y sin muleta,

desde otros besos, mar y sal, al aguacero,

y la luna pereirana no deja de reírnos levemente

detrás de fumarolas del volcán porque en la calle esta la vida loca y continúa

1962 Eran los tiempos de Lolita. Escena más memorable
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Autor: guillergalo

Soy de Marsella - Paisaje Cultural Cafetero de Colombia. Publicaciones EL CONGAL. Diáspora y bordado. Narración histórica de genealogías, historias de caminos limítrofes entre El Cauca y Antioquia del Siglo XIX, la cultura, violencia, migraciones, movilidad social hacia las ciudades y los países. "RITMO AROMA Y TIEMPO DE PALACÍN" Premio Nacional de Novela "Ciudad de Pereira" año 2015. El recurso epistolar le da un nuevo sentido a su configuración literaria. Su estructura narrativa es sólida, propone un viaje mental y de lectura apasionante. Una serie de voces y personajes con un sentido poético profundo. Es el tema de la búsqueda de las raíces y de la genealogía en su universo complejo y conmovedor de la condición humana. DOS SIGLOS entre casas, montaña, poblados, violencia y una ciudad de salsa. Historia de emigrantes de Italia, se establecen en El Tolima y El Cauca, se reproduce en Chinchiná y Marsella, descendientes en el Valle a donde llegan a los edificios de la Plaza de Caicedo a conocer los ascensores y tragarse la ciudad, como el momento cuando los Buendía descubren el hielo en Macondo. TACALOA viento su sueños. Nueve narraciones en un mundo de aconteceres cuando las realidades del mundo de la zona cafetera del Colombia fueron contadas tantas veces que se hicieron fantasía.

4 comentarios en “Calles en tierra cafetera”

    1. Venimos de mil caminos, llegaron antepasados desde lugares europeos y los ancestros indígenas y negros, regaron los caminos de palabras, al trajinarlos las ibamos tomando con las flores y en la mochila se metían. Negociamos con esas palabras, enamoramos con esas palabras y ellas son nuestro destino.
      }

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