EL MAL DE LA INDIFERENCIA


Cuando leo este blog, “La bancarrota del circo”,  me elevan los poemas y me aterrizan los análisis.

Pienso en mis tiempos, tantas veces al lado de formas torcidas de obrar, amigos, conocidos, incluso del círculo más íntimo. Pasábamos por todo tapándonos la nariz. Justificamos todo esto en una frase: no somos ni demonios ni ángeles.

Aquel compañero maestro que asesinaron era un sicario, cuando mataba lo ejercía con la ceguera moral que generaban sus vicios y sus vacíos existenciales, “no vale nada la vida” dice una canción mexicana.

Actuamos mogigatos cuando los dineros de los mafiosos nos obnubilaron, compraban candidatos que torcían el manejo de lo público, y cuando paso ese humo nos ardía un sentimiento vacío, aún asi le poníamos ungüento a las heridas y callábamos.

Y mirá lo que nos dice Carmen Herraldo. Profesora de ética de la Universidad de San Jorge.

LA BANCARROTA DEL CIRCO

Es conocido el concepto de‘banalidad del mal’, tratado por la filósofa alemana de origen judíoHannah Arendt. La pensadora profundizó en ello a raíz del juicio al nazi Otto Adolf Eichmann, celebrado en Jerusalén en 1961, y al que ella acudió como reportera del periódico americano ‘The New Yorker’. Arendt logró salir de Alemania en 1933. Cuando los servicios secretos israelíes secuestraron en Argentina al antiguo miembro de las SS y lo trasladaron a Israel para someterlo a juicio, la filósofaquiso afrontar en primera persona aquel juicio y escuchar con sus oídos relatos de crímenes nazis, como si hubiese buscado participar, en cierto modo, de aquel espanto del que la fortuna hizo que se librara.

La experiencia del juicio de Eichmann, condenado a muerte en 1963, marcó hondamente a Hannah Arendt, quien no se limitaría a ser mera reportera de aquel acontecimiento y llevaría mucho…

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