Una Bruja en la Calle Real

Decía la vecina: Tantas veces se conto esto en Marsella que de tanto conversarse en la Calle Real se convirtió en un mito fantástico.


Años sesenta, Marsella entraba en la modernidad, antes en sus calles mandaba más el cura que el alcalde, vivíamos una violencia cruenta  y entraban meses de distención. Un hecho resonó en los rumores de la Calle Real, saltaban entre casa y casa, aquellas conversaciones ayudaron a cambiar la tirantez causada por los violentos; quien lo creyera, una creencia sobre brujas fue capaz de calmar el  desasosiego.

Antes Marsella se llamó Segovia y esta era la iglesia

El rumor se oyó salir desde el portón de la casa de la familia del notario. Voces decían  que a Héctor lo estaba acosando una bruja, un espíritu con cuerpo de mujer que lo asaltaba en las noches, aparecía entre un vuelo de sábanas rojas y los sonidos de una escoba que enviaba pétalos de rosa al viento, la bruja se entraba por un agujero del alero y sacudía toda la casa, o la zarandeaba horqueteada en el lomo del entejado.

Decían que sacudía todo su entramado de bahareque desde los cimientos hasta el techo, que un día a las once de la noche algunas paredes cayeron vueltas polvo y ceniza, y el último domingo de marzo en horas del amanecer las cerraduras vibraban; y mucho más, al momento del primer desayuno de esa semana, entre las tazas de chocolate aparecieron terrones de cagajón de caballo negro. bruja

Doña Ester, maestra directora de la escuela de las niñas y la matrona de la casa, estaba tan asustada que imploró la ayuda de Monseñor Estrada, cura párroco del poblado, que en esos tiempos dirigía las ceremonias con una sotana pintoresca de la edad media, decían que desde hacia una década lo habían consagrado como camarlengo del papa Pio XII.

Monseñor habló con el Obispo de Pereira e hizo traer algún exorcista para desembrujar la casa. Una tarde llegó un clérigo con sotana de cuello granate  con su maletín repleto de adminículos de exorcista: agua bendita traída de tierra santa, un crucifijo de madera de cedro del Líbano, un par de reliquias de paño untado de los huesos de San Francisco de Asís, y en el mismo momento cuando  lo vieron salir de la casa cural hacia donde los Agudelo; apenas cruzó aquel portón, se detuvieron todas las actividades de la Calle Real porque todos estuvimos en la expectativa.

Jesusa Vargas me dijo años después: —vimos cuando salía humo bendito de ramos de Semana Santa por las ventanas entreabiertas, hasta los andenes vecinos se mojaron con lluvia de agua bendita, olía al óleo del  Santo Crisma, porque estaban declarando el destierro de la bruja con palabras de bautismo—. Omar Ordoñez Rubirosa, el varón más hermoso de Marsella, de quien muchas querían una noche de amor y guerra, escuchaba oraciones en tono de alegato como para matar el duende. Todo el esfuerzo de los ritos religiosos fue vano. Eso me contaba él mientras pasaba un trago de ron con un pedazo de limón y hacía gestos de bruja.

Y nada, nada. Ni oraciones sagradas, ni jaculatorias con riegos de un Jaibaná traído desde el  Chocó,  quien llegó con  una chamana que decía venir de las lejanías en Siberia y se llenó de plata en Bogotá adivinando el futuro y cambiándole la suerte a los más timados.  Nada nada, la bruja parecía estar metida entre las guaduas del armazón de la vivienda, o aferrada como araña con patas de alacrán entre los orificios de las paredes forradas con esterilla de guadua y empañetadas con cagajón.  

La familia consternada solo calmó sus desasosiegos cuando Héctor Agudelo, un varón de la familia con pinta de galán de película mexicana, confesó compungido a sus hermanas que no eran asuntos de brujas. Que la bruja era una amante que él tenía y entraba furtivamente su habitación.

Él tenía el secreto, había traído a hurtadillas a Rita Cruz, una amante nalgona que lo tenía muy atrapado desde cuando trabajó en Pueblo Rico. Que ella se le desnudaba y desde cuando veía sus tetas blancas con pezones turgentes se le iba el mundo. Que esa mujer era un verdadero huracán en la cama y en los estertores del acto se desataban todos los terremotos y sus orgasmos alborotaban la furias de todos los huracanes.

Entonces, una mañana, salieron las Agudelo y mostraron a sus vecinos una botella con agua bendita teñida de color azul de metileno donde decían que Monseñor había ahogado a la bruja, algunas amigas de la cofradía del Corazón de Jesús las acompañaron entre oraciones e hicieron un desfile discreto para enterrar esa botella con caldo de bruja en el lado exterior del cementerio. Por allá por ese lado, dicen que en una semana se secaron todos los papayos.

“Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia. Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón”

Joan Manuel Serrat

Cementerio de Marsella – Es un bello lugar.

El Caballo de mi pueblo

Es fácil hablar con un caballo si entiendes su lenguaje. Es una frase antigua. La forma del caballo representa lo mejor del ser humano.


Caballero. obra en taraxia. Guillergalo

Saltó a tramos todo su calendario,
arrastró caminos del desastre,
llevó a lomo materia del progreso.
Desvió zanjas, abrió vías de ciudad,
galopó apuestas en calles de la feria.
Cargó leña, carbón del monte oscuro,
por cien lomas pérdidas desde camino real,
trasladó mercancías de arrieros legendarios,
llevó entre canastos familias de colonos,
arrastró maderamen que forma la cabaña,
su cagajón con paja y tierra empañetó casas antiguas.

Estampida. Obra en taraxia, madera ensamblada. Guillegalo

Los hombres le impusieron el tiempo de la guerra
y acompañó al guerrillero perseguido,
sacó a soldados heridos del combate,
recibió cargas, balas de fusileros,
para salvar al amo moribundo,
y lo vendieron con firma de la tregua.

Desfila brioso con chalán que lava perros,
un mortal que protege fincas de mafiosos.
Despliega porte igual en terrenos de jerarcas,
un funcionario lo arriesga en una apuesta,
metrosexual fullero lo calcula en un negocio.

Ritual equino. Guillegalo

Pocos saben de dolores en sus cascos,
amaneció desganado y decaído,
lo llevaron al suburbio para arrastrar carretas,
sufre calor, smog, afán, tráfico urbano,
golpes de amo rabioso, trancazos de taxista.

El rockero le canta una canción.
Salvado mordido por culebras, picado por arañas,
dolorido en su colon por comida fermentada,
suenan golpes de guitarra triste, está abatido,
inexpresivo, cabeza quebrantada, apaga su mirada,
es quieto en su final y el dueño no comprende,
quisiera arreglarlo con un tiro,
el otro lo despide con canciones.

Gullegalo, estudio basado en dibujo de Picasso

Calle, tiempo y realidades.


En Pereira las casas huelen a perfume y ambiente de abrazos, gocemos esa fragancia, a veces escuchamos a los habladores su plática del fin del mundo con la lluvia de estos dias, hagamos que los males humedezcan las raíces y renazca lo bueno que nos haga crecer.

Las calles del Centro y el poder

Mi calendario marca la mitad del años 2019, el sol me llama a pensar con imágenes del día, hay música en la calle donde el chateo sepultó al dedal y se quedó enredado entre redes sociales que conversan pendejadas e intercambian fotografías. Circulan intercambios persuasivos, inteligentes y creativos, me estaciono en el circuito de ese mundo de los viajes. Hay lluvias que remueven el follaje.

En antaño eran saludos en la esquina hacia el trabajo, en la mesa del café o en El Tranvía,  en la cantina de la treinta y cuatro con séptima el arriero arrancaba el día: —sírvame un aguardiente que es de mucha necesidá—, arrojaba al piso el primer sorbo y miraba el cielo como gallina cuando toma agua, decía una letanía para la animas benditas, se echaba el segundo trago por el guargüero para domesticar a las lombrices y se pasaba al tercero para calentar las corvas y hasta ahí la primera vuelta del día. ¡Arre mulada!

La Pereira de estos años 2019 y más allá, es una plataforma activa de hipermediaciones donde las interacciones entre líderes sociales y educativos, conversaciones de gobierno y empresarios, deberían actuar intensas e inteligentes con y como vida regional en sinergia con los centros del saber mundial y los negocios.

Hay noticias de naderías de cocteles y condecoraciones vanidosas, debajo de la mesa los contactos para quitarle las zonas de protección a las quebradas y sembrarles jaulas de cemento con apartamentos. Y decía el arriero de antes, ¡Arre, arre, arre mulada de la putería!

¿Cómo decir ahora! En las redes virtuales cada quien hace su interfase hacia una ecología de interfaces, en su interacción desde su ordenador algunos ponen a circular contradicciones, mentiras y verdades y profanaciones y aplausos. La velocidad del cambio y todo tan simultáneo nos provoca ansiedades y desconciertos, tiempo, tiempo, tiempo cuando cae la lluvia y sus gotas riegan el placer y el movimiento exacto de los tiempos.

Las calles de la lluvia de promesas

Tomado en Diario del Sur

En esta hora del año electoral, los ritmos y conversaciones se sostienen desatadas entre el huracán del cambio climático, más bien ancladas al atasco en el obligo de los dueños del poder y su contienda con los ambiciosos que quieren tumbarlos con populismos.

Las jornadas electorales no son hipermediaciones para elegir a los gobernantes que este tiempo necesita, mientras todas las ciencias avanzan y transforman el mundo para acercarnos con mejor información y sabiduría, las ciencias de gobernar continúan con paso de arriero del siglo XIX.

Las bandas criminales y los guerrilleros cocaleros ocupan los espacios del gobierno y generan un estado fraccionado y caótico.

Atrás las ideas de gobernantes cuyo cerebro aplasta el presupuesto con contratos, los ambiciosos de los puestos con su afán por conservar espacio en el poder tomado con votos amarrados. ¡Arre, arre, arre mulada de la putería!

