Niebla de Marsella

Nadie se queja de la niebla en Marsella, llega para vivir en ella y diluir la soledad entre sus moleculas.


Una niebla me cubría y no llegaste a las siete de la tarde,
caminé el desespero en la calle de Hoyo Frío hasta la plaza
y de allí a Calle Real, La Plazuela y La Rioja hasta el amanecer.

Paso abajo, paseo arriba, una lenta agonía me desgarraba, confluía y me desnudaba desde adentro.

Te había conocido desde siempre.

A las seis de mañana las gotas diminutas arropaban,
moléculas del manto de la neblina diluían mi soledad.
El agua me cubría nuevamente y no llegaste.
Recordé tu dignidad, tan lozana como la niebla de Marsella,
el sereno que refresca la confianza entre nosotros.

Doña Gilma Villa abrió su puerta y me brindó café,
su fervor me miraba de frente con tibieza,
me acogí en su mirada de armonía cariñosa.
Cuidaba de los otros y nosotros, compartió su memoria con relatos de tiempos idos, me narraba sobre personas idas. Intuyó que anhelaba tu llegada, te recordó excitada y sin hoguera: —no esperes a la que no ha de venir—.

Fotografías de marsellese Emilio Rojas Profesor emérito y Adriana María Grizales, Directora de la Biblioteca León de Greiff.

Sonaron distinto las campanas desde la torre y salieron seis palomas a buscarme.
Recordé tu alegría cuando partiste
en sigilo jugabas con tus sueños
marchaste en línea de escalera a la seis de la mañana,
cantabas silencios de tus sueños en Madrid.

Regresaste cuando mataron a tu padre.
Lo borraron en tiempos de borrasca
personas que conociste lo perdieron sin vergüenza,
violaron los códigos de honor
taparon las verdades de sus negocios sucios.

Tu viejo lo sabía y se les negó a vender su tierra
profanaron sin piedad lo más sagrado,
la vida, la pertenencia que se cuida y se protege.
Te atraparon en su violencia injusta,
sentíamos coterráneos asidos de palancas
que empujaron aquella guerra sucia.

Me buscaste, me abrazaste.
¿Qué está pasando aquí?
En esa tarde la niebla nos cubría.
Somos hijos del rocío en mes de mayo
compartimos el llanto de mil pesares
Se nos dañó el terruño.

Cayeron lentas flores desde los guayacanes y
tapizaron el sendero al cementerio,
adornaron las tumbas con huesos sin identidad,
llegaban a buscarlos sus mujeres con trenzas de viudez. Juntaban tanto luto que sus lágrimas se fundieron como balas que hacían polvo sus almas.

Guayacanes en Marsella.

Marchaste como un escarabajo con las patas rotas,
la tristeza debajo de la cama donde naciste
y en tu mesa está el reloj de arena que no cuenta tu partida.
Me dejaste en compañía del ángel de los desvelados,
me cuidará con su legión de mariposas nocturnas.
Continuaré mi paso por las calles hasta el amanecer
en mí la edad creciente no ha fatigado mi tristeza
hasta cuando regreses a la esquina de la plaza.

No soy loco de pueblo y me miran como eso.
Alguien invita a tomar café y me sondea las penas.
También les tengo lástima, marchitos, apegados a la plata.
Prefiero el café de las señoras bordadoras,
del tendero que confiado fía una panela, su seguridad le paga con la fe del vecino que comparte mazamorra de abuela.

Continuaré mis noches con espera de neblina
hasta una aurora eterna que hunda el vacío en mis ojos, con esa infinitud de vueltas de reloj sin cálculos abstrusos.

Amaral – La Niebla

En mi vida hay una casa, chocolatera antigua y ron de Caldas viejo de más de doce años, flores de novio en el jardin y un enredajo de esperanzas.

Te invito a celebrar cuando regrese el dia jamás pensado.

Centauri Castaño

Unos dioses trasnochados le negaron a un hombre desafiante sus nalgas, le ensamblaron un cuerpo de caballo y sus descendientes en el tiempo los dejaron en el olvido y se inventaron la motocicleta.


