Toda Ella

Ruidos sin luz. Muchas mujeres han estado relegadas, la sombra de los muebles las oculta, marginadas y sometidas, caminan en la lluvia, la humanidad que las representa esta perdida y en estos años asoma una esperanza, quizá el tiempo tenga un segundo infinito para deshacerlo todo.


Desnuda

Resting Girl (Louise O’Murphy) *oil on canvas *59.5 x 73.5 cm *signed b.r.: F. Boucher / 1751

Tiritaba, transpiraba,

Inspiraba, extasiaba, turbaba.

Magníficat.

The Magnificat – Cristopher Santer – Pinterest de Martha Judith OD

Soñaba, deseaba, unía,

engendraba, acariciaba, cantaba, tejía.

Natural

Hilando la tejedora – Diego Rivera – Arte moderno impresionista – http://www.bonhams.com/auctions/24046/lot/48/

Razona, Juguetea, crea,

anima, reserva, indaga.

Transparente

Escultura de la virgen María en velo, realizada en mármol de Carrara. Guiovanni Strazza – a mediados del siglo XIX – Muchos la creen uno de los símbolos de Italia

Olvida, gana, incita,

Organiza, obtiene, bebe, goza.

Vigilante

Muchacha en la ventana – Slvador Dali – España 1925. La hermana del artista mira al mar envuelta en suspiros de sal

Adivina, verifica, avisa,

resiste, critica, fortalece, controla.

Triste

Olga pensativa – Picasso – Detalle museo Picasso de París

Miraba, oía, olía, gemía,

conquistaba, regía,  amaba.

Silenciosa

Autorretrato en Buhatti Verde, Támara de Lempicka – 1925

Zanganeaba, retornaba, ennoblecía,

correspondía, avanzaba, meditaba.

Bella

Rostro de Venus – El nacimiento de Venus – Sandro de Botticelli 1485 – Rostro de Simonetta Cattaneo, su musa y amor eterno.

Conecta, paraliza, mitifica,

retiene, ilusiona, levanta, anima.

Terrena

Alfarera de Oxaca – 1983 – Óleo sobre tela – Raul Anguiano

Existe, vuela, comunica,

percibe, orienta, alimenta, perdona.

Vital

Frida Kahlo – Imagen de archivo de la Fundación Frida Khalo. Su propósito es impulsar a las mujeres a aceptar su propia belleza única.

Nació, creció, amó, sufrió,

procreó, erigió, educó, murió.

El Forastero de Marsella

Años duros en mi calle que salía a Chinchiná o al cementerio con cantinas el final. En la mesa al lado de la mata de sábila los chusmeros conversaban la lista de quienes extorsionaban y la cuenta de sus balas, distinguíamos un bar como La última lágrima, la cuota inicial del duelo.


Lunes-  Febrero 9 del año 1964.

Alirio cerró el último año de estudio, el pueblo no ofrecía más, billares, vagancia y jornalear en cafetéales de tiempos de crisis. Indio inteligente y mayor de su familia en Marsella. Paisanos con piel más blanca le apodaron Buche Mema, habitaron esa esquina de La Rioja.

Dejado por su novia, aún escribía cartas de amor ebrio de aguardiente en la cantina de “Centavo Menos”. No es grato para un meme indio amar a la reina del colegio, hija del panadero mayor, blanco y esposo de una presumida en la calle principal que quiere para ella un hacendado.

Cansado de jornalero recolector de café, imagina una calle nueva, le resuena el conjuro de sus noches con música de emisoras de Manizales y decide marcharse allá.

Forastero

Martes 10.  

El muchacho habla con Caifás, el parroquiano era una mano de luz y construía escaleras del infierno al cielo, siempre de corbata, vestido a rayas en paño del que llamaban pelo de burro, amigo del jefe político regional. Le llena un formato para al senador porque existe un trabajo en la Gobernación de Caldas.

Miércoles 11.

Caifás con aliento a canela y tufo de rones. Viajan a Pereira, el senador solicita al gobernador un puesto para un prometedor joven de Marsella, que ya tiene cuatro de bachillerato y esto lo capacita como ayudante en la oficina de rentas. El tiempo se desliza a su favor.

Miércoles 12.  Octavio Castaño, maneja sus manos con flores de braille de un olor remoto y frio, es el telegrafista de Marsella y descifra un mensaje. La secretaría de hacienda pública de Caldas notifica el nombramiento del joven Alirio como secretario auxiliar de la Oficina del Estanco de Rentas de Caldas en el municipio de La Dorada. Caifás recibe el mensaje y se ofrece a acompañarlo para sus vueltas de posesión del cargo.

El día oscurece al otro lado del espejo y hacia este un joven se revuelca en ansiedades, cambio de vida y dejará a su amada.

Jueves 13.  

Nunca había visto las barandas del puente en el rio San Francisco, el  carriol se detiene y orinan sobre el otro orín, tortas con chocolate en la parada de Chinchiná, orinan de nuevo al lado de un limonero y levantan un humo con ceniza del nevado del Ruiz, se sacuden el polvo del viaje y continúan.

En Manizales, Caifás lo presenta con el telegrama de nombramiento, recibe copia de la resolución y le hacen los exámenes médicos de rigor. El hombre lo orienta: —agite esas manos de esquimal, pele la vena mijo, extienda la izquierda a la enfermera para que le expida el certificado de sanidad. No se frunza que eso no duele y  usté es un macho—, y otro paso. —Joven, a Usted ya lo han pringado con alguna venérea las muchachas de la cantina de Trina, ¿allá donde Usted se amaña tanto?… —No Don Benjamín—  

—Entonces sacúdalo y orine en este frasquito para  que le certifiquen su buen estado. -Y,  ¿en su casa hay tuberculosos? …- -¿Qué no?   Pues mejor, se me calma el desasosiego y me alivia de preocupaciones porque de eso murió su tío Zacarías. Entonces debemos arrimar al Hospital Universitario las dos de la tarde para la radiografía de sus pulmones— Vuelta y más diligencias hasta el anochecer. Chorrea musgo en los muros fríos de Manizales.

Jean Philippe Artur Dubufett – Los Tiempos y lugares -1979

Viernes 14.

El joven Alirio madruga y quiere hablar en lengua de pájaros, comparte un café con don Benjamín Cano, el Caifás, al lado de una mesa de billar en el Café de Uldarico Peláez. Taque – taque, madrugaron billaristas. El zapatero don Blas lleva quince carambolas a Omar Vélez,  conductor de la volqueta del municipio, hablan esa lengua de picotedores,  tas y tas, le borra de una tacada y le hace gestos de emplumado, los vagos del madrugón gritan su entusiasmo y comparten su primera copa de aguardiente amarillo de Manzanares.

Don Benjamín. —vea mijo, no mire a esos pajarracos. Por ayudarlo a colocar me debe 150 pesos,  por el día y la asesoría en las vueltas del cargo son otros 30 pesos, como usted está muy mal de plata mijo, le voy a prestar otros 60 pesos. Eso ya lo hablé con su mamá. Total, Usted sabe cuánto me debe. Cada mes en el día del pago nos vemos en Manizales me abona a esa plata en cuatro cuotas. Taque, taque, toque, caramboleada y gritos.

¿Usted sabe cuánto se va a ganar?… ¿Que no?…  Ya no te atrapará la pobreza si te manejas bien, pues el pago es de seiscientos veinte pesos al mes y le pagan cada quince días. Usted se gastará en comida y alojamiento ciento cincuenta pesos, me paga, le ayuda a su mamá para el mercado de su familia y le queda para que compre ropa. Y lea, estudie, ayúdese, no tome tanto trago, no ande con esas putas de allá que son hijas de antros de mala muerte. Hable con el Padre Betancur, es un gran liberal de Riosucio, dígale que yo lo recomiendo, o mejor yo le mando un telegrama y lo anuncio.

