Centauri Castaño

Unos dioses trasnochados le negaron a un hombre desafiante sus nalgas, le ensamblaron un cuerpo de caballo y sus descendientes en el tiempo los dejaron en el olvido y se inventaron la motocicleta.


Mi orígen es la tierra de Marsella con cenizas del nevado. El agua bajaba desde el monte El Porvenir o la Quebrada La Nona, los productos del campo sustanciaron mi cuerpo, conversaciones junto al fogón o en la Calle Real hicieron mi identidad, es tierra de abuelos en la finca Las Peñas, o un terreno contradictorio, La Pereza, alguien le asignó ese nombre para otorgarnos derecho a la libertad en un lugar para descansar y desentenderse de la vida con mirada al firmamento y las constelaciones en la noche.

El Centauro de Creta- Salvador Dali – Litografía firmada de 1970 catalogada por Michler Löpsiger con el No. 1272 – sin garantía de firma auténtica.

A veces me busco entre las calles de mi infancia y los árboles de mango del parque donde están enterrados muchos sueños y los pasos de mujeres vírgenes que desfilaban al colegio Bethlemita.

Pienso que si uno reconoce el germen de los polvos y los átomos que lo formaron, merece existir en la esperanza y alegría hasta cuando las últimas cenizas regresen a la tierra en un lugar genealògico, origen y final es la tierra para todos, incluso quienes prefieren los mares y el olvido.

El arco de mi vida se potenciaba, niñez y adolescencia, la adultez en esa y mil calles de ciudades; año a días y siempre, se sueñan los caminos de una infancia con tierras veredales, Miracampo y El Congal como un viaje en búsca de plenitud y trascendencia que se transformará en humus de cementerio en Marsella.

En mis viajes de los sueños he visto a Fernando Castaño montado en el caballo de sus tiempos, cabalga en sus parajes con sombrero alón y pañuelo al cuello de jinete aventurero, despuès de una cópula se secó el sudor y salió de una película de vaqueros en el teatro Marsella. Era el gran protagonista en los ideales de las mujeres que jamás pudimos conquistar, solo con él vibraran hasta mojarse. Se decidieron por cualquier otro el día cuando supieron que lo atrapó Gilma Rodríguez.

Estatua de centauro en Pompeya – Fotografía de Michael Lai – Jubilado residente en Hong Kong que se ha dedicado a recorrer el mundo y compartirnos sus fotografias que son la mejor narrativa de su viaje. https://retireediary.wordpress.com/2019/10/17/statute-at-pompei/ Si quieres conocer el mundo sigue a Michel.

Ellas a Fernando le tenían un apodo secreto, “El centauro”, ese ser de la mitología griega con cuerpo de caballo pegado a un torso con brazos y cabeza de hombre.

Se decía que siempre cabalgaba hacia el monte de La Ermita; hacia allá lo imaginaron, se bañaba desnudo en la cascada y lo observaron desde atrás de los matorrales, decían que convivía en equilibrio con la naturaleza, que su labor eran cultivos y crianza de animales, lo justo y necesario para vivir en armonía, si tumbaba un árbol para la leña de la casa, plantaba otro.

Dalí – Centauros voluptuosos – firmados y fechados con la pluma de Gala – Propiedad de la colección Mintz – https://www.christies.com/lotfinder/Lot/salvador-dali-1904-1989-centauros-voluptuosos-5136823-details.aspx

Lo sueño en un bosque de niebla con prados y nogales, fresnos, cedros y árboles  de hoja caduca, sociable con los pájaros y los venados, amoroso con las vacas que sabía enlazar en lanza de arco y un zurriago que azuzaba con fuerza para hacer vibrar el viento. Jamás fue herido por flechas venenosas como los centauros míticos; por eso mismo, jamás debió reunirse con Chucho María Estrada, aquel monseñor representante de los dioses y los santos católicos en Marsella, jamás le anunció que renunciaría a la inmortalidad porque él reconocìa su fragilidad, incluso en estos días cuando camina en las mañanas con su bordón y un perro negro.

En la mitología la sociedad de los centauros es de tribus, suele haber una élite de centauros guerreros y un sacerdote considerado el líder. En Marsella Fernando Castaño no era de la élite, no usemos esa palabra, la familia Castaño de Fernando ha sido distinguida, aunque se ignoran sus antepasados andariegos de origen europeo.

Dicen que el castaño, originario de Europa Meridional y Asia Menor, para algunos simboliza la llegada de los romanos a la península ibérica para localizarse en Alava, las aves, los insectos y las corrientes del aire mueven migraciones de vida vegetal, los castaños viajaron con ellos a muchos países, se movían entre paisajes frondosos, árboles y marineros Castaño migraban como pájaros y nubes de semillas viajeras a Génova Italia, Galicia y provincias de España desde donde la vida ha viajado a América con sus leyendas y eso coincide con el mito de los centauros que se movían desde Grecia por el mar mediterráneo. De allá son tantos abuelos y apellidos.

El castaño árbol de origen mediterráneo – https://es.wikipedia.org/wiki/Castanea

El Centauro Castaño, tuvo poca afición por el licor que nos transforma en seres desagradables y algo toscos, incluso agresivos. Una de las leyendas de la mitología griega cuenta que el primer centauro fue Chirón, un titán que armò su guerra con los jóvenes dioses del Olimpo y la perdió. Apolo, el dios de la luz y la razón, lo convirtió en mitad hombre y mitad caballo. Fernando es hombre bastón y perro.

Camelo el celestino

Un pasaje de novela.
Narrativa que escuché a un jubilado que trabajó en el Ingenio Central Salinas, Puerto Rico.


Hablaba de mis abuelos: Esos muchachos calmaban su sed en el manantial de los peregrinos, dijo. Emilio bebía en los labios de Sara, el chorrillo de la fuente saltaba hacía el canal de su lengua, buscaba en sus labios y ella le participaba la frescura del agua y el encantamiento acariciante de un roce con la lengua. Camelo observó respetuoso y con esa actitud se los ganó; los días los encontraron en el mismo sitio y una tarde los animó con sus conversaciones, él tenía un humorismo espontáneo.

Mujer Taina –

Busqué ese retazo de mi historia y llegué a ese tiempo en esta playa. Una tarde, la mar se tragaba el sol y devolvía resplandores, escuché carcajadas del pescador. Camelo evocaba la piel cobriza de su mujer, su cabello largo y negro, un rostro nativo donde resaltaban sus ojos oblicuos, una descendiente Taína de la región cacical de Albeyno, buscaba fortuna en casinos y playas por todo Borinquen.

Él siguió una táctica para retener a mis abuelos, conducirlos y atraparlos hacia un mayor conocimiento mutuo; los vio juntos, estuvo seguro de que vivían momentos destinados a unir el destino del uno hacia la otra y usó su experiencia de celestino contador de historias, así compartió esos momentos de entretenimiento que les unieran más.

Monumento a Roberto Cofresi en Cabo Rojo – Puerto Rico

Les narré las peripecias del pirata Cofrettsí cuando pasó y quedó en estas aguas. El muy bribón perseguía a un brick danés que conducía mercaderías de Nueva York a Saint Thomas. Cuando los ojos filibusteros de Roberto Cofrettsí y Oder Mann de Orellana divisaron su objetivo en su paso hacia una corriente de mar, cercana de aquí, allá donde vuelan esos petreles, ese lado hacia la Isla Mona—. Y me señaló la mar a lo lejos, más allá volaban gaviotas, como se lo indicó a mis abuelos esa tarde. Me suspendí tan pendiente de su narración como ellos en su día.

Hizo una pausa para sus asfixia con tos de fumador y dijo:
Cofrettsí y Oder Mann de Orellana ordenaron la persecución y el abordaje del brick con una docena de rifleros, otros ocho saquearon las bodegas, mientras las hojas anchas y cortas de los sables de otros piratas se agitaban con facilidad entre la maraña de jarcias y cuerdas de la cubierta—. Aquí Camelo dio fuerza a su relato con más gestos y sacó una navaja, comenzó a cortar hojas y regarlas en el suelo para darse ambiente de la escena. —Entraron en acción otras espadas de hoja larga que actuaron de filo y remataron a la tripulación, trasladaron el cargamento—. Me llevó al mar como a mis abuelos y se metió en el agua, se hundió en ella y resurgió con su narrativa.