Mi orígen es la tierra de Marsella con cenizas del nevado. El agua bajaba desde el monte El Porvenir o la Quebrada La Nona, los productos del campo sustanciaron mi cuerpo, conversaciones junto al fogón o en la Calle Real hicieron mi identidad, es tierra de abuelos en la finca Las Peñas, o un terreno contradictorio, La Pereza, alguien le asignó ese nombre para otorgarnos derecho a la libertad en un lugar para descansar y desentenderse de la vida con mirada al firmamento y las constelaciones en la noche.

El Centauro de Creta- Salvador Dali – Litografía firmada de 1970 catalogada por Michler Löpsiger con el No. 1272 – sin garantía de firma auténtica.

A veces me busco entre las calles de mi infancia y los árboles de mango del parque donde están enterrados muchos sueños y los pasos de mujeres vírgenes que desfilaban al colegio Bethlemita.

Pienso que si uno reconoce el germen de los polvos y los átomos que lo formaron, merece existir en la esperanza y alegría hasta cuando las últimas cenizas regresen a la tierra en un lugar genealògico, origen y final es la tierra para todos, incluso quienes prefieren los mares y el olvido.

El arco de mi vida se potenciaba, niñez y adolescencia, la adultez en esa y mil calles de ciudades; año a días y siempre, se sueñan los caminos de una infancia con tierras veredales, Miracampo y El Congal como un viaje en búsca de plenitud y trascendencia que se transformará en humus de cementerio en Marsella.

En mis viajes de los sueños he visto a Fernando Castaño montado en el caballo de sus tiempos, cabalga en sus parajes con sombrero alón y pañuelo al cuello de jinete aventurero, despuès de una cópula se secó el sudor y salió de una película de vaqueros en el teatro Marsella. Era el gran protagonista en los ideales de las mujeres que jamás pudimos conquistar, solo con él vibraran hasta mojarse. Se decidieron por cualquier otro el día cuando supieron que lo atrapó Gilma Rodríguez.

Estatua de centauro en Pompeya – Fotografía de Michael Lai – Jubilado residente en Hong Kong que se ha dedicado a recorrer el mundo y compartirnos sus fotografias que son la mejor narrativa de su viaje. https://retireediary.wordpress.com/2019/10/17/statute-at-pompei/ Si quieres conocer el mundo sigue a Michel.

Ellas a Fernando le tenían un apodo secreto, “El centauro”, ese ser de la mitología griega con cuerpo de caballo pegado a un torso con brazos y cabeza de hombre.

Se decía que siempre cabalgaba hacia el monte de La Ermita; hacia allá lo imaginaron, se bañaba desnudo en la cascada y lo observaron desde atrás de los matorrales, decían que convivía en equilibrio con la naturaleza, que su labor eran cultivos y crianza de animales, lo justo y necesario para vivir en armonía, si tumbaba un árbol para la leña de la casa, plantaba otro.

Dalí – Centauros voluptuosos – firmados y fechados con la pluma de Gala – Propiedad de la colección Mintz – https://www.christies.com/lotfinder/Lot/salvador-dali-1904-1989-centauros-voluptuosos-5136823-details.aspx

Lo sueño en un bosque de niebla con prados y nogales, fresnos, cedros y árboles  de hoja caduca, sociable con los pájaros y los venados, amoroso con las vacas que sabía enlazar en lanza de arco y un zurriago que azuzaba con fuerza para hacer vibrar el viento. Jamás fue herido por flechas venenosas como los centauros míticos; por eso mismo, jamás debió reunirse con Chucho María Estrada, aquel monseñor representante de los dioses y los santos católicos en Marsella, jamás le anunció que renunciaría a la inmortalidad porque él reconocìa su fragilidad, incluso en estos días cuando camina en las mañanas con su bordón y un perro negro.

En la mitología la sociedad de los centauros es de tribus, suele haber una élite de centauros guerreros y un sacerdote considerado el líder. En Marsella Fernando Castaño no era de la élite, no usemos esa palabra, la familia Castaño de Fernando ha sido distinguida, aunque se ignoran sus antepasados andariegos de origen europeo.