Tres días más. Cierra la puerta. El joven Alirio viaja a Manizales para madrugarse a La Dorada en el primer bus de escalera, saldrá a las cuatro de la mañana en un viaje de catorce horas. Aspira a posesionarse en el cargo en el mismo día para comenzar bien la segunda quincena de febrero y la primera de su sueldo. La madre: —Irá y vendrá por lejanías, algún día estará acá de nuevo—. 

Días y meses y años.

Deudas saldadas. Con su ayuda, la familia de Alirio se traslada a Manizales para  oportunidades educativas y de trabajo a sus cinco hermanas. Lo han nombrado jefe de Oficina de Rentas municipio de Pensilvania, responsable de la venta y recaudo del impuesto de rentas por aguardiente, licores y tabaco, pagador de los maestros, inspectores de policía y empleados del departamento acantonados allá. Sin espíritu ebrio, con baladas y tangos hace vida social en el bar de la equina y se lee Los Tres Mosqueteros.  

Seis años más.

Es domingo de ramos en Marsella, un hombre cachaco y con gafas oscuras con pinta de forastero devoto, compra una rama de palma de cera para agitarla al paso de la imagen de Jesucristo en la procesión, está alojado en el Hotel Hispano, cuyo dueño es un veterano de la guerra con el Perú, a quien apodan Ministro. Sacude su ropa de paño y en la calle le pregunta al policía Duque, personaje de familia reconocida, uno de esos guardias viejos y con años de pueblo en pueblo. Cerca a jubilarse.

—Señor Agente. Por favor oriénteme, Usted sabe por dónde queda la salida para Chinchiná.

—Cómo asi señor. Lo mira con cierta sorna, ¿Usted no la sabe?… Yo creería que sí.

Eso queda por allá en la última esquina de calle de La Rioja, allá donde vivía “Buche Mema” el otro día. 

Grandioso Maitre de los Foratero – Jean Philippe Artur Dubufett – Exihibida con gran controversia en 1946 –

La gallina Josefina

Nuestra relación con los animales desnuda la conducta humana. Siento viento de aleteos y el sonido de la vida


Las paredes escuchan la intimidad, gravan tradiciones en regiones de mi experiencia vital, a veces las mueve el viento como aguja de victrola, en las voces confluyen migraciones europeas, africanas, raíces indígenas, modeladas entre creencias y tradición judeocristiana. Intento percibirlas diferente a como he sentido y me develan asuntos sombríos.

Gallina portahuevos – Cerámica ecuatoriana pintada a mano. Pin de Lupita Salavatierra en Pinterest

En el comportamiento humano vivimos prácticas que serían inadmisibles con los valores y la cultura actual; sin embargo, en la vida normal persisten conductas enraizadas en costumbres que incuban discriminaciones, injusticias, venganzas, violencia y corrupción. He caminado las calles de noche con oídos que descubran sus sonidos.

Nuestra relación con los animales desnuda la conducta humana.

Don Gerardo veía pasar a Manuela y afirmó con labia socarrona, – ¡más puta que las gallinas!… En la intimidad del silencio en la Calle de La Rioja en Marsella, las paredes susurraban aquella afirmación sobre mujeres más putas que las gallinas, desde mis días en la niñez me llamaban, entendí la primera vez que escuché eso y quedé sin explicaciones, ayer Melania Belmonte, me recordó este asunto que dice escribirlo para una minoría.

El hombre que nombraba a las mujeres como gallinas se creía un gallo y las violaba. Era un gallo violador. Melania —Por qué eso, ¿eran putas las gallinas?… Y me miraba. —Quizá esa extrañeza venía motivada por el hecho de que mis abuelos tenían gallinas y, de pequeña, el gallinero era uno de mis lugares favoritos. De hecho, había un par de gallinas a las que consideraba amigas personales, cuando me veían se acercaban corriendo, comían de mi mano y se dejaban acariciar pacientemente.

Gallina portahuevos – arte talabera de origen meexicano. Pin en pinterest de Angeles Magenta

Recordé a Tigo, la gallina de mi casa que nos respondía con su lenguaje corporal, gestos y signos que la abuela nos enseñaba a comprender.

Tigo entendía las conversaciones, jamás la quisimos matar para el sancocho porque era la mimada de la casa, hasta cuando el profesor Gerardo invitó a seis alumnos a un paseo y les decía, no lleven fiambre que el desafío es aprender rebuscarnos sin tener que llevar nada. Ellos se robaron nuestra gallina, la despescuezaron y se almorzaron los mejores sentimientos que unían nuestra familia con la naturaleza, solo para dar lecciones que es lícito robar sin pensar más allá.

https://belmontearte.wordpress.com/2018/07/05/mas-puta-que-las-gallinas/ Melania Belmonte es productora asociada de cine y cofundadora de Cineart

El señor Arturo Calle lo crio su abuela y comenzó a pensar como empresario con sus catorce gallinas y un gallo, vendía los huevos y ahorraba, acumuló su capital semilla para iniciar su taller como sastre del pueblo, es un gran empresario con muchos almacenes.

En los consejos de su palabra entendí a sus gallinas como un negocio que las mujeres emplean para enseñarnos a no pensar como si fuéramos pobres. De grano en grano y de huevo en huevo….

¿Acaso algún día estas aves merecerán la paz?   

Los humanos las criamos para sacrificarlas con su temblor irrepetible que solo reconocen los vientos y quienes saben descifrar el miedo.

Este éxito de Victor Manuel Porras, ganó el primer lugar en el festival de música -1963- fue éxito en la música pop para varios grupos latinoamericanos durante varias décadas.

Recuerdo aquel poema de Alejandro Velásquez León, maestro y poeta de Santa Rosa de Cabal “Los pájaros a través de las ventanas, nunca se detienen a contemplar al hombre que los mira”

La luz de la Zarza y un liguero

Mi mente enciende el fuego de todos los cariños, arde como la luz de los abuelos desde una zarza mediterránea que me ilumina cuando escribo, su fuego me viene del espacio y el tiempo donde viven mis hermanos, ellos nunca se mueven de mi lado, el árbol de la infancia sostendrá siempre sus hojas para que jamás, ni aún desde la muerte, dejemos de ser niños.


Diego, hermano mío.

Llegué retarde a tu cumpleaños con el cariño de siempre. En días de nuestra infancia en Marsella, el cielo se enredaba entre florestas de cafetales, acacias y guayacanes, sus ramas tragaluces alargan la noche, cambiaron el color de tu cumpleaños, tu fecha también se atoró en el chamizo que nos rompía los pantalones cuando trepábamos al naranjo del patio. Y tus días de ahora en Las Canarias son buena señal, los vientos anuncian buenos años, tus hijos bellos, Ani hermosa, y las sombras de otros días se trastearon en tu escenario como un vacío de cosas malas.

Armando (Andrés Pajares) es notario, en alianza con Alicia Cazorla (Adriana Vega) busca un tesoro escondido en la mansión de su difunto tío Marcelo (Antonio Ozores). Juntos hacen frente a espíritus, fantasmas salidas, hombres lobo gays, gigantones, que entienden todo al revés y moños postizos que se caen en la sopa…

El liguero y yo

Hoy también recordé lo del liguero. La idea nos vino de Esthela Oé, amiga de ideas traviesas, nos hacía vivir de otra manera.

El día de Cuaresma nos dijo:  – ¿tu mamá tiene liguero?

Claro que sí, en la barriga de la máquina de coser mantenía un par refundido. Ahí estaba el desafío de Esthela, me dijo: – ¿quieres sentirte distinto’… ponte un liguero. Yo no quería verme como Memo Salazar, el primo se había quedado sin regalo del niño dios y esculcó entre la escarcela de mi tía Ethelvina, encontró su liguero nuevo de tiras rojas y sus medias de nailon, se chantó todo eso y desfiló como la loca Margarita por el corredor de la casa y salió a celebrar esa novedad en el vecindario.

Esthela tan convincente, me entregó las bragas rosadas de Ethelvina y acomodó el liguero, ella había untado crema en mis piernas, pintó mis uñas y me amoldó entre su faldita corta de florecitas. Y decía: -usemos un juego de mujeres. Seamos algo masculino y algo femenino. Ahora piensa que eres la dama de las Camelias y camina elegante por la Calle Real y desfila como las prostitutas que van a la Calle del Morro.