Barco pirata – turístico

—Los piratas hundieron el brick y huyeron sin amenazas hacia aguas de su confianza. Bordeaban libres e impetuosos hacia una mar tenebrosa para quienes les persiguieran, avanzaban y alguna fantasía les hacía regresar, una y otra vez y más de veinte veces; sin comprender por qué razones, volvían a estas mismas playas donde comenzaron a oír unos cantos corales de sirenas que los aclamaban y los enamoraban. Otra pausa para su tos y prosiguió:
—Eran hombres alucinados que iban y venían con sus corazones atrapados y amarrados con anzuelos de oro en esa red de cantos que los confundieron, sus pupilas dilatadas perdieron todas las formas de la superficie del mar y los deslumbró el sol del ocaso en la plenitud del brillante dorado sobre aguas de mar Caribe hasta cuando se ocultó.

El barco flotaba en aquel espejo amarillo y denso cuando se intensificó el flujo de la sangre de la tripulación, a todos esos piratas se les iban a estallar sus corazones y también reventar sus arterias.

Fue en esa hora cuando los enloqueció un bisbiseo de sirenas silenciosas de altísima frecuencia, un sonido que ya no era siquiera perceptible a sus oídos, tal era su vibración que las maderas de su goleta se desintegraron en un estallido de aserrín y sus cuerpos volaron despedazados hasta convertirse en átomos, su materia cayó vuelta ceniza entre las olas y se disolvió entre las profundidades del mar.

Solamente sobrevivió un marinero del brik danés, eso porque se arrojó temprano al agua del mar y supo taparse los oídos con un trapo, sin embargo, quedó alterado de mente, aquel personaje fue el primer antepasado que reconocen los nativos de Central Aguirre para tu abuela Sara.

Ella no me lo quería creer, lo indagó con tu abuelo Emilio Palacín en los archivos de la isla y descubrieron esa parte de su historia en narraciones de los viejos. La isla lo acogió como un náufrago salvado por Calipso, la hija del mar, y con ese nombre se le reconoció hasta el día cuando lo partió un rayo en otra tempestad. Murió incinerado. Vengan ahora tras de mí y les muestro aquel paraje de la costa donde aconteció—.

Luego me habló de rayos y tempestades que caen en lugares de la isla, son puntos que indican la cercanía de tesoros enterrados por los piratas o ayudan a ubicar los sitios sagrados donde están las tumbas de los indígenas Taínos.

Siete maneras de pensar la economía

Kate Raworth, propuso“ Siete maneras de pensar como un economista del siglo XXI”.


Tomado: https://www.elnacional.cat/es/cultura/kate-raworth-economia-rosquilla_247647_102.html

“Los políticos están atrapados…son adictos al crecimiento delpib

Tomé notas de Doughnut Economics – Publicación

Kate Raworth, economista, Senior Visiting Research Associate en el Environmental Change Institute de la Universidad de Oxford, profesora en el Master, Cambio y Gestión Ambiental y Asociada Senior en el Instituto de Cambridge para el Liderazgo de Sustentabilidad, e Investigadora Senior en Oxfam.

En el Festival 2017 “Innovación Disruptiva” propuso “ Siete maneras de pensar como un economista del siglo XXI”.

1)        Cambiar el objetivo.

En 70 años, la economía enfocada al PIB como medida de progreso, justifica la desigualdad en ingresos y riquezas, y la destrucción del mundo viviente.

Necesitamos un mejor objetivo: satisfacer los derechos de cada persona dentro de los medios que brinda el planeta. El desafío es una economía -de local a global- para  la humanidad en espacios seguros y justos. En lugar de un PIB cada vez mayor, descubrir cómo prosperar en equilibrio.

2)        Ver la gran panorámica.

La economía dominante es extremadamente limitada, es diagrama de monedas y flujo circular. Refuerza la narrativa neoliberal de la eficiencia del mercado, la incompetencia del estado, la domesticidad del hogar y la tragedia de los comunes. Debemos volver a la economía con la sociedad, dentro de la naturaleza energizada por el sol. Requiere otra narrativa sobre el poder del mercado, la asociación del estado, el papel central del hogar y la creatividad de los bienes comunes.

3)        Nutrir la naturaleza humana.

Economía del siglo XX que retrata un hombre económico racional: egoísta, aislado, calculador de gusto fijo y dominante sobre la naturaleza, ese retrato le da forma a lo que nos convertimos.

La naturaleza humana es más rica que esto: somos sociales, interdependientes, aproximativos, fluidos en valores y dependientes del mundo viviente. De hecho, es posible nutrir la naturaleza humana en formas que nos den una perspectiva mucho mayor para entrar en espacios seguros y sustentables.

4)        Pensar en forma sistémica.

Tomado en https://www.pnliafi.com.ar/pensamiento-sistemico/

El cruce de las curvas de oferta y demanda del mercado es el primer diagrama del economista, tiene raíces en metáforas del equilibrio mecánico del siglo XIX.

Ese no es punto de partida, existe el dinamismo económico sistémico, resumido por un par de bucles de retroalimentación. Esta dinámica abre más puntos de vista, desde el auge y caída de los mercados financieros a la naturaleza autorreforzante de la desigualdad económica y los puntos críticos del cambio climático. Dejemos las esquivas palancas de control para administrar la economía como un sistema complejo en constante evolución.

5)        Diseñar para distribuir.

En el siglo XX, la Curva de Kuznets- nos susurró su poderoso mensaje de la desigualdad: tiene que empeorar para que pueda mejorar, y el crecimiento, eventualmente, lo levantará. Pero la desigualdad no es una necesidad económica, es un fracaso en el diseño.

Los economistas del siglo XXI reconocerán el diseño de economías más distributivas del valor que generaron, idea representada como una red de flujos, significa ir más allá de la redistribución del ingreso para explorar y  redistribuir la riqueza que se encuentra en el uso de la tierra, la empresa, la tecnología, el conocimiento y el poder para crear dinero.

6)        Crear para regenerar.

La teoría ha representado un entorno “limpio” como bien de lujo, solo asequible para los acaudalados. Visión reforzada por la Curva Ambiental de Kuznets, él susurró que la contaminación debe empeorar antes de que pueda mejorar y el crecimiento, eventualmente, lo limpiará. Y no existe tal ley: la degradación ecológica es resultado del diseño industrial degenerativo. Necesitamos una economía que desate el diseño regenerativo para crear una economía circular -no lineal-, los humanos serán participantes plenos de los procesos cíclicos de vida en la Tierra.

7)        Ser agnóstico acerca del crecimiento.

Un diagrama en la teoría económica es peligroso, no se dibuja el camino largo del crecimiento del PIB. La economía dominante considera el crecimiento económico sin fin como un deber; sin embargo, nada de la naturaleza crece para siempre, el intento de vencer esa tendencia plantea dificultades en países de alto ingreso y bajo crecimiento. No será difícil renunciar al crecimiento del PIB como un objetivo económico, pero será  mucho más difícil superar la adicción a él. Aun consideramos que las economías necesitan crecer, sea que nos hagan prosperar o no. Pero necesitamos economías que nos hagan prosperar, crezcan o no. Ese cambio de perspectiva nos hace ser agnósticos sobre el crecimiento y explorar cómo la economía, adicta al crecimiento en  su punto de vista financiero, político y social podría aprender a vivir o sin él.

Tiempos de oro en Tacaloa

Personas y familias, llegaban a Segovia atraídas por el oro. Allí caían muchos rayos y con cualquier llovizna los relámpagos señalan las vetas y los truenos sonaban más fuerte que en otros lados.


Cazadores de rayos

El mito de los rayos atraía a los ambiciosos. El cuento comenzó ahí, hoy tiemblan agujas de pararrayos en las torres de la iglesia y aún repercuten los comentarios del mito en los treinta y siete túneles imaginados donde ni quedan rescoldos de la mina de míster Smith.

Marsella pudo ser Tacaloa, esa mezcla de conversaciones y memorias que se han hablado y repetido en sus calles, tantas veces, desde una noche de octubre cuando un rayo se clavó por una veta, su energía se clavó y viajó entre minerales del suelo de la cordillera de los Andes con velocidad de la luz, relumbró lejísimo, cada relumbrón viajaba más allá y despabiló bajo una cama, más al norte, donde marcó una ruta con las señales de Espíritu Santo a Jesús María Estrada, él era de Pácora – Antioquia, viajó al nuevo caserío, enviado por el obispo de Manizales, Gregorio Nacianceno Hoyos.

