Impresionantes retratos muestran como se ve la belleza en todo el mundo

Originalmente publicado en SCOPIC IMPULSE:
? Katmandou, Népal. The Omo Valley, Ethiopia Khanom, Thailand Medellín, Colombia Little India, Singapore Maramures, Romania Havana, Cuba Otavalo, Ecuador Colombia San Francisco, Etats-unis Yango, Myanmar new-York, Etats-unis Rio de Janeiro, Brazil Cuenca, Ecuador Amazon Rainforest Ethiopia Chang Mai, Thailand Oxford, United Kingdom Rio de Janeiro, Brazil Riga, Latvia El…


MUJERES HERMOSAS
Las mujers están sentadas o caminan de un lado a otro;
unas son viejas, otras jóvenes,
Las mujeres jóvenes son hermosas – pero las mujeres viejas son más hermosas que las jóvenes.
Walt Whitman – poeta norteamericano, Hojas de hierba, pág 399, Editorial Novarro, Edición noviembre 1999

SCOPIC IMPULSE

original_1491442504201_pt30jr61kadybtgtx1or Katmandou, Népal.

I-photographed-women-from-37-countries-to-show-that-beauty-is-everywhere111 The Omo Valley, Ethiopia

22 Khanom, Thailand

376805-900-1452587844-19337810-900-1452536596-woman-beauty-atlas-mihaela-noroc-195__880 Medellín, Colombia

women-portraits-atlas-of-beauty-mihaela-noroc-4 Little India, Singapore

I-photographed-women-from-37-countries-to-show-that-beauty-is-everywhere16__880 Maramures, Romania

different-countries-women-portrait-photography-michaela-noroc-havana-cuba Havana, Cuba

women-portraits-atlas-of-beauty-mihaela-noroc-noroc-8 Otavalo, Ecuador

Andy-in-Medellin-Colombia-Mihaela-Noroc-Graine-de-Photographe1 Colombia

I-photographed-women-from-37-countries-to-show-that-beauty-is-everywhere17__880 San Francisco, Etats-unis

I-photographed-women-from-37-countries-to-show-that-beauty-is-everywhere18__880 Yango, Myanmar

I-photographed-women-from-37-countries-to-show-that-beauty-is-everywhere7__880 new-York, Etats-unis

I-photographed-women-from-37-countries-to-show-that-beauty-is-everywhere9__880 Rio de Janeiro, Brazil

Klara-in-Cuenca-Ecuador-Mihaela-Noroc-Graine-de-Photographe1.jpg Cuenca, Ecuador

I-photographed-women-from-37-countries-to-show-that-beauty-is-everywhere14__880 Amazon Rainforest

kako-se-definira-ubavina-niz-svetot-115707 Ethiopia

women-portraits-atlas-of-beauty-mihaela-noroc-noroc-5 Chang Mai, Thailand

women-portraits-atlas-of-beauty-mihaela-noroc-3Oxford, United Kingdom

377105-900-1452587844-19337360-900-1452536596-1-16Rio de Janeiro, Brazil

different-countries-women-portrait-photography-michaela-noroc-3-riga-latvia Riga, Latvia

women-portraits-atlas-of-beauty-mihaela-noroc-noroc-13 El Paico, Chili

different-countries-women-portrait-photography-michaela-noroc-15-tibet-china Tibetan Plateau, China

women-portraits-atlas-of-beauty-mihaela-noroc-noroc-9 Mawlamyine, Myanmar

I-photographed-women-from-37-countries-to-show-that-beauty-is-everywhere13__880 San Pedro de Atacama, Chile

I-photographed-women-from-37-countries-to-show-that-beauty-is-everywhere15__880 Maori Marae, New Zealand

women-portraits-atlas-of-beauty-mihaela-noroc-2 Sydney, Australia

I-photographed-women-from-37-countries-to-show-that-beauty-is-everywhere8__880 Nasir al-Mulk, Iran

women-portraits-atlas-of-beauty-mihaela-noroc-noroc-10 Colca Valley, Peru

Stunning Portraits Show What Beauty Looks Like Around The world

More info: indiegogo.comFacebook | Instagram | Tumblr

Since 2013 photographer Mihaela Noroc has traveled the world with her backpack and camera taking photos of everyday women to showcase the diversity of beauty all around us. The Atlas of Beauty is a collection of her photographs celebrating women from all corners of the world, revealing that beauty is everywhere, and that it comes in many…