Como me resistía, me hizo desnudar y me seducía hasta envolverme con sus palabras: -Me gustas porque eres loca, ¡ponte el liguero! ponte estas medias veladas y encima el vestidito más corto que tiene Aleyda y salí a la calle de manera normal. Verás que te sientes seguro. Piensa que eres otra, así como la Giselle.

Y fue tal cual, lo hice como me dijo Esthela. Sentía una experiencia rara. Ella me había maquillado y sentía miradas de mujer y de hombres que desvestían.

El desfile comenzó a complicarse. El domingo las medias sin problema, unas de nylon normales hasta mitad del muslo. El viernes.  Desde la cintura del liguero caían cuatro banditas que agarraron el encaje de las medias y me jalaban los pelitos de abajo. Ya en la Calle Real, se me resbalaban unos botoncitos metidos en las hebillas, aunque seguros, me rozaban un lunar y picaban, duré media hora para sentirme mejor. Y el vestido corto se levantó con el viento y la incomodidad.

Yo normalmente usé pantalones de campana porque disimulaban muy bien mis pies torcidos, fueron idea de mi abuela Carmen para disimular mis pies chapinos. En los primeros años eran tan torcidos que de lejos la gente nos sabía si yo iba o venía; sin embargo, ella me enseñó a caminar sobre las tablas de la casa como si fuese un desfile de pasarela, mejoré aquel paso cojo y me regaló zapatos ortopédicos. Me sentía un varón normal y mis defectos eran lo más natural de mí.

Ese día del liguero pensé en todo eso. Esthela ¿Y si se me nota? ¿Y si se dan cuenta que soy hombre y además que soy chapino?  ¿Y si viene el viento? ¿Y si me olvido y me agacho? Yo sin cola de mujer.

Sentir ese liguero debajo me hacía sentir raro. Me indisponía. Sentía vergüenza, recelo y risa nerviosa que no podía controlar. Y Esthela. -Bailá frente al espejo.

Ella me trató así y mi abuela le celebraba, así hasta cuando no me sentí como las putas de la Calle del Morro ¡En serio! No sé… era fuerte esa experiencia. Saber que salí y pude caminar en la calle real sin el temor de ser un varoncito con prendas de mujer y todo eso para hacerme olvidar mis pies chapinos, mi caminado de pati torcido. aprendí a sentirme elegante.

Caminé despacito y sonriente. No era risa de vergüenza o de sentirme ridículo. Aprendía a actuar y Esthela me animaba con mi abuela Carmen.

MONSIGNOR. Diego Velázquez. Pietro Martire Neri. Portrait of Monsignor Cristoforo Segni (d.1661) Maggiordomo to pope Innocent X

Ahora soy un hombre mayor y recuerdo aquel sermón de Monseñor Chucho María Estrada cuando se refirió a mi persona como un ser infernal, pero Esthela me habló después de aquella misa del domingo. Decía que me veían como una señorita metida en el cuerpo de un actor de teatro en otra ciudad y otro tiempo.

Mi abuelo se reía del sermón de Monseñor. Me puso la mano en el hombro y me dijo. Lo has hecho bien, Esthela te desafió a obrar como un ser distinto, lo hiciste y actuaste sin dejar de ser tu mismo.

Por eso jamás olvido la llama de la Zarza que arde desde todos los tiempos con luces del Mar Mediterráneo desde donde llegaron mis antepasados.

Profanos gatos y dioses

El 8 de agosto, 29 de octubre, o 20 de febrero, celebramos el día internacional del gato. Jornada para quien reconoce y defiende sus derechos a estos felinos y no el desprecio, el fastidio, abandono y maltrato que sufren de algunos. ¿Cómo nacieron estas celebraciones? Las respuestas están ahí en la web.


Bastet – Diosa egipsia

Gatúbela madrugó a engatusarme con muestras de admiración y simpatía. He leído tus cosas, decía.  He visto tus dibujos.  Corrí hecho un gato tras ella a hacer el oso y mirar mi mundo de otra manera.

Del album Desafiando la gravedad, lanzado en 2009 – imagen erótica y desafiante.

Me llevó a su mundo gatuno, vimos egipcios antiguos con sus gatos, sus seres divinos y hasta a su diosa Bastet, Bast con cabeza de gata. Gatúbela estaba orgullosa, y también enojada porque al despertar encontramos  un gato muerto, ahí tirado en el andén en calle pereirana. Mirá este tiempo, estamos jodidos me dijo, no amamos, ¡vamos a enterrarlo! Y me habló de la ciudad de Bubastis, otra vez Egipto antiguo, donde hallaron un cementerio con gatos momificados.

En mi cuadra se incendió una tipografía hace tres noches, una amiga Gatuna había auxiliado a un gato, se salvó cuando saltó a otra azotea, el pobre ahí,   encerrado y los bomberos creyeron que traía mala suerte. Y Gatúbela me narró desde su historia de Herodoto, los egipcios en un hecho como este, lo primero era salvar a los gatos, luego lo que se pudiera. Si alguien mataba a uno de ellos, era condenado a muerte.

Me gusto esta Gatúbela historiadora, me llevó a sus noches y leyendas de la Edad Media: mírame aquí tan incógnita, sola, ni una gata más en esta calle, ya no me vinculan con brujos, ni con hechiceros, a los gatos nos tenían miedo. Quisiera ir con ella a la  tierra de los celtas, retroceder tiempo en siglos para entrar por sus ojos gatunos que son puerta al reino de las hadas.

Estóicos misteriosos y silenciosos, decía Gatúbela, los gatos portamos simbolismos desde los antiguos Celtas, porque la personalidad gatuna se adapta bien al papel de celador de los secretos eternos y fascinantes del otro lado, ese mundo secreto que encuentra acomodo en la mitología. Los gatos Celtas eran la representación del mal y desde allá tantos agueros.

Es un hermoso cortometraje animado hecho en Portugal en 1995 dirigido por Pedro Serrazina y narrado por Joaquín de Almeida. En la antigua Roma el gato estaba consagrado a Diana, la diosa de la luna, se le estimaba como guardían de los hogares y símbolo de bondad y hospitalidad

Le conté a Gatúbela lo que me dijo un carnicero  en la fonda de Tres Puertas, un sitio de parada en la vía entre Manizales y Mariquita, es el cruce hacia Manzanares y Pensilvania, desde el paso del Nevado del Ruiz, ladera oriental y más abajo del poblado de Padua, donde nació el poeta William Ospina. Él creía que si alguien ahogaba a un gato, el sujeto sería desgraciado durante siete años; dizque en Fresno, a un paisano cuya suegra causó sufrimientos a su gata, se le apareció un gato semejante a ella en el altar antes del matrimonio y ese sujeto rompió el compromiso, dejó a la novia vestida porque sería una unión desdichada que marcaba esperanzas nada buenas.

ODA AL GATO

Pablo Neruda

Los animales fueron imperfectos,
largos de cola, tristes de cabeza.
Poco a poco se fueron componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato, sólo el gato
apareció completo y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.

No hay unidad como él,
no tienen la luna ni la flor
tal contextura: es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo de las tejas eróticas,
el viento del amor en la intemperie
reclamas cuando pasas
y posas cuatro pies delicados
en el suelo, oliendo,
desconfiando de todo lo terrestre,
porque todo es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente de la casa, arrogante
vestigio de la noche, perezoso, gimnástico
y ajeno, profundísimo gato,
policía secreta de las habitaciones,
insignia de un desaparecido terciopelo,
seguramente no hay enigma
en tu manera, tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

Cantos desde Apía

No echábamos la culpa a las piedras por la violencia, la gente cantaba con el maestro Carlos Fernando y las cenizas volaron transformadas en notas musicales.


