Estos años canto


Conservamos los recuerdos,  el tiempo los disfraza y transforma hasta que uno ya no tiene seguridad de nada, a veces incluso de si el pasado fue nuestro, o si
ese recuerdo es de otra dimensión del tiempo .

Los recuerdos se revisan de manera consciente en el mundo de la fantasía, si no pueden volverse reales y joderte, despiertan emociones enterradas, remueven sentires olvidados. Si el recuerdo dejara de ser pasado y saliera de estar en la memoria, volvería a ser presente. Es preferible, que permanezcan en el mundo del ensueño y la imaginación. Así, los guardas, los atesoras, los mimas desde el momento en que te das cuenta, cosas que no volverás a hacer, momentos que no volverás a vivir. En caso contrario, quieres más, la realidad te lo niega, nos dice Manuel Cerdá de Muro de Alcoy, Alicante, historiador industrial y escritor español.

He aquí esta obra “La piel de los recuerdos” de Mónica Renedo
óleo sobre tela. Del movimiento pictórico Esencialismo que surgió en Argentina,
fundado en 1984 por Heriberto Zorrilla acompañado por Helena Distéfano.


Somos tiempo de ilusión en la relatividad del caos. Cambios en las ecuaciones básicas de la mecánica cuántica, dan señales, el mundo científico nos hace repensar el tiempo en general. El universo físico es una película, una serie de imágenes se fijan, generan ilusiones  y se mueven, ahí protagonizamos la película de nuestra vida, cada escena se estampa en una estructura de fragmentos que reflejan los retales de un espejo roto cuyas imágenes son episodios, partículas de instantes cuyos nano-segundos son segmentos de la vida que se repiten, se recomponen y repiten, agitados en una tormenta que se sacude desde otras realidades, siempre de manera diferente, nos llevan muchas dimensiones del tiempo subsumidos en la ola cuántica de otras dimensiones del tiempo que estiran y encogen otras fuerzas que han remontado mil formas de tiempo. Las contradicciones y los opuestos dinamizan las innovaciones de la humanidad.

Entre la relatividad y el caos

Einstein entre 1915 y 1921, publicó la Teoría general de la Relatividad, confirmó la predicción de su teoría con un eclipse solar y le otorgaron el premio Nobel de Física. En esas llegaron a Marsella los primeros molinos para el maíz que da masa para arepas y ahí se dieron las uniones familiares entre un sentido del tiempo y espacio no pensados con la relatividad de Einstein, pero al asomo de la relatividad y ese molino nacieron nuestros padres atados al calendario católico: día de San Juan Mártir, Santa Natalia Mártir y Santa Cándida, San Cayetano o San Agapito; no sé si relativo, personas cercanas a quien nació en esa fecha la describen como santa, mártir y cándida, y con un montón de hijos.

Nueva York nos llamaba

A los hijos  del siglo XX nos llegaron estilos de vida que ayudaron a imprimir nuestro carácter familiar y cultural; en dic. 12 (1915) nace Frank Sinatra, en su voz supimos que existía Nueva York, lo conocimos sin recorrerlo en el jazz, el cine y la novela El Gran Gatzby de Francis Scott Fitzgerald y otras narrativas. El imaginario llevó a muchos a migrar a Nueva York y otras ciudades que les llamaron desde las canciones. Queríamos ser parte de la noticia de irnos a esas urbes y ser parte de ellas, aplastar con el zapato en el recorrido de sus calles como a colillas de cigarrillo, esa nostalgia del pueblito donde nacimos.

Metamorfosis

Franz Jafka.
Dibujo de Rogelio Naranjo. Caricarurisra mexicano

En ese mismo año 1915 Franz Kafka editó La Metamorfosis, esa mítica novela centenaria donde Gregorio Samsa se despierta transformado en un bicho gigante de barriga abombada y muchas patas. Quienes quedamos en las calles del pueblito teníamos un imaginario compartido similar al de Kafka en esa manera transformada y mítica de descubrirnos, como en la literatura, creábamos figuraciones de los parroquianos en Marsella, Apia o cualquier poblado, con sobrenombres originales para cada personaje, no nos parecían tan absurdos, describen a cada  sujeto en ese imaginario que circula por las calles: El Grillo, La Marrana, Camaleón, La Pate Catre, Pela la Guama, Pate lancha, Ministro, Gumarra, Piracho, Letanías, Agonía, Mérmele, el Señor Batea y Tiembla-Tiembla. En santuario pocos sabián quien era Rigoberto, cuando postuló su candidatura a la alcaldía organizó su campaña en esa realidad que todos le había creado y llenó el pueblo de avisos: “voten por Rama Seca“.

El origen familiar de Kafka, tan semejante al nuestro y esa vida impulsada a obrar con eficacia para conseguir dinero y trajinar en el vacío que algunos llenan con el culto al patrón, nos llamaba a seguirlo y ver el mundo de muchas formas.

También en ese tiempo Max Scheler publica “El formalismo en la ética y la ética de los valores materiales”, nuestro espíritu es una familia extensa que no se agota en la razón, existen tensiones entre las lógicas de la razón y la sensibilidad de las emociones, a veces somos personas razonadoras; más que eso, exaltados nos unimos en la inmensa cadena del afecto. Afirma el historiador Javier Cortés: contradicciones, conciliación, el afecto y el amor, son básicos en la formación y el progreso.