Melancolía y desorden de los días


Cumplía cinco años, una tía me trajo de regalo una gallina clueca con sus huevos, debíamos cuidarlos hasta cuando nacieran los pollitos. Mi tristeza de esos días la removí porque ayudé a sanar al pollito cojo. En estos los días de ahora, escucho las noticias, leo comentarios, interpreto los decires de aquellos que sueltan frasesSigue leyendo “Melancolía y desorden de los días”