Canto al maestro Carlos Fernando

Caminaba fijo
agarraba mil estrellas
aprendía.
Desbarató el piano de Alirio.
¡Juuu juu! risa
¡Glu gluglú¡ sonaba el agua
¡Dan Tas, tis! ¡Croch!
tambores antillanos
Sss, ssss, misss, viento
flauta traversa
tu tu ara tiiiieé
la corneta
clape, clish, tom, tom
pentagrama con trombones.

Procesión antigua en Apía


Cantó, atacó, exploró,
pulsó cada clavija.
Todo a tiempo,
detrás caen notas y saxofón,
Calor, sonido, lluvia.
Sudores del sábado santo.

Maestro Carlos Fernando López Naranjo

Cadenciosas pulsaciones solares cada tarde,
cric, crac, croc. croaciones de ranas,
silencio mojado,
pisadas de antiguos,
toc, toc, toc, cantos de pájaros,
en camino, fri, frufrú de túnel,
clarinete y fagot,
viento y tiempo al Tatamá
montaña que lamenta a Tucarma
el gran guerrero indio.

Cerro de Tatamá – visto desde Apía

Co, co, co, con la gallina
remolineaba un sonido esencial de ocarina,
su soplido deslizado en eufonías viajaba con él,

Arrulló ramas,
acarició pieles de mujeres peligrosas,
les sacó sus amores a orearlos con la música,
que ha escapado por huequitos de universo y chirimía.

Es maestro que arma coros y orienta a los niños,
cada nota suya rueda por los techos,
agita poblaciones,
salta, pica y sacude,
saca al bandido y trasfigura su fusil por clarinete,
y el cura transforma su sermón atormentado.

Es un Jaguar antiguo que cambió el olor a sangre
por emanaciones de sonidos entre un cráneo de pájaro.

El tatameño – Bambuco del maestro Carlos Fernando López Naranjo

¡Vibra la musicalidad de Apía!..
da vueltas en el mundo
silencia ruidos de motores con flautín y margarita
buganvilias con tambores sin estallido de granadas
traspasa las ráfagas sucias de los violentos
aplaca las penas de los desventurados
pone a cantar cada vereda con su luz en la quebrada
doma la furia de los terremotos con matraca
serena los huracanes con sonidos del viento
rozan talones donde está el miedo de los hombres
sonidos de laúdes acarician su tristeza.

Sus notas de flauta acicalan el pelo de las niñas,
y la fiesta del guerrero uniformado se transforma,
le sigue un desfile musical
disfraces y cantos de pájaros,
melodías de un universo telúrico,
renacen con plumas irisadas,
al cambio provincial incitado por su música
y el canto colectivo de los enamorados.

Impresionantes retratos muestran como se ve la belleza en todo el mundo

Originalmente publicado en Scopic Impulse:
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MUJERES HERMOSAS
Las mujers están sentadas o caminan de un lado a otro;
unas son viejas, otras jóvenes,
Las mujeres jóvenes son hermosas – pero las mujeres viejas son más hermosas que las jóvenes.
Walt Whitman – poeta norteamericano, Hojas de hierba, pág 399, Editorial Novarro, Edición noviembre 1999

Scopic Impulse

original_1491442504201_pt30jr61kadybtgtx1or Katmandou, Népal.

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22 Khanom, Thailand

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I-photographed-women-from-37-countries-to-show-that-beauty-is-everywhere8__880 Nasir al-Mulk, Iran

women-portraits-atlas-of-beauty-mihaela-noroc-noroc-10 Colca Valley, Peru

Stunning Portraits Show What Beauty Looks Like Around The world

More info: indiegogo.comFacebook | Instagram | Tumblr

Since 2013 photographer Mihaela Noroc has traveled the world with her backpack and camera taking photos of everyday women to showcase the diversity of beauty all around us. The Atlas of Beauty is a collection of her photographs celebrating women from all corners of the world, revealing that beauty is everywhere, and that it comes in many…

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La chica Marie es distinta

Algunos cuatrillones de épocas, algunos octillones de leguas cúbicas, no significan nada para la expansión infinita, ni la exasperan.
No son sino partes, todas las cosas no son sino una parte.
Walth Whitman – Canto a mi mismo -45-


Marie Joelle Giraud López – Ilustradora científica 2009

Mujeres y algo distinto

Brilla, flota, prepara mi fuerza,

enciende mi fuego, piel enardecida

sentidos de roce, chica adolescente.

A lado una cama de hojarasca fresca.

Hortensias celestes – Margarita Nohemi Bonilla Stremel – pintura al óleo

La encontré con hortensias del amor de abuela

petunias sembraba entre piedras

blancura, radiante, sutil su sonrisa.

Trajo del arroyo guijarros de canto rodado

dispuso una era, concibió un mundo acuoso

floresta que cargue humedad, rocío de tarde

nieblas de mañanas en la carretera

sueña con el mar, nubes en montaña

el agua marina de los trilobites

algas ancestrales, explosión del cámbrico

olas que golpean en los acantilados

caballitos de mar en arrecifes coralinos

y amores extraños extraviados de radiación adaptativa.

Seres del Cámbrico, cuando la vida evolutiva pasó de un nivel extremadamente primitivo a la creación del ramas animáles básicas

Un muchacho afanoso le pide un instante de amor en su cama

apenas lo mira, no está en ese gancho de los aparejos.

La vida está seca, la calle muy sucia, la gente aturdida

ella flota en sus olas de música, sin bulla, zombis con pegante.

Mensajes de redes sociales quieren enlazarla al mundo virtual.

La gente metida en su afán se olvida a sí misma, confunde a los suyos

ella no se pierde en palabras cortadas y signos ignotos

y prefiere el suelo, los pies embarrados, semillas que brotan

gorjeos, chillidos, susurro de voz de animales, colores que vuelan

cantos de los niños, risotadas burlonas de amigos.

Imagen de la actividad de Marie Joelle López – Coordinadora del Museo del Saber del riesgo. desastres – https://www.linkedin.com/in/marie-joelle-giraud-l%C3%B3pez-489243b1/?originalSubdomain=co

Su mente despacio distingue su vida y sus signos

vibra luna llena, polvo en tierra oscura, musgos de paredes

guitarras con voces destemplan violencia y temores.

Los libros antiguos sin palabra de piedra de predicadores

su mano mide mundo en ecuaciones y constelaciones.

Olor de la gente al trabajo entre móviles de madrugadores

somos tiempo de relojes, tecleo chateo y ella vibración sin calendario.

Dragon Winter – Obra abstracta de arte con luz digital

Tras los almanaques vocifera un político, timbra la registradora

fluyen bits de cuentas y frases que aplastan el tiempo y la vida.

Ella de rodillas, ajena en la arena, relajada entre flujos de gente

no gasta una lágrima al traje de moda y está bien vestida

enciende mi fuego, piel enardecida, sentidos de roce

chica adolescente que pasó a otros años, conoce la mente de locos

y traumas de las ejecutivas con cola de moda

y los diapasones que empujan sufrires de los endeudados.

Pink by Marie Joelle Giraud López on esotérico y místico – pinterest

https://mariejoellegiraudlopez.wordpress.com/

Su página tiene la función principal de promover la ilustración como un estilo de vida en donde personas de diferentes edades, profesiones y aficionados puedan encontrar un punto de convergencia para compartir aprendizajes en torno al arte y su aplicación en la vida cotidiana.

En Central Aguirre

En este poblado he visto al viejo Camelo cuando apaga los faroles de la calle y termina su trabajo, me concentro en ruidos de trenes que salían al puerto con azúcar, veo abajo un par de enamorados que saludan el amanecer sentados en la puerta del viejo animal de acero.


Viviana

Tengo la misma tristeza y él quería liberársele, los hechos salían mal y aquí quedaban ruinas del proyecto del azúcar en Aguirre donde la Company Town dividía a los pobladores entre ejecutivos y jornaleros, pensaba y pensaba, no tenía ideas nuevas, tampoco quería hacer nada.

