La Casa imaginada


El sueño de las familias en la cultura antioqueña lo define esta frase: “Tener casa no es riqueza, pero no tenerla si es verdadera pobreza” y a mediados del siglo XX conocí a los intermediarios que reforzaron ese imaginario: la devoción a San Judas y Belisario Betancur, quien ganó las elecciones presidenciales (1982 – 1986) con la promesa de la casa sin cuota inicial. “Casa para mis hijos” era letanía a San Judas Tadeo y “Si se puede” era la consigna de Belisario.