Entrevista a Guillegamba


Firmiano  

Escritor, Editor, Anfitrión en el portal web La Cebra que Habla. Una vida, una frase: «Quién ya no tiene ninguna patria halla en el escribir su lugar de residencia».

Entrevistamos al escritor marsellés, Guillermo Gamba. Un hombre dedicado a los negocios y a la cultura literaria desde hace muchos años.  Hijo de Marsella, y por ende de Risaralda, también es hijo (valga la redundancia) del Paisaje Cultural Cafetero. Fue docente y consultor en gestión del desarrollo regional y local, y para los que somos pereiranos, nos quedará fácil saber que en el año 2015 ganó el Concurso Nacional de Novela, Ciudad Pereira con el título “Ritmo, Aroma y tiempo de Palacín”. En la actualidad reside en la ciudad de Cali, donde se encarga de la empresa familiar Productos-Gamba, y donde se dedica a la pintura con una técnica novedosa llamada Taraxia.

Lizardo
Guillermo Gamba con su editor Lizardo Carvajal de Poemía, casa editorial de Cali

Diego Firmiano:.¿Cuál fue la idea inicial a la hora de publicar este último libro “El Congal, diáspora y bordado”?

Guillermo Gamba:.Obedece a dos razones. Yo había escrito primer el libro titulado “Dos siglos. Entre casas, poblados, violencia y una ciudad de salsa”, una obra que apenas tuvo 100 libros editados que me dejaron una insatisfacción, ya que en esencia necesitaba repensarme a mí mismo porque nosotros somos hijos de la violencia política. Y esa violencia política de los años 50´s nos golpeó muy duro, tan duro que nos dejó traumas, particularmente a mi familia y a los amigos de mi generación.

Y como uno ha sufrido todas la violencias en Colombia, entonces me dije ¿cuál fue la cultura que nos formó  y si hubiéramos podido superar un poco esos estados de violencia, cómo logramos hacernos personas de bien? Detrás de esa pregunta fue que comencé  a trabajar este nuevo libro.

D.F:.Sí, precisamente por ahí va la pregunta, ¿usted nació y creció en Marsella, ahora Risaralda, antes Caldas, una región muy golpeada por la violencia?

G.G:. Sí, en Marsella, en 1947. Tenía dos años de edad cuando recuerdo la primera experiencia: nos pusieron un taco de dinamita que explotó todo en la casa y  veía caer café por todas partes y a mi padre casi lo matan. Entonces esa fue la primera experiencia que me quedó para toda la vida. Viví  en el pueblo hasta los 16 años. Fue difícil. Nos tocó irnos por la violencia.

_MG_8940
Fotografia de Diego Firmiano tomada de “La Cebra de habla”

D.F:.Entonces podríamos decir que este nuevo libro es lo que llamaríamos literatura costumbrista, es decir, usted habla de épocas de violencia en el país, del paisaje cultural cafetero y de la historia en general.

G.G:Sí, tiene lo costumbrista y tiene unos párrafos reflexivos a manera de ensayo. Porque de alguna manera sigo una técnica de mirar cuál fue el contexto del pensamiento universal que movía la vida y la política colombiana y los entornos locales y cómo eso influía en la familia. Entonces con esa técnica de mirar eso, observo de nuevo la cultura y las costumbres que nos hicieron como hombres y ciudadanos.

 D.F:.Leí el libro y lo veo como una totalidad. Hay un magnífico preludio, pero hay algo curioso que quiero resaltar y es, que el libro empieza en el Quindío y termina por allá en Cali.

G.G:.Sí como no. Porque otra de las estrategias al escribir este libro fue el sentido de que todos nosotros somos una diáspora. Y que es en la diáspora en la cual me rebelo contra ese imaginario que tenemos de la “antioquianidad”, de la cultura paisa y decir que somos paisas.  Cuando me pongo a descifrar cada una de las familias de mi generación y otras que no son de Marsella y la confluencia de Cauca y Antioquia en el siglo XIX y comienzos del XX, veo familias que descienden de europeos: España, Portugal, Italia, Turcos maronitas de oriente. Grupos que fueron llegando a Marsella de diversos lugares del mundo. Entonces en el imaginario y en la historia la gente cree o dicen que son antioqueños, pero esas familias llegaron a Antioquia y como no encontraban lugar, la iglesia los censaba y los redirigían al sur. Esos apellidos que creen que son antioqueños, realmente son de Europa directamente.

En mi libro hablo de esa diáspora. El cómo la ciudad toma esa cultura que fue campesina y la transforma en cultura de ciudad.

_MG_8956
Por Diego Firminano en “”La Cebra que habla”

D.F:.Podríamos metaforizar y decir que fue una diáspora, primero física, donde tuvieron que irse y luego usted como escritor transforma eso y convierte eso en una diáspora literal con todo el asunto histórico. Es decir, quien pueda leer este libro puede transportarse a la Marsella o al Congal del siglo pasado. Usted trae de vuelta a los lectores de este libro a esos lugares.

G.G:.Exacto. Y en el trasfondo de eso tengo otra tesis y es que no hemos reconocido que la diáspora es un fenómeno global. Voy a explicarlas así.  La última vez que escribí en La Cebra que Habla, en la nota “Una noche en Puerto Rico” explico como traían la cocaína desde Bolivia, se procesaba acá y se distribuía en New York. Era un negocio oscuro donde la gente se movía con la maleta en todo el mundo. La cocaína es la que más nos ayuda a entender la diáspora colombiana y eso como un fenómeno global.

Lo que no hemos encontrado es un negocio que nos una globalmente, como los judíos u otros pueblos en el mundo. Entonces dejo esa reflexión abierta en el libro, aunque no lo subraye tanto.

 D.F:.El libro está claro con el tema de la diáspora, específicamente con el tema de lo arrieros, los caminos.  Sin embargo háblenos por favor de El Congal. ¿Ese era el nombre antiguo de Marsella o qué?

G.G:.No, lo que pasa es lo siguiente. En la historia de la región poco se ha estudiado sobre el límite entre Antioquia y Cauca. Dónde llegaba Antioquia que era conservadora y confesional y dónde Cauca. Y, en ese límite, Tomás Cipriano de Mosquera  facilitó la llegada de una serie de familias para  poblar el lugar. Es en ese camino del privilegio, como se llamaba también,  se buscó poblar el territorio y toda esa gente que llegó a esa zona entre Chinchiná y Santa Rosa, o mejor, entre el río San Francisco y el río Chinchiná, se le denominó El Congal. Ese fue de alguna manera como el corredor, el camino.

Después que fraccionaron las veredas, El Congal desapareció. Ese fue el primer territorio poblado: una serie de veredas y casas desperdigadas. Yo entrevisté a muchas personas antiguas y tengo grabaciones, recuerdos y otras cosas que refrendan esto.

_MG_8944

D.F:.Hay un punto en el libro que llama la atención, el subtitulo “La Gambada del Congal”. Muy interesante… muy curioso.

G.G:.La gambada de El Congal es esto. La familia Gamba llegó a Cartago. Francesco Gamba, italiano, llegó al Tolima y los jesuitas querían que él fuera parte de la clase dirigente. Otro de ellos, Nicolás Santiago Gamba, tuvo 13 hijos. Luego tuvieron que irse de Cartago por la guerra de la Independencia. Entonces algunos de los hijos de esa generación, cuando Tomás Cipriano de Mosquera buscó poner gente allí, se radicó en El Congal. Aunque algunos de los hijos de Próspero gamba y otros, se quedaron en Santa Rosa y otros en Marsella. Eso no lo menciona la historia. Porque la historia la escriben los conservadores godos.