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La chica Marie es distinta

Algunos cuatrillones de épocas, algunos octillones de leguas cúbicas, no significan nada para la expansión infinita, ni la exasperan.
No son sino partes, todas las cosas no son sino una parte.
Walth Whitman – Canto a mi mismo -45-


Marie Joelle Giraud López – Ilustradora científica 2009

Mujeres y algo distinto

Brilla, flota, prepara mi fuerza,

enciende mi fuego, piel enardecida

sentidos de roce, chica adolescente.

A lado una cama de hojarasca fresca.

Hortensias celestes – Margarita Nohemi Bonilla Stremel – pintura al óleo

La encontré con hortensias del amor de abuela

petunias sembraba entre piedras

blancura, radiante, sutil su sonrisa.

Trajo del arroyo guijarros de canto rodado

dispuso una era, concibió un mundo acuoso

floresta que cargue humedad, rocío de tarde

nieblas de mañanas en la carretera

sueña con el mar, nubes en montaña

el agua marina de los trilobites

algas ancestrales, explosión del cámbrico

olas que golpean en los acantilados

caballitos de mar en arrecifes coralinos

y amores extraños extraviados de radiación adaptativa.

Seres del Cámbrico, cuando la vida evolutiva pasó de un nivel extremadamente primitivo a la creación del ramas animáles básicas

Un muchacho afanoso le pide un instante de amor en su cama

apenas lo mira, no está en ese gancho de los aparejos.

La vida está seca, la calle muy sucia, la gente aturdida

ella flota en sus olas de música, sin bulla, zombis con pegante.

Mensajes de redes sociales quieren enlazarla al mundo virtual.

La gente metida en su afán se olvida a sí misma, confunde a los suyos

ella no se pierde en palabras cortadas y signos ignotos

y prefiere el suelo, los pies embarrados, semillas que brotan

gorjeos, chillidos, susurro de voz de animales, colores que vuelan

cantos de los niños, risotadas burlonas de amigos.

Imagen de la actividad de Marie Joelle López – Coordinadora del Museo del Saber del riesgo. desastres – https://www.linkedin.com/in/marie-joelle-giraud-l%C3%B3pez-489243b1/?originalSubdomain=co

Su mente despacio distingue su vida y sus signos

vibra luna llena, polvo en tierra oscura, musgos de paredes

guitarras con voces destemplan violencia y temores.

Los libros antiguos sin palabra de piedra de predicadores

su mano mide mundo en ecuaciones y constelaciones.

Olor de la gente al trabajo entre móviles de madrugadores

somos tiempo de relojes, tecleo chateo y ella vibración sin calendario.

Dragon Winter – Obra abstracta de arte con luz digital

Tras los almanaques vocifera un político, timbra la registradora

fluyen bits de cuentas y frases que aplastan el tiempo y la vida.

Ella de rodillas, ajena en la arena, relajada entre flujos de gente

no gasta una lágrima al traje de moda y está bien vestida

enciende mi fuego, piel enardecida, sentidos de roce

chica adolescente que pasó a otros años, conoce la mente de locos

y traumas de las ejecutivas con cola de moda

y los diapasones que empujan sufrires de los endeudados.

Pink by Marie Joelle Giraud López on esotérico y místico – pinterest

https://mariejoellegiraudlopez.wordpress.com/

Su página tiene la función principal de promover la ilustración como un estilo de vida en donde personas de diferentes edades, profesiones y aficionados puedan encontrar un punto de convergencia para compartir aprendizajes en torno al arte y su aplicación en la vida cotidiana.

En Central Aguirre

En este poblado he visto al viejo Camelo cuando apaga los faroles de la calle y termina su trabajo, me concentro en ruidos de trenes que salían al puerto con azúcar, veo abajo un par de enamorados que saludan el amanecer sentados en la puerta del viejo animal de acero.