Las calles de la fiesta

Necesitamos nuevos ritmos, los códigos del folk que canta al rio Otún y sentados en su orilla reafirmar la vida, abandonar los rezos que cambian los estados del alma por diezmos y retornar al cuidado de ese bulto de carne que encarcela el alma, una fiesta donde todos seamos agua sin maquillajes y apariencias, con buenas relaciones que piensen en los derechos de la ciudad, menos ruido y más arte en lugares impensados, las calles con espacios donde nos reconocemos y saludamos, no andenes estrechos y tomados por piratas, zonas creativas con posibilidades para la distribución equitativa del trabajo, sitios amigables a la atención en salud, educación, vivienda y participación en la solución de los problemas que nos afectan. No aquellos escenarios donde cada vez más personajes desempeñan el trabajo sucio de la civilización y construyen con ambiciones que borran la cultura del cuidado y la prevención de los desastres.

Impulsemos los derechos del rio Otún, la ciudad está en su cuenca y es parte del rio Cauca, en esas aguas deberíamos bañarnos desnudos mientras la esperanza ilumina los ojos, orillas donde las generaciones futuras, sujetos de especialísima protección, tengan derechos a la dignidad, al agua pura, a la seguridad alimentaria y al medioambiente sano, un malecón donde convivan los aparatos inteligentes con personas árboles y animales. Ese ambiente donde podamos cantar con guitarras que tocan paisanos desde Tokio y Buenos Aires y se unan al coro los pájaros y los perros.

Noche pereirana

En estos días la ciudad es una red de noches con humanos felices y aturdidos, bellas feos e inteligentes, aquí hay redes de droga donde caben los menos educados y los violentos que dominan territorios, los perdidos e infelices, son mañanas frente al espejo embrujado, días activos y pasivos en lugares de trabajo con historias de encuentro y amoríos, también con balas y violencia. Estas relaciones son procesos culturales, productivos y hedonismo, con soledades de chateadores, actuaciones de interfases desde el computador o instrumentos musicales, la jeringa y el bazuco, la bazuca y el cuchillo, la mesa gastronómica y performances en eventos como La Cuadra y las marchas con sus consignas, y letanías que rezan y comulgan con campana.

Cómo podría ser esa medíáfera pereirana que une a sujetos regados por todo el universo, mucho tendrá que cambiar nuestra comunicación. Queremos salir entre la gelatina de espacio y tiempo que mueve el caos, quizá la triple danza de los gigantes del pensamiento que surge de las universidades y el trabajo, el ocio y agasajo creativo entre espacios verdes y vida urbana saludable, atraerá la magia de otros espejos donde nos mire el mundo, allá donde viajamos, nos molemos y queremos regresar. Encadenemos el afecto en el trabajo, emociones como chispas donde la frialdad se diluya, cambiemos el deficiente trato que disparata la costumbre de ponerle al mal tiempo buena cara. 

https://hipermediaciones.com/

Pagina de Carlos A. Scolari, doctor en linguistica aplicada y lenguajes de la comunicación.

La Casa imaginada

El sueño de las familias en la cultura antioqueña lo define esta frase: “Tener casa no es riqueza, pero no tenerla si es verdadera pobreza” y a mediados del siglo XX conocí a los intermediarios que reforzaron ese imaginario: la devoción a San Judas y Belisario Betancur, quien ganó las elecciones presidenciales (1982 – 1986) con la promesa de la casa sin cuota inicial. “Casa para mis hijos” era letanía a San Judas Tadeo y “Si se puede” era la consigna de Belisario.


El Santoral

Teníamos santoral, la vida donde la abuela era jarta, corría tras creencias, imaginarios y aspiraciones de santidad. Mamá Laura fue piadosa del rosario, se apegó a San Judas Tadeo a partir de una frase ilusoria que trajo el tío Octavio, —casa a mis hijos—repetía, quería recuperar la heredad de su abuelo, aquella que en tiempos duros se diluyó entre los ríos de aguardiente donde nadaba Evangelista en esos días de violencia. Lo escribía, lo rezaba, “casa para mis hijos” escribía esas palabras y las quemabamos en la llama de una vela, porque ese santo ayudaba a ganar dinero, a conseguir harto billete y casa.

Para hacernos ricos, rezamos novenas, hicimos casas de cartón y las quemamos con ramo bendito, fueron tantas camanduleadas que el sueño nos hizo ver la casa de sus anhelos entre los fragmentos del espejo roto y esa fortuna que arrebataron los violentos, una visualización sagrada con deseos fervientes. Entonces San Judas Tadeo batió su ramo y trajo a Papá Evangelista con anuncios en la tarde de un domingo de junio, apareció medio borracho y dijo: —he negociado una casa grande en La Plazuela, alguien me debía dinero y tenía que irse de Marsella—

La casa del milagro

Las lenguas bravas decían que ese hecho era a la vez un milagro y una pista de la fortuna, en el entretecho sus antiguos dueños fabricaron dinero falso, decían, subí a mirar ese mito y solo había un vacío de papeles rotos y en mi mente el remolino con el signo $ millones de veces repetidos, esa vaina me ha dado pesadillas en todos los años de mi vida, me hizo el milagro de vivir tranquilo con bolsillos vacíos. Una noche estuve alucinado entre un sueño y en la espera de un avión en el antiguo aeropuerto El Edén, no sé si Palestina o Manizales, esperaba un cargamento de papel para fabricar billetes en la casa de La Plazuela, abrí las valijas y solo había documentos, acreencias que jamás se pagaron en Chinchiná y Marsella en el siglo XX.

Nuestro lugar era un caserón de dos plantas, tan desajustada que al pisar rechinaban y se quejaban sus tablas y con el trajín familiar se sacudía, se afinó con los temblores que son tan frecuentes en Marsella y las caídas de papá en sus borracheras, permanece en la esquina de La calle Real y la Rioja, obra del tío Efraín para Narcés Nieto. Tan simbólica que lucía en las alucinaciones de todos los ambiciosos, la deseaba un señor Duque, le decían “millón y medio” porque él declaró que su fortuna valía eso en el tiempo cuando el cantante Olimpo Cárdenas era famoso y cantaba por cien pesos seis canciones en el club San Fernando de Cali. Narcés le propuso a papá Evangelista: —Juan, quédese con mi casa a cambio de la deuda y me encima algo—, así se hizo. Casa en L con dos pisos, dos locales abajo, una construcción al lado, siete garajes.

En el parqueadero del patio se pudría un automóvil Ford Mercury 1941, olvidado ahí mismo donde nacíeron mis pasiones, una niña vecina nos invitaba a jugar desnudos, su magia surgía cuando se quitaba poco a poco cada una de sus prendas hasta quedar viringa en el asiento de atrás de ese cacharro que tenía su erotismo, era propiedad de la amante de Pategús, arquero legendario de la selección Marsella, futbolista que cayó en desgracia la tarde del juego contra el equipo de Belalcázar, jugó tan enguayabado que veía dos balones y cogía el que no era, le metieron catorce goles y unos  aficionados lo sacaron a tiros de la cancha. Jaime López Villa, el famoso Patepalomo o Patemirlo, era el más indignado, pero lo supo llevar a donde su moza, vivo y sin despeinarse, y ella le prohibió seguir manejando aquel cacharro, desde esos dias cuando veía uno de esos carros se alborotaba mi concupiscencia y cuando me enviaron al seminario, los recuerdos en ese carro me dañaron la vocación que frustró los sueños de Genovevita, era la mujer más anta de Marsella y pagaba mis estudios para que fuera el primer Papa del Siglo XIX.

La segunda planta de la casa del milagro era una estructura habitable, cocina, comedor con mirador y seis piezas, aún es una buena de la época y lugar de la cultura cafetera, con aquel patio amplio. Judas Tadeo le hizo a mamá el milagro de tener esa casa para sus hijos. No sé si Mamá Laura quería recuperar un eslabón perdido que giraba entre los túneles de su tiempo. Mamá había vendido unas casas suyas en la salida a Valencia para obtener dinero y ayudarle a Evangelista a montar un negocio de abarrotes y una compra de café, y ayudar a sus padres y hermanos, esos ahorros se diluyeron vueltos ripio entre licores, agitaciones y candela de los violentos que nos persiguieron en esos tiempos de la violencia.

La Casa en el aire

Años más tarde, conocí una manera distinta de soñar la casa, odiaba esa ambición de entender los sueños entre las paredes de una casa y dejar el futuro prisionero en ambiciones con casas y casas. Rafael Escalona me mostró otra forma de verla y hasta volar en la casa para darle la vuelta al mundo, y entendi de nuevo mis equivocaciones cuando las mujeres enamoradas, y más cuando son madres, sienten seguridad en su propia casa. Somos seres territoriales y la casa es nuestro lugar, aunque pregonemos que nuestro lugar es el universo.

Amores y guerra

La patria esta hecha de espejismos desde el firmamento a las ciudades y llanuras, la paz es su utopia y se lucha por las dos, esa guerra es de realidades con amores y odios que existen y subsisten para sostenerlas a las dos.


Había Palmas de Cera y vientos fríos en carreteras de Urrao por lugares de Antioquia donde Gilberto Echeverry Mejía y Guillermo Gaviria Correa fueron asesinados por las Farc durante un intento de rescate por el Ejército Colombiano. Por allí encontré a uno de los soldados que no pudieron salvarlos, son cosas de esta vida injusta, nos decía, la gente nos miraba y le sonreían, sentía tristeza y gratitud por el cariño de los campesinos, había querido ser mimo y malabarista, divertir a los niños y la gente, cantar y actuar como personaje de circo y comediante, acá solo podía vivir con ellos ese drama.

Gilberto Gaviria y Guillermo Echeverry, ambos fueron gobernadores de Antioquia y asesinados por las Farc, estaban secuestrados luego de una marcha para pregonar la No Violencia y defender sus ideas de paz.