Toda esa macacoa lo poseía cuando conoció a mi abuela Sara en el poblado de Central Aguirre. Ella se la quitó con su mirada. Yo ahora estoy solo, aquí mismo recorro esas calle y recuerdo.

Residente – Hijos del cañaveral

Él le dijo a mi padre cuando quiso saber su historia con mi abuela: ¿Cómo se conocieron? —La observé y la descubrí, barría la calle frente a una casa prefabricada que su familia compró en el Oeste de Estados Unidos—. Aún está ahí, en esa callecita de casas blancas de estilo campestre entre un paisaje de novelas y anuncios de películas, con salón de belleza, barbería, escuela, hotel  y un club náutico.

Casa en Central Aguirre – Salinas Puerto Rico

Las angustias de mi abuelo comenzaron a disgregarse frente al horizonte iluminado de este paraje aún oloroso a molienda de azúcar.  Yo también busco aquí perder la angustia con la bomba y plena de su folclor.

—La admiré desde el primer segundo. Me detuve. Me fijé en ella y me compenetró con esos ojos de miel. —  En esa calle siempre acompasa el ritmo de ciertos momentos de la tarde, un vientecillo con un movimiento de tres claves resuena en los alambrados como el toque de una bordonúa cuando vibra; esa guitarrilla puertorriqueña, ese mismo ritmo vital de bajo, como el lloriqueo o el gemido, sonaba cuando él miró acariciante su cabellera larga trigueña peinada de raya al lado, la miró a sus sandalias y notó bailar levemente sus pies y piernas y lo incluyó en ese ritmo.

Cuatro, tiple y bordonúa – Instrumentos típicos de Puerto Rico

—Vestía una falda blanca de seda de tono crudo y de largo uso, con ruedo más arriba de sus rodillas. Me disipé en la perfección  de sus piernas  y su cadera, su torso despuntaba bajo una blusa con franjas de gamas variadas de amarillo, esa fisonomía me sedujo—. Recordaba ante sus amigos de Cartagena.

Imagino cuando Sara estuvo en esta calle junto a él, la veo resaltada sobre este verdor y frescura con vista al mar entre jardines frente a las casas. Yo también siento la ruptura de los hilos tristes que lo ataban y destrincaban de su desespero inútil y atosigante. Decía que ella lo liberó de sus frenos mentales, desprendía una fragancia que disipaba los demás aromas de la naturaleza, le llegó con un aire que lo envolvió de fantasías de deseo, lo puso indefenso ante el advenimiento del amor y entró en ese estado de distensión y de secuestro con una encerrona sutil que la envolvía, sin ella misma ser consciente de esa fuerza invencible. 

—Miré perplejo sus labios—. Lo decía siempre. Y  en ese momento y lugar mi abuela se enamoró de ojo. En ese momento y lugar, la chispa ingenua en sus ojos  y la energía deseable del olor sensual de mi abuela, atraparon a mi abuelo.

En los días siguientes, un notario de Central Aguirre me habló del viejo Camelo, me llamó atención porque Calipso el danés, un antepasado de mi abuela Sara, aparecía en el registro de nacimiento de Clarita, la tía hermana de mi padre. Camelo estaba joven cuando los encontró.

Emiliano

Mayita es Mayita

Que tus acciones me sirvan para beber en el aire la copa de la distancia,
Que tus palabras me sirvan para no recoger mis huellas,
Que tu falta de ternura me lleve tan lejos como esta tristeza de ausencia,
Que mi vida quede teñida de mí, solo de mí….
Marie Joelle Giraud


Portada de “Habana Sensual”

Mirá como nacían los boleros. Episodio de la novela “Ritmo, aroma y tiempo de Palacín”

Pregunté a Hilario Quincozo por Mayita. Su acento soy incapaz de transcribirlo: —Yo iba mucho al bar “Dos Hermanos” porque el bar era el rincón del bolero y el bolero era otra cosa—, aspiró su tabaco y pensó. —Allí conocí a Mayita, bella y rubia con su collar de perlas de agua, pero no le diré su nombre ahora. La llamamos así, con ese nombre la amamos todos. “Mayita es Mayita”. Así para aquellos que la quisimos y la amamos.

Era la reina cuando bailó en Tropicana y tuvo un percance por el que no pudo seguir allí, pasó a otro lado y se quedó como la reina en los bares, ahí y en Miramar. Yo le inventé coreografías con el señor Palacín y ambos la seguíamos a otro y otro bar. Yo pasé a cantar en los prostíbulos. Unos días iba tras ella porque me traía suerte, donde ella estaba yo encontraba clientes que me pagaban para que les cantara mis números, mis números eran boleros—. Me nombró una lista de boleros e historias desde 1792 y su resurgimiento en 1902 y la época de Benny Moré, porque estas historias gustaban mucho a mi abuelo.

Le pedí continuar. —En esos lugares la magia de Mayita atraía al tipo triste por una mujer. Ella le hablaba y lo consolaba con las palabras que él necesitaba y quería oír.

Palacín le había enseñado que la tristeza se cura con palabras. Con esa idea pensaba, ponía en su boca las frases necesarias y yo desde ellas cantaba un número. El número era un bolero.

O me encontraba con una mujer de aquella vida que vivía triste por el maltrato de un hombre, entonces yo les cantaba los boleros que le parecían, o inventaba y entreveraba entre mis números los versos que narraban lo que le pasaba, los que pusieran luz y sombra en su historia.

En los prostíbulos y en los bares surgieron muchas canciones de trovadores por encargo, como las que me solicitaban para una serenata para una novia o una enamorada; había un ambiente bárbaro para nosotros, los trovadores románticos. Era toda esa cosa de interioridades y penas que tú sabes de bares y prostíbulos, pero el riesgo era muy grande—. Observé el vestido de Quincozo cuando hizo una pausa para mojar la lengua con ron y acompañé ese culto de conversador con un tabaco, el humo salía de su boca y dibujaba la fluidez de su pensamiento; lucía bien su ropa blanca, camisa ligera de linón con cuello bordado, pañuelo rosa en el cuello, le gustaba el sombrero de yarey. Y lo animé a seguir porque por ahí estaba enredada mi historia.

Yo salía a buscarme los pesos sin saber si iba a volver con ellos, pero Mayita siempre fue mi seguridad, ella me los guardaba. A veces el cliente no tenía y me pagaba con el trago final de la noche o con los cigarros para mí y para Mayita—.

—Pero, ¿Qué era lo que más cantabas? — Pensé y él adivinó el interrogante en mis ojos. —Ya lo dije, cantaba números a la gente triste; me buscaban, me contaban sus tragedias y a cada uno le componía su número, unas veces pagaban, casi siempre, pero a veces me encontraba con una mujer en tal estado que le cantaba sin cobrarle.

Bailarina triste – Oleo sobre tela – Monique Marie Ihry

Eso fue lo que me pasó con Mayita. La encontré una noche sola, estaba hundida en su tristeza y me punzó en el alma con sus ojos llorosos. Conoció a tu abuelo, al español Emilio Palacín y él la atrapó, estaba necesitada de un ungüento para sus piernas adoloridas, lo admiró y se prendó de sus ojos azules de y todo lo de él, igual y más aún, cuando él me acompañó con un canto, “Cómo fue” de Benny.  

Fue una enamorada de ojo desde el primer momento y él también se enredó con su encanto, lo agarró con sus pasos de bailarina y el coqueteo de sus caderas; sin embargo, después de un romance intenso de cien días, Palacín le reveló su aburrimiento en Cuba, le dijo que aún no había sido capaz de inventarse el bálsamo para sus pesares íntimos, él andaba apocado, quizás se sentía preocupado o perseguido, sentía vacío de amor que dejó atrás. Dejó de visitarla durante una semana y Mayita estaba preocupada, solamente me sonreía a mí cuando le cantaba boleros… ¿pues puedes creerlo?.. 