D.F:.Que valioso este libro porque usted hace un rastreo genealógico de la familia y la historia.

G.G:.Sí porque era necesario mostrar qué era ayer y qué es hoy la región en la historia y también quién era la familia Gamba y quién es hoy. Así  que quién desee investigar sobre este mismo tema, ahí tiene este libro producto de una investigación personal, que contiene documentos, fechas, fotos, recuerdos, todo.

_MG_8948

D.F:Nos parece un trabajo muy completo por lo histórico, cultural y genealógico. ¿Cómo fue recibido la presentación de esta obra en la ciudad de Cali?

G.G:.En Cali tuvo muy buena recepción. Se presentó en el Instituto de Cultura. Hubo unas ochenta personas. Me fue muy bien con el libro. Fuera de eso hice una presentación en Chinchiná porque ellos se dieron cuenta y porque en esta obra hablo de ese lugar.  Allí también tuve una buena acogida cultural.

D.F:.Señor Guillermo Gamba, muchas gracias.

G.G:. Gracias a usted.  

Entrevista tomada del portal:

https://lacebraquehabla.com/el-congal-diaspora-y-bordado-entrevista-al-escritor-guillermo-gamba/

_MG_8953
Fotografia de Diego Firmiano
Anuncios

Vida eterna en la fiesta de Petronio


petronio3

El Festival de Música del Pacífico “Petronio Álvarez“, o simplemente “El Petronio”, es un festival dedicado a la música del folclor del Pacífico colombiano o relacionado directamente con él. Se realiza en la ciudad de santiago de CaliColombia, en el mes de agosto. Busca resaltar compositores, grupos musicales e investigadores de la música de origen afrocolombiano. Lo organizan instituciones locales relacionadas con la cultura y lo promueve la Secretaría de Cultura y Turismo de la Alcaldía de Santiago de Cali.

Guillegamba se une a la fiesta

Amo ese dia cuando un músico andariego de mil mundos afirmó que mi apellido venía del ritmo africano y lo cantó con música “GAMBA, GAMBA, GAMBA” como el sonido del tambor. 

Arrancados de aire y tierra
desarraigo de su selva y ranchería  
emigrantes de colores africanos
sus rítmicas en cruz
melisma y yodel sus voces
abatimiento y canto que vuela alto y bajo
en torbellino de horizontes y tardes sin destino
naranja en luna llena e irradiación de estrellas

Proceden de horizontes paralelos
convergen de pueblos ancestrales
 y canto de abejorros de tierra derretida.
Arrancados, prisioneros en galeras
atados a otros remos sin diluvios entre selvas.
Soledad de jungla virgen con hormigas legionarias.

Sus mentes agrietadas desde la lejanía
con cosas invisibles
arena y mar con polirritmia en caracoles
anti-estrellas, oscuridades de mal de ojo.
Arriban maltratados con escorbuto
reverberan sus dolores con el blues
los gritos cantan fiebre tiritante en el dolor.   

petronio foto anadolu
Se arraigan en tierra de esclavistas
lenguaje de lloviznas en los árboles
las aves les susurran noches lentas
comparten con indígenas nativos
los ríos les acogen, nueva selva los reclama.

Huyen desde un valle de esclavistas
desafían al deslumbre de un apellido rancio
se resisten a las creencias crucificadas y al martirio
alzaron su palenque sin castigo por el pecado de Adán
Suenan sueños pisaos de marimba en palma-chonta.

Y huellas en su tiempo con cantos de mujeres
mojadas bajo montes que envían ríos con semillas de oro
las guían nubes de brillantez con mariposas rojas
cigarras que rozan hojas con su tiempo y claras vidas
que unieron bamboleo y abozao con tambores africanos.

thpub_700x400_109410
Hay zumbas de añoranza a Yemayá,
Oshún,  Sángó, Ellegua,
Oggún, Oyá, los Orishas yaruba con sus piedras.
Metales, caracoles con semillas hacían falta en sus cuellos.
Se unieron empinados de promesas esponjosas
ritmo sacro de esperanzas en su cristo sin cadenas y años viejos.

Atrás el surco del cañaduzal descalzo que hace caer dientes,
la tierra sin bantú con nombre inhabitable
las esperanzas vacías atadas con mazurka tras los siglos
las calles con tintineos y surtido de negociantes de oro y filigrana
las palabras de ministros con pregón esotérico en saldos de banqueros.

Sonidos de gonkoque,
resonancia de calores sin la lluvia
el pacífico han llegado tocando su currulao
estallidos de marimba desde el río en plaza llena
es el mundo que se baila en la fiesta de Petronio Álvarez
cornetas que cacarean, bajos con paso de ganso
le cantan a la lunita que se esconde en El Patía
le cantan al caserío, a la casa que tumbaron y al momento
vida eterna en la fiesta de Petronio.    

 

Mi memoria por El Lago


Pereira ha sido ciudad de interacciones, en los años 80 del siglo XX,  los mafiosos traían pasta de coca de Bolivia, sus avionetas entraban por pistas para naves de fumigación, La Virginia y Zarzal, habían laboratorios en municipios cercanos y enviaban lo que llamaban “la caspa de mi dios” entre los mecanismos de un avión o con jóvenes muleteros con maletas de doble fondo, aún no existían esos perros  que con su olfato distinguen desde el período de una dama hasta los gramos que guarda entre su barriga una imagen de bulto del corazón de Jesús que enviaron  a alguna abuela en Nueva York…

En las tabernas de Nueva York y esas ciudades del sueño americano, había cadenas de personajes de los pueblos de occidente y el barrio Cuba que distribuían gramos de coca, el dinero llegaba limpio a unas cuentas en el Banco del Estado, los banqueros mimaban a sus dueños. Y acá los consumidores incipientes acudían a las tabernas que mantenían buenos espectáculos, tango en La Boca y Caño 14, acordeón y música andina en La Flauta Mágica y pare de contar que el cuento es largo y me enredo ahí. En los baños siempre algún fulano vende para una traba. Lo saben desde el policía hasta la esposa del obispo, esa santa madre iglesia que la perdona toda.    

Alci
Alci Acosta

Una noche de septiembre, la taberna Puerto Rico del Parque El Lago, estaba solitaria, un cantante, más solitario aún, esperaba que alguien le escuchara, estaba contratado para seis horas, era Alci Acosta. No recuerdo bien si fue porque me atrajo verlo ahí o por acompañarlo; nos sentamos tres amigos, pedimos media y después la seguimos. El cantante nos miraba y comenzó:

 

Ayer yo visité la cárcel de Sing Sing
Y en una de sus celdas solitarias, 
Un hombre se encontraba arrodillado al Redentor:
Piedad, piedad de mí, mi Gran Señor.

Recordé a un amigo de Apía, donde fui maestro rural, porque en esa cana, la “Sing Sing”, correccional del Estado de Nueva York, construida en 1825 por los primeros cien convictos, allá pagaba una condena, y ese paisano era gallada de maleteros; incluso ellos, le hicieron llegar al penal una muñeca inflable de silicona que lo entretuviera. Y pensé que la pena de él era otra porque cuando soplaba la muñeca y se le subía, esa tipa de goma pujaba, y toda la barra de paisanos presos gritaba: ¡hágale paisa hágale paisa!