Estaba triste por fuera y por dentro para continuar la vida fuerte, tenía intacta su ética y moral de soldado, prefirió no disparar porque podría hacerles daño a ellos y a las familias, esperó ser certero a conciencia para aislar con balas a los secuestradores y solo dar de baja cuando los guerrilleros obstaculizaran su objetivo, ellos prefirieron matar a los secuestrados y huir.

Vietnam

Ishikawa estaba estacionado en Saigón y cubrió la guerra de Vietnam como reportero gráfico desde 1964 hasta 1968. Trabajó como fotógrafo de Asahi Shinbun de 1969 a 1984. A partir de 1984 trabajó como fotógrafo independiente. Después de 1984, Ishikawa continuó fotografiar en zonas de conflicto en todo el mundo, pero también es conocido por fotografías de la vida cotidiana, retratos, y Ryukyu Dance.
En 1998, Ishikawa donó cerca de 250 fotografías con un enfoque en la guerra de Vietnam a ser parte de una exposición permanente en el Museo de Restos de la Guerra de Vietnam en Ho Chi Minh City. Ishikawa donó cerca de 270 fotografías de la ciudad de Okinawa "cultura material después de la Segunda Guerra Mundial" sala de exposición se convierta en una exposición permanente. 
http://elhurgador.blogspot.com/2015/03/aniversarios-fotografia-lxi-marzo-marzo.html
Soldado solitario” – Valle de Ashen – 1971. Premio Pulitzer 1972 a Bun’yo Ishikawa, fotógrafo japonés nacido en 1938.

Ishikawa se estacionó en Saigón y cubrió la guerra de Vietnam, reportero gráfico desde 1964 hasta 1968. En 1998 donó 250 fotografías con su enfoque en la guerra de Vietnam, son parte de la exposición permanente en el Museo de Restos de la Guerra de Vietnam en Ho Chi Minh City. Entregó 270 fotografías de la ciudad de Okinawa “Cultura material después de la Segunda Guerra Mundial” Sala de exposición que se convirtió en una exposición permanente. http://elhurgador.blogspot.com/2015/03/aniversarios-fotografia-lxi-marzo-marzo.html

La novia del soldado

Ella llena mis soledades, la siento en melodías de cantinas en parajes remotos y en bohemia de ciudades. Alguna noche en el escondite donde vigilé pasos de los secuestradores, saboreaba la niebla del bosque y de la guerra, sentí la misma paz lejana que ella me guarda entre sus labios.

Cuando regresó de las batallas y dejó a su amigo muerto, me entregó la flor reseca que el otro guardaba entre sus cosas, la guardé para mí, la patria está en sus sueños y en mi es un espejismo loco. Su cuerpo tiene ternura, arrechura de  rabias contenidas y pasiones de hombre arrecho.

Técnica Taraxia. Guillermo Gamba –
La Novia del Soldado

El estaba en la melodía de aquel bar donde bailamos y nos dimos el primer beso, sentí ese miedo y sus ansiedades locas desde su olor a pólvora y sus pasos pesados con la salsa, su cuerpo era tan intenso, había caminado tantas veces, ya no sé si sus marchas le llevarán hacia mí.

En el monte todos los caminos me conducen hacia ella y se me atraviesan fusiles enemigos, ella me sonríe cuando hablo de esta desdicha y me abraza; me habla de sus dos caminos, uno de soledades como mi cuero duro y el otro me lo abre ella con su piel excitada donde me compensa este andar en el filo de la vida.

Morat, Juanes – Besos En Guerra (Video Oficial)

https://umusices.lnk.to/BEGYA

Erotica de poder

Cada elección política es un juego incitante, acumula o sustrae poder, influencia otros juegos que son parte de otros juegos que atraen el dinero, se manejan y crean imágenes sobre un futuro ilusorio; incierto, con esa mezcla de erotismo, seducción y estatus social o político.


Erótico y al bordo de la bestia y el abismo, su cuerpo solo, Madroñedo sin un dolor de herida, había perdido una relación humana incitante y amorosa con Carmela y sentía los pies en el vacío. Ella era una amazona especialista en comportamiento animal, sabía de selección y cruzamiento entre equinos y su prestigio funcionaba en la ferias regionales y las universidades.

Eros y polis: dos nombres griegos que exceden lo griego. Erótico, político, lo amoroso y comunitario, son términos que en la historia han tejido muchas relaciones. Se contraponen o confluyen, el tono y el carácter que esa relación adopte definirá el futuro de la cultura. Así lo entiende la autora y así cree leerlo en Spinoza, pensador fundamental y secreto.

Él había sido caballista y diputado, ejercía con magnetismo su conducción de la caravana de las cosas que complacen a la gente, provocaba fascinación y proyectaba buenos augurios. La emanación de su figura tan atrayente hacía que sus relaciones funcionaran y le llevaran al centro del poder; en todo le iba bien, más aún con Susana la modelo que conoció en un burdel, a la justa medida de si mismo, era una estudiante a quien entusiasmo a vivir juiciosa y le ayudo a educarse en actuación dramática y ciencias de gobierno, ella fue constante hasta hacerse su consorte y ejercer como una dama con igual magnetismo en el espacio regional.

Fuente: imágenes y desmotivaciones del España va bien y un cojón.

Gobernante electo de un lugar común; llamémoslo Caramanchú del Viento, ese nombre inventado por el humorista Fosforito. Susana con la blancura de su vestido y su porte, sabía el manejo de las fuerzas del populismo, determinaba la distribución de mercados y ayudas sociales, la inscripción para los subsidios, llamaba a dios en los espejos de su casa y decía que le contestaba, organizaba a los deportistas, promovía desfiles y festivales musicales; lo más atractivo, sus famosas parrandas con licor libre y artistas populares, muy atenta con las personas de la tercera edad y así magnetizó a los parroquianos de los pueblos.

Mientras tanto él hacía lo más difícil, gestionar ayudas desde el poder central y manejar el organismo regional con presupuesto flaco y oficiar de todo, era casi su celador oficial y jefe de policia que calmaba al paso esas hordas de hombres que la buscaban y hasta violentaban puertas para robar las cosas que iba a repartir. Buen conciliador, inspector de mercados, maestro de ceremonias y presuroso atendía esas protestas de agraviados por el mal estado de los caminos y los daños del invierno. Todo con los escrúpulos necesarios para estar en el centro de las miradas del ludibrio público y la crítica.

Cuando promovía a Susana, modelo y su consorte, para sucederle en el centro del poder, ella estaba disminuida por una enfermedad y cuando la magnitud del público le acompañó hasta el cementerio, mientras las mujeres llenaron jarrones de agapantos, arribaron las visitas de la fiscalía que descubrieron su corrupción y lo enredaron prisionero.

Había perdido su propio ego, pero eso no era lo que más dolía y no sufría tristeza o duelo por Susana, no la llamaba en los desvelos de su delirio; tenía algo mucho más grave, padecía los despechos del poder como un gladiador derrotado y con el talón de Aquiles vuelto añicos.

La erótica de su poder se le esfumó, pero esa ilusión de fuego, aún estaba bien localizada en Caramanchú del viento o en cualquier escenario para estudio de los especialistas en comportamiento humano, alguien decía, lo que enamora es una idea, una proyección, unas expectativas que alguien genera sobre otros, un mundo que atrae porque es también el lugar donde yo también puedo ser fuerte.

Si estoy con él, yo también soy poderosa, es la razón de ellas, donde él maneje plata, yo también puedo tener tajada, es la razón de ellos.

En el mundo cambiante donde las mujeres, mientras parten el pan y lavan su ropa, también se educan y generan su identidad independiente y libre, Carmela, amazona y profesional con magnetismo, comenzó a ser cada vez más visible, giraba en las calles y los barrios hasta ser raiz y luz, no como aquellas mujeres que los hombres semejan con las yeguas y el varón que quiere tenerla y someterla recurre a esa dominación de domadores viriles y elegantes que, en unión con ellas, generan un halito estético, emocional y subyugante.  

Ella era la misma a las cuatro de la mañana y las once de la noche una voz que habló con libertad.

En Caramanchú del viento surgió otro político a quien decían El Cisne, aunque pareciera burdo, sabía moverse en ese escenario de pasiones y manejos populistas, un ídolo pagano a quien otros políticos le midieron en su espectro, le llenaban de prebendas y hasta le postularon para el poder central porque además de su labia fascinante aduladora, hacía su campaña a caballo y con una maña sutil se hacía fotografiar al lado de la amazona y contaba las palabras hasta hacerle pronunciar su nombre.

Su campaña de Amazona era dura para Carmela contra un princeso magalojapo, que sabían se financiaba con dineros oscuros y había destrozado familias, coaliciones históricas y proyectos sólidos. Ella sentía el peso de la manipulación de aquel duro de sombrero y hojalata, y, también como mujer de ahora, sentía la suerte de estar en una época cuando las generaciones nuevas de mujeres se sentían autosuficientes y lo ejercían.

Esa independencia le ayudó a leer ese escenario y emerger. Paso a paso le salían más aliados a Carmela, hablaba con sabiduría y un carácter que desnudaba los errores del pasado y proponía, reconocía y afrontaba las conductas de las fuerzas que mueven la política. Hablaba de la familia como célula social y las instituciones del estado y la sociedad como organismos facilitadores del progreso, oportunidades y mayor felicidad, opinó sobre la vida y sembró árboles, impusaba la conciencia ecológica y sus ejemplos subyugaban. Incluso muchos hombres se fascinaban con su porte de hembra fina y sus palabras.

En ellos atraía su apariencia en ellas la inteligencia, su personalidad y su capacidad de hacer cosas y lograr metas.