Monseñor Jesús María Estrada – Marsella años 60

Jesús María, ejercería en Marsella como cura de almas y pecadores, con poder de misa y olla, el rayo que marca el oro es señal divina, estamos signados por los designios de Dios, decía, y así domesticaba a los hijos descarriados del Dios católico, liberales radicales, rebeldes y sometidos en la guerra, y conservadores perdidos entre los vicios y la ambición del oro.

Algunos liberales radicales eludían esos sermones, ¿cuál plan divino? Nosotros mismos somos dueños de nuestro propio destino, sin dioses y sin curas delegados. Cada quien debe luchar por si mismo y si quiere encontrará su divinidad sin curas intermediarios.

Los mitos del Oro

Siglos años antes, tiempo de conquista española, habían llegado los López, andaban por ahí en los viajes del fundador Jorge Robledo, se multiplicaron y a pesar de los pueblos mineros y familias enriquecidas, en el siglo XVIII Antioquia estaba tan pobre como el África.

Habían López en Arma y caseríos hacia el sur, en Honda y todos lados. En el siglo XIX se inicia otra colonización antioqueña. Por Sonsón aparecieron los Jaramillo, descendientes del Tata y el cura, otros inmigrantes aparecieron de Aguadas y Sonsón, ascendientes del apellido Álvarez con antecesores de Extremadura (España), antes de 1811. Buscaban vetas de oro, o tierras fértiles y libres.

Sonsón Antioquia. Fundado en 1789 – Fotografia de la Alcaldía de Sónsón.

De Abejorral migraron a Sonsón, Aguadas y Pácora, más familias que venían de Galicia o Asturias, otros López y los Ángel a Yolombó, los Salazar a Támesis y los que no alcanzaron tierra por allá, unos y otros llegados de España, los empadronaban en Rionegro, vivían unos días en Marinilla y pronto seguían, unos estuvieron por Sonsón donde eran dueños los Villegas, a los años siguieron a Salamina, Jericó, y más lugares de esa migración colonizadora, pisaban las huellas de Fermín López, fundador de Chinchiná y Santa Rosa.

Los rayos les anunciaron un espacio telúrico y mágico, siguieron por montañas hacia el sur tras los pasos de los Pineda, Bedoya, Betancur, Castaño; correa, González, Jiménez, Morales, Muñoz, Otálvaro, Toro y Montoya, más otros rebuscadores de nueva tierra prometida con su imaginario de migrantes judeocristianos desde los tiempos de la Biblia.

Buscaron tierras nuevas, lo señalan las escrituras, y querían salvar a los colonos que habían fundado un pueblo en parajes con oros perdidos por el camino de los malditos infiernos. Años más y llegaron los Issa y Abdul, Yaker y más apellidos que se radicaron en Pereira, habían viajado desde Oriente, el Líbano donde cristianos Maronitas padecían las guerras de Turquía.

Se oye que bajo la iglesia y la plaza está la veta más grande; y dicen que, los ingleses propusieron trasladar Marsella a Tacaloa, una finca junto a la quebraba La Nona, cerca al rio Cauca, los pobladores se negaron y los ingleses se fueron.

Marsella fundada en 1860. Fotogradía de Adriana Grisales. Directora de la biblioteca Pablo Neruda.

Tacaloa es topónimo de origen en lengua Chimila, nombra a un poblado de la ribera del río Magdalena al norte de Magangué, allí se reunían los Chimila cada año, indígenas nómadas ancestrales, rebeldes e independientes y perseguidos que recorrían los valles del Magdalena y la Sierra de Santa Marta, Tacaloa significa “lo que se conversa junto al río”, y Segovia o Marsella, era un pueblo construido sobre imaginarias vetas de oro y conversaciones con palabras indígenas y de otros lados, llegaron con leyendas, migraciones y creencias.

Míster Smith en Tacaloa

Parece tratarse del ingeniero David R. Smith, en un texto aparece como gringo y en otro inglés. Tramitaba derechos de exploración en zonas baldías y se asociaba en compañías de colonización. Él contactó a míster Cárter, quien trazó acequias que llevaron el agua a la mina y exploró la riqueza aurífera en Villarrica de Segovia. Llegó por referencias de Fortunato Pereira Gamba, profesor e Ingeniero de Minas, su compañía tenía una publicación y muchos datos que no consignó en su libro Riqueza mineral de la república de Colombia.

La mina Vetas Santader

La Sociedad Importadora y Comercial de Pereira Gamba, divulgó el estado de la invención internacional y brindaba asesoría legal y técnica. Ese boletín de su empresa solo informó de yacimientos empresariales: La Salada, Remedios y El Zancudo, en Antioquia o los distritos mineros de Marmato y Manizales; sin embargo, orientó a míster Smith en Popayán con señas geológicas e informaciones sobre procedencias del oro que se negociaba en Manizales, incluso otros ingleses visitaron e indagaron por el oro de barequeo en el río San Francisco. Había mapas de Fortunato sobre vetas auríferas a lo largo de la Cordillera Central y afluentes del río Cauca.

Mister Smith, cuyo nombre no recuerdan las historias, ni quienes las cuentan, dicen que obtuvo licencia del Estado Soberano del Cauca para explorar al sur del río San Francisco. No se conocen, ni busqué los documentos, se dice por tradición que hizo exploraciones en el distrito “Villarrica de Segovia” – provincia de Robledo. Exploró tras rumores y excavaciones que al medir su rendimiento no aseguraban rentabilidad, solo en la veta que atrae los rayos bajo la iglesia, agregan las lenguas más piadosas.

Míster Smith pasó como un ser de magia y mito. Un ideal que reluce y se disipa en las conversaciones de ancianos fallecidos y consultados. Don Alfonso Ramírez y otros mencionan a míster Cárter.

Deberías estudiar la leyenda del mito del Vellocino de Oro. Busca Jasón y los argonautas, es mitología griega y está en el cine. https://redhistoria.com/mitologia-griega-el-mito-de-jason-y-los-argonautas/

Desde la antiguedad existen leyendas con mitos del oro. Alguna vez escuché a Martín Sanchez en Marsella, fui cuidadoso al hablarle y escucharle porque era muy sordo y desde esas limitaciones, su mente comenzó a divagar y él en sus dias de lucidéz sacaba a relucir sus mitos.

Me aseguró que desde el bosque donde nace la quebrada de El Socavón, ahí donde sacaban el oro, salia una gata de oro que recorría la calle empedrada que llevaba a la salida a la zona rural de Valencia. Y esa, lo aseguraba muy forme, era la gata que se había comido a los pollitos de oro que seguían a la gallina del Alto del Chuzo, Martín Sanchez hablaba esas cosas porque nació en esos parajes, descendiente de Juan Antonio Sanchez, quien llegó de Valencia España cuando lo hicieron venir por haber participado en una huelga de hilanderos y cultivadores de cereza, organizada por un sindicato anarquista. Cuando lo empadronó el cura de Rionegro y quiso hacerle creer cosas del catolicismo, se le reveló y lo hicieron ir de allá, acompañó a Mosquera en las guerras y le adjudicaron tierras en Miracampo.

Gata “Vellocino de oro”. José Horacio Martínez – Alejandro Valencia. Se creó en el concurso artístico que buscaba una gata para el gato de Hernando Tejada. Artista que generó una estatua al gato que es emblemática en Cali. https://es.wikipedia.org/wiki/Las_novias_del_gato

Gato de Hernando Tejada – Cali

Amo tu lujuria

En la moral antigua, lujuria es un deseo sexual desordenado e incontrolable. A dia de hoy, en el sexo y el placer, priman la diversión y la lujuria, y satisfacer esa necesidad tan básica, da equilibrios mentales y buenas emociones.


Perdón por mis modales
en mi vida nadie nada
no me educaron fina
ni tengo mentira en la sonrisa.

Sin mover bien las manos
ni retocarme el pelo
Solo siento atracciones
no sé buscar tu abrazo.

Últimamente vivo con ojeras.

Sólo miro adelante,
no me fijo en quién viene por los lados
ni percibo quién llega por detrás.

Solo siento tu lujuria y egoísmo,
el alma anda perdida
delira en dormitorios
No confió en lo que se mueve frente a mí.

Disculpa, te siento estás aquí,
no te he visto hasta ahora.
Perdón por no saber
cómo actuar si estás cerca.

Dispensa este desbarajuste mío
no contaba que vendrías.
Quería que me amaras
ese amor que da ganas de amar más.

Lento y largo y mucho más que tengo escalofrío.