La carcel 3 Sing - Sing
Cárcel de Sing Sing – año 1971 –

Y continuaba Alci Acosta la canción:

Mas, cuando me miró, a mí se abalanzó; 
Y con voz temblorosa y recortada:
Escucha, triste hermano, esta horrible confesión; 
Aquí, yo condenado a muerte estoy… 

Una hora, pedimos otra botella y a la taberna no llegaban clientes, en esa misma noche la policía hacía una redada brava en los sectores del centro de Pereira porque la llamada “Mano Negra” estaba muy activa, limpiaba la calle de mendigos y maricas. Y aquellas muertes tampoco tenían relación con la canción.

Yo tuve que matar a un ser que quise amar
Y, aunque aún estando muerta, yo la quiero… 
Al verla con su amante, a los dos los maté, 
Por culpa de ese infame moriré.

Y comencé recordar los muertos de las matanzas que se iban contando por cuenta de “Gallo Extraño”, un chofer gatillero que contrataban y en su cuenta llevaba cuatro difuntos por causa de mujeres infieles, aún estaba libre después de haber matado al “Merendero de Agualinda” un músico rural y bebedor que llegaba a las fondas de Santuario y Apia y entretenía a los parroquianos, le identificaron así porque cantaba mejor cuando le daban una buena merienda. El cantante merendero era enfermo y desahuciado cuando “Gallo Extraño lo mató”, aseguró que para hacerle un favor, que era justo dejara de padecer, nos contó el compañero de mesa después de la canción de Alci Acosta.

Minutos nada más me quedan ya para expirar, 
La silla lista está, la cámara también.
A mi pobre viejita, que desesperada está, 
Entréguele este recuerdo de mí.

Electric Chair
Electric chair – Sing Sing

Invitamos a Alci Acosta a la mesa, jamás bebía licor y pidió agua, nos dijo que vivió su infancia en Soledad Atlántico, años después trabajaba como pianista en una orquesta en Barranquilla y cuando decidió ser cantante su primer éxito fue “Odio Gitano”; y así,  entre sus canciones y sus descansos compartíamos su historia y le contábamos de las nuestras. 

Desde esa noche siempre he sido seguidor de Alci Acosta porque somos hijos de una tierra donde las canciones de cuna eran esa música de cantina, así pregonen que somos una tierra de bambucos, que son bellos y nos los hacían escuchar en el colegio, y aprenderlos para cantarlos en la veladas y los paseos, aún recuerdo ese paseo a Pueblo Rico cuando, un alumno del Colegio Santo Tomás en Apía, nos dijo al subirnos al bus: cantemos de una vez los guaduales para que nos salgamos de una vez de esa pendejada, así ya podremos seguir con una de Julio Jaramillo o Alci Acosta. Pues claro, esas no son las canciones de la vida real. Real es el tango Cambalache.

El Congal


PRESENTACION DEL LIBRO
Invitación:

Jueves 26 de julio – 6 – 30 p.m.

Santiago de Cali
Biblioteca Departamental de Valle.
Auditorio Jorge Isaacs

Congal_ensayo (6)A

PRELUDIO

Somos luz y universo

Comenzaba el siglo XX. Guerras mundiales, violencias en Colombia y llamaban las campanas a oraciones.

Los hijos de esos años recibimos tratamientos rudos. Desembrujarse para las indagaciones sobre esos hechos, rebuscar en las memorias, a veces, innombrables; mejor no hablar de eso, decían, y escuchar informantes para iluminarnos con el artificio de las palabras, eso y otras cosas dan origen a esta narrativa.

Somos puntos complejos. Cada quien un yo plural, en cadeneta y bordado de familias y universo.

Romper etapas de la vida, complicado. Pienso e indago, regreso a mi territorio y afronto secuelas de aquellos días con la intención de reinventarme con la lengua escrita, lo íntimo y esencial desde cuando tengo la facultad del lenguaje.

El mundo y la intimidad transcurren atados a una red de mundos: físico, mental, emocional, ecosocial y espiritual, que se ligan a una red genética y cultural con fracciones de espacio y tiempo desde diez generaciones, veinte y más allá, en la infinitud de evolución del mundo. Transcurre el tiempo y uno no percibe esa dimensión histórica.

Somos luz condensada desde la energía de miles de estrellas, llama violeta, sin lugares ni tiempo que la puedan limitar, dice mi hermana Aleyda.

Somos tiempo. Migramos entre fractales de polvo cósmico y elementos por descubrir entre el círculo del agua y la vegetación del mundo, amenazada por urbanizaciones y humos de motores. Portamos y dejamos rastros del tiempo, vida humana y las especies al cruce por ejes siderales.

Escribo desde la realidad que me circunda y en ella siento un mundo que he creado, encerrado en una cápsula que lleva pos verdades, imaginarios y mitos, ahí nacen mis palabras. El pasado son pasos y asumir, minuto tras las horas y los días, es un sentir de haber vivido.

Indagué entre el siglo XX y el XXI. Salté el cerco, ahí estaba el mando del látigo que usaban los mayores para hacernos aprender sus principios y naderías.

Llegaron de múltiples caminos. A Cartago, Sonsón, Pácora; Támesis, Apía, San Francisco; Santa Rosa de Cabal, Marsella, Pereira; Cali, Yumbo, Palmira; Bogotá, Buenos Aires, Sofía; Varsovia, San Juan Santurce, Madrid, Vancouver y Miami.

En ese espacio existimos entre organizaciones, vivencias, mercado, sociedad y el universo donde estamos inscriptos.

Capacidad de asombro, sexualidad, erotismo y libertad, son el surco salvador de la opresión del dios castigador y el peso de las horas, y es prisión la ambición en el libre cambio de monedas y papeles con el mito del pecado.

El tiempo es tan frágil, el mayor pecado que puedo cometer es desperdiciarlo en arrepentimientos, ni lo que dejé de hacer, ni lo que hice o no alcancé.

Ilusiones del futbol


“Tras muchos años en los que el mundo me ha brindado innumerables espectáculos, lo que finalmente sé con mayor certeza respecto a la moral y a las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol” Albert Camus

Quizá después de haberse levantado de las guerras, Alemania ya no sepa llorar en las derrotas; sin embargo, cuando México le ganó a Alemania, me ericé, y no pensé en Amparo Grisales sino en el escritor Eduardo Galeano, ¿Qué diría?.. También recordé a Albert Camus, futbolista y escritor, cuya niñez transcurrió en los barrios pobres de Argel. Camus al escribir, rescataba la idea de la libertad individual en su obra, y el desafío que representan los problemas que se plantean en la conciencia humana.

camus-bb-albert-camus-eb-1930-cuando-era-guardameta-del-equipo-de-futbol-r-u-a-en-argel
Albert Camus -1930- cuando era guardameta del equipo en su colegio.
Fotografía tomada del blog de Valentín Roma – Todo lo veo negro

El fútbol nos ayuda a disolver problemas, y el mismo dijo eso que todos sabemos, no sé si los hinchas del Pereira, pero si por Colombia. Siento un estúpido deseo de llorar en cada derrota. Albert Camus.

