Tiempos de oro en Tacaloa

Personas y familias, llegaban a Segovia atraídas por el oro. Allí caían muchos rayos y con cualquier llovizna los relámpagos señalan las vetas y los truenos sonaban más fuerte que en otros lados.

Cazadores de rayos

El mito de los rayos atraía a los ambiciosos. El cuento comenzó ahí, hoy tiemblan agujas de pararrayos en las torres de la iglesia y aún repercuten los comentarios del mito en los treinta y siete túneles imaginados donde ni quedan rescoldos de la mina de míster Smith.

Marsella pudo ser Tacaloa, esa mezcla de conversaciones y memorias que se han hablado y repetido en sus calles, tantas veces, desde una noche de octubre cuando un rayo se clavó por una veta, su energía se clavó y viajó entre minerales del suelo de la cordillera de los Andes con velocidad de la luz, relumbró lejísimo, cada relumbrón viajaba más allá y despabiló bajo una cama, más al norte, donde marcó una ruta con las señales de Espíritu Santo a Jesús María Estrada, él era de Pácora – Antioquia, viajó al nuevo caserío, enviado por el obispo de Manizales, Gregorio Nacianceno Hoyos.

Monseñor Jesús María Estrada – Marsella años 60

Jesús María, ejercería en Marsella como cura de almas y pecadores, con poder de misa y olla, el rayo que marca el oro es señal divina, estamos signados por los designios de Dios, decía, y así domesticaba a los hijos descarriados del Dios católico, liberales radicales, rebeldes y sometidos en la guerra, y conservadores perdidos entre los vicios y la ambición del oro.

Algunos liberales radicales eludían esos sermones, ¿cuál plan divino? Nosotros mismos somos dueños de nuestro propio destino, sin dioses y sin curas delegados. Cada quien debe luchar por si mismo y si quiere encontrará su divinidad sin curas intermediarios.

Los mitos del Oro

Siglos años antes, tiempo de conquista española, habían llegado los López, andaban por ahí en los viajes del fundador Jorge Robledo, se multiplicaron y a pesar de los pueblos mineros y familias enriquecidas, en el siglo XVIII Antioquia estaba tan pobre como el África.

Habían López en Arma y caseríos hacia el sur, en Honda y todos lados. En el siglo XIX se inicia otra colonización antioqueña. Por Sonsón aparecieron los Jaramillo, descendientes del Tata y el cura, otros inmigrantes aparecieron de Aguadas y Sonsón, ascendientes del apellido Álvarez con antecesores de Extremadura (España), antes de 1811. Buscaban vetas de oro, o tierras fértiles y libres.

Sonsón Antioquia. Fundado en 1789 – Fotografia de la Alcaldía de Sónsón.

De Abejorral migraron a Sonsón, Aguadas y Pácora, más familias que venían de Galicia o Asturias, otros López y los Ángel a Yolombó, los Salazar a Támesis y los que no alcanzaron tierra por allá, unos y otros llegados de España, los empadronaban en Rionegro, vivían unos días en Marinilla y pronto seguían, unos estuvieron por Sonsón donde eran dueños los Villegas, a los años siguieron a Salamina, Jericó, y más lugares de esa migración colonizadora, pisaban las huellas de Fermín López, fundador de Chinchiná y Santa Rosa.

Los rayos les anunciaron un espacio telúrico y mágico, siguieron por montañas hacia el sur tras los pasos de los Pineda, Bedoya, Betancur, Castaño; correa, González, Jiménez, Morales, Muñoz, Otálvaro, Toro y Montoya, más otros rebuscadores de nueva tierra prometida con su imaginario de migrantes judeocristianos desde los tiempos de la Biblia.

Buscaron tierras nuevas, lo señalan las escrituras, y querían salvar a los colonos que habían fundado un pueblo en parajes con oros perdidos por el camino de los malditos infiernos. Años más y llegaron los Issa y Abdul, Yaker y más apellidos que se radicaron en Pereira, habían viajado desde Oriente, el Líbano donde cristianos Maronitas padecían las guerras de Turquía.

Se oye que bajo la iglesia y la plaza está la veta más grande; y dicen que, los ingleses propusieron trasladar Marsella a Tacaloa, una finca junto a la quebraba La Nona, cerca al rio Cauca, los pobladores se negaron y los ingleses se fueron.

Marsella fundada en 1860. Fotogradía de Adriana Grisales. Directora de la biblioteca Pablo Neruda.

Tacaloa es topónimo de origen en lengua Chimila, nombra a un poblado de la ribera del río Magdalena al norte de Magangué, allí se reunían los Chimila cada año, indígenas nómadas ancestrales, rebeldes e independientes y perseguidos que recorrían los valles del Magdalena y la Sierra de Santa Marta, Tacaloa significa “lo que se conversa junto al río”, y Segovia o Marsella, era un pueblo construido sobre imaginarias vetas de oro y conversaciones con palabras indígenas y de otros lados, llegaron con leyendas, migraciones y creencias.