Leonardo Sanz. República Dominicana.
El cuarto de la lujuria. Tela acrílico 120X152 – Artelista

Perdón por los libros esparcidos entre episodios por leer
el periódico de hace dos semanas con crucigramas que hicimos,
sé que podrás amarme aquí, con huellas de tu cuerpo
sobre la ropa mía acumulada encima de la cama,
no pude desprenderme de tu olor sudoroso de madera
que me impregnaste en los tejidos con todos tus humores.

Disculpa mi pinta y este pelo largo.
No sé cómo explicarlo,
se comenzó a crecer con el deseo más intenso cada día y día
tras días más desde cuando me dejaste aquella madrugada.
Ámame así, con ese amor de marzo hasta septiembre
y esa alma perdida refúgiala en mis brazos.

El tinte por hacer, las uñas por pintar,
la cara por limpiar y los ojos por secar.
Ocúpate de estos labios mojados y mi cuerpo mojado
con esa llovizna que secretan mis sentidos por ti.

Me hundía en el desespero de estas ganas de ti,
porque todavía sueño noches antiguas y música lejana.
Sospecho que piensas mi mirada
la mía todavía se esconde en tu mirada.
Sé que no habías venido y no te habría abierto
hoy estoy abierta a vos.

No tengo que ofrecerte
más allá de mi cuerpo anhelante
Perdón por los vasos sucios
mis botellas vacías o el pan duro,
Tolérame así con las libretas llenas.
Sin papel, sin espacio
Con los renglones llenos de letras que cantan tu recuerdo.

Paolo y Francesca: Lujuria en el infierno de Dante
Los fantasmas de Francesco y de Paola aparecen ante Dante y Virgilio en el infierno.
Autor: Ary Scheffer (1795-1858) Óleo sobre tela – 171X239 cms. Museo Louvre de París.

Septiembre de amor vacío

Volvía su rostro sudoroso a la botella de ron, servía Memito, sus dedos largos señalaban el balcón que abandonó su mujer. Sin nada puesto encima y amarrado a la cobija le pusimos la pijama.


En la web hay mucha letra sobre esas cosas del amor que refieren mejor los cantantes y buenos compositores como Camilo Sesto, quien interpretaba en sus canciones la alegría de los enamorados y el dolor de la separación. Hoy encontré en El Tiempo de Bogotá, una columna de José Miguel Alzate, un médico manizaleño gran poeta. el tiempo.com/opinion/columnistas/José-miguel-alzate/y-se-nos-fue-camilo-sesto-columna-de-jose-miguel-alzate-414356

Obra de Carmen Mansilla. óleo sobre lino belga 73X116 cms. Exposición en la Galería Leucade en Murcia, celebración que reivindica el poder de la mujer en el mundo del arte, exposición denominada “Safo”, Sofía Martínez H, quiso innovar el mundo del arte en Murcia y se arrojó al vacío por amor en Leucade y dijo “me arrojé al vacío por amor al arte al abrir Leucade.

Con estas penas y alegrías del amor, como dice un poema de Rafael de León, celebramos este fin de semana de amor y amistad en Colombia. Quien más celebra estas cosas de vida amor rosa con regalos y parranda es Fenalco, gremio de los comerciantes.

En dias como estos, recuerdo a Memito, compañero del colegio. Celebramos esta fecha en años lejanos, él en pijama y con la cobija en la mano, un bar de mala muerte en Apía, con él la tristeza que lo acompañaba desde los rincones donde se grabaron sus palabras, la mujer lo había dejado y lo acompañamos en ese festín vacío. Tomé notas de las cosas que conversaba con cada trago de ron y una canción de José Luis Perales.

De aquella noche nació este poema despues de pensarlo y recordarlo mucho mientras viajabamos en la buseta de don Roberto Zapata desde Apía a Pereira con los cuatro corotos que le dejó la mujer a memito.

Llegó septiembre, encontré el vacío,
sacó muebles y cosas, se disiparon sus perfumes,
ya no toca mi piel, ya no entra y sale con el aire,
nada habla a solas conmigo.
Llevó su risa remojada en lágrimas, dejó el cuarto vacío.
Este domingo a la casa solitaria me acompaña el aire,
y la fuerza gravitacional que me clava en mi lugar vacío.

Mi brújula señalaría un norte y no se hacia dónde ir,
el cuerpo me pide un estado de reposo,
no habla a solas conmigo el aire,
se revuelve en un éter de vacíos.
En mi tiempo gira una masa de contrastes,
limitado al silencio en órbitas libertarias.
Mi lugar tiene puertas y más puertas,
cada puerta que abro llega a un vacío con más puertas
y en cada nueva puerta más vacíos con más puertas,
y no sé adónde ir, la libertad me amarra.
No sé cuál es la naturaleza de esta nada.

Me ha dejado un vacío y mil vacíos más,
y en la interacción de esa nada con las cosas
se quedaron los silencios que me alejaron de ella,
aquellos contornos sin sonido en donde me perdí,
nubarrones de ruido y de miedo incontenible,
ambiciones de un nada confuso con fijación vacía.

Y me quedado ahí, con una nada que buscaba.
Se ha ido ella y me dejó el vacío.

Alma de ceniza

Alma de Cenizas, un caballero carbonizado que empuña su espada en espiral, ha encontrado el horno de la primera llama, lo cuida La Guardiana del Fuego.
Mi alma de ceniza son genes que vienen desde el nacimiento de la vida, rodaron por el borde de las rocas abisales, separaron y unieron mundos, agua salada en suspiros de bocas ilusionadas.


Volcán nevado del Ruiz desde Manizales

Mi espíritu sustentado con cenizas volcánicas
salió del Ruiz, flotó en el aire, bajó suave.
Desde encima del tejado de mi casa
penetró por hendijas a buscarme,
a darme su substancia universal,
depositándola en el vientre de mi madre.

Mi ceniza encendida desde palabras viejas
descubre el alma entre las habitaciones,
lavada con la lluvia de pesares es abono,
es lejía que me limpia y es mi fuerza.

Emisión del cenizas desde el Volcán nevado del Ruiz

Ceniza flotadora sobre pompas de jabón
allí se sostiene resbalosa y tiene brillo;
y si se ejerce fuerza en ella,
evita romperse, se transforma.

Cuando un niño la eleva,
es ceniza en su estado original,
busca el azul del cielo, la luz que le de brillo.

Parque Natural los Nevados. Tolima primero, Quindio, Santa Isabel, El Ruiz al fondo. Vista sur a norte. Cordillera Central Colombia.

Mi ceniza es hermana del viento del nevado,
brotó disparada con ráfaga y temblores,
en busca de rayos y tormentas,
fraguada entre calores del magma de la tierra,
allá regresará errante tras el viento,
y no será al morirme porque no muere el agua,
es eterna con lava de volcanes en la piedra,
que se transformará en mil tiempos,
en edades distintas que no cuentan los relojes.

Luces de ceniza vista desde Pereira

Mi ceniza es la luz, me hace soñar con ella,
desde la refulgencia del centro de la tierra,
eludió la oscuridad, salió a brillar encima de las hojas,
a dar el sustento de la vida, errante con canciones,
con vientos y tormenta, en la humedad engendra amor,
la arquitectura viva que me edifica y fragua mi cemento.

Retorno en una noche de septiembre

Mi palabra busca los relámpagos desde la antigüedad del libro. Sigue caminos y llega a la ciudad después de la lluvia, persigue a los noctámbulos y acaricia la piel de las mujeres y los niños.
Mi palabra escucha el recuerdo del anciano y comparte asombros puros, a veces combate sin cerrar los ojos como una espada alerta y persigue los espacios bulliciosos del mercado.


1

Anochecí con ansiedad en la mirada

y jugué la vida en tela blanca,

a lado una amiga de cristal y su lado de tensiones.

Tiré mi suerte, perdí el abrigo de delirios,

malgasté de su bolsillo el mundo que no quise,

salió con unas alas que jamás había usado,

brillaron sus anillos y sus ojos abiertos.

 2

 Malabareaba entre todas estas cosas,

guerreaba en carreteras con torbellino y ríos,

aviones y oficinas ocupadas por burócratas,

y sobre mí el poder capitalino,

su ralea aglutinada, las tensiones

malestares me acosaban,

señoríos de tierra, vacíos de polvo.