Descubrí a Camus, premio Nobel de literatura 1957, cuando mi profesor Virgilio Palacio me regaló la novela La Peste en los mismos años cuando Colombia empató con Rusia 4 a 4, ese día del gol olímpico de Marcos Coll que añora Gustavo Colorado en el mundial de Chile; en esos días, el portero del equipo en el Seminario, Cristóbal Correa, le decíamos el Loco, lo trastornaba el fútbol y en su frenetismo tocaba las manos de Dios, él me dijo que amaba a Albert Camus porque fue portero en el equipo de su colegio y en Francia jugó como guardameta en el equipo de Montpensier, no es el Montpellier donde nos embrujó el fútbol del Pibe Valderrama, quien hacía poéticos los momentos del gol, como lo dijo Pier Paolo Pasolini.

futbol-arte-5
Andy Wharol dedicó este arte a su máximo Pelé ídolo, Pelé

Años después, sentí la majestad del fútbol en Quinchía, doña Otilia Taborda me habló de cuando el hermano José María Torti Soriano, quien nació en San Fernando de Cádiz, España, llegó a la solución de la violencia en que se hallaba este hermoso municipio. El misionero traía un balón y organizó a los hombres, enseñó a reemplazar las armas por el fútbol  y generó cuadrillas que dejaran la pelea por un poder teñido de rojo o azul; Prefirieron la palabra de Torti, equipos de fútbol y vestidos multicolores de  uniformes que encarnaron barrios y veredas. La violencia se transformó  en el ritual de los equipos que luchan por la defensa de sus territorios en un simbólico campo de fútbol. Los líderes comunitarios que me explicaron aquella realidad me generaron la pregunta. ¿En qué radica la magia sublime del fútbol?, Torti lo sabía  porque en 1970 se trasladó a Pelaya, Cesar, donde también es recordado como un transformador social. 

colegas
Colegas. Fotografía de Marino Soares – educador de Gijón-España

El arte de la guerra se aplica en el fútbol. “cuando se gana una batalla mediante una estrategia, esta nunca se repite, va adaptando su forma a cada circunstancia particular” ( Sun Tzu)

El ser humano es histórico, territorial y ritual, la guerra es ritual y por eso los guerreros primitivos se disfrazan y visten exóticos para el combate y en la modernidad los ejércitos y grupos alzados se uniforman. El futbol tiene un valor simbólico y ritual, los equipos se enfrentan con atención a reglas y arbitraje, cada quien forma equipo y defiende su territorio. Los aficionados son el pueblo y surgen tanto coros como barras bravas.

El campeonato mundial que presenciamos durante estos días hace olvidar conflictos y toda la tensión del mundo se transforma en una fiesta. Estanislao Zuleta escribió un ensayo sobre la guerra donde asegura que “la guerra es una fiesta”  y el fútbol futbol tiene un juego de piernas e inteligencia que humaniza esa fiesta.

 

 

 

Mitos de Pereira Edificio Eduardo Santos


Los hilos de la existencia se me habrían enredado si no fuera por los libros. Tras una reunión en uno de los salones del Hotel Movich de Pereira, cuando fui a baño volví a encontrarme con el fantasma del  teniente que se  deja pillar lavándose los dientes. No sentí molestias ni temor, varias veces me persiguió ese mito y escribo para desembrujarme.

seminario
Por ahí ando entre sotanas, era el más pequeño.

En esos años del siglo XX, mis padres me habían enviado a estudiar al seminario, aunque no quería ser cura, tampoco tenía los años para pensar en el futuro. Me echaron la ropa en una caja y me despacharon a la fuerza en el carro de Omar Vélez. Genovevita nos despidió. Cuando ella puso sus ojos castos en nosotros, ahí el peligro, se soñó viéndonos sacerdotes celebrantes y visionó en mi cabeza el gorro horrible que se coloca el obispo en sus ceremonias. Quedé condenao y pude salvarme porque en ese tiempo recé tanto que ahí me deben los santos todas esas oraciones.

El primer día alguien me habló: —De aquí en adelante no habrá mujeres, ni llamadas por teléfono, estarás vestido con sotana y solo tendrás el goce de la contemplación divina y el olor del altar en la mañana y en la tarde— era el padre Mario Giraldo, me recibió con mi hermano gemelo en el seminario menor de Pereira para vivir entre orden, disciplina y la ausencia del goce de mirar a una mujer cuando se pinta el rouge en los labios y se acomoda el brasier, solo silencio y oraciones. No era aún adolescente, 1961, más de cien estudiantes para ser curas, entre ellos el actual obispo de Pereira, Genovevita se equivocó en el sueño o la suerte de mis oraciones quedó en cabeza de Rigoberto, éramos plumíferos imberbes; Genovevita Álvarez, la mujer más santa de Marsella financiaba a los 16 de nuestro pueblo, teníamos nuestro propio equipo de fútbol y le jugábamos a la selección del seminario.

ed_eduarsan
Edificio Eduardo Santos 1962 – cuando era Seminario San José – fotos antiguas de Pereira 

Cuando el carro me dejó en Pereira, esquina donde se inicia la Circunvalar, pregunté al ventero de periódicos por el sitio del seminario, ahí es, y señaló mientras me dijo, hace muchos años hubo ahí un pequeño cementerio, luego ahí funcionaba el batallón hasta cuando lo pasaron a Maraya, dicen que por ahí andan las ánimas.

En la primera noche era luna nueva, oscuro el Edificio Eduardo Santos, quería desembrujarme de ese mito, todos se acostaron, me aposté en el corredor y miré al patio, busqué a la gente del antiguo cementerio entre las sombras, deberían andar por ahí, imaginé el desfile de las ánimas hasta verlas a todas en fila, traspasaban las paredes y las animé a pasar la calle hacia la iglesia de San José, allá se acomodaron en un lugar donde están los osarios, las acompañaban los cantos de los grillos y las luciérnagas.

Edificio Eduardo Santos
Vista frontal de 1952 cuando funcionaba el Batallón San Mateo

En abril de 1961, una operación militar de cubanos exiliados invadía Bahía Cochinos en Cuba, los seminaristas estaban tensos por las noticias de la radio, era la época de la guerra fría entre Rusia y Estados Unidos, la seguíamos en la clase del padre Jaramillo. Aquella noche Albeiro Rendón, hoy un gran sacerdote, se puso tenso, deliraba y tiritaba por el miedo, asumía que Pereira sería bombardeado, y el loco Cristóbal Correa, portero del equipo del seminario, intentó calmarlo: tranquilízate, yo toda la noche estaré atento, mirá que las luces del aviso: “Coltejer viste a Colombia”, que está encima de la alcaldía, se reflejan en la ventana de nuestro dormitorio, seguro que cuando caiga la primera bomba esta noche, a lo primero que le dan es al centro de Pereira, cuando se apaguen esas luces la mitad de mi cuerpo será tierra y la otra mitad sangre, pero tranquilo, yo te aviso, entonces, te pones las ropa para que huyamos. Acuérdate que este edificio era un batallón.

eduardsam51

El edificio tenía dos mitos que hacían parte de un mismo drama, se hacían visibles para quienes salían al corredor para ir orinar en la noche, los baños estaban a 40 metros del dormitorio, sentían la mitad de su cuerpo metido entre llamas, un impulso los llevaba y se  mojaban la cara, a su lado los miraba, ahí en el lavabo, aquel teniente lavándose los dientes, su ánima y su miedo se estrellaban en las paredes del cuerpo, la lengua se les paralizaba y la boca se llenaba de arena, quien lo veía siempre iba al baño acompañado y por más que hubiera rezado se orinaban antes de tiempo.

eduarsam22
En patios del batallón San Mateo cuando funcionaba en el edificio Eduardo Santos, hoy está allí el Hotel Movich de Pereira. 

En otra de sus noches, algún seminarista aseguró haber visto colgado de una columna el cuerpo de un soldado ahorcado, era noviembre de 1961 y ese mito quedo ahí por muchos años, ciento cincuenta meses después escuche a Muñoz en Ciató, fue militar reclutado en Pueblo Rico y me comentó aquel suceso, aseguró que entonces la mujer del comandante se dejó seducir por el teniente, lo sabía un soldado muy soplón que no se aguantó, sentía vergüenza ajena al ver a su comandante con esos cachos; ahí quedó esa imagen, porque lo ahorcaron cerca de la cárcel de Itaurí en camino hacia Chocó y la primera en verlo fue ella cuando llegó una noche al batallón para indagar porque su hombre no llegaba.