Míster Smith en Tacaloa

Parece tratarse del ingeniero David R. Smith, en un texto aparece como gringo y en otro inglés. Tramitaba derechos de exploración en zonas baldías y se asociaba en compañías de colonización. Él contactó a míster Cárter, quien trazó acequias que llevaron el agua a la mina y exploró la riqueza aurífera en Villarrica de Segovia. Llegó por referencias de Fortunato Pereira Gamba, profesor e Ingeniero de Minas, su compañía tenía una publicación y muchos datos que no consignó en su libro Riqueza mineral de la república de Colombia.

La mina Vetas Santader

La Sociedad Importadora y Comercial de Pereira Gamba, divulgó el estado de la invención internacional y brindaba asesoría legal y técnica. Ese boletín de su empresa solo informó de yacimientos empresariales: La Salada, Remedios y El Zancudo, en Antioquia o los distritos mineros de Marmato y Manizales; sin embargo, orientó a míster Smith en Popayán con señas geológicas e informaciones sobre procedencias del oro que se negociaba en Manizales, incluso otros ingleses visitaron e indagaron por el oro de barequeo en el río San Francisco. Había mapas de Fortunato sobre vetas auríferas a lo largo de la Cordillera Central y afluentes del río Cauca.

Mister Smith, cuyo nombre no recuerdan las historias, ni quienes las cuentan, dicen que obtuvo licencia del Estado Soberano del Cauca para explorar al sur del río San Francisco. No se conocen, ni busqué los documentos, se dice por tradición que hizo exploraciones en el distrito “Villarrica de Segovia” – provincia de Robledo. Exploró tras rumores y excavaciones que al medir su rendimiento no aseguraban rentabilidad, solo en la veta que atrae los rayos bajo la iglesia, agregan las lenguas más piadosas.

Míster Smith pasó como un ser de magia y mito. Un ideal que reluce y se disipa en las conversaciones de ancianos fallecidos y consultados. Don Alfonso Ramírez y otros mencionan a míster Cárter.

Deberías estudiar la leyenda del mito del Vellocino de Oro. Busca Jasón y los argonautas, es mitología griega y está en el cine. https://redhistoria.com/mitologia-griega-el-mito-de-jason-y-los-argonautas/

Desde la antiguedad existen leyendas con mitos del oro. Alguna vez escuché a Martín Sanchez en Marsella, fui cuidadoso al hablarle y escucharle porque era muy sordo y desde esas limitaciones, su mente comenzó a divagar y él en sus dias de lucidéz sacaba a relucir sus mitos.

Me aseguró que desde el bosque donde nace la quebrada de El Socavón, ahí donde sacaban el oro, salia una gata de oro que recorría la calle empedrada que llevaba a la salida a la zona rural de Valencia. Y esa, lo aseguraba muy forme, era la gata que se había comido a los pollitos de oro que seguían a la gallina del Alto del Chuzo, Martín Sanchez hablaba esas cosas porque nació en esos parajes, descendiente de Juan Antonio Sanchez, quien llegó de Valencia España cuando lo hicieron venir por haber participado en una huelga de hilanderos y cultivadores de cereza, organizada por un sindicato anarquista. Cuando lo empadronó el cura de Rionegro y quiso hacerle creer cosas del catolicismo, se le reveló y lo hicieron ir de allá, acompañó a Mosquera en las guerras y le adjudicaron tierras en Miracampo.

Gata “Vellocino de oro”. José Horacio Martínez – Alejandro Valencia. Se creó en el concurso artístico que buscaba una gata para el gato de Hernando Tejada. Artista que generó una estatua al gato que es emblemática en Cali. https://es.wikipedia.org/wiki/Las_novias_del_gato

Gato de Hernando Tejada – Cali

Autor: guillergalo

Nació en Marsella - Paisaje Cultural Cafetero de Colombia. Despues de experiencias como educador, consultor del Desarrollo Regional, gestor empresarial, dedica tiempo al oficio de escritor. Publicaciones: El Congal, diáspora y bordado. Historias de caminos del Cauca y Antioquia del Siglo XIX, violencia y migraciones del Siglo XX. "Ritmo, aroma y tiempo de Palacín" Premio Nacional de Novela "Ciudad de Pereira" año 2015. El recurso epistolar le da sentido a esta novela de estructura narrativa sólida, propone un viaje mental y de lectura apasionante. Voces y personajes con sentido poético profundo. Es el tema de la búsqueda de las raíces y de la genealogía en su universo complejo y conmovedor de la condición humana. Dos Siglos: casas, montaña, poblados, violencia y una ciudad de salsa. Historia de emigrantes de Italia, se establecen en El Estado del Cauca. Tacaloa, viento su sueños. Narrativa del Marsella que es contado tantas veces que se presenta fantastico.

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