El Cisne sabía hacerse ave de mañas y augurios, cuando Mandroñedo el despechado del poder salió de la cárcel, lo transformó en su aliado, trajeron a la campaña una agencia de modelos abrazadoras y pegajosas muy ligeras de ropa y activas para incitar a los votantes, buscaron para el cura de más poder un muchacho sugestivo y lograron que sus sermones sonaran a su favor, cada acto se iniciaba con una ceremonia que sacaba el ejemplo de Susana del rio del olvido y la presentaba con augurios de la diosa que guiaría al príncipe elegido destinado a llevar el pueblo de esa diosa de la mano de todos los santos a su salvación terrena y vida eterna. 

Carlos Rodríguez Cárdenas – pintor cubano- ostenta una evidente predilección por las vibraciones de la pintura soberana con fé en las potencialidades de la figuración. Acrílico sobre papel 76×58 cmas – 2013

Las encuestas contaban tan parejas que se hacían decisorias las mujeres, los otros le inventaron relaciones inmorales y oscuras a la Amazona, aducían que la Carmela explotaba una sexualidad de jinetera y que ponía en juego su capital erótico con ese porte de dama fina, la hicieron centro de escándalo en noticieros de periodistas comprados y el cura sermoneaba que debería ser castigada; aún así, la fuerza ganadora estaba con la Amazona, hasta aquella bala que la sacó del escenario en la tarde de la fiesta del cumpleaños de El Cisne.

Bandoleros

Esta palabra del común es un nombre complicado en cada contexto a lo largo de los siglos, siempre entre buenos y malos, siempre mítico, legendario y temerario.


©Thomas Morales Durán: Los bandoleros son personajes enigmáticos, según profundizas en su historia te dejan, asombrado porque son capaces de sobrevivir en un medio silvestre como es el campo y su única alianza es con la naturaleza y su propia valentía, y escéptico porque llevan una vida de perdición, esa existencia no les conduce a ningún sitio”.

https://vivaranta.wordpress.com/2019/05/22/salteadores-de-caminos/

Bandolero viene de banda, no refiero a bandidos porque también pueden ser otra cosa según el contexto y el momento. El bandolero se mueve y obra por fuera de la ley, siempre a caballo en las películas, en moto y carros, cuyos episodios nacen en los hechos de la historia.

En Colombia los bandoleros han sido míticos, rezados, tenían pactos con las brujas, de algunos dicen que se transforman en animales, tipos Robin Hood, curas frustrados, justicieros, devotos fervientes del escapulario. Uno de ellos hacía besar el escapulario y daba bendiciones a su víctima antes del disparo.

Escucha este audio del Romance sobre Pernales, cantado por Méster de Juglería, es uno de los temas tradicioneas más bonitos sobre bandoleros, su autor es Manuel de Luna.
Muchas historias contradictorias se cuentan y han escrito sobre Pernales, bandolero que daba a los pobres lo robado a los ricos, lidiaba por la sierra de Albacete; pues dicen que no es asi , era un mero bandido que robaba y violaba en las tierras de Andalucía, murió en Albacete tiroteado con el Niño de Arahal, fueron ejecutados por guardas civiles, no se arriesgon a capturarlos por la tremenda fama que arrastraron.

Siempre habitan en ese imaginario que transforma los recuerdos cuando se transmiten, cada vocero los cuenta como si hubiese sido testigo o protagonista de la escena. Porque si en algo han sido maestros los bandoleros es en generar escenarios criminales donde su mito nace y después se crece. Aunque muchos creen que el bandolero solo es latinoamericano, el bandolerismo ha sido una anticultura universal, cada nombre en su idioma, ese hacer se reproduce en la historia, ligada a la mala distribución de la tierra o la riqueza y contra la injusticia, aunque por ejercer el bandolerismo deban vivir por fuera de la ley, se es justiciero, antisocial y criminal.  

Chico Cabrera – Bandolero de Extremadura 1833 – 1877

©Thomas Morales Durán: “El origen del bandolerismo en la península ibérica puede situarse a finales de la edad media en la presencia de los llamados malhechores feudales, nobles que a través del pillaje buscaron la forma de mantener o acrecentar su patrimonio. Su presencia está acreditada en la Corona de Castilla y también en el territorio de la antigua Corona de Aragón, en Cataluña y Valencia. Cuando termina la conquista de Granada se produce la expulsión de los musulmanes de parte del territorio católico. Así, en 1492 los musulmanes que se quedan en España toman distintas posturas; están los mozárabes, los mudéjares y están los moriscos que se niegan en absoluto a ser asimilados en sus costumbres de ninguna manera”. En extensas zonas de España el repartimiento de las tierras tras, la expulsión de los musulmanes se hizo tan mal, que gran parte de la propiedad fue a parar a manos de unos pocos, mientras a la mayoría de la gente les tocaba hacer de esclavos trabajar de sol a sol y vivir para pagar impuestos o alquileres.

...Echa vino montañes,
que lo paga Luis de Vargas
el que a los pobres socorre
y a los ricos avasalla….

Fernando Villalón. Del blog de Antonio Cuevas

Cuando el reino español envió a los conquistadores al territorio de las Indias, llegaron acompañados de bandoleros, personajes habían estado en las cárceles y les conmutaban las penas con los servicios que prestaran bajo el mando de uno de los  militares y exploradores, con ellos continuaron acá sus fechorías, usurpaban la tierra, sometían a los indios en una esclavitud que llamaban resguardos o mitas, violaban a las indias y robaron el oro, arrasaron a los indígenas rebeldes: Asi como si fueran los antiguos bandoleros nobles, era una acción legítima en nombre del Rey de España y la Iglesia católica. Todas las violencias son locuras de la  historia en las que los bandoleros han sido protagonistas, sea por el bien o por el mal. Andan con el arma y el crucifijo, cuchillo y escapulario.

El bandolerismo se movía en las cruzadas y en las conquistas con la espada y la cruz, aquellos bandoleros aparecen como grandes adelantados y fundadores, sus estatuas y sus nombres pasaron a la historia con la cara lavada y la hoja de vida transformada.

El video corresponde a historias de bandoleros como Efáín González, el papel de bandoleros y guerrillas en la violencia colombiana.

Pedro Antonio Marín, conocido como Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo, más que bandolero, que lo era en su comienzos, fue un guerrillero auténtico y jefe Las Farc, el grupo guerrillero más renombrado en Colombia.

Los Bandoleros del Siglo XX surgen por persecución implacable contra los gaitanistas y liberales radicales, cuando miles de personas sufrieron masacres en municipios como Anzoátegui, Falan, Cunday, Chaparral y Rovira. Formaron autodefensas de campesinos que huyeron al monte para salvar sus vidas y sus familias, grupos que más adelante serían las guerrillas liberales que tuvieron al departamento del Tolima y varios lugares de Colombia como punto de operación principal.

A los bandoleros conservadores se les conoció como chusmeros, apoyados por terratenientes para tomar justicia por su propia cuenta y armarse para servir como autodefensas y usurpadores de los predios ajenos. Entre liberales y conservadores, a pesar de sus matanzas e ideales muy desteñidos, surgieron los bandidos cuyo estilo de vida ha sido cualquier actividad ilícita que sea rentable y les haga amos de un territorio.

Tomado del Blog de Darío Arenas

https://darioarenas.wordpress.com/2010/11/17/bandoleros-gamonales-y-campesinos-en-las-primeras-etapas-de-la-violencia-en-colombia/

Algunos de los jefes bandoleros alzados en armas de los años 40 y 50 fueron: Guadalupe Salcedo; Carlos Rodríguez, alias ‘El Pote’; Bernardo Giraldo, alias ‘El Tuerto’; Rafael Sandoval, alias ‘Failache’; Dumar Aljure, alias “El valiente”, y Eduardo Nossa. Las acciones de los bandoleros comenzaron siendo robos a los grandes hacendados para repartirse el botín entre los hombres miembros de las bandas, luego estas acciones comenzaron a teñirse de sangre cuando además de robar, se comenzaron a asaltar puestos policiales y realizar extorsiones a través de amenazas, que en ocasiones se hacían trágicamente efectivas.

Los niños dibujan la violencia y los bandoleros, en ellos se crea una imagen que reproduce la cultura violenta tras haber sido víctimas, hijos de bandoleros, o seres sin oportunidades a quienes los jefes bandidos inculcan el ideario de guapos, las mujeres adoran porque son machos y corajudos, son lindos con su pinta cuando andan armados y los ven con respeto por su mando, aunque sea a la fuerza y porque dicen que son muy apasionados.

Nombres de bandoleros más reconocidos: Efraín González Téllez – Siete Colores, Jacinto Cruz Usma – Sangrenegra, Noel Lombana Osorio – Tarzán, Roberto González – Pedro Brincos, José William Aranguren – Desquite, Teófilo Rojas Varón – Chispas, Plinio Murillo- Capitán Veneno, Jair Giraldo, José del Carmen Tejeiro, Antonio Jesús Ariza, Clemente Roncancio, Medardo Trejos Ladino – Capitán Venganza, Alma Negra, Zarpazo, Melquisedec Camacho – Melco, Mariachi, Peligro, Jacobo Prías Álape – Charro Negro (Asesinado luego de desmovilizarse, originando una nueva confrontación armada con el gobierno), General Vencedor, Revolución, Tijeras, Pájaro Azul, Pájaro Verde, Pájaro Negro,

El mito de la palabra bandolero ha evolucionado, siempre como contracultura y una de las mejores explicaciones está en este Reggaeton.

Cartas de Palacín

Gracias a estas historias y estos videos, más el diálogo con la gente, pude escribir pasajes de la novela “Ritmo aroma y tiempo de Palacín” ganadora del Premio nacional de novela Ciudad Pereira 2015″


undefined Marianao

Hola a Todos:

Busco mis raíces familiares

Mi abuelo salió de España a buscar  refugio en República Dominicana. Se llamaba Emilio Palacín Yance, mis bisabuelos murieron en la guerra, se llamaban Carmelo Palacín y Ponciana Yance, de Murcia.