Viviana

Tengo la misma tristeza y él quería liberársele, los hechos salían mal y aquí quedaban ruinas del proyecto del azúcar en Aguirre donde la Company Town dividía a los pobladores entre ejecutivos y jornaleros, pensaba y pensaba, no tenía ideas nuevas, tampoco quería hacer nada.

Toda esa macacoa lo poseía cuando conoció a mi abuela Sara en el poblado de Central Aguirre. Ella se la quitó con su mirada. Yo ahora estoy solo, aquí mismo recorro esas calle y recuerdo.

Residente – Hijos del cañaveral

Él le dijo a mi padre cuando quiso saber su historia con mi abuela: ¿Cómo se conocieron? —La observé y la descubrí, barría la calle frente a una casa prefabricada que su familia compró en el Oeste de Estados Unidos—. Aún está ahí, en esa callecita de casas blancas de estilo campestre entre un paisaje de novelas y anuncios de películas, con salón de belleza, barbería, escuela, hotel  y un club náutico.

Casa en Central Aguirre – Salinas Puerto Rico

Las angustias de mi abuelo comenzaron a disgregarse frente al horizonte iluminado de este paraje aún oloroso a molienda de azúcar.  Yo también busco aquí perder la angustia con la bomba y plena de su folclor.

—La admiré desde el primer segundo. Me detuve. Me fijé en ella y me compenetró con esos ojos de miel. —  En esa calle siempre acompasa el ritmo de ciertos momentos de la tarde, un vientecillo con un movimiento de tres claves resuena en los alambrados como el toque de una bordonúa cuando vibra; esa guitarrilla puertorriqueña, ese mismo ritmo vital de bajo, como el lloriqueo o el gemido, sonaba cuando él miró acariciante su cabellera larga trigueña peinada de raya al lado, la miró a sus sandalias y notó bailar levemente sus pies y piernas y lo incluyó en ese ritmo.

Cuatro, tiple y bordonúa – Instrumentos típicos de Puerto Rico

—Vestía una falda blanca de seda de tono crudo y de largo uso, con ruedo más arriba de sus rodillas. Me disipé en la perfección  de sus piernas  y su cadera, su torso despuntaba bajo una blusa con franjas de gamas variadas de amarillo, esa fisonomía me sedujo—. Recordaba ante sus amigos de Cartagena.

Imagino cuando Sara estuvo en esta calle junto a él, la veo resaltada sobre este verdor y frescura con vista al mar entre jardines frente a las casas. Yo también siento la ruptura de los hilos tristes que lo ataban y destrincaban de su desespero inútil y atosigante. Decía que ella lo liberó de sus frenos mentales, desprendía una fragancia que disipaba los demás aromas de la naturaleza, le llegó con un aire que lo envolvió de fantasías de deseo, lo puso indefenso ante el advenimiento del amor y entró en ese estado de distensión y de secuestro con una encerrona sutil que la envolvía, sin ella misma ser consciente de esa fuerza invencible. 

—Miré perplejo sus labios—. Lo decía siempre. Y  en ese momento y lugar mi abuela se enamoró de ojo. En ese momento y lugar, la chispa ingenua en sus ojos  y la energía deseable del olor sensual de mi abuela, atraparon a mi abuelo.

En los días siguientes, un notario de Central Aguirre me habló del viejo Camelo, me llamó atención porque Calipso el danés, un antepasado de mi abuela Sara, aparecía en el registro de nacimiento de Clarita, la tía hermana de mi padre. Camelo estaba joven cuando los encontró.

Emiliano

Mayita es Mayita

Que tus acciones me sirvan para beber en el aire la copa de la distancia,
Que tus palabras me sirvan para no recoger mis huellas,
Que tu falta de ternura me lleve tan lejos como esta tristeza de ausencia,
Que mi vida quede teñida de mí, solo de mí….
Marie Joelle Giraud


Portada de “Habana Sensual”

Mirá como nacían los boleros. Episodio de la novela “Ritmo, aroma y tiempo de Palacín”

Pregunté a Hilario Quincozo por Mayita. Su acento soy incapaz de transcribirlo: —Yo iba mucho al bar “Dos Hermanos” porque el bar era el rincón del bolero y el bolero era otra cosa—, aspiró su tabaco y pensó. —Allí conocí a Mayita, bella y rubia con su collar de perlas de agua, pero no le diré su nombre ahora. La llamamos así, con ese nombre la amamos todos. “Mayita es Mayita”. Así para aquellos que la quisimos y la amamos.