 3

Sin los amigos y uno no se encuentra,

sin la luz que complica la vida espiritual,

metarrelatos que cruzaron mis rejas de la luz,

la llamas inextinguibles me acorralaron,

me desprendí de todos ellos entre la luz nocturna,

sopla brisa, silencio, lluvia, luces en el camino.

 4

Liberado del pensamiento malo,

colgué trabajos y todas estas piedras

de cara el muro me acogía a vivir con poca plata,

a sumar pormenores y gobernar las deudas,

auné palabras y tiempo en las conversaciones,

y llegaron los amigos cargados con su tiempo

también llegó el silencio que anuncia sus palabras.

  5

 Descifré lo que no es nada,

la idea de reinventarnos,

el nada es todo lo que es y me dejó empezar,

la hierba mala enmudecía, se marchitaba al paso,

me llamaban las infinitas cosas diminutas,

para mostrar que soy lo que son mis hechos,

a mitad de mi camino, la canción de la noche.

6

Me llamaban al espejo de las cosas ingenuas,

la tarde como imagen, el consuelo del color,

el silencio entre el miedo y la memoria,

entre la frondosidad mi árbol arraigado,

la noche que arrulla mi ciudad,

sus calles que persisten entre su movimiento,

ideales bajo sus nubes de oro y de miseria.

 7

Seguí el camino y me regresé a empezar,

sembré palabras, me llamaron los colores,

mi ser libre de sueños fulgurantes,

las palabras germinaron en el habla sencilla,

empieza a amanecer, oigo cantar, llegan los colibríes,

sabré si he de ser menos, átomos de mi sangre,

y espero no desmoronarme hasta la muerte.

Escenarios de vida loca

La síntesis entre el tiempo de Aristóteles y el de Newton es la joya del pensamiento de Einstein. Tiempos que se diluyen en la vida lenta de Marsella.


Bomberos

Pelicula cómica mexicana de 1952

Vivíamos junto al cuartel de los bomberos, cada noche el capitán Chepe supervisaba a su personal, en tiempo de cosecha cada noche era una fiesta. Para domesticar a los bebedores, programó un madrugón de entrenamiento con su primera máquina contraincendios, había muchos voluntarios a reemplazarlos, era un ejercicio para aprobar o sucumbir. Calmaban el guayabo con un rollo de manguera de ochenta metros para subirlo al hombro en tres minutos hacia la loma Milocheta, desenrollarlo y elevar el chorro a una altura comparable con las torres de la iglesia.

Café de Marsella

Aun adolescentes los Quiceno, armaron una palizada y montones de paja en la terraza de su casa, querían su propio incendio para hacerles la inocentada del año a los bomberos, las llamas se metieron en su misma casa y después del susto, Chepe Uribe con voz de capitán los hizo desfilar en calzoncillos con su manguera al hombro: —desenróllela y enróllela cien veces para que también aprendan a apagar incendios.

Renacuajos

Frente a mi casa fluía un caudal que bajaba de Milocheta, formaba un acuífero poblado de renacuajos que cogíamos para jugar con el agua de esa charca donde debía funcionar todo, lavaderos de ropa, bebedero de caballos asoleados y el baño de la policía a los borrachos.

Los niños Fernando y Martha querían ser pescadores y comieron renacuajos, consiguieron su diarrea con retortijones porque los renacuajos apostaban carreras para salir desde sus estómagos y mi abuelo los calmó con un purgante en efusión de manzanilla, menta y ajo macho.

Esa noche vivimos entre un sueño con renacuajos voladores que brotaban desde los ombligos de Marta y Fernando, nos apremiaban en una hilera infinita como píldoras de vida del doctor Ross y con esas cuentas infinitas de almanaque donde Mamá anotaba  todos los días cuando nos hacía tomarlas, tras ellas venía más sueño con renacuajos para contar, muchos ya con paticas traseras y volaban bajo el encielado, se regresaban por entre una hendija de la  puerta hacia su propia charca.

Pasé una noche entera haciendo estallar hojas de triquitraque para espantarlos y esperando ver salir un fantasma de  renacuajo.

Piracho

Fragmento de una obra de Guillegamba

En una esquina del acuífero vivía Piracho en una casa palafítica y destartalada que movía el viento, a esa morada mecedora entre el aire y el agua, se entraba por un tablón y ahí estaba él, buen conversador, nos entretenía  verlo remendar zapatos, pulir plantillas de cuero, colocar entre suelas y remontar botas mientras contaba las últimas aventuras  de Tarzán y Mandraque el Mago, había leído la guchinila o las tiras cómicas y aventuras del periódico El tiempo o La Patria del domingo, o comentaba una película Mexicana de El Santo, cuando aquel famoso luchador venció a la muerte en un combate inverosímil.

El Santo apresó a Ikú entre un manto de telarañas y nos mantuvo alelados con sus prolongaciones de ese cuento durante más de dos semanas, por esos días se prolongaron todos los sufrimientos de los desahuciados, moribundos con estertores infinitos, abaleados que caían y se vaciaban desangrados, pero estaban suspendidos en un túnel largo, su sangre manaba en hilos diminutos y se estiraba en un tiempo incapaz de trasladarlos a su final de sepulcro.

Piracho sudaba al entretenernos con su narrativa inverosímil, más allá de la película, su trabajo suspendido entre un espacio de embudo con tonos atrayentes de voces, llenaban el cuarto del taller, llegaban más oyentes y los soportes palafíticos de su rancho querían ceder hacia una tragedia que se resistía con aquellos momentos de suspenso, cuando su voz se adelgazaba en lapsos largos, sus palabras lo alivianaban todo, detenían a todos los relojes y Marsella se aleleba entre el marasmo de sus humos de cigarrillo hasta las dos de la tarde de aquel domingo, cuando, Piracho le ordenó al Santo liberar a la muerte, y tras  ese desenlace, se prendió otro cigarrillo Pielroja y con su humareda en remolino retornaron los finales de la vida detenida que nos espantó a todos:-Estos guevones no compran ni una empanada.

El malpensante

Desde un aforismo escrito por Gesualdo Bufalino en su libro, nació el nombre de una buena publicación “el malpensante”


Cada mes siento ansiedades, espero aquel dia para leer el malpensante, publicación colombiana con 23 años de circulación, fundada y dirigida por Andrés Hoyos Restrepo.

La obra del pintor mexicano José Luis Cuevas y las millonarias colecciones de los traquetos colombianos podrían haberse cruzado en un punto todavía incierto. el malpensante – artículo 3768/cuevas de la casa medina.

En el malpensante – mayo de 2017

El circo gastronómico

En la edición de agosto 2019, El Malpensante . Lecturas paradójicas, Liza avend (Estados Unidos) escritora y periodista, desde un artículo en el malpensante, cuyo original fue publicado en la séptima edición de la revista sueca Fool, me llevó a un mundo de fogones y tendencias que desconozco, analiza cómo los chefs pasaron de cocinar platillos a preparar discursos y otras maneras de salir de las cocinas y ser caras conocidas en Instagram. Leela es delicioso.

“El OAD (lista basada en votos) es particularmente irritante, para algunos chefs. Varios agradecen la atención y los premios que otorga, y son felices participando en las cenas organizadas durante los fines de semana de la premiación. Otros son más críticos: miran con recelo que sus jurados diletantes presuman de su afiliación a la lista para obtener acceso a los restaurantes o a un trato preferencial que de otro modo no podrían disfrutar.

VAR vigilar y castigar

Harlold Muñoz, caleño, Premio Nuevas Voces Emecé Idartes con su novela Nadie grita tu nombre, nos deja desde los temas que obsesionan a su novia, un texto sobre esa novedad que ha implementado la FIFA.

“Con el VAR, que en teoría limpia el fútbol de jugadas dudosas, se pierde un espacio gris del que los equipos pequeños solían sacar provecho”.

Tomada en el malpensante – agosto 2019

Cuando leo el malpensante, así como ellos lo escriben, me imagino como el barrendero en su escenario de trabajo para tener el privilegio de escuchar cuando planifican la publicación de cada mes, siempre tienen escritores calificados y esas voces nuevas que impulsan y nos llegan con asuntos de ese mundo distinto que los lectores tradicionales no alcanzamos a vivir.

Casarse con el verdugo

Quizá porque estamos pasmados en esa vida donde: El dijo pié, bota, orden, ciudad, puño, caminos cuchillo. Y ella dijo: agua, noche, sauce, cabello de soga, vientre de tierra, caverna, carne, moryaja, abierta, sangre. Ambos mantuvieron sus promesas. Lo escribe con otras escenas Margarita Atwood en su artículo.