He llegado a Cuba para sentir memoria de tiempos de mi abuelo, estuve cerca de la casa donde vivió en Marianao, esquina próxima a una bodega donde encontré una fila larga y corrillos de viejos que hacían sus apuestas de la bolita o compraban el periódico en el estanquillo, aquí hay niños mataperreando en sus chivichanas y la inmóvil mesa de dominó con un público de jugadores fanáticos. En la calle veo baches a los que la gente ha puesto nombre, con el pasar de los años siempre  están allí, dan parte de las cosas que tardan  en arreglarse y ellos intentan ignorar para no perder la sonrisa. A mi memoria acuden cientos de recuerdos y no me ubico aquí. En mi paso por el barrio obrero de Pogolotti  un coro de ensayo canta en plena calle su trova guapachosa.

Coro: “Queremos agua / solo queremos agua para vivir/ (una voz) Ahí no más, ahí no más. (Una cantante) Que hermosa es el agua/ que viene del manantial/ transparente y clara / y sirve para lavar/ que buena eess,  

A mi curiosidad dos mulatas atentísimas explican. —Eso es lo que se canta aquí ahora, porque eso sí, el agua sí que hace falta aquí en todo el barrio, ese canto lo hemos compuesto todos— .

Y sigue:  

Vivencias en Marianao. Nany con sus muñecas..
Esto es Pogolotti. Primer barrio obrero en Cuba.

 Ahí no más, ahí no más                                                                                                                    

Que hermosa es el agua / que viene del manantial /  transparente y clara /  y sirve para lavar, /  que buena eeees, para gozar,  /el agua.

/Queremos agua / solo queremos agua para vivir.

Mira mira, si tú quieres cocinar,  /después hay que limpiar, /por eso,  por eso,  el agua no ha de faltar,  /que buena eeees, que buena para gozar /no, no y no y no”.

Volteo la cuadra de Maceo, calle estrecha de viviendas normales, ladrillo y cemento; sin más, en la distancia me observan tres mujeres cuyos trajes armonizan con el gris de las paredes y los pisos,  tono tierra y natural en rosa y algodón crudo, una de falda azul.  En su casa parquea un automóvil Buick de 1950 color verde oliva, parece un desafió del poderío norteamericano de la postguerra, no sé si este armatoste grande aún sea tan  poderoso y tan potente, ahí estacionado en la matriz de su año.

Indago por  Hilario Quincozo, actor, diseñador, realizador de títeres, pintor y escultor, también guitarrista y cantaba boleros; de él me dieron pistas, sabía de él y conocía la casa donde vivió mi abuelo, su lugar donde le enseñó la guitarra flamenca. Desde allí las mujeres me acompañan a otro sector, La Isla del Polvo; el edificio está descascarado, conserva el porte señorial del que gozó en el pasado, al lado de un árbol frondoso de ceiba donde está la otra casa del viejo Hilario.

Cuatro Mujeres

Salí pensativo a  una calle llena de niños con educación y futuro incierto, no están tocados por la miseria, ni por la droga, ni por la falta de expectativas, tienen buena atención en este país con futuro contingente. Para cada una de esas vidas, Hilario Quincozo, el amigo del abuelo que estuve buscando, siente en su interior una melodía, un son lleno de alegría, a veces melancólico con tono de  un blues agónico.  Te escribo y en alguna casa suena una canción de Nina Simone…

Pienso en tu madre, la mujer que abandonó a mi abuelo por el miedo de la guerra, pienso en Mayita, la enamorada que dejó nuestro abuelo en Cuba, pienso en mi abuela Sara y otras mujeres porque también hay mujeres negras con su nombre, las evoco con esta canción que contiene la vida de cuatro mujeres machacadas por la vida, con una melodía casi minimalista y la he oído miles de veces. 

Aquí donde vive la muñequera Cecilia, una mujer que conocí y te hablaré en otra carta, era nieta de Mayita, la bailarina del cabaret Tropicana que enfermó por un mal paso en el baile y para aliviarla mi abuelo le preparó un ungüento, ella se enamoró cuando escuchó su guitarra flamenca, luego él le hizo su masaje en las piernas mientras ella sentía tal suavidad y energía sanadora que lo miró y miró hasta atraparlo con esos ojos de muñeca alicantina. Fue un romance corto porque nuestro abuelo resolvió irse de Cuba y después ella se hundía en la tristeza cuando él emigró.

Te anexo datos y te enviré notas sobre mis vivencias tras las huellas de nuestro abuelo.

Emiliano Palacín. Tu primo.

Complejidades de Ocarina

Perdido entre un retazo de oscuridad, me sacó de ahí Etienne Demange, profesor y artista del Liceo Francés Paul Valery en Cali, sus ideas son un canto, creaba un performance con ocarinas, sus sonidos movían silencios de luna llena.


La primera ocarina, aparece hace 12.000 años.

Otra pudo sonar en otra oscuridad de trochas entre lomas de la Sierra Nevada de Santa Marta donde un Mamo nos dice: mi ocarina representa dioses, mitos, mezclas de animales y hombres, serpientes con su cabeza erguida.

Ocarinas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Período Tairona. 900 al 1600 d.C. Colección museo del Oro Banco de la República. Reg. C0 1038 Publicado en Revista Credencial. Agosto 2015

El Mamo citó a Drucker y otros, a lo largo de la historia los artesanos aprendían a sus dieciocho años un oficio para toda la vida, hoy las profesiones demandan formación toda la vida, habilidades complejas e inteligencias múltiples. Entre un túnel de viento y tiempo remolinean sonidos esenciales y tras el sueño que se desliza desde mis ocarinas he aprendido a pensar despacio para actuar rápido, hablé de esto a los ejecutivos y años después me agradecieron.

Los monjes existían para orar, cada vez son más escasos. Las piedras hablan a quien sabe escucharlas, los conocimientos teóricos y analíticos exigen un enfoque más allá del trabajo, relajación para crear agitación de información y procesamiento de más conocimientos.

Jaguar precolombino – Ocarina 1000 a 1500 a.C – Recuperado en la Sierra Nevada de santa Marta

Los primeros sonidos de ocarina perseguían huellas de garras, sonaban tras un jaguar antiguo y su huella olía sangre, el sonido tenía el ritmo de su emanación adentro del cráneo del felino y salía del centro creativo de magia en el sonido, allá donde vibran sentires y emociones que dan a la música su significado.

A través de la historia las culturas tienen música, danza, arquitectura, poesía, narrativa y escultura. Los creativos cada vez están menos limitados por las creencias y la época, su impulso es interno, trascienden con apertura espiritual y crecen en su espiritualidad más allá de las voces que nacieron hace miles de años, todo tiene cierto brillo y cierto sabor distinto.

Somos la gran novela de nuestras vidas.

El jaguar siente un soplido que viene deslizado en eufonías y pasa por los huequitos de ocarinas con aliento precolombino y antediluviano y está confundido porque saborea la sangre y el tejido nervioso, pero es incapaz de atrapar el sónico con sus papilas gustativas.

Dónde andará el tiempo para demoler el tiempo y buscar las fuentes desde donde llegaron nuestros días, ese origen refundido y envolatado en mil memorias.

Cómo aprender continuamente para auscultar más allá de esa realidad que está al alcance de nuestros sentidos y emociones, entre lo que vemos y deseamos se traviesan telarañas de señales subliminales y neurosicológicas, tensiones y dudas, nuestro cerebro solo capta fracciones de realidades, a veces paradigmas viejos arropados con palabras nuevas.

Ocarina ornitomorfa – cultura Tairona- 600 y 1400 d.C.
Las alturas aproximadas que da el instrumento son: Re – Mi(+) – Fa# – Sol# – La#.

En el medio y en el mundo suceden tantas cosas, avanzan y retroceden, inventos e innovaciones. El impulso creativo es musicalidad, viaja, arrulla las ramas y acaricia la piel húmeda de las mujeres que sacan sus amores para orearlos. La fiera las ignora, solo le seduce el cerebro que vibra tras la ocarina, quiere poseer esa energía que le hará conocer exhalaciones que halagan a los árboles y se lavan en la lluvia sin perder su esencia.

El pensamiento sistémico se mueve entre complejidades, quizá mucho más de lo que describen, esa complejidad dinámica entre la causa y el efecto con espacios y tiempos envolatados o cercanos donde concurren múltiples detalles. Ese sonido ha recorrido todos los caminos del mundo, no se silenció entre los ruidos de los motores, ni los estallidos nucleares de la energía atómica, traspasó las ráfagas del tiempo y puso a cantar la luz, dejó atrás la ausencia, el olvido y el polvo que desmoronó a mil civilizaciones.

Teponaztli de Malinalco – Precolombino musical Azteca. Es un Xilófono de dos tonos

Melodías de ocarina y teponaztli voltejean entre las ondulaciones de las épocas y los lugares, rondaron ceremoniales y aplacaron furias de tantas guerras que se han transformado en fiestas de guerreros y enemigos que intercambiaron uniformes por disfraces.

Vemos girar el cielo y no sentimos que somos quienes giramos, el tiempo que miden los relojes y las creencias es una granularidad con lapsos que se ubican como partículas de luz.

Concebimos el mundo agrupado y concentrado a la idea de los dioses y los buscamos, los perseguimos transformados en patrones y caudillos. Las ocarinas se transforman en esa performance y conservan una contra hechicera que hace del viento malo un buen sonido. Saben descifrar cualquier buen aire que sople desde cualquier mecanismo.

Las ocarias aman la noche de las hadas y las ancianas.

Acarician los talones donde se agarra el miedo y la tristeza de los hombres, los muerden con su silbido que recorre  territorios y sube los escalones de sus notas, asciende y desciende, los oculta cuando guardan sus secretos y les levanta para que florezca en ellos el bienestar  que viene desde la luz y el fuego que forjaron sus formas   generadoras de sus melodías.

El mundo se refleja en nosotros y somos ese mundo desde un punto de vista, muchas correlaciones trajinamos, somos vidas en procesos de vida social e interactuamos con los mundos ajenos que a la vez son nuestro mundo. Las ocarinas eran bellas en el sur y elaboradas en el norte con cualquier material primigenio o de la modernidad. Donde la gente anda de afán sus sonidos hacen lento el mundo y afinan el pensamiento que genera palabras inteligentes que alientan una conversación sabia.