Era la reina cuando bailó en Tropicana y tuvo un percance por el que no pudo seguir allí, pasó a otro lado y se quedó como la reina en los bares, ahí y en Miramar. Yo le inventé coreografías con el señor Palacín y ambos la seguíamos a otro y otro bar. Yo pasé a cantar en los prostíbulos. Unos días iba tras ella porque me traía suerte, donde ella estaba yo encontraba clientes que me pagaban para que les cantara mis números, mis números eran boleros—. Me nombró una lista de boleros e historias desde 1792 y su resurgimiento en 1902 y la época de Benny Moré, porque estas historias gustaban mucho a mi abuelo.

Le pedí continuar. —En esos lugares la magia de Mayita atraía al tipo triste por una mujer. Ella le hablaba y lo consolaba con las palabras que él necesitaba y quería oír.

Palacín le había enseñado que la tristeza se cura con palabras. Con esa idea pensaba, ponía en su boca las frases necesarias y yo desde ellas cantaba un número. El número era un bolero.

O me encontraba con una mujer de aquella vida que vivía triste por el maltrato de un hombre, entonces yo les cantaba los boleros que le parecían, o inventaba y entreveraba entre mis números los versos que narraban lo que le pasaba, los que pusieran luz y sombra en su historia.

En los prostíbulos y en los bares surgieron muchas canciones de trovadores por encargo, como las que me solicitaban para una serenata para una novia o una enamorada; había un ambiente bárbaro para nosotros, los trovadores románticos. Era toda esa cosa de interioridades y penas que tú sabes de bares y prostíbulos, pero el riesgo era muy grande—. Observé el vestido de Quincozo cuando hizo una pausa para mojar la lengua con ron y acompañé ese culto de conversador con un tabaco, el humo salía de su boca y dibujaba la fluidez de su pensamiento; lucía bien su ropa blanca, camisa ligera de linón con cuello bordado, pañuelo rosa en el cuello, le gustaba el sombrero de yarey. Y lo animé a seguir porque por ahí estaba enredada mi historia.

Yo salía a buscarme los pesos sin saber si iba a volver con ellos, pero Mayita siempre fue mi seguridad, ella me los guardaba. A veces el cliente no tenía y me pagaba con el trago final de la noche o con los cigarros para mí y para Mayita—.

—Pero, ¿Qué era lo que más cantabas? — Pensé y él adivinó el interrogante en mis ojos. —Ya lo dije, cantaba números a la gente triste; me buscaban, me contaban sus tragedias y a cada uno le componía su número, unas veces pagaban, casi siempre, pero a veces me encontraba con una mujer en tal estado que le cantaba sin cobrarle.

Bailarina triste – Oleo sobre tela – Monique Marie Ihry

Eso fue lo que me pasó con Mayita. La encontré una noche sola, estaba hundida en su tristeza y me punzó en el alma con sus ojos llorosos. Conoció a tu abuelo, al español Emilio Palacín y él la atrapó, estaba necesitada de un ungüento para sus piernas adoloridas, lo admiró y se prendó de sus ojos azules de y todo lo de él, igual y más aún, cuando él me acompañó con un canto, “Cómo fue” de Benny.  

Fue una enamorada de ojo desde el primer momento y él también se enredó con su encanto, lo agarró con sus pasos de bailarina y el coqueteo de sus caderas; sin embargo, después de un romance intenso de cien días, Palacín le reveló su aburrimiento en Cuba, le dijo que aún no había sido capaz de inventarse el bálsamo para sus pesares íntimos, él andaba apocado, quizás se sentía preocupado o perseguido, sentía vacío de amor que dejó atrás. Dejó de visitarla durante una semana y Mayita estaba preocupada, solamente me sonreía a mí cuando le cantaba boleros… ¿pues puedes creerlo?.. 

