Septiembre de amor vacío

Volvía su rostro sudoroso a la botella de ron, servía Memito, sus dedos largos señalaban el balcón que abandonó su mujer. Sin nada puesto encima y amarrado a la cobija le pusimos la pijama.


En la web hay mucha letra sobre esas cosas del amor que refieren mejor los cantantes y buenos compositores como Camilo Sesto, quien interpretaba en sus canciones la alegría de los enamorados y el dolor de la separación. Hoy encontré en El Tiempo de Bogotá, una columna de José Miguel Alzate, un médico manizaleño gran poeta. el tiempo.com/opinion/columnistas/José-miguel-alzate/y-se-nos-fue-camilo-sesto-columna-de-jose-miguel-alzate-414356

Obra de Carmen Mansilla. óleo sobre lino belga 73X116 cms. Exposición en la Galería Leucade en Murcia, celebración que reivindica el poder de la mujer en el mundo del arte, exposición denominada “Safo”, Sofía Martínez H, quiso innovar el mundo del arte en Murcia y se arrojó al vacío por amor en Leucade y dijo “me arrojé al vacío por amor al arte al abrir Leucade.

Con estas penas y alegrías del amor, como dice un poema de Rafael de León, celebramos este fin de semana de amor y amistad en Colombia. Quien más celebra estas cosas de vida amor rosa con regalos y parranda es Fenalco, gremio de los comerciantes.

En dias como estos, recuerdo a Memito, compañero del colegio. Celebramos esta fecha en años lejanos, él en pijama y con la cobija en la mano, un bar de mala muerte en Apía, con él la tristeza que lo acompañaba desde los rincones donde se grabaron sus palabras, la mujer lo había dejado y lo acompañamos en ese festín vacío. Tomé notas de las cosas que conversaba con cada trago de ron y una canción de José Luis Perales.

De aquella noche nació este poema despues de pensarlo y recordarlo mucho mientras viajabamos en la buseta de don Roberto Zapata desde Apía a Pereira con los cuatro corotos que le dejó la mujer a memito.

Llegó septiembre, encontré el vacío,
sacó muebles y cosas, se disiparon sus perfumes,
ya no toca mi piel, ya no entra y sale con el aire,
nada habla a solas conmigo.
Llevó su risa remojada en lágrimas, dejó el cuarto vacío.
Este domingo a la casa solitaria me acompaña el aire,
y la fuerza gravitacional que me clava en mi lugar vacío.

Mi brújula señalaría un norte y no se hacia dónde ir,
el cuerpo me pide un estado de reposo,
no habla a solas conmigo el aire,
se revuelve en un éter de vacíos.
En mi tiempo gira una masa de contrastes,
limitado al silencio en órbitas libertarias.
Mi lugar tiene puertas y más puertas,
cada puerta que abro llega a un vacío con más puertas
y en cada nueva puerta más vacíos con más puertas,
y no sé adónde ir, la libertad me amarra.
No sé cuál es la naturaleza de esta nada.

Me ha dejado un vacío y mil vacíos más,
y en la interacción de esa nada con las cosas
se quedaron los silencios que me alejaron de ella,
aquellos contornos sin sonido en donde me perdí,
nubarrones de ruido y de miedo incontenible,
ambiciones de un nada confuso con fijación vacía.

Y me quedado ahí, con una nada que buscaba.
Se ha ido ella y me dejó el vacío.