Porque el verdugo no es tan mal tipo. Después va a la nevera y limpia las sobras, aunque no seca lo que derrama por accidente. Solo quiere cosas sencillas; una silla, alguien que le quite los zapatos, alguien que le observe mientras habla, con admiración y miedo, con gratitud si se puede……. Margaret (Otawa 1939) es miembro honorario de la Academia Norteamericana de las Artes y las Ciencias. Es malpensante porque ha escrito cosas en multiples publicaciones: “El cuento de la criada”, “La semilla de la bruja”

Las mujeres que luchan se encuentran

Tomado de el malpensante – agosto 2019

No tengo claro el motivo por el cual un hombre cisgénero, propietario de la misma sexualidad con la que nació; heteronormativo, que piensa que hablar de hombres y mujeres no debe causar indignación moral; binario, sea lo que sea; blanco, y que tiene como profesión explicar cosas, digo, no tengo claro por qué a un man así lo invitan a presentar el libro de la feminista Catalina Ruiz Navarro Las mujeres que luchan se encuentran. Asi comienza este interesante texto en el malpensante.

La independencia no tiene precio, pero tiene un costo

Mi Invitacion es suscribirse a el malpensante

Como lector de el malpensante uno de los mejores regalos que me ha dado la vida a través de mi hermano Carlos Gamba, tengo varias publicaciones de la colección UN LIBRO POR CENTAVOS, iniciativa del departamento de Extensión Cultural de la Universidad Externado de Colombia. Cada mes nos llega con el malpensante una nueva publicacion de esta colección.

Toda Ella

Ruidos sin luz. Muchas mujeres han estado relegadas, la sombra de los muebles las oculta, marginadas y sometidas, caminan en la lluvia, la humanidad que las representa esta perdida y en estos años asoma una esperanza, quizá el tiempo tenga un segundo infinito para deshacerlo todo.


Desnuda

Resting Girl (Louise O’Murphy) *oil on canvas *59.5 x 73.5 cm *signed b.r.: F. Boucher / 1751

Tiritaba, transpiraba,

Inspiraba, extasiaba, turbaba.

Magníficat.

The Magnificat – Cristopher Santer – Pinterest de Martha Judith OD

Soñaba, deseaba, unía,

engendraba, acariciaba, cantaba, tejía.

Natural

Hilando la tejedora – Diego Rivera – Arte moderno impresionista – http://www.bonhams.com/auctions/24046/lot/48/

Razona, Juguetea, crea,

anima, reserva, indaga.

Transparente

Escultura de la virgen María en velo, realizada en mármol de Carrara. Guiovanni Strazza – a mediados del siglo XIX – Muchos la creen uno de los símbolos de Italia

Olvida, gana, incita,

Organiza, obtiene, bebe, goza.

Vigilante

Muchacha en la ventana – Slvador Dali – España 1925. La hermana del artista mira al mar envuelta en suspiros de sal

Adivina, verifica, avisa,

resiste, critica, fortalece, controla.

Triste

Olga pensativa – Picasso – Detalle museo Picasso de París

Miraba, oía, olía, gemía,

conquistaba, regía,  amaba.

Silenciosa

Autorretrato en Buhatti Verde, Támara de Lempicka – 1925

Zanganeaba, retornaba, ennoblecía,

correspondía, avanzaba, meditaba.

Bella

Rostro de Venus – El nacimiento de Venus – Sandro de Botticelli 1485 – Rostro de Simonetta Cattaneo, su musa y amor eterno.

Conecta, paraliza, mitifica,

retiene, ilusiona, levanta, anima.

Terrena

Alfarera de Oxaca – 1983 – Óleo sobre tela – Raul Anguiano

Existe, vuela, comunica,

percibe, orienta, alimenta, perdona.

Vital

Frida Kahlo – Imagen de archivo de la Fundación Frida Khalo. Su propósito es impulsar a las mujeres a aceptar su propia belleza única.

Nació, creció, amó, sufrió,

procreó, erigió, educó, murió.

El Forastero de Marsella

Años duros en mi calle que salía a Chinchiná o al cementerio con cantinas el final. En la mesa al lado de la mata de sábila los chusmeros conversaban la lista de quienes extorsionaban y la cuenta de sus balas, distinguíamos un bar como La última lágrima, la cuota inicial del duelo.


Lunes-  Febrero 9 del año 1964.

Alirio cerró el último año de estudio, el pueblo no ofrecía más, billares, vagancia y jornalear en cafetéales de tiempos de crisis. Indio inteligente y mayor de su familia en Marsella. Paisanos con piel más blanca le apodaron Buche Mema, habitaron esa esquina de La Rioja.

Dejado por su novia, aún escribía cartas de amor ebrio de aguardiente en la cantina de “Centavo Menos”. No es grato para un meme indio amar a la reina del colegio, hija del panadero mayor, blanco y esposo de una presumida en la calle principal que quiere para ella un hacendado.

Cansado de jornalero recolector de café, imagina una calle nueva, le resuena el conjuro de sus noches con música de emisoras de Manizales y decide marcharse allá.

Forastero

Martes 10.  

El muchacho habla con Caifás, el parroquiano era una mano de luz y construía escaleras del infierno al cielo, siempre de corbata, vestido a rayas en paño del que llamaban pelo de burro, amigo del jefe político regional. Le llena un formato para al senador porque existe un trabajo en la Gobernación de Caldas.

Miércoles 11.

Caifás con aliento a canela y tufo de rones. Viajan a Pereira, el senador solicita al gobernador un puesto para un prometedor joven de Marsella, que ya tiene cuatro de bachillerato y esto lo capacita como ayudante en la oficina de rentas. El tiempo se desliza a su favor.

Miércoles 12.  Octavio Castaño, maneja sus manos con flores de braille de un olor remoto y frio, es el telegrafista de Marsella y descifra un mensaje. La secretaría de hacienda pública de Caldas notifica el nombramiento del joven Alirio como secretario auxiliar de la Oficina del Estanco de Rentas de Caldas en el municipio de La Dorada. Caifás recibe el mensaje y se ofrece a acompañarlo para sus vueltas de posesión del cargo.

El día oscurece al otro lado del espejo y hacia este un joven se revuelca en ansiedades, cambio de vida y dejará a su amada.

Jueves 13.  

Nunca había visto las barandas del puente en el rio San Francisco, el  carriol se detiene y orinan sobre el otro orín, tortas con chocolate en la parada de Chinchiná, orinan de nuevo al lado de un limonero y levantan un humo con ceniza del nevado del Ruiz, se sacuden el polvo del viaje y continúan.

En Manizales, Caifás lo presenta con el telegrama de nombramiento, recibe copia de la resolución y le hacen los exámenes médicos de rigor. El hombre lo orienta: —agite esas manos de esquimal, pele la vena mijo, extienda la izquierda a la enfermera para que le expida el certificado de sanidad. No se frunza que eso no duele y  usté es un macho—, y otro paso. —Joven, a Usted ya lo han pringado con alguna venérea las muchachas de la cantina de Trina, ¿allá donde Usted se amaña tanto?… —No Don Benjamín—  

—Entonces sacúdalo y orine en este frasquito para  que le certifiquen su buen estado. -Y,  ¿en su casa hay tuberculosos? …- -¿Qué no?   Pues mejor, se me calma el desasosiego y me alivia de preocupaciones porque de eso murió su tío Zacarías. Entonces debemos arrimar al Hospital Universitario las dos de la tarde para la radiografía de sus pulmones— Vuelta y más diligencias hasta el anochecer. Chorrea musgo en los muros fríos de Manizales.

Jean Philippe Artur Dubufett – Los Tiempos y lugares -1979

Viernes 14.

El joven Alirio madruga y quiere hablar en lengua de pájaros, comparte un café con don Benjamín Cano, el Caifás, al lado de una mesa de billar en el Café de Uldarico Peláez. Taque – taque, madrugaron billaristas. El zapatero don Blas lleva quince carambolas a Omar Vélez,  conductor de la volqueta del municipio, hablan esa lengua de picotedores,  tas y tas, le borra de una tacada y le hace gestos de emplumado, los vagos del madrugón gritan su entusiasmo y comparten su primera copa de aguardiente amarillo de Manzanares.