Todo esto nos genera preguntas y preguntas. Mensajes de la madera, intemporales, las resinas e insólitos materiales que pulen pensamientos discursivos y tejen significados que son innombrables con las palabras, porque la música es eso, lo fantástico que los idiomas no traducen porque nos pertenece a todos aquellos quienes los queremos amar y acatar.

Estos años canto


Conservamos los recuerdos,  el tiempo los disfraza y transforma hasta que uno ya no tiene seguridad de nada, a veces incluso de si el pasado fue nuestro, o si
ese recuerdo es de otra dimensión del tiempo .

Los recuerdos se revisan de manera consciente en el mundo de la fantasía, si no pueden volverse reales y joderte, despiertan emociones enterradas, remueven sentires olvidados. Si el recuerdo dejara de ser pasado y saliera de estar en la memoria, volvería a ser presente. Es preferible, que permanezcan en el mundo del ensueño y la imaginación. Así, los guardas, los atesoras, los mimas desde el momento en que te das cuenta, cosas que no volverás a hacer, momentos que no volverás a vivir. En caso contrario, quieres más, la realidad te lo niega, nos dice Manuel Cerdá de Muro de Alcoy, Alicante, historiador industrial y escritor español.

He aquí esta obra “La piel de los recuerdos” de Mónica Renedo
óleo sobre tela. Del movimiento pictórico Esencialismo que surgió en Argentina,
fundado en 1984 por Heriberto Zorrilla acompañado por Helena Distéfano.


Somos tiempo de ilusión en la relatividad del caos. Cambios en las ecuaciones básicas de la mecánica cuántica, dan señales, el mundo científico nos hace repensar el tiempo en general. El universo físico es una película, una serie de imágenes se fijan, generan ilusiones  y se mueven, ahí protagonizamos la película de nuestra vida, cada escena se estampa en una estructura de fragmentos que reflejan los retales de un espejo roto cuyas imágenes son episodios, partículas de instantes cuyos nano-segundos son segmentos de la vida que se repiten, se recomponen y repiten, agitados en una tormenta que se sacude desde otras realidades, siempre de manera diferente, nos llevan muchas dimensiones del tiempo subsumidos en la ola cuántica de otras dimensiones del tiempo que estiran y encogen otras fuerzas que han remontado mil formas de tiempo. Las contradicciones y los opuestos dinamizan las innovaciones de la humanidad.

Entre la relatividad y el caos

Einstein entre 1915 y 1921, publicó la Teoría general de la Relatividad, confirmó la predicción de su teoría con un eclipse solar y le otorgaron el premio Nobel de Física. En esas llegaron a Marsella los primeros molinos para el maíz que da masa para arepas y ahí se dieron las uniones familiares entre un sentido del tiempo y espacio no pensados con la relatividad de Einstein, pero al asomo de la relatividad y ese molino nacieron nuestros padres atados al calendario católico: día de San Juan Mártir, Santa Natalia Mártir y Santa Cándida, San Cayetano o San Agapito; no sé si relativo, personas cercanas a quien nació en esa fecha la describen como santa, mártir y cándida, y con un montón de hijos.

Nueva York nos llamaba

A los hijos  del siglo XX nos llegaron estilos de vida que ayudaron a imprimir nuestro carácter familiar y cultural; en dic. 12 (1915) nace Frank Sinatra, en su voz supimos que existía Nueva York, lo conocimos sin recorrerlo en el jazz, el cine y la novela El Gran Gatzby de Francis Scott Fitzgerald y otras narrativas. El imaginario llevó a muchos a migrar a Nueva York y otras ciudades que les llamaron desde las canciones. Queríamos ser parte de la noticia de irnos a esas urbes y ser parte de ellas, aplastar con el zapato en el recorrido de sus calles como a colillas de cigarrillo, esa nostalgia del pueblito donde nacimos.

Metamorfosis

Franz Jafka.
Dibujo de Rogelio Naranjo. Caricarurisra mexicano

En ese mismo año 1915 Franz Kafka editó La Metamorfosis, esa mítica novela centenaria donde Gregorio Samsa se despierta transformado en un bicho gigante de barriga abombada y muchas patas. Quienes quedamos en las calles del pueblito teníamos un imaginario compartido similar al de Kafka en esa manera transformada y mítica de descubrirnos, como en la literatura, creábamos figuraciones de los parroquianos en Marsella, Apia o cualquier poblado, con sobrenombres originales para cada personaje, no nos parecían tan absurdos, describen a cada  sujeto en ese imaginario que circula por las calles: El Grillo, La Marrana, Camaleón, La Pate Catre, Pela la Guama, Pate lancha, Ministro, Gumarra, Piracho, Letanías, Agonía, Mérmele, el Señor Batea y Tiembla-Tiembla. En santuario pocos sabián quien era Rigoberto, cuando postuló su candidatura a la alcaldía organizó su campaña en esa realidad que todos le había creado y llenó el pueblo de avisos: “voten por Rama Seca“.

El origen familiar de Kafka, tan semejante al nuestro y esa vida impulsada a obrar con eficacia para conseguir dinero y trajinar en el vacío que algunos llenan con el culto al patrón, nos llamaba a seguirlo y ver el mundo de muchas formas.

También en ese tiempo Max Scheler publica “El formalismo en la ética y la ética de los valores materiales”, nuestro espíritu es una familia extensa que no se agota en la razón, existen tensiones entre las lógicas de la razón y la sensibilidad de las emociones, a veces somos personas razonadoras; más que eso, exaltados nos unimos en la inmensa cadena del afecto. Afirma el historiador Javier Cortés: contradicciones, conciliación, el afecto y el amor, son básicos en la formación y el progreso.

Mariposas


Era niño, mi abuela Carmen Vera decía cuando hablaron de una mariposa grande y oscura que anuncia una visita desagradable; a veces muerte, eso no lo crea, eso es falso, ese mito rara vez se cumple. Son creencias supersticiosas, también les ponen divinidades o la psiquis.

Tierra

En Tacaloa algunas mariposas causaban el miedo de la gente y las mataban para ahuyentar la mala suerte. Esa falta de compasión sólo destruye vida que hace parte de un todo.

Papiro de Ani o Libro de los muertos

Salto 1

En el Instituto Estrada de Marsella, Nelson Hidalgo nos dijo: Los griegos consideraron a la mariposa como símbolo de la primera divinidad femenina y su sexualidad, desde allí la diosa Psique quedó representada con alas de mariposa. Es el símbolo del psiquis o alma.

A mi lado vi los ojos azules de Consuelo, ahí ella, me enamoró con traga de ojo, me observó con esa ternura de Afrodita cuando por envidia de la belleza de Psique envió a su hijo Eros o Cupido a que usara sus flechas dorada para hacerla enamorar del hombre más feo del mundo. Sentía ese picor flechazo y comenzaron a picar mis alas de cucaracha.

Pedí a Eros me conservara su amor con traga de ojo por siempre. cada vez que veo en Tacaloa a Consuelo, ya mayor con ojos bellos se me alboran las pasiones por deseos insatisfechos.

“Príncipe de los lirios” Relieve en estuco pintado, en ala occidental del palacio de Cnosós en Creta, sir Arthur Evans, creyó representaba al rey Minos. Un joven avanza por un campo de lirios. Altura 1,20 metros, pertenece al Minoico Reciente II, año 1470 a. C. Se encuentra en el museo de Iraklion.

No es tan fácil deshacerse de las mariposas que aparecen en sueños. En los míos era el alma de mi abuela recién fallecida, abandonó su cuerpo y volaba en el cielo de Tacaloa, mariposas en flotaciones eran su espíritu eterno. También en el cristianismo las mariposas representan resurrección e inmortalidad, la brevedad de la vida y esa efímera belleza terrenal.

Salto 3

La ciencia de Tomás Issa me regresó a la tierra con un dato científico que nos tiró en laboratorio para demostrar que la mariposa es el único ser vivo capaz de cambiar su estructura genética, ocurre durante su metamorfosis, el ADN de la oruga que entra en el capullo es distinto al ADN de la mariposa en que se transforma.

Escultura Butterfly by Henry Moore.

Situado fuera de Haus der Kulturen der Welt (Casa de las Culturas del Mundo) en Tiergarten, Butterfly by Henry Moore es la característica más distintiva del edificio. La reluciente estatua de bronce pesa unas diez toneladas, que se extiende a lo largo de 4.5 metros.


¡¡Caray!! A mi cuerpo de ángel le crecían pelos en las guevas, mis alas se transformaron en deseos eróticos terribles, se movían mis hormonas y no sé si mi ADN, Consuelito también se transformaba, tenía botoncitos en sus senos y florecián como capullo de flor nueva.

Que vaina, yo continuaba feo por la maldición de Afrodita y ella se había prendado del dueño de una funeraria, que daño hicieron los dardos envenenados de Afrodita .

Salto 5

Don Nelson Hidalgo nos llevó a otra historia con los mayas, creímos con ellos que las mariposas eran almas de guerreros muertos en batallas o sacrificios, las mismas almas que acompañaban durante cuatro años al sol se convertían en mariposas. Aquello lo aprendía hace 50 años; desde entonces, bosques del centro de México en Michoacán, los ocupan como hogar Mariposas Monarca, viven ahí desde noviembre a marzo. Es una Reserva de la Biósfera que lleva el nombre de este lepidóptero, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son más de 16.100 hectáreas en Contepec, Senguío, Angangueo, Ocampo, Zitácuaro y Áporo, en Michoacán; y Temascaltepec, San Felipe del Progreso, Donato Guerra y Villa de Allende.