El bolero surgió de influencias hispanas y afrocubabas. Canción de amor desgarrado de celos y desamor. Es la primera gran sintesis de la canción vocal cubana que nace de la trova de Santiago de Cuba. Guitarra y melodía, el acento sonoro-percusivo de cinquillo cubano se impone a las palabras del texto literario dentro del compás de 2/4. Alcanzó su popularidad hacia 1930

Yo era un solitario y aquella mujer me sacudió con tanta fuerza que le hubiera escrito veinte canciones como las mejores de Alfredo Rodríguez, pero yo solamente era un trovador que improvisaba boleros. Le compuse mi mejor número una tarde, estaba ahí, llorosa, me eludía, arrastraba sus tristezas por la ausencia de tu abuelo. Y comencé a pensar, le hice una creación que fue un bálsamo para los pesares íntimos de Mayita. Yo le saqué sus tristezas a la calle y se alegraba, le hablé de mi vida y ella me recordó su vida de bailadora, para ella el sentido de la existencia era bailar era vivir. 

Mayita me contó de su juventud, sus padres le daban dinero para ir al cine  y se les escapaba para las matinées bailables de los balnearios del Vedado y la Calle Primera, antes del ensanche del Malecón, costaba sesenta centavos la entrada a “Las Playitas” y “El Ensueño”, y ahí bailaba.  Y así con nuestras historias, ambos pusimos a asolear nuestro amor hasta el día de la llegada de la señora de la guadaña,  Ikú se me la llevó cuando se puso muy enferma y yo decidí recuperarme en la alegría de darle gracias a la vida por haber sido el compañero de ella—.

Todo eso me lo contó el viejo Hilario Quincozo.

Cuando yo vine a este mundo. Duo Yaneth y Quincoso, Villa Clara – Cuba

Climas de amor vacio

Al acercarse la hora se enlobreguece una nube, y un terror no se de qué me cubre con la sombra.

Walt Whitman


La lluvia de Marsella

Hay pasiones de intenso dolor y excitacion psicológica y romántica. Robert Stenberg. Psicólogo estadounidense en su teoría del amor triangular.

Ha sido fuerte noche y día
todo en él torbellino.

Gira un cielo nebuloso en su ciudad
automóviles atorados en la luz,
ha visto adentro enormes ojos,
ocultan con smog sucios temores.

Escucha voces nerviosas de arrabales
discreto ve catástrofes vuelan papeles,
calles sombra y tizne tras los árboles
olfatea humedad, sudores y migrantes sin norte.

Alerta en su ciudad martillada por el agua,
granizo en su planeta truenan adversidades
la chica del cartel se bambolea sobre las horas.

La chica que espera el amanecer- Monterrico. Fotografia de Misael López

Pensar en ella es el verano y el invierno
el viento crece y llueve más
palabras que fluyen al pensar.
Escúchame, abrázame, asáltame,
noche de los torrentes
los abrazos ausentes y la lluvia.

Viaja por el tiempo y la ciudad
todo en él se detiene,
la lluvia al calor de julio guarda sudores en pañuelos
no cesan los olores de flores prisioneras en su armario
un bus pasa y deja tierra de colores
giran en el espacio vuelos de mariposas
temblores de los árboles
besos ausentes
expectativa de las tardes sin su nombre.

La noche estrellada – Vincent Van Gogh 1889.

Desde su ventana ve las constelaciones
vuelo, viento y pensamiento
la fuga del verano en habitaciones sórdidas
olores de naranjas, sentires,
limoneros y cielo ilusionado.
Observa en su escritorio a la muchacha de la fotografía
saborea un beso de mandarina
piel de mango dulce canela

Su mundo está loquísimo y camina dando tumbos
estrella tras estrella,
luna de mandarina, planetas de basalto
la libertad anda con ella en busca de lugares no exactos
camina el territorio de los sueños y arrea brinconas huellas .

Ven sabiduría a iluminarnos, sin frio ni calor y sin condena

Explícanos los cambios del planeta,
la trampa de los climas con beso de borrasca
la tristeza que quema con polvo de estrellas
el sufrido mal de amores verdes trasnochados
la columna roja del último beso sin saliva
sin sostenes en agua de colores con perfumes.

Cantan voces de meteorólogos
anuncian con arpas de profetas
el hielo que se funde en polo norte
corrientes que enamoran al agua rebanada
huracanes que rebasan las orillas de las islas

El canta un amor lacustre con sedimentos negros
acaricia sus días de sequías con zarzas y espinas.

Pasaje con sol y lluvia -Javier -Niño de 5 años

Ven sabiduría a iluminarnos, sin frio ni calor y sin condena

Sosiégalo en sus tardes con granizo
amárralo con rayos sagrados de tierra fogosa
apacígualo con fuerza de relámpagos

Ven lluvia complaciente y la luna de la charca
fisgonéala en la ventana que no le corresponde
espíala con mirada transparente de gnomo con diadema
cierra la hendija de sus ojos, llena su soledad
llévale la humedad perenne de su piel
la noche gotea y gotea con ella ausente en los andenes
la ve empapada que canta en el bullicio del invierno.

Verano lento con toda tu alegría, se su prueba de fuego
en su calle una figura sin contornos va y regresa
en un cotidiano ejercicio del tiempo afanoso de ciudad
camina tras los buses, lo miran las hiervas matinales
siente su canto tímido de veinte años sin ella
hay gritos en campos arrasados por el fuego del planeta.

Una Bruja en la Calle Real

Decía la vecina: Tantas veces se conto esto en Marsella que de tanto conversarse en la Calle Real se convirtió en un mito fantástico.


Años sesenta, Marsella entraba en la modernidad, antes en sus calles mandaba más el cura que el alcalde, vivíamos una violencia cruenta  y entraban meses de distención. Un hecho resonó en los rumores de la Calle Real, saltaban entre casa y casa, aquellas conversaciones ayudaron a cambiar la tirantez causada por los violentos; quien lo creyera, una creencia sobre brujas fue capaz de calmar el  desasosiego.

Antes Marsella se llamó Segovia y esta era la iglesia

El rumor se oyó salir desde el portón de la casa de la familia del notario. Voces decían  que a Héctor lo estaba acosando una bruja, un espíritu con cuerpo de mujer que lo asaltaba en las noches, aparecía entre un vuelo de sábanas rojas y los sonidos de una escoba que enviaba pétalos de rosa al viento, la bruja se entraba por un agujero del alero y sacudía toda la casa, o la zarandeaba horqueteada en el lomo del entejado.

Decían que sacudía todo su entramado de bahareque desde los cimientos hasta el techo, que un día a las once de la noche algunas paredes cayeron vueltas polvo y ceniza, y el último domingo de marzo en horas del amanecer las cerraduras vibraban; y mucho más, al momento del primer desayuno de esa semana, entre las tazas de chocolate aparecieron terrones de cagajón de caballo negro. bruja

Doña Ester, maestra directora de la escuela de las niñas y la matrona de la casa, estaba tan asustada que imploró la ayuda de Monseñor Estrada, cura párroco del poblado, que en esos tiempos dirigía las ceremonias con una sotana pintoresca de la edad media, decían que desde hacia una década lo habían consagrado como camarlengo del papa Pio XII.

Monseñor habló con el Obispo de Pereira e hizo traer algún exorcista para desembrujar la casa. Una tarde llegó un clérigo con sotana de cuello granate  con su maletín repleto de adminículos de exorcista: agua bendita traída de tierra santa, un crucifijo de madera de cedro del Líbano, un par de reliquias de paño untado de los huesos de San Francisco de Asís, y en el mismo momento cuando  lo vieron salir de la casa cural hacia donde los Agudelo; apenas cruzó aquel portón, se detuvieron todas las actividades de la Calle Real porque todos estuvimos en la expectativa.

Jesusa Vargas me dijo años después: —vimos cuando salía humo bendito de ramos de Semana Santa por las ventanas entreabiertas, hasta los andenes vecinos se mojaron con lluvia de agua bendita, olía al óleo del  Santo Crisma, porque estaban declarando el destierro de la bruja con palabras de bautismo—. Omar Ordoñez Rubirosa, el varón más hermoso de Marsella, de quien muchas querían una noche de amor y guerra, escuchaba oraciones en tono de alegato como para matar el duende. Todo el esfuerzo de los ritos religiosos fue vano. Eso me contaba él mientras pasaba un trago de ron con un pedazo de limón y hacía gestos de bruja.