El bolero surgió de influencias hispanas y afrocubabas. Canción de amor desgarrado de celos y desamor. Es la primera gran sintesis de la canción vocal cubana que nace de la trova de Santiago de Cuba. Guitarra y melodía, el acento sonoro-percusivo de cinquillo cubano se impone a las palabras del texto literario dentro del compás de 2/4. Alcanzó su popularidad hacia 1930

Yo era un solitario y aquella mujer me sacudió con tanta fuerza que le hubiera escrito veinte canciones como las mejores de Alfredo Rodríguez, pero yo solamente era un trovador que improvisaba boleros. Le compuse mi mejor número una tarde, estaba ahí, llorosa, me eludía, arrastraba sus tristezas por la ausencia de tu abuelo. Y comencé a pensar, le hice una creación que fue un bálsamo para los pesares íntimos de Mayita. Yo le saqué sus tristezas a la calle y se alegraba, le hablé de mi vida y ella me recordó su vida de bailadora, para ella el sentido de la existencia era bailar era vivir. 

Mayita me contó de su juventud, sus padres le daban dinero para ir al cine  y se les escapaba para las matinées bailables de los balnearios del Vedado y la Calle Primera, antes del ensanche del Malecón, costaba sesenta centavos la entrada a “Las Playitas” y “El Ensueño”, y ahí bailaba.  Y así con nuestras historias, ambos pusimos a asolear nuestro amor hasta el día de la llegada de la señora de la guadaña,  Ikú se me la llevó cuando se puso muy enferma y yo decidí recuperarme en la alegría de darle gracias a la vida por haber sido el compañero de ella—.

Todo eso me lo contó el viejo Hilario Quincozo.

Cuando yo vine a este mundo. Duo Yaneth y Quincoso, Villa Clara – Cuba

Climas de amor vacio

Al acercarse la hora se enlobreguece una nube, y un terror no se de qué me cubre con la sombra.

Walt Whitman


La lluvia de Marsella

Hay pasiones de intenso dolor y excitacion psicológica y romántica. Robert Stenberg. Psicólogo estadounidense en su teoría del amor triangular.

Ha sido fuerte noche y día
todo en él torbellino.

Gira un cielo nebuloso en su ciudad
automóviles atorados en la luz,
ha visto adentro enormes ojos,
ocultan con smog sucios temores.

Escucha voces nerviosas de arrabales
discreto ve catástrofes vuelan papeles,
calles sombra y tizne tras los árboles
olfatea humedad, sudores y migrantes sin norte.

Alerta en su ciudad martillada por el agua,
granizo en su planeta truenan adversidades
la chica del cartel se bambolea sobre las horas.

La chica que espera el amanecer- Monterrico. Fotografia de Misael López

Pensar en ella es el verano y el invierno
el viento crece y llueve más
palabras que fluyen al pensar.
Escúchame, abrázame, asáltame,
noche de los torrentes
los abrazos ausentes y la lluvia.

Viaja por el tiempo y la ciudad
todo en él se detiene,
la lluvia al calor de julio guarda sudores en pañuelos
no cesan los olores de flores prisioneras en su armario
un bus pasa y deja tierra de colores
giran en el espacio vuelos de mariposas
temblores de los árboles
besos ausentes
expectativa de las tardes sin su nombre.

La noche estrellada – Vincent Van Gogh 1889.

Desde su ventana ve las constelaciones
vuelo, viento y pensamiento
la fuga del verano en habitaciones sórdidas
olores de naranjas, sentires,
limoneros y cielo ilusionado.
Observa en su escritorio a la muchacha de la fotografía
saborea un beso de mandarina
piel de mango dulce canela

Su mundo está loquísimo y camina dando tumbos
estrella tras estrella,
luna de mandarina, planetas de basalto
la libertad anda con ella en busca de lugares no exactos
camina el territorio de los sueños y arrea brinconas huellas .

Ven sabiduría a iluminarnos, sin frio ni calor y sin condena

Explícanos los cambios del planeta,
la trampa de los climas con beso de borrasca
la tristeza que quema con polvo de estrellas
el sufrido mal de amores verdes trasnochados
la columna roja del último beso sin saliva
sin sostenes en agua de colores con perfumes.