Había una hilera de árboles de sauce y eucaliptos en la parte posterior del edificio hacia la calle 16 y Muñoz aseguró que ella también fue sepultada debajo de uno de esos sauces. Las vecinas del frente decían escuchar el llanto de esa mujer después de medianoche.

esantos5
Edificio Eduardo Santos cuando funcionó el seminario menor San José, imagen, tomada desde un helicóptero en 1964 por el sacerdote Luis Lentijo Jaramillo, estaba siendo restaurada una parte de la construcción que se cayó en el terremoto de 1962, estando aún en construcción.  

Suzane Stapleton


Hoy en 

Poethead

por Christine Murray

Me he encontrado con Suzane Stapleton

Escritora emergente de diecinueve años, nativa de Dublín. Estudia Cine y Radiodifusión en DIT. Después de hacer la mayor parte de su escritura en la niñez, 2017 es la primera vez que Suzanne comparte su poesía con alguien fuera de su grupo inmediato de amigos. Sus poemas abarcan variedad de temas, que incluyen historia, feminidad y crecimiento, pero la mayoría son formas de auto exploración y catarsis.

Regreso de Siegfried

Vuelves a casa después de la guerra
por lo menos un tercio más vacío
como si todas las palabras fueran sacadas de tu cabeza
con la culata de un rifle,
ese que construiste con tus propias manos,
y también demolido,
dejando todo de ti mismo en el cañón.

Los dientes en tus encías son cruces blancas y líneas de campo,
ninguno de ellos pertenece a ti nunca más,
sonaban como huesos de augurio en tu sueño
porque en la noche eres una cosa retorcida y fea
como una trucha jadeando
en el piso de un barco de pesca ,
huyendo de la boca abierta en tu corazón
para alejarte de lo que queda aquí:
un campo de batalla.

Vuelves a casa después de la guerra y dejas tu amor
en manos de un poeta,
un soldado cuyos ojos te miran en cada pesadilla,
la marca de su sangre salpicando tu rostro y estampada en tu alma,
su sonrisa teñida de amarillo mostaza en tu memoria
pero sus manos tan vívidas;
el lápiz, las páginas y la pistola,
parpadeantes
callos contra tu mejilla
pisoteados en los
sonetos de barro pintados en tu piel
congelada en su sombra favorita de índigo.

Estás soñando con el hospital que se había convertido,
en virtud de su presencia, en tu hogar,
y aquí está el campo de batalla de nuevo frente a ti,
pero estás cansado de luchar sin él,
esperando un día más despejado en agosto,
a 50 años de distancia.

él es un moretón en un pijama de color caqui,
y vuelves a casa de la guerra,
finalmente,
en sus brazos.

Aorta

Me entregaré al mar
a la puesta del sol
a las estrellas

Quiero ser desenredado por algo más que dos manos,
roto en las costillas
en la fiesta de un imperio hueco
ya no se llena de veneno del cielo sin nubes que
gotea de mis oídos
“Come” sisea sosteniendo
un ventrículo en mis labios
sangriento y crudamente
mío; aún caliente
lluvia torrencial

Da un mordisco
rasgando pedazos con relucientes pilares de sales lacrimógenas.
Así es como se hace
para que un pájaro moribundo coma
o se congele en la noche
costillas una escalera expuesta que mi cuerpo
podría acobardarse debajo de la boca
azul del cielo azul que se filtra
boca abierta
bocanadas de nubes en la oscuridad para que él beba
el pájaro sin alas
ahogándose en la aorta

un sacrificio a las estrellas.

Eclipse

La mujer vive
cuando la sombra de la luna
cae de ébano en la tierra
y los árboles de su bosque
son como fósforos quemados
en los campos quemados.

Ella se demora entonces –
como el humo en la oscuridad,
hasta que nos encontremos
en el lugar designado,
dos agujeros negros en el abismo del cosmos y
ella abre
una boca de pesadilla, las
palabras se deslizan hacia adelante
– la punta de la lengua, los dientes y los labios –
gotean de su barbilla
en tinta negro azabache
“¿Estás listo?” Ella chilla a
un cuervo
una alma en pena en el cementerio

Y no puedo hablar, no puedo ver nada más que la tinta que rueda como una ola desde sus labios
oscura y terrible
una luna de sangre
“Te veo” ella llama con los brazos abiertos
un abrazo de amante
pero la sombra está retrocediendo y
te atrae hacia el corazón del bosque
y ella te alcanza una vez más.

Tu mano se estremece,
el camino está enredado,
zarzas, espinas
y garras . ambos entienden que el
tiempo ha terminado
“Nunca más”. Ella croa contra el tronco de un árbol “Nunca más”
la mujer se desvanece con el último resplandor de la sombra
que no puede regresar
y usted está solo otra vez
manos temblorosas al sol
labios cubiertos de tinta.

Seguí en

Poethead

Siegfried’s Homecoming

You come home from the war
at least a third emptier than you were,
Like all the words were scooped from your head
with the butt of a rifle
that you constructed with your own hands
and demolished too,
leaving so much of yourself in the barrel.

The teeth in your gums white crosses and country lines,
none of them belonging to you anymore,
rattle like augury bones in your sleep
because in the night you are some twisted, ugly thing
like a trout gasping for breath
on the floor of a fishing boat,
running from the yawning mouth at your heart
to get away from what remains here :
a battlefield.

You come home from the war and leave your love behind
in the hands of a poet,
a soldier whose eyes stare out at you in each nightmare
the claiming mark of his blood splattered across…

Ver la entrada original 930 palabras más

El caso de: aípA ne labinA


Desde el oír el canto a medianoche y al primer canto del gallo al amanecer, labinA madrugaba a buscar la luna, y, cuando estaba desaparecida, él se sentía al revés y sentado en la cocina se examinaba todo el cuerpo porque creía lo había poseído una mujer gusano.

ilustracion-mitos-peruanos
Ilustración: Hache Hoguín  Mito peruano, la guerra contra el Unkaju Ilustrador y diseñador gráfico, desde 1999 se dedica profesionalmente a la creación gráfica, combinando dibujo, ilustración, diseño gráfico y diseño de logotipos. Amante del arte y la tecnología, en su trabajo incorpora la gráfica digital con texturas y acabados manuales, buscando propuestas…

El tres de mayo amaneció oscuro y lluvioso, se tomó el tinto de los tragos y sintió que se le escurría por sus tripas exteriores, lo vio gotear por el cardias y caer al estómago como a una palangana que lo revolvía y lo vaciaba en los intestinos. Sintió que su hígado colgaba del ombligo como agarrado de un gancho de carnicería, se palpó la punta del intestino y la naturaleza de su apéndice, lo sintió flojito y muy puntudo. Solo pudo recomponer esa imagen cuando se cambió la ropa para irse al cafetal.

Roberto_Matta_CLAIMA20160105_0298_15
Roberto Matta

La finca del paisano era vecina a la de un médico, de tanto en tanto lo visitaba y lo sabía escuchar, tenía su pendejada, era especialista  en vaciar el bolsillo de sus pacientes, les atendía en sus lenguajes y los reconocía hasta en lo más profundo sus animosidades, sus malestares, sus perfiles psicológicos con sus imaginarios y los desajustes de sus fisiologías.