Dicen que el castaño, originario de Europa Meridional y Asia Menor, para algunos simboliza la llegada de los romanos a la península ibérica para localizarse en Alava, las aves, los insectos y las corrientes del aire mueven migraciones de vida vegetal, los castaños viajaron con ellos a muchos países, se movían entre paisajes frondosos, árboles y marineros Castaño migraban como pájaros y nubes de semillas viajeras a Génova Italia, Galicia y provincias de España desde donde la vida ha viajado a América con sus leyendas y eso coincide con el mito de los centauros que se movían desde Grecia por el mar mediterráneo. De allá son tantos abuelos y apellidos.

El castaño árbol de origen mediterráneo – https://es.wikipedia.org/wiki/Castanea

El Centauro Castaño, tuvo poca afición por el licor que nos transforma en seres desagradables y algo toscos, incluso agresivos. Una de las leyendas de la mitología griega cuenta que el primer centauro fue Chirón, un titán que armò su guerra con los jóvenes dioses del Olimpo y la perdió. Apolo, el dios de la luz y la razón, lo convirtió en mitad hombre y mitad caballo. Fernando es hombre bastón y perro.

Camelo el celestino

Un pasaje de novela.
Narrativa que escuché a un jubilado que trabajó en el Ingenio Central Salinas, Puerto Rico.


Hablaba de mis abuelos: Esos muchachos calmaban su sed en el manantial de los peregrinos, dijo. Emilio bebía en los labios de Sara, el chorrillo de la fuente saltaba hacía el canal de su lengua, buscaba en sus labios y ella le participaba la frescura del agua y el encantamiento acariciante de un roce con la lengua. Camelo observó respetuoso y con esa actitud se los ganó; los días los encontraron en el mismo sitio y una tarde los animó con sus conversaciones, él tenía un humorismo espontáneo.

Mujer Taina –

Busqué ese retazo de mi historia y llegué a ese tiempo en esta playa. Una tarde, la mar se tragaba el sol y devolvía resplandores, escuché carcajadas del pescador. Camelo evocaba la piel cobriza de su mujer, su cabello largo y negro, un rostro nativo donde resaltaban sus ojos oblicuos, una descendiente Taína de la región cacical de Albeyno, buscaba fortuna en casinos y playas por todo Borinquen.

Él siguió una táctica para retener a mis abuelos, conducirlos y atraparlos hacia un mayor conocimiento mutuo; los vio juntos, estuvo seguro de que vivían momentos destinados a unir el destino del uno hacia la otra y usó su experiencia de celestino contador de historias, así compartió esos momentos de entretenimiento que les unieran más.

Monumento a Roberto Cofresi en Cabo Rojo – Puerto Rico

Les narré las peripecias del pirata Cofrettsí cuando pasó y quedó en estas aguas. El muy bribón perseguía a un brick danés que conducía mercaderías de Nueva York a Saint Thomas. Cuando los ojos filibusteros de Roberto Cofrettsí y Oder Mann de Orellana divisaron su objetivo en su paso hacia una corriente de mar, cercana de aquí, allá donde vuelan esos petreles, ese lado hacia la Isla Mona—. Y me señaló la mar a lo lejos, más allá volaban gaviotas, como se lo indicó a mis abuelos esa tarde. Me suspendí tan pendiente de su narración como ellos en su día.

Hizo una pausa para sus asfixia con tos de fumador y dijo:
Cofrettsí y Oder Mann de Orellana ordenaron la persecución y el abordaje del brick con una docena de rifleros, otros ocho saquearon las bodegas, mientras las hojas anchas y cortas de los sables de otros piratas se agitaban con facilidad entre la maraña de jarcias y cuerdas de la cubierta—. Aquí Camelo dio fuerza a su relato con más gestos y sacó una navaja, comenzó a cortar hojas y regarlas en el suelo para darse ambiente de la escena. —Entraron en acción otras espadas de hoja larga que actuaron de filo y remataron a la tripulación, trasladaron el cargamento—. Me llevó al mar como a mis abuelos y se metió en el agua, se hundió en ella y resurgió con su narrativa.