Y nada, nada. Ni oraciones sagradas, ni jaculatorias con riegos de un Jaibaná traído desde el  Chocó,  quien llegó con  una chamana que decía venir de las lejanías en Siberia y se llenó de plata en Bogotá adivinando el futuro y cambiándole la suerte a los más timados.  Nada nada, la bruja parecía estar metida entre las guaduas del armazón de la vivienda, o aferrada como araña con patas de alacrán entre los orificios de las paredes forradas con esterilla de guadua y empañetadas con cagajón.  

La familia consternada solo calmó sus desasosiegos cuando Héctor Agudelo, un varón de la familia con pinta de galán de película mexicana, confesó compungido a sus hermanas que no eran asuntos de brujas. Que la bruja era una amante que él tenía y entraba furtivamente su habitación.

Él tenía el secreto, había traído a hurtadillas a Rita Cruz, una amante nalgona que lo tenía muy atrapado desde cuando trabajó en Pueblo Rico. Que ella se le desnudaba y desde cuando veía sus tetas blancas con pezones turgentes se le iba el mundo. Que esa mujer era un verdadero huracán en la cama y en los estertores del acto se desataban todos los terremotos y sus orgasmos alborotaban la furias de todos los huracanes.

Entonces, una mañana, salieron las Agudelo y mostraron a sus vecinos una botella con agua bendita teñida de color azul de metileno donde decían que Monseñor había ahogado a la bruja, algunas amigas de la cofradía del Corazón de Jesús las acompañaron entre oraciones e hicieron un desfile discreto para enterrar esa botella con caldo de bruja en el lado exterior del cementerio. Por allá por ese lado, dicen que en una semana se secaron todos los papayos.

“Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia. Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón”

Joan Manuel Serrat

Cementerio de Marsella – Es un bello lugar.

El Caballo de mi pueblo

Es fácil hablar con un caballo si entiendes su lenguaje. Es una frase antigua. La forma del caballo representa lo mejor del ser humano.


Caballero. obra en taraxia. Guillergalo

Saltó a tramos todo su calendario,
arrastró caminos del desastre,
llevó a lomo materia del progreso.
Desvió zanjas, abrió vías de ciudad,
galopó apuestas en calles de la feria.
Cargó leña, carbón del monte oscuro,
por cien lomas pérdidas desde camino real,
trasladó mercancías de arrieros legendarios,
llevó entre canastos familias de colonos,
arrastró maderamen que forma la cabaña,
su cagajón con paja y tierra empañetó casas antiguas.

Estampida. Obra en taraxia, madera ensamblada. Guillegalo

Los hombres le impusieron el tiempo de la guerra
y acompañó al guerrillero perseguido,
sacó a soldados heridos del combate,
recibió cargas, balas de fusileros,
para salvar al amo moribundo,
y lo vendieron con firma de la tregua.

Desfila brioso con chalán que lava perros,
un mortal que protege fincas de mafiosos.
Despliega porte igual en terrenos de jerarcas,
un funcionario lo arriesga en una apuesta,
metrosexual fullero lo calcula en un negocio.

Ritual equino. Guillegalo

Pocos saben de dolores en sus cascos,
amaneció desganado y decaído,
lo llevaron al suburbio para arrastrar carretas,
sufre calor, smog, afán, tráfico urbano,
golpes de amo rabioso, trancazos de taxista.

El rockero le canta una canción.
Salvado mordido por culebras, picado por arañas,
dolorido en su colon por comida fermentada,
suenan golpes de guitarra triste, está abatido,
inexpresivo, cabeza quebrantada, apaga su mirada,
es quieto en su final y el dueño no comprende,
quisiera arreglarlo con un tiro,
el otro lo despide con canciones.

Gullegalo, estudio basado en dibujo de Picasso

Calle, tiempo y realidades.


En Pereira las casas huelen a perfume y ambiente de abrazos, gocemos esa fragancia, a veces escuchamos a los habladores su plática del fin del mundo con la lluvia de estos dias, hagamos que los males humedezcan las raíces y renazca lo bueno que nos haga crecer.

Las calles del Centro y el poder

Mi calendario marca la mitad del años 2019, el sol me llama a pensar con imágenes del día, hay música en la calle donde el chateo sepultó al dedal y se quedó enredado entre redes sociales que conversan pendejadas e intercambian fotografías. Circulan intercambios persuasivos, inteligentes y creativos, me estaciono en el circuito de ese mundo de los viajes. Hay lluvias que remueven el follaje.

En antaño eran saludos en la esquina hacia el trabajo, en la mesa del café o en El Tranvía,  en la cantina de la treinta y cuatro con séptima el arriero arrancaba el día: —sírvame un aguardiente que es de mucha necesidá—, arrojaba al piso el primer sorbo y miraba el cielo como gallina cuando toma agua, decía una letanía para la animas benditas, se echaba el segundo trago por el guargüero para domesticar a las lombrices y se pasaba al tercero para calentar las corvas y hasta ahí la primera vuelta del día. ¡Arre mulada!

La Pereira de estos años 2019 y más allá, es una plataforma activa de hipermediaciones donde las interacciones entre líderes sociales y educativos, conversaciones de gobierno y empresarios, deberían actuar intensas e inteligentes con y como vida regional en sinergia con los centros del saber mundial y los negocios.

Hay noticias de naderías de cocteles y condecoraciones vanidosas, debajo de la mesa los contactos para quitarle las zonas de protección a las quebradas y sembrarles jaulas de cemento con apartamentos. Y decía el arriero de antes, ¡Arre, arre, arre mulada de la putería!

¿Cómo decir ahora! En las redes virtuales cada quien hace su interfase hacia una ecología de interfaces, en su interacción desde su ordenador algunos ponen a circular contradicciones, mentiras y verdades y profanaciones y aplausos. La velocidad del cambio y todo tan simultáneo nos provoca ansiedades y desconciertos, tiempo, tiempo, tiempo cuando cae la lluvia y sus gotas riegan el placer y el movimiento exacto de los tiempos.

Las calles de la lluvia de promesas

Tomado en Diario del Sur

En esta hora del año electoral, los ritmos y conversaciones se sostienen desatadas entre el huracán del cambio climático, más bien ancladas al atasco en el obligo de los dueños del poder y su contienda con los ambiciosos que quieren tumbarlos con populismos.

Las jornadas electorales no son hipermediaciones para elegir a los gobernantes que este tiempo necesita, mientras todas las ciencias avanzan y transforman el mundo para acercarnos con mejor información y sabiduría, las ciencias de gobernar continúan con paso de arriero del siglo XIX.

Las bandas criminales y los guerrilleros cocaleros ocupan los espacios del gobierno y generan un estado fraccionado y caótico.

Atrás las ideas de gobernantes cuyo cerebro aplasta el presupuesto con contratos, los ambiciosos de los puestos con su afán por conservar espacio en el poder tomado con votos amarrados. ¡Arre, arre, arre mulada de la putería!

Las calles de la fiesta

Necesitamos nuevos ritmos, los códigos del folk que canta al rio Otún y sentados en su orilla reafirmar la vida, abandonar los rezos que cambian los estados del alma por diezmos y retornar al cuidado de ese bulto de carne que encarcela el alma, una fiesta donde todos seamos agua sin maquillajes y apariencias, con buenas relaciones que piensen en los derechos de la ciudad, menos ruido y más arte en lugares impensados, las calles con espacios donde nos reconocemos y saludamos, no andenes estrechos y tomados por piratas, zonas creativas con posibilidades para la distribución equitativa del trabajo, sitios amigables a la atención en salud, educación, vivienda y participación en la solución de los problemas que nos afectan. No aquellos escenarios donde cada vez más personajes desempeñan el trabajo sucio de la civilización y construyen con ambiciones que borran la cultura del cuidado y la prevención de los desastres.