Jamás pude viajar allá con Consuelo, eran tantas metamorfosis y los daños del flechazo de cupido, mi Consuelo se volvió fea, gorda y se casó con el otro, pero mi aspecto mejoraba y aprendí a defenderme ante las mujeres bellas que a uno lo atortolan.  A veces me sentía condenado a enamorarme de las feas. Cierto dia pregunte a la amiga más bonita, quien me miraba de refilón y me acechaba: cómo crees que amaneciste hoy, ¿fea o bonita? . Me contestó con mirada de ojos de consuelo: feita un poquito.

Mariposa en Altosano – Morelia (México)

Salto 7

Que vaina, hace unos años en Tacaloa, el Comité de cafeteros impulsó una modernización de la caficultura, aquella transformación con la llamada revolución verde, trajo el cultivo de cafés de variedad caturra y otros, su manejo era intenso fungicidas, insecticidas y abonos. Esa ruina de la naturaleza desaparecía los sueños buenos con mariposas y prevalecían malos sueños con mariposas negras que se tragaban todo, hicieron esa realidad porque desaparecía muchos animales del paisaje, mariposas, abejas, conejos, las aves huían con los insectos y también se hicieron escasos los animales polinizadores. 

Mariposa de Edgar Negret en Parque San Victorino – Bogotá-

Cuando regresó Consuelo de un paseo en Estados Unidos, estaba flaca y sin arrugas, se había transformado en una loca en ganas de intensidad, el señor de la funeraria no le aguantós esas revoluciones, en su mente solo eran vuelos de mariposas entre señales con el signo $$. 

A Consuelo sus alucinaciones comerciales también se le incitaron durante otra fiesta de matrimonio. Alguien levantó el par de argollas que adornaban la tapa del ponqué y desde el interior brotó una nube de mariposas asustadas que afanosas que buscaban salida, una música armonizaba el momento y la novia se acomodaba sus bragas para destapar el liguero que debía poner a volar entre las mariposas para que algún desafortunado candidato a la próxima boda lo agarrara en el aire o sobre alguna mariposa aplastada en la cabeza de uno de los solterones invitados.

La Paca miró el escenario y entró en pánico. Mariposas en el aire en medio de una boda, eso son malos augurios.

-No mija. El negocio ahora es montar un mariposario de exportación para venderle a las casas de banquetes que atienden las bodas en Estados Unidos—.

Cielo

Un día de estos llegaron unos promotores turísticos a recorrer los caminos de Tacaloa, no les sorprendió la floresta verde bien conservada. —Este sitio no nos sirve dijo uno, por aquí casi no hay animales, ¿Qué creen que va a fotografiar los jubilados y los niños aquí? —  Los pájaros están lejos donde puedan alimentarse de mariposas.     

No sé si estamos parados en el camino del cielo o el del infierno.

Pongámonos una pena…

El Monstruo de los Mangones


Un relato mil veces repetido

Me declaro rumbera, me lo decía Amparo Albán, soy de la época de la pesada en los tiempos de “Amparo Arrebato” en Cali.

Sudé la gota gorda en el Honka Monka y el Séptimo Cielo,  participe en muchos “aguadelulos”; y claro, cuando voy a Colombia no dejo de ir a bailar a la  “Viejoteka” e incluso la muevo toda en la “Topa Tolondra” donde jóvenes y viejitos entre 20 y 90 disfrutamos los clásicos de la salsa y esa música tropical colombiana, sin que nos falte la idendidad del “Grupo NIche”.

En Cali cuando bailamos somos una verdadera explosión de edades, razas y colores—. Me decía el taxista jubilado.

Cuando Mamá estuvo interna en la Clínica San Fernando, Amparo me señaló una casaquinta en el cerro donde arriba corre la via de los cerros, dijo que allí vivió aquel personaje que, en los años 60, dio origen al mito urbano caleño del Monstruo de los Mangones. Y mirá lo que se aprendía del  taxista en este Cali de salsa y bugalú, changa y charanga, con Cuco Valoy y Richie Ray, con Willie Colon, Héctor Lavoe y otros que sonaron mientras rodábamos por la carrera quinta, por donde nos llevó a la calle quinta aquel vecino de Salomia, trabajador de Emcali, venía desde la octaba con veintiocho y cargaba con arrastre una borrachera que se fumó en el “Séptimo cielo” donde se gasto toda la plata que cobró de los contrabandos de la electricidad.

Llegamos a otro paso desde las lomas del Señor de los  Cristales donde  nos sentamos a orilla de la calle, medio borrachos curioseamos aquella casona de la comunidad “Santa María de los Farallones”, con sus veinticinco apartamentos, sus diez pozos y sus jardines aislados para quienes se atrevían a mirarlos desde lejos con todo su esplendor. Desafiamos la vigilancia de los guardias y los colmillos de los quince perros, veinte más merodeando por la noche. Escuchamos el ritual de los rezos de la comunidad religiosa que aplacaron los gemidos que grabaron las paredes donde borraron esa súplica del difunto millonario Adolfo Aristizábal, quien, según malas lenguas, desafiaba la muerte entre la leucemia y la sangre inocente de los niñitos que desaparecían inesperadamente en las calles de Cali, mientras en las casetas de Juanchito la negramenta bailoteaba con la blancamenta y todas las revolturas de pieles caleñas y en la casa aguantaban hambre de perro.

Y dizque, decía otro maledicente, algún médico le recetó sangre de varoncito tierno, ni una gota, nada que fuera de negrito. Sus cuerpecitos terminaban arrojados a los pozos de aquella mansión apacible y después en los mangones. Allá donde no llegaban los sones de la “Típica Nobel”, y “El Gran Combo de Puerto Rico” en las noches de feria, solamente pasaban los cláxones de los buses en la guerra del centavo de la calle quinta, donde se mira subir el smog de la ciudad desde las fabricas y los vehículos, entre luces de ciudad y se eleva a los Farallones de Cali.

Y muchos creían en fantasmas deambulando por esos corredores, no va y asusten a Mamá dormidita, mientras gritaban en los salones y los corredores, o como vio aquella señora que asistió a un cursillo con las monjas en aquella casona; después de cuando se las donó el millonario, dizque vio a un niñito de ojos azules que correteaba por los patios, la siguió hasta el corredor principal, abrió las puertas y espió a quienes diluían su aburrimiento de las dos de la tarde, hora de la meditación y los sermones del cura español. Y en la noche los doce fantasmitas que saltan desde el fondo de los pozos y juegan en los patios a los bandidos y ladrones que se roban a los niños para vender su sangre a los millonarios enfermos de leucemia. Pero hay otra verdad.

Yo no se nada de eso, solamente les cuento un relato del taxista, borracho, cansado, que no entiende la canción de Michael Jackson y Comodoors pero le suena rico hasta cuando termina dormido en la quince con primera. Porque nunca comprobaron las culpas del empresario caleño, aquel a quien culparon de ser “El Monstruo de los Mangones”, aquel que chupaba la sangre a los niños. Que andaba en un carro negro, berlinas negras conducidas por hombres de negro, subyugaban a los niños, les ofrecían bombones, los atrapaban y los llevaban a un laboratorio donde les extraían la sangre y luego los dejaban cadáveres exprimidos en los mangones cercanos a la ciudad.

No se comprobó, aquel empresario enfermo de Leucemia, el Señor Adolfo Aristizábal, o de cualquier enfermedad, quien requería constantes transfusiones, jamás de negros porque lo contaminaban. Es un mito urbano y ahí se queda.

También se cree y asegura: eso es puro cuento, dizque fue un cuento inventado por la envidia de los otros empresarios vallecaucanos, estos o aquellos, o algunos que, querían cobrarle los éxitos por ser un gran personaje de la ciudad, el gran emprendedor, y por ser venido de otras tierras, él llegó de Santo Domingo Antioquia donde había sido minero e invirtió lo que trajo en hacer empresas, impulsó la exportación de café  y crear una cadena de compradores a quienes ayudaba a financiar, finqueros y campesinos cafeteros. Así difamaron a ese señor que tanto le dio a la ciudad, entre ellos el hotel y el teatro Aristi.

Jota Mario cuenta otra cosa, cincuenta años después, en su columna de El Tiempo – marzo 31 de 2004:

“Era moreno, alto, churrusco, de labios abultados, vestía pantalón de dril con una mancha fresca a la altura del medio muslo y camisa por fuera. Yo esperaba solito el bus en la avenida Colombia, en Cali, al pie de un almacén donde vendían calculadoras marca Burroughs y donde sonaba un teléfono interminable, con un talego lleno del pan para la casa, que había comprado la abuela Carlota en la panadería Granada – con lo que ganaba por manejar durante el día la tienda de Luis Torres y de la tía Tina a la vuelta del teatro Colombia, frente al río, cerca del Colegio Americano, donde me volvían luterano- , pan francés para papá, medialunas para mamá, calados y pandebono para los cuatro que nacimos en San Nicolás, cuando se me acercó en la penumbra del paradero y me dijo: Hola, para dónde vas , y le dije: Para la casa . Se me quedó mirando y me fue diciendo: Por qué no me acompañás por allá por el estadio y te doy dos pesos.

Este malparido es el monstruo de los mangones , me dije al rompe, porque, a pesar de mis 11 años yo ya leía El Relator de Hoy, El País y el Diario del Pacífico, y escuchaba el radioperiódico de La Voz del Valle, y por estos medios de comunicación se alertaba sobre los asesinatos en serie de niños que aparecían en los solares del centro, entre dos edificios, desfloripados y estrangulados y por lo general con una aguja clavada en el corazón; según se decía en nuestra barra, para generar aberrantes contracciones en el esfínter que seguramente provocarían el paroxismo en el monstruo. Y mejor sígalo leyendo aquí:

https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1581318

Y Jhony Delgado en Occidente de Cali escribía en 2014

https://occidente.co/el-monstruo-de-los-mangones-a-medio-siglo-de-un-misterio-sin-resolver/

Y mirá el periodista Phanor Luna

Dias con la brasilera


Jhoana Queiróz – Artista brasilera. Clarinetista, saxofonista y compositora
En los casos cuando se producen cambios en la calidad de vida de la población, se debe tener en cuenta que, en el caso de las mujeres, con su propio trabajo autoral son artífices del cambio cultural, generan espacios de felicidad, como los que ha presentado esta mujer en los últimos años en diversas ciudades de Brasil y del exterior. 