Barco pirata – turístico

—Los piratas hundieron el brick y huyeron sin amenazas hacia aguas de su confianza. Bordeaban libres e impetuosos hacia una mar tenebrosa para quienes les persiguieran, avanzaban y alguna fantasía les hacía regresar, una y otra vez y más de veinte veces; sin comprender por qué razones, volvían a estas mismas playas donde comenzaron a oír unos cantos corales de sirenas que los aclamaban y los enamoraban. Otra pausa para su tos y prosiguió:
—Eran hombres alucinados que iban y venían con sus corazones atrapados y amarrados con anzuelos de oro en esa red de cantos que los confundieron, sus pupilas dilatadas perdieron todas las formas de la superficie del mar y los deslumbró el sol del ocaso en la plenitud del brillante dorado sobre aguas de mar Caribe hasta cuando se ocultó.

El barco flotaba en aquel espejo amarillo y denso cuando se intensificó el flujo de la sangre de la tripulación, a todos esos piratas se les iban a estallar sus corazones y también reventar sus arterias.

Fue en esa hora cuando los enloqueció un bisbiseo de sirenas silenciosas de altísima frecuencia, un sonido que ya no era siquiera perceptible a sus oídos, tal era su vibración que las maderas de su goleta se desintegraron en un estallido de aserrín y sus cuerpos volaron despedazados hasta convertirse en átomos, su materia cayó vuelta ceniza entre las olas y se disolvió entre las profundidades del mar.

Solamente sobrevivió un marinero del brik danés, eso porque se arrojó temprano al agua del mar y supo taparse los oídos con un trapo, sin embargo, quedó alterado de mente, aquel personaje fue el primer antepasado que reconocen los nativos de Central Aguirre para tu abuela Sara.

Ella no me lo quería creer, lo indagó con tu abuelo Emilio Palacín en los archivos de la isla y descubrieron esa parte de su historia en narraciones de los viejos. La isla lo acogió como un náufrago salvado por Calipso, la hija del mar, y con ese nombre se le reconoció hasta el día cuando lo partió un rayo en otra tempestad. Murió incinerado. Vengan ahora tras de mí y les muestro aquel paraje de la costa donde aconteció—.

Luego me habló de rayos y tempestades que caen en lugares de la isla, son puntos que indican la cercanía de tesoros enterrados por los piratas o ayudan a ubicar los sitios sagrados donde están las tumbas de los indígenas Taínos.

Siete maneras de pensar la economía

Kate Raworth, propuso“ Siete maneras de pensar como un economista del siglo XXI”.


Tomado: https://www.elnacional.cat/es/cultura/kate-raworth-economia-rosquilla_247647_102.html

“Los políticos están atrapados…son adictos al crecimiento delpib

Tomé notas de Doughnut Economics – Publicación

Kate Raworth, economista, Senior Visiting Research Associate en el Environmental Change Institute de la Universidad de Oxford, profesora en el Master, Cambio y Gestión Ambiental y Asociada Senior en el Instituto de Cambridge para el Liderazgo de Sustentabilidad, e Investigadora Senior en Oxfam.

En el Festival 2017 “Innovación Disruptiva” propuso “ Siete maneras de pensar como un economista del siglo XXI”.

1)        Cambiar el objetivo.

En 70 años, la economía enfocada al PIB como medida de progreso, justifica la desigualdad en ingresos y riquezas, y la destrucción del mundo viviente.

Necesitamos un mejor objetivo: satisfacer los derechos de cada persona dentro de los medios que brinda el planeta. El desafío es una economía -de local a global- para  la humanidad en espacios seguros y justos. En lugar de un PIB cada vez mayor, descubrir cómo prosperar en equilibrio.

2)        Ver la gran panorámica.

La economía dominante es extremadamente limitada, es diagrama de monedas y flujo circular. Refuerza la narrativa neoliberal de la eficiencia del mercado, la incompetencia del estado, la domesticidad del hogar y la tragedia de los comunes. Debemos volver a la economía con la sociedad, dentro de la naturaleza energizada por el sol. Requiere otra narrativa sobre el poder del mercado, la asociación del estado, el papel central del hogar y la creatividad de los bienes comunes.