Impulsemos los derechos del rio Otún, la ciudad está en su cuenca y es parte del rio Cauca, en esas aguas deberíamos bañarnos desnudos mientras la esperanza ilumina los ojos, orillas donde las generaciones futuras, sujetos de especialísima protección, tengan derechos a la dignidad, al agua pura, a la seguridad alimentaria y al medioambiente sano, un malecón donde convivan los aparatos inteligentes con personas árboles y animales. Ese ambiente donde podamos cantar con guitarras que tocan paisanos desde Tokio y Buenos Aires y se unan al coro los pájaros y los perros.

Noche pereirana

En estos días la ciudad es una red de noches con humanos felices y aturdidos, bellas feos e inteligentes, aquí hay redes de droga donde caben los menos educados y los violentos que dominan territorios, los perdidos e infelices, son mañanas frente al espejo embrujado, días activos y pasivos en lugares de trabajo con historias de encuentro y amoríos, también con balas y violencia. Estas relaciones son procesos culturales, productivos y hedonismo, con soledades de chateadores, actuaciones de interfases desde el computador o instrumentos musicales, la jeringa y el bazuco, la bazuca y el cuchillo, la mesa gastronómica y performances en eventos como La Cuadra y las marchas con sus consignas, y letanías que rezan y comulgan con campana.

Cómo podría ser esa medíáfera pereirana que une a sujetos regados por todo el universo, mucho tendrá que cambiar nuestra comunicación. Queremos salir entre la gelatina de espacio y tiempo que mueve el caos, quizá la triple danza de los gigantes del pensamiento que surge de las universidades y el trabajo, el ocio y agasajo creativo entre espacios verdes y vida urbana saludable, atraerá la magia de otros espejos donde nos mire el mundo, allá donde viajamos, nos molemos y queremos regresar. Encadenemos el afecto en el trabajo, emociones como chispas donde la frialdad se diluya, cambiemos el deficiente trato que disparata la costumbre de ponerle al mal tiempo buena cara. 

https://hipermediaciones.com/

Pagina de Carlos A. Scolari, doctor en linguistica aplicada y lenguajes de la comunicación.

La Casa imaginada

El sueño de las familias en la cultura antioqueña lo define esta frase: “Tener casa no es riqueza, pero no tenerla si es verdadera pobreza” y a mediados del siglo XX conocí a los intermediarios que reforzaron ese imaginario: la devoción a San Judas y Belisario Betancur, quien ganó las elecciones presidenciales (1982 – 1986) con la promesa de la casa sin cuota inicial. “Casa para mis hijos” era letanía a San Judas Tadeo y “Si se puede” era la consigna de Belisario.


El Santoral

Teníamos santoral, la vida donde la abuela era jarta, corría tras creencias, imaginarios y aspiraciones de santidad. Mamá Laura fue piadosa del rosario, se apegó a San Judas Tadeo a partir de una frase ilusoria que trajo el tío Octavio, —casa a mis hijos—repetía, quería recuperar la heredad de su abuelo, aquella que en tiempos duros se diluyó entre los ríos de aguardiente donde nadaba Evangelista en esos días de violencia. Lo escribía, lo rezaba, “casa para mis hijos” escribía esas palabras y las quemabamos en la llama de una vela, porque ese santo ayudaba a ganar dinero, a conseguir harto billete y casa.

Para hacernos ricos, rezamos novenas, hicimos casas de cartón y las quemamos con ramo bendito, fueron tantas camanduleadas que el sueño nos hizo ver la casa de sus anhelos entre los fragmentos del espejo roto y esa fortuna que arrebataron los violentos, una visualización sagrada con deseos fervientes. Entonces San Judas Tadeo batió su ramo y trajo a Papá Evangelista con anuncios en la tarde de un domingo de junio, apareció medio borracho y dijo: —he negociado una casa grande en La Plazuela, alguien me debía dinero y tenía que irse de Marsella—

La casa del milagro

Las lenguas bravas decían que ese hecho era a la vez un milagro y una pista de la fortuna, en el entretecho sus antiguos dueños fabricaron dinero falso, decían, subí a mirar ese mito y solo había un vacío de papeles rotos y en mi mente el remolino con el signo $ millones de veces repetidos, esa vaina me ha dado pesadillas en todos los años de mi vida, me hizo el milagro de vivir tranquilo con bolsillos vacíos. Una noche estuve alucinado entre un sueño y en la espera de un avión en el antiguo aeropuerto El Edén, no sé si Palestina o Manizales, esperaba un cargamento de papel para fabricar billetes en la casa de La Plazuela, abrí las valijas y solo había documentos, acreencias que jamás se pagaron en Chinchiná y Marsella en el siglo XX.

Nuestro lugar era un caserón de dos plantas, tan desajustada que al pisar rechinaban y se quejaban sus tablas y con el trajín familiar se sacudía, se afinó con los temblores que son tan frecuentes en Marsella y las caídas de papá en sus borracheras, permanece en la esquina de La calle Real y la Rioja, obra del tío Efraín para Narcés Nieto. Tan simbólica que lucía en las alucinaciones de todos los ambiciosos, la deseaba un señor Duque, le decían “millón y medio” porque él declaró que su fortuna valía eso en el tiempo cuando el cantante Olimpo Cárdenas era famoso y cantaba por cien pesos seis canciones en el club San Fernando de Cali. Narcés le propuso a papá Evangelista: —Juan, quédese con mi casa a cambio de la deuda y me encima algo—, así se hizo. Casa en L con dos pisos, dos locales abajo, una construcción al lado, siete garajes.

En el parqueadero del patio se pudría un automóvil Ford Mercury 1941, olvidado ahí mismo donde nacíeron mis pasiones, una niña vecina nos invitaba a jugar desnudos, su magia surgía cuando se quitaba poco a poco cada una de sus prendas hasta quedar viringa en el asiento de atrás de ese cacharro que tenía su erotismo, era propiedad de la amante de Pategús, arquero legendario de la selección Marsella, futbolista que cayó en desgracia la tarde del juego contra el equipo de Belalcázar, jugó tan enguayabado que veía dos balones y cogía el que no era, le metieron catorce goles y unos  aficionados lo sacaron a tiros de la cancha. Jaime López Villa, el famoso Patepalomo o Patemirlo, era el más indignado, pero lo supo llevar a donde su moza, vivo y sin despeinarse, y ella le prohibió seguir manejando aquel cacharro, desde esos dias cuando veía uno de esos carros se alborotaba mi concupiscencia y cuando me enviaron al seminario, los recuerdos en ese carro me dañaron la vocación que frustró los sueños de Genovevita, era la mujer más anta de Marsella y pagaba mis estudios para que fuera el primer Papa del Siglo XIX.

La segunda planta de la casa del milagro era una estructura habitable, cocina, comedor con mirador y seis piezas, aún es una buena de la época y lugar de la cultura cafetera, con aquel patio amplio. Judas Tadeo le hizo a mamá el milagro de tener esa casa para sus hijos. No sé si Mamá Laura quería recuperar un eslabón perdido que giraba entre los túneles de su tiempo. Mamá había vendido unas casas suyas en la salida a Valencia para obtener dinero y ayudarle a Evangelista a montar un negocio de abarrotes y una compra de café, y ayudar a sus padres y hermanos, esos ahorros se diluyeron vueltos ripio entre licores, agitaciones y candela de los violentos que nos persiguieron en esos tiempos de la violencia.

La Casa en el aire

Años más tarde, conocí una manera distinta de soñar la casa, odiaba esa ambición de entender los sueños entre las paredes de una casa y dejar el futuro prisionero en ambiciones con casas y casas. Rafael Escalona me mostró otra forma de verla y hasta volar en la casa para darle la vuelta al mundo, y entendi de nuevo mis equivocaciones cuando las mujeres enamoradas, y más cuando son madres, sienten seguridad en su propia casa. Somos seres territoriales y la casa es nuestro lugar, aunque pregonemos que nuestro lugar es el universo.