A labinA, así percibía su nombre, aunque lo real sería al revés, en los días de la cosecha lo visitó el vecino médico y le aguzó el oído a sus malestares. Acostado sobre la mesa del comedor le verificó con un tenedor forense las revolturas de su cuerpo; al tiempo, le entendía esas palabras de su arrevesado lenguaje: —rop íha rotcod, iha em agleuc anu asoc —.  Por cada parte que le palpaba, el hombrecito sentía el enrevesamiento de sus órganos. Escúchame —Debemos iniciar la recomposición de tus tormentos y tus mejorar tus descomposturas con una operación—. Lo miró —orep ¡ose on áres yum orac rocod?—   y el doctor:  Humm…  —No es ese el problema,  si te saco la apéndice, tu tripitorio funcionará mejor y se reacomodarán tus órganos, en un mes de operación y medicinas, el intestino grueso se habrá acomodado, sentirás gran alivio después de comer, en sesenta días, podrás devorarte un toro o una bandeja paisa.

Aunque era cuestión de vender seis vacas y tres marranos, la cirugía se pudo financiar.

Ilustracion-mito-peruano-Cumpanama-el-pajaro-carpintero-y-la-canoa

Cuando labinA regresó de Medellín, decía sentirse muy bien. Llegó al pueblo el día del mercado, su felicidad consistía en mostrarle a cada uno de sus vecinos la cicatriz de su operación. Parecía un soldado del Batallón Fudra, recién salido de mil batallas, se sentía un verraco.

Siguientes tres lunas perdidas. labinA percibió que se le había volteado el cuajo, el médico vecino lo llevó en su carro BMW hasta Medellín y lo operó; y así,  mes a mes, a más lunas perdidas, le hacía operaciones por hernias inguinales y problemas en el vientre.

El veintiocho de diciembre, labinA sintió un pulmón congelado y lo trasladaron a Bogotá donde lo metieron en un pulmón mecánico para descongelarlo y calibrarlo. Seis meses después, cuando labinA caminaba hacia adelante, sentía que la sangre se le devolvía, y al revés, cuando caminaba hacia atrás cot cot cot; el asunto era grave, lo llevaron a Miami donde le aceleraron el flujo sanguíneo que se estaba atascando en las venas y le acomodaron el sistema circulatorio tras una cirugía de corazón abierto.

A cada cambio de luna, el médico miraba el almanaque satisfecho, y a cada cambio de temporada, labinA se mostraba más y más feliz; en la plaza de aipA, antes de la misa mayor, lo rodeaban los campesinos y muchos visitantes, le preguntaban por su estado,  y él, hasta se quitaba la camisa y se bajaba los calzoncillos para mostrarse  a todos, así explicaba mejor a cada uno las circunstancias de sus desarreglos y sus cirugías. Su cuerpo era un mapa de cicatrices y huellas de una guerra mundial donde todos ganaron, los cirujanos dejaron sus marcas en el cuero de labinA y en los $$$ de sus finanzas.

LabinA, a pesar de sus dolencias y en su heroicidad imaginaria, con su conversa arrevesada de siempre, era una lanza en los negocios, siempre hubo vacas lecheras, marranos para engordar y cultivos para financiar sus aventuras con los cirujanos.

Roberto Mata
Roberto Matta  – arquitecto, humanista y pintor surrealista chileno Roberto Sebastián Antonio Matta Echaurren, más conocido como Matta, fue un arquitecto, pintor, humanista y poeta chileno . Considerado el último representante del surrealismo.

Perdí durante muchos años el rastro de labinA, sus hijas crecieron y se fueron a buscar fortuna en España y Estados Unidos, hasta la semana pasada, lo pillé en una revista de farándula, ahí en página especial estaba un personaje, ¡tan parecido a labinA!.. Tenía su cuerpo lleno de tatuajes y muy rejuvenecido por efecto de cirugías plásticas, le seguían quince reporteras a quienes habló de sus cirugías y era una figura del Jet Set, había participado en películas y en un reality show sobre permutaciones humanas a partir de hechos experienciales. 

No sé si sea labinA, o alguno de sus descendientes, conocí a uno de ellos a quien apodaron gusano en recuerdo de los imaginarios de su abuelo, y como dicen que todos tenemos un doble, un alguien que anda por ahí perdido en el mundo, a lo mejor sea ese. Lo malo es, como dice Fabio Alzate, que si llega la circunstancia cuando uno se encuentre con el doble, el uno es el positivo y el otro el negativo, los dos estallan. No sé si sea verdad o no, y no me han dicho si labinA ya tendrá la contra para eso.

Santiago de Cali, Marzo de 2018.  

Entre Jaramillos


casa-de-los-abuelos-sonson
Museo – Casa de los abuelos, Sonsón Antioquia

 

“En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen. Al verse imaginan mil cosas las unas de las otras, los encuentros que podrán ocurrir entre ellas, las conversaciones, las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzan un segundo y después huyen, buscan otras miradas, no se detienen. Pasa una muchacha que hace girar una sombrilla apoyada en su hombro, y también un poco la redondez de las caderas. Pasa una mujer vestida de negro que representa todos los años que tiene, los ojos inquietos bajo el velo y los labios trémulos”.  De las ciudades invisibles de Ítalo Calvino

Siglo XX. —Venimos de tiempos idos que no reconocemos, Siglo XX y cambalache. Somos hijos de los tiempos de la familia extensa—.

Decía Toño Bonilla Jaramillo, arquitecto constructor de dieciocho iglesias y treinta edificios emblemáticos. 

—Soy Jaramillo de Sonsón, uno de los tantos descendientes del semental de Sonsón. ¡El tata Jaramillo!.. ¡Un padrazo!..  Dejó regados ochenta y siete hijos. Las manos de ese viejo tenían el agarre del acero y jamás las estrechamos, lo vi arrojar una herradura que voló como una bala, sus dedos tenían el trinque de un halcón y las habilidades de un serrucho.

ancestros-4.jpg
Familia Ruiz Londoño de Pácora

Siglo XXI.  Y preguntaba a otro arquitecto amigo suyo; —vos que, ¿también sos Jaramillo de los de Tata, el semental?.. O acaso sos hijo del otro Jaramillo—. Pensaba y pensaba el otro: —No sé, debo ser del otro, no reconozco bien de donde viene mi apellido—

—Yo si lo sospechaba ya, venís  de la ralea de los hijos del cura Jaramillo, ese salía del altar para la cama y oficiaba.

9467065548_35c9c09e40_b
Plaza de Sonsón a finales del siglo XIX – Fotografía propiedad de Carlos Valencia

En estos días aún puede ser vigente el tango “Cambalache” como expresión de una contracultura, vivimos los tiempos de extinción de la familia extensa tradicional, es fuerte el individualismo, el mundo es fragmentado y los consensos duran tan poco, Pereira ya no es un pueblo de colonos, cada día las noticias nos asaltan desde los hechos divisorios que dan sentido a una fragmentación tormentosa.

Y decía Toño Bonilla: —deshazte de tus dos bestias, esa ambición y esa ansiedad, ¡mírate! tenés la marca de esas dos herraduras en la calva. Ya,  puedes deshacerte de tu carro y los cacharros. Deshazte de todos los dispositivos electrónicos, si lo haces, recuerda que esos son unos cocos, son de esos que nos asustaban en la niñez, no sabíamos que era eso pero ya sí. ¡Tranquilo!… no te seguirán. O te seguirán seguramente cuando tú mismo les pones un alma que te ata a ellos. Eso se verá muy feo entre tu ataúd.