3)        Nutrir la naturaleza humana.

Economía del siglo XX que retrata un hombre económico racional: egoísta, aislado, calculador de gusto fijo y dominante sobre la naturaleza, ese retrato le da forma a lo que nos convertimos.

La naturaleza humana es más rica que esto: somos sociales, interdependientes, aproximativos, fluidos en valores y dependientes del mundo viviente. De hecho, es posible nutrir la naturaleza humana en formas que nos den una perspectiva mucho mayor para entrar en espacios seguros y sustentables.

4)        Pensar en forma sistémica.

Tomado en https://www.pnliafi.com.ar/pensamiento-sistemico/

El cruce de las curvas de oferta y demanda del mercado es el primer diagrama del economista, tiene raíces en metáforas del equilibrio mecánico del siglo XIX.

Ese no es punto de partida, existe el dinamismo económico sistémico, resumido por un par de bucles de retroalimentación. Esta dinámica abre más puntos de vista, desde el auge y caída de los mercados financieros a la naturaleza autorreforzante de la desigualdad económica y los puntos críticos del cambio climático. Dejemos las esquivas palancas de control para administrar la economía como un sistema complejo en constante evolución.

5)        Diseñar para distribuir.

En el siglo XX, la Curva de Kuznets- nos susurró su poderoso mensaje de la desigualdad: tiene que empeorar para que pueda mejorar, y el crecimiento, eventualmente, lo levantará. Pero la desigualdad no es una necesidad económica, es un fracaso en el diseño.

Los economistas del siglo XXI reconocerán el diseño de economías más distributivas del valor que generaron, idea representada como una red de flujos, significa ir más allá de la redistribución del ingreso para explorar y  redistribuir la riqueza que se encuentra en el uso de la tierra, la empresa, la tecnología, el conocimiento y el poder para crear dinero.

6)        Crear para regenerar.

La teoría ha representado un entorno “limpio” como bien de lujo, solo asequible para los acaudalados. Visión reforzada por la Curva Ambiental de Kuznets, él susurró que la contaminación debe empeorar antes de que pueda mejorar y el crecimiento, eventualmente, lo limpiará. Y no existe tal ley: la degradación ecológica es resultado del diseño industrial degenerativo. Necesitamos una economía que desate el diseño regenerativo para crear una economía circular -no lineal-, los humanos serán participantes plenos de los procesos cíclicos de vida en la Tierra.

7)        Ser agnóstico acerca del crecimiento.

Un diagrama en la teoría económica es peligroso, no se dibuja el camino largo del crecimiento del PIB. La economía dominante considera el crecimiento económico sin fin como un deber; sin embargo, nada de la naturaleza crece para siempre, el intento de vencer esa tendencia plantea dificultades en países de alto ingreso y bajo crecimiento. No será difícil renunciar al crecimiento del PIB como un objetivo económico, pero será  mucho más difícil superar la adicción a él. Aun consideramos que las economías necesitan crecer, sea que nos hagan prosperar o no. Pero necesitamos economías que nos hagan prosperar, crezcan o no. Ese cambio de perspectiva nos hace ser agnósticos sobre el crecimiento y explorar cómo la economía, adicta al crecimiento en  su punto de vista financiero, político y social podría aprender a vivir o sin él.

Tiempos de oro en Tacaloa

Personas y familias, llegaban a Segovia atraídas por el oro. Allí caían muchos rayos y con cualquier llovizna los relámpagos señalan las vetas y los truenos sonaban más fuerte que en otros lados.


Cazadores de rayos

El mito de los rayos atraía a los ambiciosos. El cuento comenzó ahí, hoy tiemblan agujas de pararrayos en las torres de la iglesia y aún repercuten los comentarios del mito en los treinta y siete túneles imaginados donde ni quedan rescoldos de la mina de míster Smith.