Don Benjamín. —vea mijo, no mire a esos pajarracos. Por ayudarlo a colocar me debe 150 pesos,  por el día y la asesoría en las vueltas del cargo son otros 30 pesos, como usted está muy mal de plata mijo, le voy a prestar otros 60 pesos. Eso ya lo hablé con su mamá. Total, Usted sabe cuánto me debe. Cada mes en el día del pago nos vemos en Manizales me abona a esa plata en cuatro cuotas. Taque, taque, toque, caramboleada y gritos.

¿Usted sabe cuánto se va a ganar?… ¿Que no?…  Ya no te atrapará la pobreza si te manejas bien, pues el pago es de seiscientos veinte pesos al mes y le pagan cada quince días. Usted se gastará en comida y alojamiento ciento cincuenta pesos, me paga, le ayuda a su mamá para el mercado de su familia y le queda para que compre ropa. Y lea, estudie, ayúdese, no tome tanto trago, no ande con esas putas de allá que son hijas de antros de mala muerte. Hable con el Padre Betancur, es un gran liberal de Riosucio, dígale que yo lo recomiendo, o mejor yo le mando un telegrama y lo anuncio.

Tres días más. Cierra la puerta. El joven Alirio viaja a Manizales para madrugarse a La Dorada en el primer bus de escalera, saldrá a las cuatro de la mañana en un viaje de catorce horas. Aspira a posesionarse en el cargo en el mismo día para comenzar bien la segunda quincena de febrero y la primera de su sueldo. La madre: —Irá y vendrá por lejanías, algún día estará acá de nuevo—. 

Días y meses y años.

Deudas saldadas. Con su ayuda, la familia de Alirio se traslada a Manizales para  oportunidades educativas y de trabajo a sus cinco hermanas. Lo han nombrado jefe de Oficina de Rentas municipio de Pensilvania, responsable de la venta y recaudo del impuesto de rentas por aguardiente, licores y tabaco, pagador de los maestros, inspectores de policía y empleados del departamento acantonados allá. Sin espíritu ebrio, con baladas y tangos hace vida social en el bar de la equina y se lee Los Tres Mosqueteros.  

Seis años más.

Es domingo de ramos en Marsella, un hombre cachaco y con gafas oscuras con pinta de forastero devoto, compra una rama de palma de cera para agitarla al paso de la imagen de Jesucristo en la procesión, está alojado en el Hotel Hispano, cuyo dueño es un veterano de la guerra con el Perú, a quien apodan Ministro. Sacude su ropa de paño y en la calle le pregunta al policía Duque, personaje de familia reconocida, uno de esos guardias viejos y con años de pueblo en pueblo. Cerca a jubilarse.

—Señor Agente. Por favor oriénteme, Usted sabe por dónde queda la salida para Chinchiná.

—Cómo asi señor. Lo mira con cierta sorna, ¿Usted no la sabe?… Yo creería que sí.

Eso queda por allá en la última esquina de calle de La Rioja, allá donde vivía “Buche Mema” el otro día. 

Grandioso Maitre de los Foratero – Jean Philippe Artur Dubufett – Exihibida con gran controversia en 1946 –

La gallina Josefina

Nuestra relación con los animales desnuda la conducta humana. Siento viento de aleteos y el sonido de la vida


Las paredes escuchan la intimidad, gravan tradiciones en regiones de mi experiencia vital, a veces las mueve el viento como aguja de victrola, en las voces confluyen migraciones europeas, africanas, raíces indígenas, modeladas entre creencias y tradición judeocristiana. Intento percibirlas diferente a como he sentido y me develan asuntos sombríos.

Gallina portahuevos – Cerámica ecuatoriana pintada a mano. Pin de Lupita Salavatierra en Pinterest

En el comportamiento humano vivimos prácticas que serían inadmisibles con los valores y la cultura actual; sin embargo, en la vida normal persisten conductas enraizadas en costumbres que incuban discriminaciones, injusticias, venganzas, violencia y corrupción. He caminado las calles de noche con oídos que descubran sus sonidos.

Nuestra relación con los animales desnuda la conducta humana.

Don Gerardo veía pasar a Manuela y afirmó con labia socarrona, – ¡más puta que las gallinas!… En la intimidad del silencio en la Calle de La Rioja en Marsella, las paredes susurraban aquella afirmación sobre mujeres más putas que las gallinas, desde mis días en la niñez me llamaban, entendí la primera vez que escuché eso y quedé sin explicaciones, ayer Melania Belmonte, me recordó este asunto que dice escribirlo para una minoría.

El hombre que nombraba a las mujeres como gallinas se creía un gallo y las violaba. Era un gallo violador. Melania —Por qué eso, ¿eran putas las gallinas?… Y me miraba. —Quizá esa extrañeza venía motivada por el hecho de que mis abuelos tenían gallinas y, de pequeña, el gallinero era uno de mis lugares favoritos. De hecho, había un par de gallinas a las que consideraba amigas personales, cuando me veían se acercaban corriendo, comían de mi mano y se dejaban acariciar pacientemente.

Gallina portahuevos – arte talabera de origen meexicano. Pin en pinterest de Angeles Magenta

Recordé a Tigo, la gallina de mi casa que nos respondía con su lenguaje corporal, gestos y signos que la abuela nos enseñaba a comprender.

Tigo entendía las conversaciones, jamás la quisimos matar para el sancocho porque era la mimada de la casa, hasta cuando el profesor Gerardo invitó a seis alumnos a un paseo y les decía, no lleven fiambre que el desafío es aprender rebuscarnos sin tener que llevar nada. Ellos se robaron nuestra gallina, la despescuezaron y se almorzaron los mejores sentimientos que unían nuestra familia con la naturaleza, solo para dar lecciones que es lícito robar sin pensar más allá.

https://belmontearte.wordpress.com/2018/07/05/mas-puta-que-las-gallinas/ Melania Belmonte es productora asociada de cine y cofundadora de Cineart

El señor Arturo Calle lo crio su abuela y comenzó a pensar como empresario con sus catorce gallinas y un gallo, vendía los huevos y ahorraba, acumuló su capital semilla para iniciar su taller como sastre del pueblo, es un gran empresario con muchos almacenes.

En los consejos de su palabra entendí a sus gallinas como un negocio que las mujeres emplean para enseñarnos a no pensar como si fuéramos pobres. De grano en grano y de huevo en huevo….

¿Acaso algún día estas aves merecerán la paz?   

Los humanos las criamos para sacrificarlas con su temblor irrepetible que solo reconocen los vientos y quienes saben descifrar el miedo.

Este éxito de Victor Manuel Porras, ganó el primer lugar en el festival de música -1963- fue éxito en la música pop para varios grupos latinoamericanos durante varias décadas.

Recuerdo aquel poema de Alejandro Velásquez León, maestro y poeta de Santa Rosa de Cabal “Los pájaros a través de las ventanas, nunca se detienen a contemplar al hombre que los mira”

La luz de la Zarza y un liguero

Mi mente enciende el fuego de todos los cariños, arde como la luz de los abuelos desde una zarza mediterránea que me ilumina cuando escribo, su fuego me viene del espacio y el tiempo donde viven mis hermanos, ellos nunca se mueven de mi lado, el árbol de la infancia sostendrá siempre sus hojas para que jamás, ni aún desde la muerte, dejemos de ser niños.


Diego, hermano mío.

Llegué retarde a tu cumpleaños con el cariño de siempre. En días de nuestra infancia en Marsella, el cielo se enredaba entre florestas de cafetales, acacias y guayacanes, sus ramas tragaluces alargan la noche, cambiaron el color de tu cumpleaños, tu fecha también se atoró en el chamizo que nos rompía los pantalones cuando trepábamos al naranjo del patio. Y tus días de ahora en Las Canarias son buena señal, los vientos anuncian buenos años, tus hijos bellos, Ani hermosa, y las sombras de otros días se trastearon en tu escenario como un vacío de cosas malas.

Armando (Andrés Pajares) es notario, en alianza con Alicia Cazorla (Adriana Vega) busca un tesoro escondido en la mansión de su difunto tío Marcelo (Antonio Ozores). Juntos hacen frente a espíritus, fantasmas salidas, hombres lobo gays, gigantones, que entienden todo al revés y moños postizos que se caen en la sopa…

El liguero y yo

Hoy también recordé lo del liguero. La idea nos vino de Esthela Oé, amiga de ideas traviesas, nos hacía vivir de otra manera.

El día de Cuaresma nos dijo:  – ¿tu mamá tiene liguero?