Calle, esquina casa y piedra, ahí estás brasilera,
ocho días en la vía con zapatos destrozados,
la invité a tomar café, sus dedos temblorosos,
los pasó por sus labios para invitarme a un beso
con su tono carmín y sonrisa de gamina.

La escuché en el bordo de sus rutas
siete ciudades con trescientos viente días
un año con estrellas y vientos su mirada.

Había escrito versos desde sus siete años,
reía al lado del mar y con cantos volátiles.

Vino a buscar sonidos nuevos para animar sus rutas,
el arte marcial sonido, tocó en los festivales,
la arrojaron los muchachos, después la retuvieron.

kinonichi su disciplina , tenía ideas novedosas
pero se reveló. No soy de atarme a nada
en esta tierra escupen fieras y metralletas.

Después de tantas tristezas seguiré vagando con el viento
ya amasé mil días de desacato a mis hombres de siempre.

Pensó que la esperanza en la eternidad era una mala alianza
su viento no comprende sus tiempos en los de religiones,
solo giran sus días en la ola sonora de una flauta y un canto
con vibraciones sonoras de estrellas en el fondo.

 https://www.facebook.com/joanaqueirozclari/

Seis cosas – Solo una


Mirá las cosas que uno se encuentra y escucha por ahí.

1 Silvio Waisbord  en el periódico Clarín de Buenos Aires, 29/12/2017: “Las razones que nos unían a las certezas y la realidad están en crisis. Algunos oportunistas crean mundos concretos”.

Más nos enseñan los buenos viajeros, regresan y al momento piensan en el siguiente viaje, su vitalidad está en las aventuras de los lugares nuevos.  

2 Palabras de Samuel, un bebedor en la plaza de Tuluá, en el centro del Valle del Cauca, él leía el País de Madrid en una tableta que le envió su hija desde Madrid; entontes comentó: —Dizque estamos en la era de la política de la posverdad, dice aquí que lo declaró el Diccionario Oxford.

Y le replicó su amigo: Pero mirá, la verdad era la joya más preciosa de mi abuela, y ahora en la época de la minería ilegal y los negocios huecos, es una moneda sin valor. Ya no creo en el señor de los milagros.

Por esa razón su marido prefería gastarse el dinero en boletos de avión para sus viajes por el mundo, mientras refutaba a la abuela: “Las verdades y las falsedades están por ahí regadas” tu sabrás, entre esas cosas maravillosas que están en todos lados, que verdad acoges.

3 Parecía responderle Fabio Alzate, sentado en el Café Apía, un pueblito escondido en la Cordillera Cordillera Occidental en la via hacia el Chocó, mientras hablaba con Rodrigo, a quien su hijo le envió una impresora. —Vea mijo, es por el auge de las reproducciones en 3D, un amigo de Marsella hacía pesebres con un aparato de esos. Cuando le vi esos muñequitos que llaman los pastores, pensé en otra realidad, parecida a los hechos políticos que tienen varias caras, todo según el jugador y todos tienen máscaras, cada uno toma cada cara de los hechos, presenta las cosas como más conviene, hace jugadas ocultas, y su corazón es un titiritero que se mueve entre su costal de rencores e ilusiones, ese costalado muchas veces tiene rotos desde donde se dispara o entran balas.

El vecino de Fabio le escuchaba y le aducía: vea mijo, quizá por esos peligros que señalas es mejor viajar y conocer lugares nuevos, después de mirar y sentir otros mundos, aprendí a apreciar mejor mi mundo, aunque por acá suenen balas de las mismas que vuelan por todos lados. Las balas obnubilan y enloquecen el mundo.

4 Y escuche esta otra de un matemático en la U Santiago de Cali, se tomaba un café y opinó: — Lo que se dice en la política, siempre ha sido brisa y viento; lo más perverso hoy, ya no es un imaginario de ideales, son dardos y adulaciones de una guerra entre múltiples contrarios; o si no vea, hay un periodista que tira dardos en un tiro al blanco, él acoge una imagen de lo real y la dispara en un espejo roto donde cada fracción de la verdad tiene ilusiones y huecos negros, ahí unos mencionan lo que otros quieren oír, y también por ahí quiere contar lo que se replica en los odios que reproducen las redes sociales.

La profesora Mariela, quien ve esas fracciones de la verdad, dice y piensa que su mejor verdad estará los sellos que llenen su pasaporte, serán sellos de muchos lados y huellas para un verdad suya que llene sus sueños de viajera.

5 Maritza, funcionaria de ojos verdes en la alcaldía de Cali: —Los afiches y la labia de los políticos, son verdades encubiertas y creencias segmentadas, aquí y en todas partes, las mentiras chorrean en muchas direcciones, las ciudades son bosques en una red de ecología digital donde fluyen ríos de baba y de conversaciones.

Maritza se detuvo después y pensó en su conversación. Se relajó y estuvo segura: los ríos que mejor fluyen son los que conoce en sus viajes. Le suena el agua en el oído y prefiere el sonido de las corrientes que van al mar y el la lluvia.

6 Juan Guillermo Ángel, ex alcalde de Pereira y ex senador, mientras juega billar y atina la carambola 40: —uno jamás se podrá decir que es, ni ex político, ni ex-marica.

A su lado un político solterón ve rebotar las bolas de billar, recuerda que ha dejado dos proyectos de boda, sus dudas y una causa lo impulsaron a vivir en su propio juego, mejor que gastarse el dinero en rituales de apariencias de donde sale la pareja a divorciarse a los tres años, decidió invertir ese dinero en un buen viaje con la pareja y selló con ella en el camino, al pie de cualquier árbol, un pacto de libertades. En la segunda ocasión, con otra mujer, sin la promesa de un nuevo viaje, echaron a rodar una relación que estaría encerrada en una mesa de billar, se encontrarían como ahí, en choques amorosos, y después del rebote rodar libres. Los impulsos del taco de la vida los volverían a encontrar en un juego que también caduca como las partidas de billar.

Calles en tierra cafetera


MARSELLA

Calles de mi vida,  su magia desapareció después de edad y andanzas. Crecí en un pueblo mojigato donde el cura ordenaba todo.

Los cambios de época las transformaron, las recuerdo en la orilla de mi tiempo y la distancia del paso entre dos siglos, apenas se vislumbra el recuerdo del asesino de las tres de la mañana que guardaba debajo de su ruana un tesoro inexistente en la botella vacía de aguardiente.

En una ventana la luna acariciaba a la rubia sin nada puesto encima más allá de los misterios del aroma en sus poros que invadía mi erotismo. Sabía ser amante, ramera, reina del baile, desvestirse con un suspiro y atacar como fiera al agresor con sus tacones. Guardaba secretos de las conversaciones de los políticos y los bandidos.

Me alejé sin un mañana de regreso, la veía calzarse y erguir su busto, pintase el rostro y acicalarse para un nuevo cliente. La Calle donde vivía desapareció con los años de la liberación femenina.

CALLE LARGA DEL MORRO

En Tacaloa al norte mis pies se desnudaron

mi lugar era El Morro, calle libre sin memoria

y un sur de ceremonia, sermón y mística cristiana

que olvide con pasos de arrabal en Chava Luna.

Caricias, crespones de recuerdos repetidos

su esquina sola sin farol y derribada en luna llena

temblores arrasaron la lujuria, sangre de violencia,

la rubia abandonada, sin gatos, materos, almohadones.

Ningún trago de ron en sus rincones ni amantes esquivos.

Pianola sin vibración de son y bolero antillano,

detrás un tango de Gardel y una moneda loca

su dueña era la música del tiempo borrascoso

de amantes andariegos tras orgías

y fatigas de mujeres violentadas,

pecados con sordera a los sermones

placer sin paraíso y sin demonio,

armonía con palabras de furia sin olvido,

frases de incendio, piernas mudas,

noches de amor indescifrable ido por grietas

años idos fisurados en días de vigilia

sin aleteos de ángeles

traspasaron el mundo en algún sueño con recato

fue su tiempo con rostro disuelto en el espejo.

Ya en Tacaloa

no está El Morro exótico al final de Calle Larga

los mapas no trazaran su destino

las piedras silenciaron su deleite,

sus casas son de polvo de voluptuosidad

y olvidos repetidos sin luces de catedrales.

La juventud, la vejez, la varonía machista,

con luna adversa y murciélagos volátiles

dieron látigo al viernes de las letanías,

amores en espera, sus dueñas los besan,

los catres rechinan su canto sin orden.

días fastos, nefastos de recato lavado en palangana.

PEREIRA















Un recuerdo eterniza la soledad de la noche más oscura que jamás se chocó con la noche estrellada y el bullicio, me acerqué a sus besos y los perdí entre silencio y brillo de sus labios.

MI CALLE PEREIRANA

Era mi calle larga antaño, fresca con viento del nevado,

vive ahora entre smog caliente, la perturba.

Perdió la bicicleta de señorita enamorada,

no quedan sus puertas de madera y el silencio,

y aun la persigo en el andar a través de mí mismo.

Su soledad huyó del pueblo desplazada,

la llenó su algarabía de ciudad

y la olvide con afanes al trabajo.

No está su sonrisa coqueta en la ventana.

Venimos todos, siempre estamos llegando,

de lejanías y caminos, de noches de utopía,

arribamos de otras calles con mirada de vikingos,

dos de la tarde, cojeando y sin muleta,

desde otros besos, mar y sal, al aguacero,

y la luna pereirana no deja de reírnos levemente

detrás de fumarolas del volcán porque en la calle esta la vida loca y continúa

1962 Eran los tiempos de Lolita. Escena más memorable