Marsella pudo ser Tacaloa, esa mezcla de conversaciones y memorias que se han hablado y repetido en sus calles, tantas veces, desde una noche de octubre cuando un rayo se clavó por una veta, su energía se clavó y viajó entre minerales del suelo de la cordillera de los Andes con velocidad de la luz, relumbró lejísimo, cada relumbrón viajaba más allá y despabiló bajo una cama, más al norte, donde marcó una ruta con las señales de Espíritu Santo a Jesús María Estrada, él era de Pácora – Antioquia, viajó al nuevo caserío, enviado por el obispo de Manizales, Gregorio Nacianceno Hoyos.

Monseñor Jesús María Estrada – Marsella años 60

Jesús María, ejercería en Marsella como cura de almas y pecadores, con poder de misa y olla, el rayo que marca el oro es señal divina, estamos signados por los designios de Dios, decía, y así domesticaba a los hijos descarriados del Dios católico, liberales radicales, rebeldes y sometidos en la guerra, y conservadores perdidos entre los vicios y la ambición del oro.

Algunos liberales radicales eludían esos sermones, ¿cuál plan divino? Nosotros mismos somos dueños de nuestro propio destino, sin dioses y sin curas delegados. Cada quien debe luchar por si mismo y si quiere encontrará su divinidad sin curas intermediarios.

Los mitos del Oro

Siglos años antes, tiempo de conquista española, habían llegado los López, andaban por ahí en los viajes del fundador Jorge Robledo, se multiplicaron y a pesar de los pueblos mineros y familias enriquecidas, en el siglo XVIII Antioquia estaba tan pobre como el África.

Habían López en Arma y caseríos hacia el sur, en Honda y todos lados. En el siglo XIX se inicia otra colonización antioqueña. Por Sonsón aparecieron los Jaramillo, descendientes del Tata y el cura, otros inmigrantes aparecieron de Aguadas y Sonsón, ascendientes del apellido Álvarez con antecesores de Extremadura (España), antes de 1811. Buscaban vetas de oro, o tierras fértiles y libres.

Sonsón Antioquia. Fundado en 1789 – Fotografia de la Alcaldía de Sónsón.

De Abejorral migraron a Sonsón, Aguadas y Pácora, más familias que venían de Galicia o Asturias, otros López y los Ángel a Yolombó, los Salazar a Támesis y los que no alcanzaron tierra por allá, unos y otros llegados de España, los empadronaban en Rionegro, vivían unos días en Marinilla y pronto seguían, unos estuvieron por Sonsón donde eran dueños los Villegas, a los años siguieron a Salamina, Jericó, y más lugares de esa migración colonizadora, pisaban las huellas de Fermín López, fundador de Chinchiná y Santa Rosa.

Los rayos les anunciaron un espacio telúrico y mágico, siguieron por montañas hacia el sur tras los pasos de los Pineda, Bedoya, Betancur, Castaño; correa, González, Jiménez, Morales, Muñoz, Otálvaro, Toro y Montoya, más otros rebuscadores de nueva tierra prometida con su imaginario de migrantes judeocristianos desde los tiempos de la Biblia.

Buscaron tierras nuevas, lo señalan las escrituras, y querían salvar a los colonos que habían fundado un pueblo en parajes con oros perdidos por el camino de los malditos infiernos. Años más y llegaron los Issa y Abdul, Yaker y más apellidos que se radicaron en Pereira, habían viajado desde Oriente, el Líbano donde cristianos Maronitas padecían las guerras de Turquía.

Se oye que bajo la iglesia y la plaza está la veta más grande; y dicen que, los ingleses propusieron trasladar Marsella a Tacaloa, una finca junto a la quebraba La Nona, cerca al rio Cauca, los pobladores se negaron y los ingleses se fueron.

Marsella fundada en 1860. Fotogradía de Adriana Grisales. Directora de la biblioteca Pablo Neruda.