Claro que sí, en la barriga de la máquina de coser mantenía un par refundido. Ahí estaba el desafío de Esthela, me dijo: – ¿quieres sentirte distinto’… ponte un liguero. Yo no quería verme como Memo Salazar, el primo se había quedado sin regalo del niño dios y esculcó entre la escarcela de mi tía Ethelvina, encontró su liguero nuevo de tiras rojas y sus medias de nailon, se chantó todo eso y desfiló como la loca Margarita por el corredor de la casa y salió a celebrar esa novedad en el vecindario.

Esthela tan convincente, me entregó las bragas rosadas de Ethelvina y acomodó el liguero, ella había untado crema en mis piernas, pintó mis uñas y me amoldó entre su faldita corta de florecitas. Y decía: -usemos un juego de mujeres. Seamos algo masculino y algo femenino. Ahora piensa que eres la dama de las Camelias y camina elegante por la Calle Real y desfila como las prostitutas que van a la Calle del Morro.

Como me resistía, me hizo desnudar y me seducía hasta envolverme con sus palabras: -Me gustas porque eres loca, ¡ponte el liguero! ponte estas medias veladas y encima el vestidito más corto que tiene Aleyda y salí a la calle de manera normal. Verás que te sientes seguro. Piensa que eres otra, así como la Giselle.

Y fue tal cual, lo hice como me dijo Esthela. Sentía una experiencia rara. Ella me había maquillado y sentía miradas de mujer y de hombres que desvestían.

El desfile comenzó a complicarse. El domingo las medias sin problema, unas de nylon normales hasta mitad del muslo. El viernes.  Desde la cintura del liguero caían cuatro banditas que agarraron el encaje de las medias y me jalaban los pelitos de abajo. Ya en la Calle Real, se me resbalaban unos botoncitos metidos en las hebillas, aunque seguros, me rozaban un lunar y picaban, duré media hora para sentirme mejor. Y el vestido corto se levantó con el viento y la incomodidad.

Yo normalmente usé pantalones de campana porque disimulaban muy bien mis pies torcidos, fueron idea de mi abuela Carmen para disimular mis pies chapinos. En los primeros años eran tan torcidos que de lejos la gente nos sabía si yo iba o venía; sin embargo, ella me enseñó a caminar sobre las tablas de la casa como si fuese un desfile de pasarela, mejoré aquel paso cojo y me regaló zapatos ortopédicos. Me sentía un varón normal y mis defectos eran lo más natural de mí.

Ese día del liguero pensé en todo eso. Esthela ¿Y si se me nota? ¿Y si se dan cuenta que soy hombre y además que soy chapino?  ¿Y si viene el viento? ¿Y si me olvido y me agacho? Yo sin cola de mujer.

Sentir ese liguero debajo me hacía sentir raro. Me indisponía. Sentía vergüenza, recelo y risa nerviosa que no podía controlar. Y Esthela. -Bailá frente al espejo.

Ella me trató así y mi abuela le celebraba, así hasta cuando no me sentí como las putas de la Calle del Morro ¡En serio! No sé… era fuerte esa experiencia. Saber que salí y pude caminar en la calle real sin el temor de ser un varoncito con prendas de mujer y todo eso para hacerme olvidar mis pies chapinos, mi caminado de pati torcido. aprendí a sentirme elegante.

Caminé despacito y sonriente. No era risa de vergüenza o de sentirme ridículo. Aprendía a actuar y Esthela me animaba con mi abuela Carmen.

MONSIGNOR. Diego Velázquez. Pietro Martire Neri. Portrait of Monsignor Cristoforo Segni (d.1661) Maggiordomo to pope Innocent X

Ahora soy un hombre mayor y recuerdo aquel sermón de Monseñor Chucho María Estrada cuando se refirió a mi persona como un ser infernal, pero Esthela me habló después de aquella misa del domingo. Decía que me veían como una señorita metida en el cuerpo de un actor de teatro en otra ciudad y otro tiempo.

Mi abuelo se reía del sermón de Monseñor. Me puso la mano en el hombro y me dijo. Lo has hecho bien, Esthela te desafió a obrar como un ser distinto, lo hiciste y actuaste sin dejar de ser tu mismo.

Por eso jamás olvido la llama de la Zarza que arde desde todos los tiempos con luces del Mar Mediterráneo desde donde llegaron mis antepasados.

Profanos gatos y dioses

El 8 de agosto, 29 de octubre, o 20 de febrero, celebramos el día internacional del gato. Jornada para quien reconoce y defiende sus derechos a estos felinos y no el desprecio, el fastidio, abandono y maltrato que sufren de algunos. ¿Cómo nacieron estas celebraciones? Las respuestas están ahí en la web.


Bastet – Diosa egipsia

Gatúbela madrugó a engatusarme con muestras de admiración y simpatía. He leído tus cosas, decía.  He visto tus dibujos.  Corrí hecho un gato tras ella a hacer el oso y mirar mi mundo de otra manera.

Del album Desafiando la gravedad, lanzado en 2009 – imagen erótica y desafiante.

Me llevó a su mundo gatuno, vimos egipcios antiguos con sus gatos, sus seres divinos y hasta a su diosa Bastet, Bast con cabeza de gata. Gatúbela estaba orgullosa, y también enojada porque al despertar encontramos  un gato muerto, ahí tirado en el andén en calle pereirana. Mirá este tiempo, estamos jodidos me dijo, no amamos, ¡vamos a enterrarlo! Y me habló de la ciudad de Bubastis, otra vez Egipto antiguo, donde hallaron un cementerio con gatos momificados.

En mi cuadra se incendió una tipografía hace tres noches, una amiga Gatuna había auxiliado a un gato, se salvó cuando saltó a otra azotea, el pobre ahí,   encerrado y los bomberos creyeron que traía mala suerte. Y Gatúbela me narró desde su historia de Herodoto, los egipcios en un hecho como este, lo primero era salvar a los gatos, luego lo que se pudiera. Si alguien mataba a uno de ellos, era condenado a muerte.

Me gusto esta Gatúbela historiadora, me llevó a sus noches y leyendas de la Edad Media: mírame aquí tan incógnita, sola, ni una gata más en esta calle, ya no me vinculan con brujos, ni con hechiceros, a los gatos nos tenían miedo. Quisiera ir con ella a la  tierra de los celtas, retroceder tiempo en siglos para entrar por sus ojos gatunos que son puerta al reino de las hadas.

Estóicos misteriosos y silenciosos, decía Gatúbela, los gatos portamos simbolismos desde los antiguos Celtas, porque la personalidad gatuna se adapta bien al papel de celador de los secretos eternos y fascinantes del otro lado, ese mundo secreto que encuentra acomodo en la mitología. Los gatos Celtas eran la representación del mal y desde allá tantos agueros.

Es un hermoso cortometraje animado hecho en Portugal en 1995 dirigido por Pedro Serrazina y narrado por Joaquín de Almeida. En la antigua Roma el gato estaba consagrado a Diana, la diosa de la luna, se le estimaba como guardían de los hogares y símbolo de bondad y hospitalidad

Le conté a Gatúbela lo que me dijo un carnicero  en la fonda de Tres Puertas, un sitio de parada en la vía entre Manizales y Mariquita, es el cruce hacia Manzanares y Pensilvania, desde el paso del Nevado del Ruiz, ladera oriental y más abajo del poblado de Padua, donde nació el poeta William Ospina. Él creía que si alguien ahogaba a un gato, el sujeto sería desgraciado durante siete años; dizque en Fresno, a un paisano cuya suegra causó sufrimientos a su gata, se le apareció un gato semejante a ella en el altar antes del matrimonio y ese sujeto rompió el compromiso, dejó a la novia vestida porque sería una unión desdichada que marcaba esperanzas nada buenas.

ODA AL GATO

Pablo Neruda

Los animales fueron imperfectos,
largos de cola, tristes de cabeza.
Poco a poco se fueron componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato, sólo el gato
apareció completo y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.

No hay unidad como él,
no tienen la luna ni la flor
tal contextura: es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo de las tejas eróticas,
el viento del amor en la intemperie
reclamas cuando pasas
y posas cuatro pies delicados
en el suelo, oliendo,
desconfiando de todo lo terrestre,
porque todo es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente de la casa, arrogante
vestigio de la noche, perezoso, gimnástico
y ajeno, profundísimo gato,
policía secreta de las habitaciones,
insignia de un desaparecido terciopelo,
seguramente no hay enigma
en tu manera, tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.