Cantan voces de meteorólogos
anuncian con arpas de profetas
el hielo que se funde en polo norte
corrientes que enamoran al agua rebanada
huracanes que rebasan las orillas de las islas

El canta un amor lacustre con sedimentos negros
acaricia sus días de sequías con zarzas y espinas.

Pasaje con sol y lluvia -Javier -Niño de 5 años

Ven sabiduría a iluminarnos, sin frio ni calor y sin condena

Sosiégalo en sus tardes con granizo
amárralo con rayos sagrados de tierra fogosa
apacígualo con fuerza de relámpagos

Ven lluvia complaciente y la luna de la charca
fisgonéala en la ventana que no le corresponde
espíala con mirada transparente de gnomo con diadema
cierra la hendija de sus ojos, llena su soledad
llévale la humedad perenne de su piel
la noche gotea y gotea con ella ausente en los andenes
la ve empapada que canta en el bullicio del invierno.

Verano lento con toda tu alegría, se su prueba de fuego
en su calle una figura sin contornos va y regresa
en un cotidiano ejercicio del tiempo afanoso de ciudad
camina tras los buses, lo miran las hiervas matinales
siente su canto tímido de veinte años sin ella
hay gritos en campos arrasados por el fuego del planeta.

Una Bruja en la Calle Real

Decía la vecina: Tantas veces se conto esto en Marsella que de tanto conversarse en la Calle Real se convirtió en un mito fantástico.


Años sesenta, Marsella entraba en la modernidad, antes en sus calles mandaba más el cura que el alcalde, vivíamos una violencia cruenta  y entraban meses de distención. Un hecho resonó en los rumores de la Calle Real, saltaban entre casa y casa, aquellas conversaciones ayudaron a cambiar la tirantez causada por los violentos; quien lo creyera, una creencia sobre brujas fue capaz de calmar el  desasosiego.

Antes Marsella se llamó Segovia y esta era la iglesia

El rumor se oyó salir desde el portón de la casa de la familia del notario. Voces decían  que a Héctor lo estaba acosando una bruja, un espíritu con cuerpo de mujer que lo asaltaba en las noches, aparecía entre un vuelo de sábanas rojas y los sonidos de una escoba que enviaba pétalos de rosa al viento, la bruja se entraba por un agujero del alero y sacudía toda la casa, o la zarandeaba horqueteada en el lomo del entejado.

Decían que sacudía todo su entramado de bahareque desde los cimientos hasta el techo, que un día a las once de la noche algunas paredes cayeron vueltas polvo y ceniza, y el último domingo de marzo en horas del amanecer las cerraduras vibraban; y mucho más, al momento del primer desayuno de esa semana, entre las tazas de chocolate aparecieron terrones de cagajón de caballo negro. bruja

Doña Ester, maestra directora de la escuela de las niñas y la matrona de la casa, estaba tan asustada que imploró la ayuda de Monseñor Estrada, cura párroco del poblado, que en esos tiempos dirigía las ceremonias con una sotana pintoresca de la edad media, decían que desde hacia una década lo habían consagrado como camarlengo del papa Pio XII.

Monseñor habló con el Obispo de Pereira e hizo traer algún exorcista para desembrujar la casa. Una tarde llegó un clérigo con sotana de cuello granate  con su maletín repleto de adminículos de exorcista: agua bendita traída de tierra santa, un crucifijo de madera de cedro del Líbano, un par de reliquias de paño untado de los huesos de San Francisco de Asís, y en el mismo momento cuando  lo vieron salir de la casa cural hacia donde los Agudelo; apenas cruzó aquel portón, se detuvieron todas las actividades de la Calle Real porque todos estuvimos en la expectativa.