Y decía el otro: —No me diga eso, Usted no conoce Bonilla, entre esas redes de contactos cuyas palabras llegan a mí; ahí está un diluido de puntos de vista, pensamientos y lenguajes, es probable que renazcan aglomerados de contactos humanos despedazados,  en algún momento volverán a emerger como tribus regionales o incluso globales; y, como son tan agresivos, podrán ser   semejantes a las tribus que se enfrentaban con la agresión de tiempos primitivos, como la edad de hielo de los homos que se tragó a los dinosaurios y neandertales, sería una destrucción de pueblos y especies sobre otros como ha sido siempre. ¡Vea pues!… quiero hablar de lujo y vida y pienso en decadencia. Son mis cosas de viejo.

01616 calvino ottavia
Ítalo Calvino – Las ciudades invisibles, Ottavia: interpretaciones
Jane Krejberg, estudiante danesa de arquitectura 

 

Bonilla: —No jodás. No hables mas barbacha, esa gente solo mira sus pantallas; míralos, ahí están las copas de los árboles arriba de ti, allá vuelan pájaros, esta ciudad es un éxtasis de seres vivientes que están por desaparecer. Pero ahora se multiplican y se harán más vivos esos aparatos inventados. No sé si por ahí se podrán oler las hojas húmedas con aroma de naranjo.

El otro: —Mirá Bonilla, habrá mucho que ver. Nuestra pequeñez es tan basta que uno no se da cuenta de su propia oscuridad. Ya lo decía mi abuela, que sus huesos eran hechos de luces de estrellas. Y, ¿acaso no somos hijos de la luz?… Y vos ahí, encorvado. ¡Porque a mí!.. Me levanto, tomo cafecito, hasta me doy cuenta, lo que me hace levantar es el peso de mis expectativas. No te das cuenta, no estamos tan viejos, si a nosotros nos anima es la luz. Así caminemos a veces como un cangrejo entre el agua turbia bajo la lluvia.

Golconda
Golconda, por René Magritte, 1953.

Triste y vacía


Momento 1:

Es sábado a las once de la noche. Encontré a Sofía, la Italiana, vivía en San Fernando – barrio de Cali-, su cara triste, le habían apaleado el corazón, quien fue su amante se lo  transformó en un rajadero de leña. Ni siquiera le agradeció sus intimidades y su ternura, la bajó violento de un ford Falcon rojo con lista negra, y la dejó llorosa y tirada en el andén.

¿Hacia dónde andaría el sapito príncipe de sus sueños?…   Suena una canción de la salsa de Héctor Lavoe:

[025193]

Ella va triste y vacía
llorando una traición con amargura
por aquel que le decía
que era su amor y su locura
Ya la vida le ha enseñado demasiado
cometer el mismo error no le interesa
los amores que ha tenido le fallaron
y dejaron en el aire las promesas
y dejaron en el aire las promesas..

Ella va triste y vacía
llorando una traición con amargura
por aquel que le decía
que era su amor y su locura
va tratando de lograr lo que ha soñado
aprovecha la experiencia de la vida
va olvidando sufrimientos del pasado
la calumnia y la mentira la castigan
la calumnia y la mentira la castigan..

La encontré ahí, sentada en la calle, me animé, posé mi mano en sus hombros, le besé por encima de las cejas y bajé mis labios a su mejilla para limpiarle sus lágrimas. Le recordé que fue precisamente en ese mismo andén donde encontré en abril del año 1972 al escritor Andrés Caicedo, quizá estaba tan triste como ella.

caicedo1
Foto de colección de Eduardo Carvajal , Rosario Caicedo Estela publicada en Las 2 Orillas.

Se calmó, le conté que lo conocí en el año de 1971 en el Cineclub de Cali en el Teatro San Fernando.

Luciana. —Te veo en como uno de esos personajes de ficción de Jean Luc Godard, cambiemos esta conversación sobre tu tristeza y hablemos de liberación, no puede ser que te dejes apachurrar por un man que solo pensó en sexo y ya.

Maculino, Femenino, 1971 C.cCali 001---gui

 

«Tras las dificultades de subir a la montaña, cuando se desciende de nuevo, llegan las dificultades de la llanura»,  eso decía Godard citando la memoria de Bretch. Te está amarrando la eterna melancolía del pesimismo por una primera experiencia de amor.

Le conté que en junio del 71, Andrés Caicedo nos acompañó al grupo de estudios en el Barrio Popular, nos reunimos al pie de la Ceiba en nuestro patio exterior hacia la calle 44 con carrera cuarta. Llegó y saludó, orinó en su tronco y marcó territorio, leímos versos de Fernando Pessoa:

“Hay dolencias peores que las dolencias, 
hay dolores que no duelen, ni en el alma
pero que son dolorosos más que los otros”.

i (6272)

Lo invitamos a comer obleas Gamba  en la terraza, se comió la primera con dulce de leche y maní y otra con crema de leche y pedacitos de fruta, me invitó con Armando Dossman a meter hongos alucinantes en Pance; aquel paraje que  llaman ahora “El valle de los hongos”, nos llevó el atardecer de un cielo anaranjado hacia una alucinación,  éramos parte del bosque protector del río, veíamos correr la sangre por las venas como si fuera una torrente de sabia que hacía estallar flores en los árboles.

Momento 2.

Pero hoy me alucina la tristeza en los ojos de Luciana y la invito a la discoteca “Juan Pachanga” de Juanchito  para que bailemos la tristeza, la botamos con pasos de salsa al piso, como hacen los negros, le echamos ron viejo de Caldas y cuatro cubos de ron a cada trago. El disc-jockey  puso a sonar la salsa triste de Héctor Lavoe:

El discómano acaricia el pelo de Luciana y le cuenta que a Juan Pachanga también llegó en la noche  de un sábado el cantante Héctor Lavoe, estaba triste y descalzo y el portero no lo reconocía. Le negó la entrada. Héctor discutía y manoteaba, vecinos de Juanchito lo intentaban calmar, sumó a su tristeza la rabia en sus ojos y sus puños amenazantes de hombre incapaz de atacar a nadie; calzado y aún enojado, no quería  cantar, Alfredo de la Fe, el violinista de la salsa reclamaba porque no lo dejaron entrar sin zapatos. Héctor  cantó cubierto con un abrigo, sentado y sin mirar a nadie.

Ella va triste y vacía
llorando una traición con amargura
por aquel que le decía
que era su amor y su locura
por aquel que le decía
que era su amor y su locura
pero en todo este pasaje de la vida
ha sabido mantenerse con decencia
aunque muchos habladores la confundan
aunque muchos traten de inventar con ella
aunque muchos traten de inventar con ella

andres_caicedo_hector_lavoe1
Andrés Caicedo con Patricia Restrepo, su novia, y Héctor Lavoe cuando contagio del gusto por la salsa a los caleños. Foto: Archivo particular de Rosario Caicedo Estela publicada en Las 2 Orillas.

Luciana baila y revuelca su tristeza entre la salsa, me abraza loca y me acaricia, las luces de Juanchito no son melancólicas, tampoco las luces del París del cine de Jean Luc Godard.

Ella va triste y vacía
llorando una traición con amargura
por aquel que le decía
que era su amor y su locura
que era su amor y su locura

coro: ella va triste y vacía
En su rostro se comprenden
los fracasos de la vida

coro: ella va triste y vacía
la calumnia y la mentira
y el desamor la castigan

coro: ella va triste y vacía
fue que todo el mundo le fallo
y ella no lo merecía

coro: ella va triste y vacía
por fracasos de la vida..

Amanecimos con baile loco de salsa de Cali,

Momento tres.