Tacaloa es topónimo de origen en lengua Chimila, nombra a un poblado de la ribera del río Magdalena al norte de Magangué, allí se reunían los Chimila cada año, indígenas nómadas ancestrales, rebeldes e independientes y perseguidos que recorrían los valles del Magdalena y la Sierra de Santa Marta, Tacaloa significa “lo que se conversa junto al río”, y Segovia o Marsella, era un pueblo construido sobre imaginarias vetas de oro y conversaciones con palabras indígenas y de otros lados, llegaron con leyendas, migraciones y creencias.

Míster Smith en Tacaloa

Parece tratarse del ingeniero David R. Smith, en un texto aparece como gringo y en otro inglés. Tramitaba derechos de exploración en zonas baldías y se asociaba en compañías de colonización. Él contactó a míster Cárter, quien trazó acequias que llevaron el agua a la mina y exploró la riqueza aurífera en Villarrica de Segovia. Llegó por referencias de Fortunato Pereira Gamba, profesor e Ingeniero de Minas, su compañía tenía una publicación y muchos datos que no consignó en su libro Riqueza mineral de la república de Colombia.

La mina Vetas Santader

La Sociedad Importadora y Comercial de Pereira Gamba, divulgó el estado de la invención internacional y brindaba asesoría legal y técnica. Ese boletín de su empresa solo informó de yacimientos empresariales: La Salada, Remedios y El Zancudo, en Antioquia o los distritos mineros de Marmato y Manizales; sin embargo, orientó a míster Smith en Popayán con señas geológicas e informaciones sobre procedencias del oro que se negociaba en Manizales, incluso otros ingleses visitaron e indagaron por el oro de barequeo en el río San Francisco. Había mapas de Fortunato sobre vetas auríferas a lo largo de la Cordillera Central y afluentes del río Cauca.

Mister Smith, cuyo nombre no recuerdan las historias, ni quienes las cuentan, dicen que obtuvo licencia del Estado Soberano del Cauca para explorar al sur del río San Francisco. No se conocen, ni busqué los documentos, se dice por tradición que hizo exploraciones en el distrito “Villarrica de Segovia” – provincia de Robledo. Exploró tras rumores y excavaciones que al medir su rendimiento no aseguraban rentabilidad, solo en la veta que atrae los rayos bajo la iglesia, agregan las lenguas más piadosas.

Míster Smith pasó como un ser de magia y mito. Un ideal que reluce y se disipa en las conversaciones de ancianos fallecidos y consultados. Don Alfonso Ramírez y otros mencionan a míster Cárter.

Deberías estudiar la leyenda del mito del Vellocino de Oro. Busca Jasón y los argonautas, es mitología griega y está en el cine. https://redhistoria.com/mitologia-griega-el-mito-de-jason-y-los-argonautas/

Desde la antiguedad existen leyendas con mitos del oro. Alguna vez escuché a Martín Sanchez en Marsella, fui cuidadoso al hablarle y escucharle porque era muy sordo y desde esas limitaciones, su mente comenzó a divagar y él en sus dias de lucidéz sacaba a relucir sus mitos.

Me aseguró que desde el bosque donde nace la quebrada de El Socavón, ahí donde sacaban el oro, salia una gata de oro que recorría la calle empedrada que llevaba a la salida a la zona rural de Valencia. Y esa, lo aseguraba muy forme, era la gata que se había comido a los pollitos de oro que seguían a la gallina del Alto del Chuzo, Martín Sanchez hablaba esas cosas porque nació en esos parajes, descendiente de Juan Antonio Sanchez, quien llegó de Valencia España cuando lo hicieron venir por haber participado en una huelga de hilanderos y cultivadores de cereza, organizada por un sindicato anarquista. Cuando lo empadronó el cura de Rionegro y quiso hacerle creer cosas del catolicismo, se le reveló y lo hicieron ir de allá, acompañó a Mosquera en las guerras y le adjudicaron tierras en Miracampo.

Gata “Vellocino de oro”. José Horacio Martínez – Alejandro Valencia. Se creó en el concurso artístico que buscaba una gata para el gato de Hernando Tejada. Artista que generó una estatua al gato que es emblemática en Cali. https://es.wikipedia.org/wiki/Las_novias_del_gato

Gato de Hernando Tejada – Cali