Jesusa Vargas me dijo años después: —vimos cuando salía humo bendito de ramos de Semana Santa por las ventanas entreabiertas, hasta los andenes vecinos se mojaron con lluvia de agua bendita, olía al óleo del  Santo Crisma, porque estaban declarando el destierro de la bruja con palabras de bautismo—. Omar Ordoñez Rubirosa, el varón más hermoso de Marsella, de quien muchas querían una noche de amor y guerra, escuchaba oraciones en tono de alegato como para matar el duende. Todo el esfuerzo de los ritos religiosos fue vano. Eso me contaba él mientras pasaba un trago de ron con un pedazo de limón y hacía gestos de bruja.

Y nada, nada. Ni oraciones sagradas, ni jaculatorias con riegos de un Jaibaná traído desde el  Chocó,  quien llegó con  una chamana que decía venir de las lejanías en Siberia y se llenó de plata en Bogotá adivinando el futuro y cambiándole la suerte a los más timados.  Nada nada, la bruja parecía estar metida entre las guaduas del armazón de la vivienda, o aferrada como araña con patas de alacrán entre los orificios de las paredes forradas con esterilla de guadua y empañetadas con cagajón.  

La familia consternada solo calmó sus desasosiegos cuando Héctor Agudelo, un varón de la familia con pinta de galán de película mexicana, confesó compungido a sus hermanas que no eran asuntos de brujas. Que la bruja era una amante que él tenía y entraba furtivamente su habitación.

Él tenía el secreto, había traído a hurtadillas a Rita Cruz, una amante nalgona que lo tenía muy atrapado desde cuando trabajó en Pueblo Rico. Que ella se le desnudaba y desde cuando veía sus tetas blancas con pezones turgentes se le iba el mundo. Que esa mujer era un verdadero huracán en la cama y en los estertores del acto se desataban todos los terremotos y sus orgasmos alborotaban la furias de todos los huracanes.

Entonces, una mañana, salieron las Agudelo y mostraron a sus vecinos una botella con agua bendita teñida de color azul de metileno donde decían que Monseñor había ahogado a la bruja, algunas amigas de la cofradía del Corazón de Jesús las acompañaron entre oraciones e hicieron un desfile discreto para enterrar esa botella con caldo de bruja en el lado exterior del cementerio. Por allá por ese lado, dicen que en una semana se secaron todos los papayos.

“Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia. Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón”

Joan Manuel Serrat

Cementerio de Marsella – Es un bello lugar.

El Caballo de mi pueblo

Es fácil hablar con un caballo si entiendes su lenguaje. Es una frase antigua. La forma del caballo representa lo mejor del ser humano.


Caballero. obra en taraxia. Guillergalo

Saltó a tramos todo su calendario,
arrastró caminos del desastre,
llevó a lomo materia del progreso.
Desvió zanjas, abrió vías de ciudad,
galopó apuestas en calles de la feria.
Cargó leña, carbón del monte oscuro,
por cien lomas pérdidas desde camino real,
trasladó mercancías de arrieros legendarios,
llevó entre canastos familias de colonos,
arrastró maderamen que forma la cabaña,
su cagajón con paja y tierra empañetó casas antiguas.

Estampida. Obra en taraxia, madera ensamblada. Guillegalo

Los hombres le impusieron el tiempo de la guerra
y acompañó al guerrillero perseguido,
sacó a soldados heridos del combate,
recibió cargas, balas de fusileros,
para salvar al amo moribundo,
y lo vendieron con firma de la tregua.

Desfila brioso con chalán que lava perros,
un mortal que protege fincas de mafiosos.
Despliega porte igual en terrenos de jerarcas,
un funcionario lo arriesga en una apuesta,
metrosexual fullero lo calcula en un negocio.

Ritual equino. Guillegalo

Pocos saben de dolores en sus cascos,
amaneció desganado y decaído,
lo llevaron al suburbio para arrastrar carretas,
sufre calor, smog, afán, tráfico urbano,
golpes de amo rabioso, trancazos de taxista.

El rockero le canta una canción.
Salvado mordido por culebras, picado por arañas,
dolorido en su colon por comida fermentada,
suenan golpes de guitarra triste, está abatido,
inexpresivo, cabeza quebrantada, apaga su mirada,
es quieto en su final y el dueño no comprende,
quisiera arreglarlo con un tiro,
el otro lo despide con canciones.

Gullegalo, estudio basado en dibujo de Picasso