Y al amanecer acompañé a Luciana a caminar, aún lloraba hasta cuando se encaramó en un árbol en la orilla del río Cauca, al lado de Puerto Mallarino, encontró un nido en una rama y le cantó a los pajaritos. Entre el amor de Luciana y el de su amante, ahí he de entrar yo, y la veré levantar trescientas noches de salsa como trescientas paredes en las calles de Cali hasta cuando ella sea como la Ceiba que se levantaba al lado de mi casa, ese árbol nos  enseñaba que la vida era florecer y amanecer cualquier día deshojados como anuncio los cambios. 

Con amor y dolor

Así es que muere un amor
hay que nadie comprendía
la promesa le fallaron
los errores de Sofía
coro: ella va triste y vacía
a donde irá la pobre
niña triste por marchita y desolada
pero que cosa le harían
coro: ella va triste y vacía
caminaba tan orgullosa
y de su dolor nadie sabía
coro: ella va triste y vacía
mírala que linda viene
mírala que linda va
a donde se escondería
coro: ella va triste y vacía
Yo la vi llorando yo la vi.

Ahora escucha la canción y piensa, jamás hagas llorar a las mujeres.

Carnavales y cuaresma


Marsella no conoce la cultura del carnaval, en el siglo XX esa palabra sola era pecaminosa y proscrita por el lenguaje católico de Jesús María Estrada. Ahí nos tiene esa deuda y debería revolcarse en un más allá, eternidad en limbo de placeres con diablitas eróticas, con cachos y cola, pompis bien bellos que lo atormenten, porque cambió los tiempos del goce por semanas de rezar con procesión y letanías. 

Desde el pedal de su máquina de coser, mamá movía tiempo y diapasón, nos metía en los frenetismos de la gente con ese murmullo de oraciones que a veces duermen y en otras relajan, era tanto el pensar en la salvación del alma que hasta se desataban las conexiones ocultas del goce con la vida.

semana-santa-días-de-reflexión-o-de-diversiónEn semana santa las mujeres piadosas estrenaban, unas de luto y uniforme o modas discretas; había otro escenario, en pascua eran las putas de la Calle del Morro quienes usaban vestido nuevo, esas hijas de la impiedad siempre estrenaban para el domingo de pascua. Los mejores vestidos se lucían en la Calle de El Morro, el taller de mamá movía un agite intenso de pedales y vueltas de boleros ornados con franjas y puntadas, pegábamos botones y lentejuelas, las damiselas querían presentarse renovadas para los hombres desenfrenados por bailar y fornicar, habían sufrido su penitencia con promesas al redentor y se sentían vacíos, su completud se daba en rondas de baile y aguardiente y lo más sagrado era exprimir sus culpas en la vagina sagrada del origen de la vida y el placer.

prohibprosto

Fotografia tomada en:   https://www.laizquierdadiario.com/El-dia-que-se-prohibieron-los-prostibulos

Tiempo bendito en comunión de católicos y remojado con licor, tronado con chirrido de catres de prostíbulo. Ese mismo péndulo volvía a reventar el hedonismo en los días de la cosecha del café. 

7 Maneras de pensar la economía


DTqMh4yWAAACln3

Tomé notas de Doughnut Economics – Publicación

Kate Raworth, economista, Senior Visiting Research Associate en el Environmental Change Institute de la Universidad de Oxford, profesora en el Master, Cambio y Gestión Ambiental y Asociada Senior en el Instituto de Cambridge para el Liderazgo de Sustentabilidad, e Investigadora Senior en Oxfam, durante el Festival 2017 “Innovación Disruptiva” propuso“ Siete maneras de pensar como un economista del siglo XXI”.

1)        Cambiar el objetivo;

En 70 años, la economía enfocada al PIB como medida de progreso, justifica la desigualdad en ingresos y riquezas, y la destrucción del mundo viviente.

Necesitamos un mejor objetivo: satisfacer los derechos de cada persona dentro de los medios que brinda el planeta. El desafío es una economía -de local a global- para  la humanidad en espacios seguros y justos. En lugar de un PIB cada vez mayor, descubrir cómo prosperar en equilibrio.

2)        Ver la gran panorámica;

La economía dominante es extremadamente limitada, es diagrama de monedas y flujo circular. Refuerza la narrativa neoliberal de la eficiencia del mercado, la incompetencia del estado, la domesticidad del hogar y la tragedia de los comunes. Debemos volver a la economía con la sociedad, dentro de la naturaleza energizada por el sol. Requiere otra narrativa sobre el poder del mercado, la asociación del estado, el papel central del hogar y la creatividad de los bienes comunes.

3)        Nutrir la naturaleza humana.

Economía del siglo XX que retrata un hombre económico racional: egoísta, aislado, calculador de gusto fijo y dominante sobre la naturaleza, ese retrato le da forma a lo que nos convertimos. Y la naturaleza humana es más rica que esto: somos sociales, interdependientes, aproximativos, fluidos en valores y dependientes del mundo viviente. De hecho, es posible nutrir la naturaleza humana en formas que nos den una perspectiva mucho mayor para entrar en espacios seguros y sustentables.

4)        Pensar en forma sistémica.

El cruce de las curvas de oferta y demanda del mercado es el primer diagrama del economista, tiene raíces en metáforas del equilibrio mecánico del siglo XIX. Ese no es punto de partida, existe el dinamismo económico sistémico, resumido por un par de bucles de retroalimentación. Esta dinámica abre más puntos de vista, desde el auge y caída de los mercados financieros a la naturaleza autorreforzante de la desigualdad económica y los puntos críticos del cambio climático. Dejemos las esquivas palancas de control para administrar la economía como un sistema complejo en constante evolución.

5)        Diseñar para distribuir.

En el siglo XX, la Curva de Kuznets- nos susurró su poderoso mensaje de la desigualdad: tiene que empeorar para que pueda mejorar, y el crecimiento, eventualmente, lo levantará. Pero la desigualdad no es una necesidad económica, es un fracaso en el diseño.

Los economistas del siglo XXI reconocerán el diseño de economías más distributivas del valor que generaron, idea representada como una red de flujos, significa ir más allá de la redistribución del ingreso para explorar y  redistribuir la riqueza que se encuentra en el uso de la tierra, la empresa, la tecnología, el conocimiento y el poder para crear dinero.

6)        Crear para regenerar.

La teoría ha representado un entorno “limpio” como bien de lujo, solo asequible para los acaudalados. Visión reforzada por la Curva Ambiental de Kuznets, él susurró que la contaminación debe empeorar antes de que pueda mejorar y el crecimiento, eventualmente, lo limpiará. Y no existe tal ley: la degradación ecológica es resultado del diseño industrial degenerativo. Necesitamos una economía que desate el diseño regenerativo para crear una economía circular -no lineal-, los humanos serán participantes plenos de los procesos cíclicos de vida en la Tierra.

7)        Ser agnóstico sobre el crecimiento.

Un diagrama en la teoría económica es peligroso, no se dibuja el camino largo del crecimiento del PIB. La economía dominante considera el crecimiento económico sin fin como un deber; sin embargo, nada de la naturaleza crece para siempre, el intento de vencer esa tendencia plantea dificultades en países de alto ingreso y bajo crecimiento. No será difícil renunciar al crecimiento del PIB como un objetivo económico, pero será  mucho más difícil superar la adicción a él. Aun consideramos que las economías necesitan crecer, sea que nos hagan prosperar o no. Pero necesitamos economías que nos hagan prosperar, crezcan o no. Ese cambio de perspectiva nos hace ser agnósticos sobre el crecimiento y explorar cómo la economía, adicta al crecimiento en  su punto de vista financiero, político y social podría aprender a vivir o sin él.