La luz de la Zarza y un liguero


Mi mente enciende el fuego de todos los cariños, arde como la luz de los abuelos desde una zarza mediterránea que me ilumina cuando escribo, su fuego me viene del espacio y el tiempo donde viven mis hermanos, ellos nunca se mueven de mi lado, el árbol de la infancia sostendrá siempre sus hojas para que jamás, ni aún desde la muerte, dejemos de ser niños.